05.12.09
Entrevista: No atender en clase no es una enfermedad. Juan Pundik (Madrid)
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Perdió su demanda ante la Comisión Europea para que no se permitiese dar Prozac a niños, pero de ahí surgió la Plataforma contra la Medicalización de la Infancia, de la que es presidente. «'Medicalización', no 'medicación'–puntualiza–. El problema es el abuso y el mal diagnóstico.» Hablamos con él*.
XLSemanal: Usted es de los que niega la mayor. Asegura que el trastorno de déficit de atención con o sin hiperacti-vidad no es una patología.
Juan Pundik: Es que no lo es. Lo que hace el DSM, la biblia psiquiátrica (manual de enfermedades mentales), es describir nuestras conductas y transformarlas en patologías. El cuestionamiento es en bloque al DSM, que es por lo que se guían lo psiquiatras e incluso los médicos de cabecera para diagnosticar, por ejemplo, una patología que no existe, como es el déficit de atención. No atender en clase no es una enfermedad. Los que derivan a los chicos a un especialista son, normalmente, los profesores que tienen que manejar a 35 alumnos, lo que, naturalmente, no es fácil. Tenerlos quietos y callados puede hasta cuestionarse que sea sano, pero las características de la escolaridad así lo requieren y, en consecuencia, lo mejor es tenerlos drogados. Es lo que se hace con los ancianos en algunos geriátricos.
XL: Habla usted de 'droga', no de 'medicamento', ¿por qué?
Juan Pundik: El metilfenidato que contiene esa medicación es un derivado anfetamínico. En nuestro país se comercializa con denominaciones como Rubifen, Concerta, Strattera, Ritalina o Ritalin, como viene en su origen, en Estados Unidos. Todos aquellos que no estamos de acuerdo con que se drogue a los niños la denominamos 'cocaína pediátrica'. Y no es una denominación arbitraria. Cuando hablo de sustancias, lo primero que hago es probarlas yo mismo. Invito a cualquiera que considere que un niño debe tomar una de estas sustancias a que haga lo mismo, que pruebe el metilfenidato, que se lo administre a sí mismo y que me cuente luego.
XL: ¿Cuál fue su experiencia?
Juan Pundik: Me sentí drogado. Y eso que me administré la misma dosis que se da a un niño y yo tengo el triple de peso. Y la sensación era la de ir todo el día drogado, no me sentía normal, yo mismo. Me quitó totalmente el apetito y me perturbaba el sueño. Todo, malas sensaciones.
XL: Admitamos que el déficit de atención no es una patología, pero es una conducta o incluso una forma de ser, si lo prefiere, que dificulta la vida, el día a día, del niño.
Juan Pundik: No, no dificulta la vida del niño; si acaso la de los padres o los profesores.
XL: Pero el niño que no consigue un rendimiento escolar adecuado porque es disperso o hiperactivo tiene más posibilidades de enfrentarse a un fracaso no ya escolar, sino social, con lo que eso supone de traumático...
Juan Pundik: Querrá decir que no consigue el rendimiento escolar que se le quiere imponer. Yo tengo un largo historial de gente que fue diagnosticada y hasta medicada como hiperactiva simplemente porque esa escolaridad que querían imponerle no le servía, porque quería ser bailarina o jugador de fútbol. El problema es porqué les imponemos a todos los niños un menú fijo, cuando cada uno tiene habilidades diferentes. No todos valemos para lo mismo.
XL: Habrá niños que sí tengan un problema real por ser hiperactivos. Deme una solución que no sean las pastillas.
Juan Pundik: Como psicoanalista no puedo dar otra que el psicoanálisis. Yo no diría que el psicoanálisis es la forma,... pero un psicoanalista está en condiciones de escuchar a un niño y trabajar con él para saber cuál es su objetivo en la vida, orientarlo y ayudar a los padres.
XL: Ustedes defienden que estas pastillas suponen una medicación excesiva para los niños, pero es un hecho que llevan 40 años en el mercado y no han dado problemas significativos.
Juan Pundik: No lleva tanto y, desde luego, aún menos aplicada a los niños. Lo que sucede es que de repente a una sustancia se le ha inventado una aplicación, que es lo que sucede con muchas medicaciones. Hace 20 años no existía el diagnóstico de hiperactividad, es un invento que no tiene más de 15 años...
XL: Tampoco existía el diagnóstico de la depresión hace 70 años y eso no quiere decir que no existiera entonces.
Juan Pundik: De la depresión ya habló Freud hace cien años. Pero si coges el DSM vas a encontrar que el conflicto religioso también es una patología, como lo es el conflicto entre hermanos, el conyugal,... todos tienen un número que los distingue como patología y, por lo tanto, son susceptibles de ser medicados ¡El DSM está subvencionado por la industria farmacéutica! Se rige por la máxima de que toda persona sana es 'sana' porque no ha sido bien diagnosticada. Para la industria farmacéutica, todos somos enfermos.
XL: No es un poco tópico esto de que las farmacéuticas son los malos, malísimos de la peli...
Juan Pundik: Es que es así. La industria farmacéutica es el malo de la película y tiene compradas a la FDA, a la agencia europea del medicamento e incluso a la OMS. ¡Pero si es gente suya!... Salen del consejo directivo de la empresa farmacéutica para pasar a las agencias del medicamento. Esto es fácil de ver. Además, pagan todos los congresos médicos. La industria farmacéutica es la más poderosa porque ninguna da tantos beneficios.
XL: Algo bueno habrán hecho. Admitamos que, sin ir lejos, han creado medicamentos que nos salvan la vida...
Juan Pundik: Sí, por supuesto, pero eso no justifica lo que están haciendo ahora, la medicalización a la que someten a la población.
XL: ¿Estas pastillas contra el TDAH crean adicción?
Juan Pundik: Totalmente.
XL: ¿Sabe que sus defensores argumentan lo contrario: que, de no tomarla siendo niños, esos chicos hiperactivos serán más susceptibles de caer en las drogas en la adolescencia?
Juan Pundik: Para nada. Eso no es así.
XL: ¿Puede demostrarlo? ¿Hay estudios sólidos que avalen sus críticas? Se lo digo porque no parece haberlos y los pocos que hay son los hechos por la Cienciología (crítica con la psiquiatría en general). ¿Cómo se explica esto?
Juan Pundik: Hay estudios, aunque todavía no de sus efectos a largo plazo, pero es que no hay más que leer los prospectos. El de Rubifen, por ejemplo, indica como posibles efectos secundarios vértigo, dolor de cabeza, insomnio, náuseas, nerviosismo, palpitaciones, reacciones cutáneas y alteraciones de la presión arterial. El mismo prospecto, insisto, advierte de que su uso puede generar dependencia de tipo anfetamínico. Un dechado de virtudes...
XL: ¿Cree usted que se impondrá la medicación a los niños?
Juan Pundik: Veremos. De momento, el movimiento internacional contra el Tamiflu ha funcionado: nadie lo compra en las farmacias. Y en México hemos conseguido que el Parlamento dicte una ley por la cual se abrirá un expediente a todo colegio o docente que indique la necesidad de medicar a un menor y derivarlo a un médico por problemas relacionados con su aprendizaje. Los profesores no pueden indicar a los padres que los niños deben ser medicados. Mire, hace 30 años lo normal era pegarle a un niño y en los colegios estaba autorizado. Hemos conseguido que ya no sea así. Ahora vamos a por la medicalización.
* Entrevista concedida al suplemento dominical XLSemanal.
18.10.09
Crónica: Acto de Presentación “Plataforma Psicoanálisis Siglo XXI: a favor de la subjetividad”. Carmen Grifoll (Barcelona)
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El 3 de Octubre en la Casa del Mar de Barcelona, tuvo lugar el acto de presentación del “Manifiesto a favor de la subjetividad”, con gran afluencia de profesionales de diferentes ámbitos.
La primera parte del acto se desarrollo con dos mesas redondas en las que participaron profesionales del ámbito sanitario, de la sociología, filología, psiquiatras, psicólogos clínicos y psicoanalistas y se cerró con un debate de la sala.
En la segunda parte se dio lectura al “Manifiesto a favor de la subjetividad”. En las participaciones se destacó en primer lugar el esfuerzo de Freud, desde los inicios, por captar la singularidad, los detalles, dejando de lado los grandes ideales y poniendo un límite al “furor sanandi”.
La Plataforma y los que suscriben el manifiesto defienden la apuesta por la subjetividad, destaco J. R. Ubieto (psicoanalista), como modo de ocuparse del malestar y no solo del ideal puesto en la cifra, rápido y económico.
La Plataforma no quiere crear un movimiento paralelo a otros modos de tratar el malestar, ni una nueva Institución. Pretende ser un Foro abierto, que cree opinión, y en el que también participen profesionales del mundo de la cultura.
En las áreas básicas de Salud los médicos asisten a la proliferación de demandas y por lo general existe una visión poco integrada del paciente. Si se responde sólo a la demanda, según A. Aymamí (médica y neuróloga), se favorece que los pacientes se desresponsabilicen, sean sujetos pasivos. Por ello, no sólo hay que responder a la demanda sino que hay que ir más allá del síntoma que se manifiesta ya que el cuerpo es también interlocutor del malestar.
En la actualidad hay un exceso de protocolos que borran la particularidad y van en detrimento del “rol de escucha del paciente”. Pero los médicos de primaria no pueden sustituir al psicoanalista. Es por ello que remarca la vigencia incuestionable del Psicoanálisis en este siglo XXI.
V. Barenblit (psicoanalista), manifestó la adherencia al manifiesto. El objetivo sería desarrollar un dialogo constructivo con profesionales afines, administración y comunidad poniendo a prueba la capacidad para dialogar. El eje del futuro de la Plataforma es la ciudadanía.
L. Kait (psicoanalista) coincidió también en el carácter político de la iniciativa. En la siguiente intervención, M. Collell (psicoanalista), se refirió al momento actual de la técnica basada en la evidencia y de nuevos sistemas de etiología confusa. El punto de dialogo seria “la defensa de la subjetividad” y el psicoanálisis nos da herramientas para ello.
LL. Farré (psicoanalista) destaco las teorías de Marx, Darwin y Freud y su influencia en la evolución del pensamiento humano así como las aportaciones del Psicoanálisis. Por tanto, siguiendo a nuestros predecesores nos toca seguir trabajando tozudamente añadió.
El psicoanálisis en el ámbito de la educación, nos dijo E. Julià (educadora), da herramientas para que el profesional se pueda situar frente al malestar, inventando y pensando formas de abordaje desde la responsabilidad y la ética.
En la actualidad el “exceso de medicación” o “la medicación fácil” como sucede con el síndrome de TDAH, conlleva mantener sujetos “pasivos” “que no molesten” y favorece la des-responsabilización.
F. López Aranguren (sociólogo), destacó la dificultad de llegar a la propia subjetividad, cómo forma de encontrarse el individuo y la sociedad. Hay un empuje al control de masas y a la manipulación y la Plataforma puede ser un medio de expresión.
¿Qué nos lleva a manifestarnos? De esta manera abría su intervención J. Monseny (psicoanalista): “La defensa de que nuestra condición sea verdaderamente humana”, es decir “la condición de seres de lenguaje y de deseo y por tanto seres divididos, únicos y responsables”. Los protocolos universales, una salud mental basada en la farmacología y una enseñanza que borra cada vez más al sujeto bajo “el curriculum”, van en contra. Queremos hacer saber que hay otro modo de vivir y curar nuestros malestares.
J. Mª. Panes (psicoanalista) introdujo la apuesta por la dignificación del sujeto, con su goce, con pérdidas y ganancias. En la actualidad la Religión y la Política han sido sustituidas por “el discurso científico”. La apuesta por el Psicoanálisis del siglo XXI es una orientación que va más allá de los ideales.
R. Pinto (filólogo) destacó la incidencia del psicoanálisis en otras disciplinas.
Por último A. Soler (psicoanalista) destacó que defender la subjetividad es una apuesta “ética y política”. El campo de la Salud excede al Psicoanálisis. Se trata de reconocer la capacidad de la persona, reconocer una interioridad operante, la responsabilidad de cada sujeto, el derecho a ser reconocido en la particularidad, dando sentido al malestar y a las formas de malestar. Por ello este acto añadió, deviene un encuentro político.
Acabadas estas intervenciones se leyó un comunicado de la Fundació Catalana Congrés de Salut Mental adhiriéndose al manifiesto y planteando algunos matices que sirvieron de prólogo al animado debate sostenido por los 250 asistentes.
21.07.09
El psicoanálisis y la atención a la psicosis infantil y el autismo. Josep María Panés (Barcelona)

Los psicoanalistas que trabajamos en el ámbito de la Salud Mental en Cataluña nos hallamos confrontados a un nuevo ataque por parte de los partidarios de las TCC y de la orientación neurobiológica. En 2004 y 2006 los ataques se centraron en el tratamiento del llamado TDAH y, desafortunadamente, llegaron a saldarse con graves perjuicios para los psicoanalistas de formación lacaniana –psiquiatra y psicólogos clínicos- del equipo de salud mental infanto-juvenil de uno de los principales hospitales de Cataluña. Una asociación de padres planteó una queja en base al tratamiento que exigían –fenilmetidato y TCC– para sus hijos, diagnosticados en otro lugar como TDAH. Se produjeron ceses, despidos encubiertos y, para los que continuaron trabajando en el equipo, se instauró una exigencia explícita de atribuir el diagnóstico de TDAH a un 20% de las consultas que recibieran.
El episodio actual se centra en el campo de la atención a la psicosis infantil y el autismo, y responde a una estrategia similar, detrás de la cual se hallan prácticamente los mismos nombres, vinculados a sectores de la industria farmacéutica y a departamentos universitarios. Se inició en noviembre de 2008, cuando una asociación de padres consiguió ser recibida por la Comisión de Salud del Parlamento, para presentar un alegato en el que se afirmaba la precariedad de la atención al autismo en Cataluña.
Según este documento, las diversas redes de atención a la población infanto-juvenil serían incompetentes para diagnosticar y tratar el autismo. Con relación al psicoanálisis, afirmaban que se trata de “un tipo de enfoque terapéutico desaconsejado por la comunidad científica internacional, por haberse demostrado de manera empírica su ineficacia en el tratamiento del autismo”. La alternativa que proponían -el método Lovaas: un programa conductista de 40 horas semanales, para el “adiestramiento en habilidades sociales y cognitivas”- suscitó obvios recelos, pero ello no impidió que el Parlamento pidiera al Gobierno catalán la creación de un Grupo de trabajo sobre el autismo, al que se encargó “redactar un protocolo para mejorar la detección precoz del autismo, el tratamiento especializado, el modelo organizativo asistencial, el sistema de derivación y el trabajo con las escuelas.”
Dicho Grupo de trabajo fue encargado al Plan Director de Salud Mental y Adicciones, que convocó a profesionales de los Departamentos de Salud, Educación y Acción Social. Hay que decir que Cataluña cuenta con una notable tradición en la atención a la psicosis infantil y el autismo, representada por profesionales e instituciones con una gran vinculación con el psicoanálisis (tanto de orientación lacaniana como del sector IPA), y con un importante trabajo -clínico, asistencial, de publicaciones y de docencia- desarrollado en los últimos cuarenta años. Muchos de estos profesionales formaban parte habitualmente del Consejo Asesor de dicho Plan Director de Salud Mental pero, en esta ocasión, solo uno de ellos fue convocado; el resto de lugares fueron asignados a los más acérrimos representantes de la orientación neurobiológica y las TCC, configurándose una escena en la que -más allá de hacer semblante de “discutir y elaborar”- se pretende cumplir un programa prefijado: adaptar alguna de las numerosas guías anglosajonas para la detección y el tratamiento del autismo, que siguen a pies juntillas los protocolos de las TCC, y convertirla en el referente para el trabajo de los equipos y para la formación de sus profesionales.
La posición contraria al psicoanálisis que se pone de manifiesto en dicho Grupo de trabajo -iniciado hace dos meses, y que ha de concluir en diciembre- llega al extremo de proponer la exclusión de todos aquellos profesionales de formación analítica, en tanto que no siguen “las prescripciones de la medicina basada en la evidencia” y siguen métodos “asimilables al chamanismo” o, en el mejor de los casos, a “opiniones personales ajenas al rigor científico”.
Como estrategia ante este ataque frontal a la credibilidad y la eficacia del psicoanálisis -detrás del cual hay un cambio de posición de los responsables del Plan Director de Salud Mental, que han optado por adscribir las psicosis al campo de las neurociencias- se ha iniciado un movimiento de respuesta.
Una carta, dirigida a la Consejera de Salud y a los responsables de dicho Plan, ha sido suscrita por seiscientos profesionales -psicoanalistas, psiquiatras, psicólogos, neuropediatras, pedagogos, trabajadores sociales...- de todas las redes y equipos del campo de la salud mental, así como por profesionales liberales, profesores de universidad y responsables de instituciones. En dicha carta se piden una serie de cambios en el funcionamiento del Grupo de trabajo; por un lado, en cuanto a su composición y, por otro, en cuanto al papel de la Administración, que debería volver al que ha desempeñado durante las últimas décadas: velar por la dimensión organizativa y asistencial del campo de la salud mental, sin posicionarse en cuanto a las orientaciones teóricas y clínicas de los profesionales.
Otras instituciones, de carácter no asistencial, pero vinculadas de diversas maneras al campo de la clínica -Asociación catalana de atención precoz, Colegio de psicólogos, Plataforma psicoanálisis siglo XXI, Congreso catalán de salud mental, Observatorio de la salud mental- han sido también invitadas a pronunciarse, o lo han hecho ya por propia iniciativa.
Como se afirmaba en un texto reciente de “Les Feuillets du Courtil”, hoy en día “el autismo -al que Jacques-Alain Miller caracterizó como ‘el estatuto nativo del sujeto’- es la punta de lanza del combate que el psicoanálisis mantiene con las terapias cognitivo-conductuales.
Hoy, numerosos testimonios (véase, especialmente, el bello libro de Jacqueline Berger, “Salir del autismo”) muestran que la cuestión de la dignidad del sujeto, aunque sea autista, vuelve a plantearse entre aquellos que lo frecuentan. El llamado realizado por Jacques-Alain Miller -‘Resistir a los cognitivistas’- sigue siendo plenamente vigente y necesario para que viva el psicoanálisis: la complejidad y la finura de la atención clínica que precisa el sujeto autista, dependen de la existencia de las instituciones que le acogen y que prosiguen la investigación clínica sobre todo aquello que aún ignoramos del autismo.
28.01.09
Crónica: “Salida de emergencia: trastornos de la conducta”. VI Debates de Actualidad. José Manuel Alvarez y Mari Cruz Fernández (Barcelona)

El pasado mes de diciembre tuvo lugar el VI Debate de Actualidad, bajo el título “Salida de emergencia: trastornos de la conducta”, a cargo de Eugenio Díaz y Victoria Vicente.
Laura Canedo, responsable del espacio, comenzó realizando una observación sobre la doble lectura que se había hecho en la Comisión con el título de este debate. Para unos, la salida de emergencia para los niños y los jóvenes eran los trastornos de la conducta; para otros, la salida de emergencia de los adultos es nombrar a los niños como trastornados de la conducta.
Señaló además, la definición que en los manuales al uso (DSM), tiene la Conduct Disorder –trastorno de la conducta-, como uno de los diagnósticos actualmente más frecuentes en la clínica hospitalaria infantil, compuesto de una serie de items tan bizarros que, pretendiendo incluir y tratar la psicopatología infantil, acaba por anular lo más propio del padecimiento subjetivo de cada niño, a la vez que, paradójicamante, lo convierte en lo social en una epidemia. El psicoanálisis, -señaló-, a la vez que realiza una clínica desegregativa en la que rescata lo propio de cada sujeto, obtiene un saber que le permite llevar a cabo una lectura rigurosa del malestar en la civilización actual.

Eugenio Díaz, psicoanalista que desarrolla parte de su labor clínica como responsable del Equipo Social Cassià Just de Cornellà, presentó un excelente trabajo bajo el título “Los intratables de la conducta”, en el cual se adentró en una serie de puntos de incuestionable interés para entender y abordar desde la óptica psicoanalítica, la “epidemia”, a la que se hizo mención en la presentación.
Intratables es como a veces se muestran a la mirada de padres, profesores y la sociedad en general, algunos adolescentes. Aunque en realidad es en cierto modo una etiqueta para todos y cada uno de ellos.
Daniel Pennac en su libro Mal de Escuela, dice, no sin ironía, que no hay nada peor para un alumno que cruzarse en el pasillo con un profesor descontento consigo mismo.
Dicho de otro modo, la frustración frente al ideal toma la forma de una impotencia que sólo tiene dos salidas:
La dimisión, algo del orden “ya no puedo más”, que otros se encarguen de él o ella. Dimisión que vemos cada vez más en padres que piden al Estado que se hagan cargo de sus hijos. Pero también que es la forma actual del comienzo de una derivación mal entendida.
El sadismo, la agresividad, algo así “como te vas a enterar”, o sea, “te atizo con las viejas formas del castigo o con las nuevas, protocolos y medicaciones”.
Esta intratabilidad del adolescente, llega incluso hasta el extremo de considerar, casi sin darnos cuenta, la adolescencia como una patología.
Ahora bien, la cuestión no es que haya lo no tratable, (para el psicoanálisis lo intratable es estructural) sino las respuestas que a ese intratable le damos y desde dónde las damos.
Decir que alguien es intratable, implica un pronóstico, un final de camino. Se trata de la consideración de un problema al que sólo le queda encontrar la solución, que siempre es del orden de una salida por la vía de la segregación.
Dos ejemplos de dos muchachos adolescentes ilustraron los puntos planteados. En el primero, un muchacho de 15 años, los efectos de abordar su conducta desde la orientación lacaniana se produjeron a partir del paso del “alumno-problema que preocupa” al “alumno-cuestión que nos ocupa”. Es decir, el alumno que plantea una cuestión al educador y cómo esta cuestión acaba siéndolo para él.
Y el otro, de 13 años en el que el diagnóstico de TDAH, está al acecho, sin embargo, lo que él dice es que es un “picao”, siempre tiene que decir la última palabra, siempre tiene que aguantar más que los otros, sean compañeros o profesores, y siempre tiene que ganar.
La pregunta (y nadie le había hecho ninguna pregunta), por su ganancia en el hacerse echar, produce un primer efecto que habrá que seguir: quedarse en silencio.
La cuestión es -concluyó Eugenio Díaz-, cómo generar las condiciones -en alguien que se presenta como intratable, como no dividido, sin subjetivar su malestar- para la realización de un recorrido sobre los imposibles de cada uno (que es un modo de nombrar lo no tratable), en una época donde constatamos que la ciencia, y una educación servil a esta, ha fracasado sobre la mentalidad humana.
Fracasa:
-. por no tomar en cuenta lo no tratable y el malestar;
-. por no apuntar a la responsabilidad del sujeto, y sí al manido y segregador víctima o culpable;
-. por poner en el centro la conducta, lo que lleva, -como dice Lacan-, hasta la necedad todo el dramatismo de la vida humana.
Poner el síntoma y el goce de cada uno en el centro de la cuestión es un una salida que sí está del lado de la “mayoría de edad”.
Por su parte, Victoria Vicente, psicoanalista y psicóloga en el CSMIJ (Centro de Salud Mental Infato–Juvenil) Hospital Parc Taulí de Sabadell, nos expuso una detallada y crítica panorámica de la actualidad sobre el uso y abuso de los diagnósticos, en cuatro puntos escogidos a modo de reflexión a partir de la practica en un servicio de salud mental hospitalario (CSMIJ) y en el Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamientos de Barcelona (CPCT).
1.- Las nuevas formas del trastorno de conducta. El trastorno de conducta como diagnóstico
Lo que refleja la modernidad del vigente manual DSM IV TR es que se ve cómo el trastorno de conducta -que desaparece bajo los nombres de disocial o de negativista desafiante- es ahora leído como signo del trastorno hiperactivo.
Es un movimiento en el plano del diagnóstico y hace que la misma alteración de conducta tome otros valores, uno de ellos en torno a lo temporal ya que queda mucho más reforzada la noción de lo crónico; el otro valor es en torno a la predicción en tanto que se trata de prevenir la psicopatía o la delincuencia, efectos de una impulsividad no controlada que resulta ser uno de los pilares del TDHA.
En este deslizamiento de lo conductual hacia lo hiperactivo encontramos las aristas: una salida generalizada hacia la medicación al servicio de la prevención y la introducción de la lógica de lo continuo en la patología; del continnum, donde lo que siempre queda borrado es la misma posibilidad decisoria del sujeto.
2.- El trastorno de conducta como nominación
En la actualidad la presentación de los síntomas tiene un carácter nominativo: nombra, lo que conlleva en todos los casos la identificación entre lo que el sujeto es y el trastorno: los adolescentes en riesgo, los jóvenes invisibles, los niños hiperactivos.
El síntoma de un sujeto bajo el ángulo de estas siglas -TC-, supone que el trastorno en tanto tipificado también tipifica al sujeto, es decir, unifica y borra cualquier implicación subjetiva e íntima en el malestar.
Paradójicamente lo que observamos en la clínica es que frente a este empuje nominativo e identificatorio, se esconde la dificultad real actual que encuentran los adolescentes en orientarse sobre su identidad, es decir: lo qué son, o lo qué quieren ser.
3.- Pero ¿qué es la conducta?
La operatividad de las técnicas actuales sobre los llamados trastornos de conducta, operan a partir de un primer paso mediante el cual definir las conductas objetivo de manera operativa y utilizar los refuerzos positivos adecuados. Se trata de entrenar para modificar conductas.
Al lado de estas técnicas, un decálogo para los padres cuya máxima es la siguiente: “Todas las conductas se aprenden”. Desde esta perspectiva la conducta es puro aprendizaje, algo que se aprende por entrenamiento, por instrucciones; por lo tanto, en su vertiente negativa, un trastorno conductual sólo puede ser revelador de una mala educación o de un mal aprendizaje.
Sin embargo, hay otras formas de enfocarla introduciendo la argumentación principal que Lacan desarrolla: Para el hombre su conducta es un enigma. El hombre está dividido por su propia conducta.
Si nos movemos en la ecuación el sujeto es igual a su conducta (s=c), si el determinante se reduce a ser un déficit, la única posibilidad de valorar, de pensar una conducta concreta, es la comparación con la norma estandar.
Si planteamos, por el contrario, que la conducta divide al sujeto hacemos intervenir un determinante que atrapa al sujeto y por el cual es llevado. Quizás, la buena pregunta no apunta entonces a qué es lo mal aprendido, sino a saber desde dónde el sujeto orienta su conducta.
4.- ¿Qué tratamientos?
Cuando el control de la conducta se organiza únicamente en función de la introducción del fármaco, lo que se aprecia es que el campo de los fenómenos clínicos queda estructurado de manera cuantitativa; como más o como menos con la lógica de la contención en su base. Hay una retórica alrededor de una conducta, que la podemos pensar como un texto a la espera de ser leído; que el mismo trastorno lleva en su núcleo una manera determinada de relación con el Otro, y también con lo que llamamos la pulsión que para estos niños y adolescentes se muestra en su exceso bajo el ¡¡¡hazlo!!! imperativo que gobierna en su conducta.
A partir de una serie de viñetas clínicas, Victoria Vicente ilustró los presupuestos anteriormente desarrollados. Un muchacho de 14 años puede situar dos años antes como el inicio de sus alteraciones conductuales, justamente cuando su madre está embarazada de su hermana pequeña. Pero además, recuerda este momento con angustia ya que los padres discutían frecuentemente a raíz de este embarazo con fuertes acusaciones entre ambos padres. Así que ahora se engancha fuertemente con compañeros, discute con todos, de tal manera que se hace pegar por los otros. Un día me dice que no piensa nunca que lo que hace pueda preocupar a nadie. El trastorno de conducta, en este caso, es entre otras cosas, su manera de buscar un lugar en el otro.
Para otro muchacho el trastorno de conducta es un límite. Provocador, desafiante, con los adultos, en la escena de clase pone en juego la competencia y la rivalidad. El padre que se desmonta y llora ante cada llamada del Instituto, y quien lo lleva al hospital ante una nueva pelea para que allí lo contengan en urgencias o lo ingresen en psiquiatría.
Es principalmente con las profesoras mujeres con las que se muestra desafiante, las rebaja, las maltrata verbalmente.
En cinco visitas lo que se pudo escuchar es una llamada a un otro que ponga un límite, que le frene, y por otro, esta dificultad con las chicas, vamos a decirlo de alguna manera, denota una cierta identificación masculina...
Por último, un niño de 9 años y una madre que recela del colegio porque piensa que a su hijo le pueden dar algo para calmarlo, muestra en sus conductas esta persecución por el otro: pega, se escapa, insulta, golpea. Fue preciso entender sus conductas como una respuesta obligada frente al otro perseguidor para así construir junto con sus maestros y el psicólogo de la escuela, unas situaciones en donde quedara protegido.
Invitar a leer estos trastornos como pantomimas, dice Lacan, es proponer descifrar los trastornos conductuales bajo la manera en que un sujeto -niño, o adolescente- se sitúa frente al deseo del Otro, para separarse, para provocarlo, para hacerlo surgir.
Conclusión que abrió un animado y largo debate entre el público asistente, en el que surgieron varios comentarios: el hecho de introducir preguntas introduce un sujeto, no un trastornado. El encuentro con alguien que apueste por un ello, sobre todo en ciertas edades, tiene efectos positivos.
El síntoma de nuestra época es que parece que todo es educable, que toda la conducta se puede aprender. Para que la conducta sea un enigma tiene que serlo para el otro, tiene que ser leído como tal por un adulto.
Bajo la coartada de que todo se puede prevenir, todo se puede aprender, se alerta y se agraba una forma de actuar que no nombra el sufrimiento particular. También la prevención funciona como un pronóstico en el que todo está dicho, la última palabra no es del sujeto.
El discurso de lo psiquiátrico y lo psicológico ha penetrado en las escuelas y ha ido borrando el discurso pedagógico, ahora parece necesario salir de esa maquinaria que nombra lo que les ocurre a los niños y adolescentes como trastorno.
Construir, compartir lo que sabemos, es necesario en una época que no facilita las narraciones con los otros.
Temáticas de gran interés que, a buen seguro, tendrán ocasiones de desarrollarse en futuros Debates de Actualidad.
27.03.08
El nuevo perfeccionista*. Fernando Martín Aduriz (Palencia)

Hasta ahora un perfeccionista era alguien muy peculiar que buscaba ser don o doña perfecta en cada cosa que hacía. A partir de la irrupción de las nuevas ficciones científicas y sus consecuencias en la subjetividad moderna se amplía el campo de definición de lo que es un perfeccionista.
El nuevo perfeccionismo se esconde tras la ingeniería genética. Hay en marcha todo un proyecto que cambiará de raíz nuestras actuales concepciones.
La ética del perfeccionamiento implicará que será preciso investigar si quien busca optimizar resultados no es sino el clásico perfeccionista, incapaz de conjugar combinadamente humildad, solidaridad y aceptación de la vida tal cual se va presentando. Incapaz de aceptar el no dominio sobre los otros. Tras la ética del perfeccionamiento aparece enmascarada la vieja ética del dominio.
Ya se puede seleccionar el sexo de los hijos, y otros muchos atributos que llevan a la expresión diseño de hijos a la carta. Y la frontera entre optimización, educación, cuidado, ayuda constante para contribuir al feliz desarrollo y mejora de los hijos se traspasa para pasar directamente al perfeccionismo mediante las nuevas técnicas que ofrece la ciencia.
Primero se empieza seleccionando el sexo del futuro hijo, después su cociente de inteligencia, más tarde se le dan hormonas para el crecimiento, y al final, de adolescente tardío, se le regala por cumpleaños una visita a la clínica para que se le haga un poco de cirugía estética, moda creciente que confunde imagen del cuerpo, identificación al ídolo –habitual en el adolescente– y subjetivación de los cambios corporales.
Y si se quiere que sea deportista y de élite, pues se sigue la política del padre de esas tenistas tan magníficas que arrasan en las pistas y de tantos y tantos padres que son capaces de cualquier cosa con tal de hacer de su retoño un number one. Lo llaman ‘hiperparenting’ y empieza a tener caracteres de epidemia de intrusión parental: padres que permanecen a escondidas durmiendo en los colegios universitarios para ayudar a sus hijos a pasar pruebas de selección, estudiantes sometidos a un estrés inaguantable para superar oposiciones, lesiones por exceso de entrenamiento deportivo en jóvenes cada vez más jóvenes, por no hablar de las nuevas sustancias dopantes para conseguir el triunfo a toda costa –y, en la expresión de burla entre ellos, no salir a competir ‘a pelo’–, o el uso de anfetaminas, la medicina de moda para el abordaje del llamado TDAH, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, –estimulantes muy controvertidos, prohibidos en países como Suecia, de moda ahora en España y que si bien contrarrestan la hiperactividad y consiguen buenos resultados en niños con déficit de atención, sus cifras de éxito, ellos que tanto aman las cifras, no pasan del sesenta por ciento de efectividad, sin que nos expliquen qué hacemos con el cuarenta por ciento restante a quienes no les funciona el metilfenidato.
Los nuevos perfeccionistas actúan como el "antojica" de toda la vida. Eso veo, eso quiero. El Washington Post publicaría una noticia sorprendente: una pareja ha conseguido por medio de la ciencia –hallaron un donante de esperma con cinco generaciones de sordos como aval–, su bizarro objetivo de tener un hijo sordo. Para esta pareja, la sordera, que también padecían, no era una discapacidad sino un elemento de identidad, extraña idea que compartían con toda una comunidad nombrada como ‘orgullo sordo’. Este nuevo perfeccionismo se ve que no se detiene ante nada, no excluye lo imperfecto, pues persigue el dominio, lo que explica que también se busquen óvulos de primera calidad procedentes de donantes con especiales características brillantes como determinada altura, determinado C. I., determinada complexión… Por no hablar de la búsqueda de la pareja perfecta, como si existiera.
Por mi parte, me quedo con la idea de aquel creativo publicitario: la arruga es bella.
* Publicado en DIARIO PALENTINO, en la columna semanal "Vecinos ilustrados".
08.12.07
Presentación IV Debate de Actualidad: SOCIEDAD HIPERACTIVA. María José Freiría (Barcelona)

Vamos a dar comienzo al cuarto Debate de Actualidad. Un espacio de la Comunidad de Catalunya de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, que inició su recorrido hace dos años, coordinado por Laura Canedo y que cuenta con una comisión formada, en este momento, por José Castillo, Mª Cruz Fernandez, José Manuel Alvarez, Victoria Vicente y yo misma, Mª José Freiría.
Debates de Actualidad se mantiene firme en su insistencia de lectura, a partir de las coordenadas del psicoanálisis, de la realidad social actual. Con un modo de operar que le es propio, la actividad comienza con la elección de un tema de actualidad, es decir, que ocupa la atención de la mayoría de la gente en el momento actual. Son los medios de comunicación los que fabrican ahora esa especie de realidad superpuesta que llamamos actualidad y que se compone, en gran medida, -ese es un rasgo contemporáneo-, de fenómenos de masa, verdaderas epidemias de conformización de los modos de gozar. Elegido el tema, se abre un tiempo de investigación, discusión y recogida de bibliografía, tanto del campo del psicoanálisis, como de la literatura, la filosofía, la sociología, también filmografía y recortes de prensa. En un segundo momento, se invita a dos colegas de la Escuela a preparar un trabajo que pueda dar cuenta de algún aspecto teórico y clínico recogido de su práctica sobre el tema. La comisión se reúne con los invitados para iniciar el debate que, finalmente, desplazamos a este encuentro con ustedes, a los que suponemos interesados en discutir de la buena manera.
Nos estrenamos, hace dos años, con la ¿Violencia juvenil?, a la que pusimos entre interrogantes. No porque pensáramos que no existe, pues hay una reacción violenta de los jóvenes en occidente a las presiones de la globalización (hemos podido ver estos días reproducirse los altercados del 2005 en París). Los interrogantes representaban nuestra intención de tomar una posición dialéctica frente al fenómeno. Debatimos entonces sobre el in-civismo, la majadería y el acoso escolar, y se establecieron diferencias entre las respuestas de los sujetos que son del orden de la violencia contra el Otro, -aquellas que están del lado de la pulsión de muerte más radical-, o de la lógica de un llamado al Otro.
Las Neo-@dicciones, con la a convertida en arroba, le siguieron. Discutimos sobre las paradojas del goce en la sociedad del consumo, con esa figura siniestra y paradigmática del consumidor consumido; y sobre las nuevas dependencias y el objeto tecnológico que determina la subjetividad de la época.
Nos motivó también volver a abrir el debate sobre La cuestión femenina, debate eterno, siempre de actualidad por su misma condición de imposible de cerrar.
El título que nos convoca hoy, Sociedad Hiperactiva es un intento de hacer resonar, con la idea de atravesarlo, para poder ir más allá, ese diagnóstico hipermoderno que es el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), cuya característica principal -avanzadilla de lo que puede acabar siendo la Salud Mental-, es que cualquiera lo puede diagnosticar. Hemos visto que los medios de comunicación tratan la cuestión desde la perspectiva de una extensión creciente del fenómeno. Supuestamente cada vez afecta a más niños y ya no solamente a los niños, también a los adolescentes y a los adultos. Y también desde la perspectiva de la urgencia del diagnóstico precoz como modo de prevención de la delincuencia. Se habla del TDAH y se habla de tal forma que cabe preguntarse hasta qué punto ya no solamente se lo trata como un problema de salud pública sino como un peligro social. Lo mismo ocurre con el consumo de drogas y con la depresión, que ahora preocupa más que nunca y es tratada al modo de “campaña anti”, tal vez porque empieza a ser considerada como uno de los frenos principales al crecimiento económico.
En este nuevo régimen en el que vivimos, de sociedad hipermoderna, hiperactiva, hiperconsumista, de tratamientos hiper-rápidos contra las hiper-epidemias, donde ya no se trata de luchar contra la tradición y sus prohibiciones, nos preguntamos ¿a qué estamos confrontados? Hiper significa exceso y el exceso es algo que ahora ya no se puede parar de la misma manera. No basta con la prohibición, y los procedimientos de evaluación, clasificación, normativización y control de la salud generan nuevas patologías y amenazan la supervivencia de la dimensión subjetiva, en la que permanece guardado el único valor que cada uno tiene. ¿Qué puede decir el psicoanálisis? ¿Cómo puede formar parte de este debate de actualidad? Una respuesta posible es esta por la que apostamos de promover un espacio, abierto a la ciudad, que ofrezca alguna posibilidad de interrogar las nuevas certezas, para no quedar absorbidos por ellas.
Contamos hoy para este debate que continúa con las aportaciones de dos colegas, psicoanalistas miembros de la ELP, con una amplia experiencia en el ámbito institucional. Graciela Essebag es psicóloga clínica del Servicio de Atención a Residencias (SAR) de la Fundación Nou Barris y nos va a presentar un trabajo que ha titulado: “TDAH un modelo para desarmar”. Y Jorge Sosa, que también trabaja para la Fundación Nou Barris, que nos hablará bajo el título: “Unas gotitas de castración”. Después pasaremos la palabra a la sala.
02.12.07
La visión de la salud mental desde el ámbito local.* José Ramón Ubieto. Projecte Interxarxes (Barcelona)

La Salud Mental, entendida como dispositivo público, es uno de los instrumentos que los estados del bienestar usan para regular la Salud Pública. Si antaño distinguía las conductas normales de las patológicas, hoy más bien promueve los estilos de vida aceptados como saludables. Por eso decimos que la Salud Mental(S.M.) es un discurso que varía según las épocas. Hecho de una amalgama de sedimentos de la medicina, la educación, la antropología cultural, la sociología, la psicología..., trata de la articulación entre el individuo, como particular, y los criterios universales de salud, bienestar,...
Desde sus orígenes, la incidencia del psicoanálisis ha sido evidente y ha aportado consideraciones sobre la manera específica en que se planteaba este ajuste. Sabemos como en la época de la llamada "Higiene Mental", la doctrina de Freud mostraba la relación entre el malestar del sujeto y las represiones a las que lo sometía la Cultura. La primera teoría de la angustia de Freud pretendía explicar dicha relación. El argumento era el siguiente: la Represión produce una renuncia pulsional y la angustia surge, entoces, como efecto. La Higiene Mental, influida por el psicoanálisis, ejercía una acción “higiénica” conciliando los dictados de la Ley con las renuncias del individuo por la vía de un paternalismo comprensivo y no “estricto”. Funcionaba como un cierto bálsamo para moderar los embates de la conciencia moral sobre la naturaleza psíquica.
Durante buena parte del S.XX, el psicoanálisis colabora en la prevención de la salud mental y se orienta en la respuesta al deseo de felicidad del ciudadano libre, angustiado por las vertiginosas transformaciones sociales y familiares: deconstrucción del orden moral sexual, la declinación de las figuras del padre y pluralización de las versiones femeninas.
Esta primera etapa, a la que podriamos poner como punto final indicativo los inicios de los años '90, corresponde a un modelo organizativo de tipo comunitarista militante, heredero de los movimientos sociales reivindicativos de la transicion, en el cual la funcion profesional aparece bajo cierta indiscriminación: "Entre todos lo haremos todo", sería el lema operativo. La S.M. aparece claramente enraizada en lo local y bajo un paradigma sociocomunitario, no hay S.M. sin lazos sociales colectivos. Los servicios, que se crean, responden a esa lógica.
Con el declinar de esta S.M.1 entramos en una nueva etapa, donde el eje del debate se desplaza a las discusiones economicistas. La década neoliberal de los '90 viene acompañada de un nuevo discurso sobre la S.M. y de un nuevo modelo organizativo. Cierto crecimiento economico inicial permite desplegar nuevos dispositivos y nuevos programas que alimentan la idea de un individualismo triunfante que, a efectos operativos, se traduce en un "cada uno se basta en su casa" y en una fragmentacion de los servicios y de la atencion. La diferenciación de roles profesionales se acentúa y el sujeto se convierte en causa sui, él es agente y gestor de su problemática. Ahora el “asunto”, para los especialistas, radica en la competencia por la pluralización de los “tratamientos” y por la legitimación institucional que de ellos haga el estado gestor. Los indicadores atienden basicamente a la eficiencia y la eficacia. Estos significantes “económicos” sustituyen los caducos significantes “ideológicos” centrados entre el “bien” y el “estar” para todos.
Este discurso no es ajeno a los descubrimientos de la ciencia, en especial de las neurociencias y de la psicofarmacologia. Hay, sin duda, un empuje a la atomización de los lazos sociales y a establecer como único vínculo el de cada uno a su satisfacción por la vía de los objetos varios a los que la técnica y el capitalismo le dan acceso. Cada uno, uno por uno, queda, de esta manera, reducido a un cuerpo carenciado: interpreta que sufre por la extracción de ese plus de goce que le correspondería. En su lugar debe acomodarse a la felicidad low cost y además está impelido a hacerse cargo de sus propios vínculos sociales, a un permanente Do It yourself.
Se trata de un nuevo sujeto postmoderno, afectado por el saber de la tecnociencia como GPS contemporáneo que muestra su desamparo discursivo de dos maneras sintomáticas:
Sea por el lado del cuerpo, donde se observa una creciente inflacion narcisista que conlleva su reverso de autodestruccion (músculo/anorexia),
sea por el lado de la enfermedad de la mentalidad, de ese no-pensar que lo empuja a la errancia y al acto
Su expectativa, como sujeto demandante, de cuidados de salud es encontrar alivio al fenomeno creciente de la angustia. La S.M.2 tiene, en esta nueva etapa, el encargo de gestionar las patologías de la postmodernidad: violencia, adicción, depresión y dispersión de la identidad. Por eso encontramos una variedad de los modos de demanda, hay los que piden por su “sufrimiento” un tratamiento y los hay que van a la S.M. a por la dosis.
Finalmente encontramos un tercer momento en esta periodizacion, cuyo inicio podemos hacerlo coincidir con el cambio de siglo y que es ya una respuesta a la crisis del modelo anterior que, lógicamente, no ha desaparecido puesto que perviven ambos. Ahora se trata de un discurso menos optimista sobre el presunto Wellness, que pone el énfasis en la accion social y la ciudadania. El estado ya no aspira a hacerse cargo de esa felicidad prometida pero tampoco confia en que cada uno, por su cuenta, la alcance y además debe velar porque esas vías individuales no supongan un problema de orden público. Sobre todo, atendiendo al hecho de que las patologias crecientes, ligadas al acto y a las adicciones atentan al lazo social y a la misma convivencia.
El libro de Hillary Clinton, It takes a village (1996) ya marcó el inicio de un nuevo modelo que trataba de recuperar el efecto terapéutico de lo colectivo y de los lazos comunitarios. Como en una dialéctica, se trataba, 20 años más tarde, de una nueva sintesis en la que conjugar, de otra manera, lo individual y lo colectivo. Para ello el concepto estrella de Red se ofrecía como paradigma de este nuevo modelo.
Hoy preguntar si un servicio trabaja en red es poco interesante ya que todos los servicios están en la red; basta ojear cualquier documento programático para darse cuenta que en su diseño (competencias, funciones, flujos de coordinación e información) está ya previsto como un nodo de la red general (sea la de salud mental, la de atención a la infancia o la de protección de violencia de genero).
Estar en red, pues, no es una opción, sino un requisito de constitución del propio servicio ya que hoy el tratamiento (entendido como el conjunto de acciones que tratan una situación definida como problemática) es la red misma. No hay tratamiento fuera de la red ni es posible pensar nuestra intervención profesional al margen de las otras intervenciones, las conozcamos o no. Todo lo que hacemos es relativo a nuestro lugar en la red ya que el tiempo de los saberes y disciplinas absolutas pasó. Hoy el malestar se trata por medio de la distribución social e institucional: a cada uno su cuota y a la red el global.
Una distribución que hace que cada uno se ocupe de una parte del problema, borrando así los limites claros en cuanto a las funciones y competencias de otros momentos. En ese sentido decimos que todos trabajamos en red porque todos nos ocupamos de una parte de ese malestar, aunque desconozcamos, a veces, de que parte se ocupa el otro o no veamos las líneas de fuerza y las conexiones entre una y otra intervención.
Por eso la verdadera pregunta para nosotros, la que puede causar nuestro deseo de trabajar juntos y encontrar respuestas a estos malestares contemporáneos es que uso, puesto que hay varios usos posibles, queremos hacer de esa red, en la que ya estamos.
El modelo común (instalado por defecto) es concebir la red en términos de la reingeniería, un circuito donde se trata de poner a circular al sujeto bajo la perspectiva de la máxima rentabilidad y por tanto de la optimización máxima de los recursos. Eso implica que el vínculo priorizado entre los servicios y profesionales es la derivación de un lugar de la red a otro, partiendo de un conjunto de protocolos previamente definidos y establecidos. Sabemos de las consecuencias de este modelo: la más grave es la deriva en la que quedan muchos de estos sujetos y los conflictos que se generan entre los servicios de la red.
Este modelo que algunos managers tratan de presentar como el modelo eficaz y eficiente, en realidad es un modelo poroso, con grietas que se trata de tapar para evitar las fugas. Una de las estrategias de reflote del modelo es la creciente tendencia a continuar la estratificación de los servicios, fragmentándolos aún más, en la dirección de una mayor especialización, por la vía monosintomática. Así encontramos programas de educación social en la calle que se ocupan de aquellos sujetos que ya no son incluídos en la red de servicios sociales de atención primaria(SSAP), programas específicos de atención a homeless que cubren las deficiencias de los SSAP y de la propia red de salud mental, programas específicos centrados en un trastorno (TDAH, anorexia, psicosis incipientes,..).
Por otra parte, esto se conjuga con la proliferación de nuevos perfiles profesionales (insertadores sociales, mediadores interculturales, acompañantes terapéuticos, especialistas en interculturalidad y cohesión, gestores sociales,...) que no son incluídos en la red “con pleno derecho” sino en sus márgenes y con la función de suplir las carencias de los “titulares”.
El otro modelo posible, en la línea de lo promovido en la La Conferencia Ministerial de la OMS para salud mental (Helsinki, 12-15 Enero 2005), es organizar la red a partir del lugar central que toma el caso y los interrogantes que suscita en los diversos profesionales. Eso implica que la red pueda alojar la particularidad de cada situación definida en una perspectiva de análisis global (social, familiar, personal). Esta elección privilegia otro tipo de vínculo entre los profesionales más centrado en sostener una conversación permanente acerca del caso y sus interrogantes. Una conversación no basada en las rivalidades narcisistas acerca del estatus, permite al sujeto distribuir sus dichos, demandas y propuestas entre varios(1).
El trabajo en red deviene así el resultado de un pacto entre profesionales que consienten en un referente tercero, la situación (sujeto, familia) a abordar, que organiza y vectoriza su trabajo alrededor de ese vacío de saber, de un interrogante que los pone a todos a trabajar, causándoles el deseo de colaborar a una invención realista en el tratamiento del malestar. A crear, entre todos, una nueva pragmática de la acción que insista más en lo que el sujeto es capaz de inventar, en sus "soluciones", que no en aquello que cojea, que no va. Aquí la idea de salud mental aparece vinculada a los recursos que el sujeto puede poner en acto y a la función de apoyo que para él puede representar la red(2).
Los actores necesarios en el trabajo en red
En el modelo de centralidad del caso, por el que nosotros(3) apostamos, hacen falta tres requisitos para que el modelo sea sostenible.
En primer lugar, hace falta un pacto previo entre los actores implicados sobre la necesidad de elegir ese modelo.
En segundo lugar, hace falta que esa apuesta inicial se traduzca en el compromiso, uno por uno, de todos los agentes del proyecto, lo cual ya supone una posición ética ante las dificultades, que opta por abordarlas en lugar de negarlas u obviarlas.
Estos dos requisitos si bien son necesarios no son suficientes ya que por sí mismos no evitarían el voluntarismo que suele devenir estéril. Hace falta un paso más en la dirección de disponer de un plan mínimo (modificable cuando proceda) ya que la colusión espontánea de los profesionales no garantiza la sostenibilidad del trabajo en red o lo hace sólo en el modelo de la derivación protocolizada que, como decíamos, es la mejor manera de dejar a los sujetos “a la deriva”, navegando en la intrincada red de servicios y profesionales. Este plan es la garantía de la aplicación del modelo ya que es partir de él que se definen las reglas de juego. Proporciona, por tanto, referencias claras y compartidas y funciona como un elemento de regulación y mediación entre los servicios. Traduce, en un modelo organizativo, ese pacto entre profesionales, al que aludíamos antes, y es la clave de la sostenibilidad.
La experiencia de Interxarxes
Si tuviéramos que resumir las enseñanzas que podemos extraer de esta experiencia de trabajo en red que se continúa desde hace siete años, diríamos que se trata de una apuesta por un método que permita ante todo encontrar una orientación en la situación a intervenir. Que permita establecer una dirección del caso a partir de la convergencia de los diferentes vectores que intervienen. En un momento como el actual, donde los referentes de intervención clásicos (socialización, normativización, aprendizajes unificados) hacen quiebra y donde lo que vendría a su lugar se define en términos de contabilidad-productividad (sea de resultados o de medios/protocolos), parece imprescindible apostar por estrategias de este estilo para acompañar a esos sujetos y familias en su recorrido vital.
De lo contrario nos queda la otra orientación -la más extendida actualmente-, la que define el trabajo en red como un sistema pensado fundamentalmente para optimizar los recursos, reduciendo los costes en un esquema gerencialista (management) sin tener en cuenta demasiado al sujeto en cuestión.
Por supuesto que este trabajo no es sin dificultades, algunas derivadas del manejo de la información y sus implicaciones (legales, éticas y técnicas). Otras, ya señaladas, relacionadas con la gestión del tiempo y la diversidad de profesionales. Por último, las más importantes hacen referencia a las “resistencias” internas que creamos nosotros mismos, como profesionales.
La red sólo es posible si hay reconocimiento de la interdependencia entre profesionales y servicios, y ello implica también consentir a ese saber nuevo, abandonando una cierta satisfacción en la posición de impotencia (queja) que nos acomoda en el impasse, para resguardarnos de verificar la falta. Cuando uno no quiere arriesgar esa posición cómoda, que no deja de ser una pasión por la ignorancia, mantiene la ilusión de que habría una solución de completud al problema (aunque él no la tenga) y si no se alcanza es por culpa del otro (profesional, servicio, sistema, usuario).
Por eso decimos que trabajar en red es hacer una apuesta ética(4) que incluye el lazo al otro en el abordaje y tratamiento de los malestares en juego, puesto que sabemos que no hay práctica (clínica, educativa, social) sin ética.
Notas:
1-. Di Ciaccia, A. et alt. (1998). “La practique a plusieurs” en Preliminaire 9 & 10. Bruselas: Antenne 110
2-. Vilà, F.; Díaz, E. (2007). "Variaciones de la práctica a varios con adolescentes excluidos del orden educativo". Ponencia PIPOL 3. París, julio 2007. [en http://www.observatoriopsi.com/0719.htm ]
3-. Modelo que orienta el proyecto Interxarxes, implementado, desde el año 2000, en el distrito de Horta-Guinardó de la ciudad de Barcelona: www.interxarxes.net
4-. UBIETO, J.R.“De la Re-ingeniería a la Conversación: la posición de los profesionales” en RTS num. 175, Septiembre de 2004. Barcelona: CDTSAASSC
*Ponencia del autor en la III Jornada "La Xarxa a debat: La salut mental, una utopia necessària". Barcelona, 26 d'octubre de 2007. Fundació Congrés Català de Salut Mental y AEN-Catalunya.
07.11.07
MADRID lacaniano. Actividades y jornadas 8, 9, 10 y 11 noviembre 2007.
Jueves 8 de Noviembre de 2007, 19,30 hs.
El Excmo. Ayuntamiento de Madrid ofrece un cocktail a los participantes de las VI Jornadas de la ELP en el

Patio de Cristales de la Villa
Plaza de la Villa nº 5 (frente a c/ Mayor nº 72)
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Diagonal Hispanohablante de la Nueva Red Cereda
VI JORNADA DE ESTUDIO
EL NIÑO CONTEMPORÁNEO: CUERPO Y LAZO
MADRID, 9 DE NOVIEMBRE DE 2007
ESTA ÉPOCA de proliferación de ofertas de objetos-partenaires que el discurso de la tecnociencia entrega en su automatón de progresión sin freno, no es sin consecuencias subjetivas. Hacerse un cuerpo que haga posible establecer un lazo con el otro, conlleva una operación de síncopa entre significante y goce. Los desarreglos en el cuerpo y en el lazo que la clínica con niños y adolescentes nos presenta, se hacen cada vez más evidentes.
Simultáneamente los objetos de consumo, en su multiplicación, ya no atemperan el creciente malestar que sufre el sujeto en la infancia y en la adolescencia.
¿Con qué objetos se las arregla el sujeto como apoyo para soportar la radical hiancia en que se inaugura como parlêtre?
¿Con qué objetos se las arregla el sujeto para establecer lazo con el partenaire? ¿De qué marcas provenientes de un Otro se sirve para hacerse un cuerpo, única sede de un goce posible?
Al decir de Lacan “el análisis se plantea como modulando de una manera más radical esa relación del niño con el mundo” que la que promete el discurso de la tecnociencia y sus protocolos de evaluación.
PROGRAMA
10:00 - Inscripción y documentación
10:30 - Apertura: Mariam Martín
11:30 - 1ª Mesa: Presentación de caso clínico: Jorge Sosa
11:30 Discusión: Gracia Viscasillas
11:45 - 2ª Mesa. Presentación de caso clínico: Begoña Isasi
11:30 Discusión: Graciela Kasanetz
12:45 - Pausa
13:00 - 3ª Mesa: Presentación de Caso clínico: Susana Carro
11:30 Discusión: Miguel Ángel Vázquez
13:45 - Conclusiones: Julio González y Ana Lía Gana
14:15 - Clausura y Cierre: Judith Miller
Lugar: Sede madrileña de la ELP, Gran Vía nº 60, 2º izq.
Horario: Viernes 9 de noviembre de 10h. a 14:30h.
COMITÉ CIENTÍFICO: Comisión de Orientación EMPN. Graciela Kasanetz, Ana Lía Gana, Rosa Liguori,
Mariam Martín (responsable), Mónica Unterberger.
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La Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y la Editorial Gredos con el auspicio de la Embajada Argentina en España
tienen el gusto de invitarles a la Mesa Redonda
La Orientación Lacaniana en España
Presentación de la Colección de la ELP-Gredos
El 9 de Noviembre de 2007, a las 19 horas
Con la participación de:
Eric Laurent, Psicoanalista, Delegado General de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
José Manuel Martos, Director Editorial de Gredos
Jorge Alemán, Psicoanalista, Consejero Cultural de la Embajada Argentina en España
Vicente Palomera, Psicoanalista, Presidente de la Escuela Europea de Psicoanálisis y Director de la Colección ELP-Gredos
Rosa Mª Calvet i Romaní, Psicoanalista, Directora de la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona
(Con posterioridad se servirá un vino español. Entrada libre hasta completar aforo)
Sala Valle Inclán. Círculo de Bellas Artes. C/Alcalá, 42- 28014 Madrid
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PROGRAMA DE LAS VI JORNADAS de la ELP
Las jornadas se realizan en: Hotel Husa Princesa. C/ Princesa, 40. 28008 Madrid.
Sábado, 10 de noviembre
9.00 Recepción y entrega de documentos
9.30 Acto de inauguración
Judith Miller. Presidenta de la Fundación del Campo Freudiano.
Don José Melquíades Ruiz Olano. Asesor de la Secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Familias y Discapacidad.
Vicente Palomera. Presidente de la EEP
Xavier Esqué. Presidente de la ELP
Carmen Cuñat. Comisión de organización
10.15 PLENARIA. El pase
Hebe Tizio.Ex AE, Barcelona. Cuerpo y sinthome
Rose Paul Vinciguerra. AE. París. Le saut de l’objet
Carmelo Licitra Rosa. AE. Roma. Egli non è che… un tale oggetto
Massimo Termini. AE. Roma Riduzione di Due M
Preside Manuel Fernández Blanco. A Coruña
Anima el debate Éric Laurent. París.
12.00 Salas simultáneas
sala 1
Ricard Arranz. Barcelona: Del objeto causa del hombre al enigma del amor
Araceli Fuentes. Madrid: El objeto de un abuso
Rodolfo Pujol. Córdoba: Cambiar de objeto sexual: un enigma
Elena Usobiaga. Bilbao El TDAH: ¿Un malentendido?
Anima el debate Estela Paskvan. Barcelona
sala 2
José Ramon Ubieto. Barcelona: Adolescencias: el Cuerpo y la mirada
Gloria Flores. Valencia: Objetos de Lacan, objetos de cine
Manuel Montalbán. Málaga: Letra y cuerpo en la cosa japonesa
José Ángel Rodriguez Ribas. Sevilla: Si te paras, no caminas
Anima el debate Mercedes de Francisco. Madrid
sala 3
Carmen Alda. Barcelona: El niño como objeto de bienestar
Enrique Rivas. Madrid: Vicisitudes del objeto en la psicosis
Ricardo Rubio. Valencia: Un cuerpo que le falta o le sobra algo
Paloma Blanco. Málaga: El psicoanálisis como factor de la política
Anima el debate Iñaki Viar. Bilbao
sala 4
Margarita Álvarez. Barcelona: El salto de la pubertad
Cristina Califano Bilbao: ¿Qué mira en mi?
Marta Davidovich. Madrid: Soy hiperactivo
Gracia Viscasillas. Zaragoza: Un autista simpático
Anima el debate Estanislao Mena. Jerez de la frontera.
14.00 Pausa comida
16.00 salas simultáneas
sala 1
Antonio García Cenador. León: Un tratamiento de la voz del Otro
Antonia García Lozano. Málaga: Cuando falta la falta
Concha Lechón. Valencia: El mundo de Xema
Iván Ruiz. Barcelona: El superyó, una de las formas del objeto voz
Anima el debate Antoni Vicens. Barcelona
sala 2
Gabriela Alfonso. Valencia Un niño protegido
Carmen Campos. Jerez de la frontera Lo que un caso clínico nos enseña sobre el objeto (a)
Ana Castaño. Madrid Salir por la puerta
Marta Serra. Barcelona Un cuerpo exigu
Anima el debate Miriam Chorne. Madrid
sala 3
Santiago Castellanos de Marco. Madrid: Los fenómenos del cuerpo y la fibromialgia
Luis Salvador López Herrero. León: El cuerpo no es el organismo
Ana Ramírez. Madrid: El objeto y el cuerpo: caso clínico
José Rubio. Valencia: El cuerpo no es natural
Anima el debate Rosa Calvet i Romaní. Barcelona
sala 4
Teresa Colomer. Zaragoza: Papameacayoyo
Teresa Ferrer. Valencia: Eligiendo susto
Graciela Martínez. Barcelona: El pequeño inventor
Juan Pundik. Madrid: Psicosomática y forclusión
Anima el debate María José Olmedo. Granada
Domingo, 11 de noviembre
9.30 Plenaria Cuerpo y causa
Eugenio Castro. Vigo: Objetos en el duelo
Sergio Larriera. Madrid: Cadena corporal
Amalia Rodriguez Monroy. Barcelona: El goce sintomático de Joyce
Josefa Rodríguez Pérez. Las Palmas de Gran Canaria Variedad y excesos en el Jardín.
Preside Fe Lacruz. Vigo
Animan el debate Miquel Bassols. Barcelona
Vilma Coccoz. Madrid
11.15 Plenaria. Seis casos clínicos
Anna Aromí. Barcelona: El objeto a y el cuerpo
José Rodríguez Eiras. Vigo: El ojo atravesado
Rosa Godínez. Barcelona: Habitar el cuerpo
Amanda Goya. Madrid: Un cuerpo enfermo
Rosa López. Madrid: Reciclado del objeto a en un caso de psicosis
Óscar Ventura. Alicante:La transmudación del objeto en un análisis
Preside Margarita Bolinches. Valencia
Animan el debate Gustavo Dessal. Madrid
Vicente Palomera. Barcelona
13.15 Plenaria. Conferencia de Clausura. Por Éric Laurent. Delegado General de la AMP
14.00 Clausura. Xavier Esqué Presidente de la ELP
Lucia D’Angelo Comisión científica
13.07.07
El aula de apoyo: una práctica orientada desde el psicoanálisis. Por Beatriz Tomey (Bilbao) .

Pedagogía y Psicoanálisis son dos discursos diferentes, pero es precisamente a partir de ésta diferencia que se pueden establecer conexiones. El Psicoanálisis es el marco que orienta nuestra práctica educativa.
Uno de los efectos de la globalización en la institución escolar, es que se ha puesto en grave riesgo el establecimiento del lazo social, tanto entre alumnos, como entre alumnos y profesores. Cada época genera determinados malestares, hoy en día en la escuela el nuevo “cientifismo”y las actuales técnicas cognitivo-conductuales les ha puesto nombre: TDAH, Borderline, TGD, Inhibidos... Nombran conductas y las congelan en una etiqueta, que a la vez según los casos, son descripción, causa y efecto, apareciendo en ésta misma operación el borramiento del sujeto y la segregación. Estas corrientes entienden las conductas como un problema a extinguir, centrando sus estrategias de intervención en el paradigma problema-solución. El Psicoanálisis nos orienta
para resistir a éstas lógicas segregativas, nos advierte de que éstas conductas pueden ser leídas, interrogadas y escuchadas, dando lugar al decir del sujeto, que por medio de ellas da cuenta de su angustia y malestar.
Acto educativo y transformación del sujeto
Entendemos el acto educativo, como aquello que produce una transformación en el sujeto, gracias a una transmisión lograda a través del vínculo educativo. Este vinculo es del orden de lo particular, se establece con cada sujeto, y hay que hacerlo revivir constantemente. Se trataría de conseguir el consentimiento del sujeto. Lo que se halla en juego en el proceso enseñanza-aprendizaje es la transferencia, transferencias de trabajo, desde nuestra posición como maestros se trata de causar el interés. Lo que verdaderamente opera en la educación es el deseo de enseñar, deseo que pueda causar el consentimiento a aprender del sujeto.
En el aula de apoyo tratamos de ocupar un lugar distinto del que el sujeto nos convoca: Si no se le responde como espera, esto puede producir una modificación.
“Trabajo entre varios, en red”
En mi centro hemos formado un Departamento que no lo entendemos como una estructura, sino como una forma de “trabajo entre varios, en red”.Cada alumno trabaja por lo menos con dos de nosotras. Cada una tiene sus funciones, logopeda, auxiliar, profesoras de pedagogía terapéutica, consultora, pero es el Departamento, caso por caso el que intenta dar una respuesta a las diferentes demandas de padres, profesores, alumnos…Consideramos que cada caso es particular, entendemos que delante tenemos a un alumno en dificultades con los aprendizajes, que nos está mostrando una resistencia a aprender, un malestar. Por ello nuestro primer objetivo es rescatar algo que nos posibilite un acercamiento. Darles un tiempo y un espacio para que cada uno realice su propia construcción, graduando las dificultades para que puedan ir resolviéndolas con éxito sin forzamientos, pero sin dejar de intentarlo. La educación es una oferta y es el sujeto quién elige de qué forma aceptarla, o la modalidad de rechazo.
Pequeña viñeta
Pequeña viñeta que puede ilustrar algo de nuestra práctica de intervención orientada desde el psicoanálisis:
Niño de 7 años escolarizado en 2º de primaria, figura como alumno de Necesidades Educativas especiales con un diagnostico de TGP.
Los decires de la andereño: No tiene ningún interés, total falta de atención, no conoce ninguna letra, se ha escapado del centro, NO SABE NADA.
Acogida en el aula
Para nosotras es muy importante la entrada en el aula, nos parece que aquí se juega gran parte de nuestro trabajo.
El primer día le pregunto Si sabe por qué viene, me dice “No aprender no me preocupa nada”,”no sé nada”. Le explico que esta clase es diferente, que venimos a hablar (si quiere en castellano), jugar, dibujar, aprender... Y que vendrá sólo si él quiere.
Le propongo trabajar juntos para intentar superar las dificultades, le ofrezco un día y una hora, que él acepta diciendo “sí, vendré el martes”.
En las cinco siguientes sesiones me pliego a lo que él quiere, dibujar, jugar, trabajar en el ordenador. Me coloco en una posición de “no saberlo todo”, por ejemplo me equivoco en el ordenador, agradezco su ayuda. Intento que sea él quien marque el ritmo, yo me ofrezco y le facilito los materiales.
En la 6ª sesión nada más entrar me dice: “Sí, quiero aprender, pero las cosas son muy difíciles”. Le tranquilizo diciéndole “no te preocupes, yo estoy aquí para ayudarte a aprender si tú quieres”.
Antes, el padre le leía cuentos por la noche, ahora, es el niño el que lee al padre.
Creo que la acogida en el aula ha sido determinante, ya que en ella ha encontrado un tiempo, un espacio y alguien que ha apostado por él. He intentado que me vea como alguien que le ofrece la posibilidad de aprender a leer, y él ha consentido a hacerlo. Está muy contento con sus logros.
Beatriz Tomey (Bilbao)
Sesión de trabajo “La incidencia del psicoanálisis en la ciudad”, Bilbao, 18 de Mayo de 2007.
13.06.07
Una experiencia con padres. El psicoanálisis en contacto con lo social. Por Mario Izcovich (Barcelona).
Un grupo de padres de hijos adolescentes se reúnen para pensar.
La convocatoria viene dada por la Federació d'Associacions de Mares i Pares d'Alumnes de Catalunya (FaPaC) En el tríptico de información adelantamos que no daremos recetas, señalamos claramente que se trata de sostener con la presencia y la participación de los padres un espacio que dará privilegio a la palabra, al debate y a la escucha atenta.
Se trata de un ciclo de siete reuniones quincenales de una hora y media, a las cuales hace falta inscribirse y con un cupo limitado, decidimos trabajar con no más de veinte personas. Se informa que no serán conferencias, ni clases. El mensaje que transmitimos es claro, a los padres no se los educa. De entrada la gran sorpresa es la buena inscripción, alguien señala el interés de la gente: “…a las conferencias que organizamos normalmente vienen siempre los mismos pocos, en cambio esta vez es diferente…”
Las primeras reuniones tienen un efecto catártico, como si se tratara de un grupo de autoayuda, es decir, ver que “no estamos solos”, “que nos pasan las mismas cosas”. Nadie se pierde las reuniones, que generan mucho interés y entusiasmo. Producen un efecto desangustiante que sirve para desbrozar el terreno.
Los padres viene muy contaminados por el discurso Amo predominante: están a la última sobre TDAH, sobre tratamientos conductistas, dispositivos segregativos, fracaso escolar, etc. Sin embargo se quejan. El efecto de clasificación muchas veces promovido desde las escuelas y también desde los centros de salud tiene efectos devastadores. Las técnicas conductistas se revelan inútiles y los padres se desorientan. Si aquellos a quienes se les supone un saber como psicólogos o educadores los empujan a actos sin-sentido, los padres no saben qué hacer. Una madre señala que la psicóloga de la escuela le dijo que castigue a su hijo por no estudiar, el castigo consiste en quitarle aquello que desea y si es posible que se quede encerrado en el pasillo de su casa durante 15 minutos (sic).
A lo largo de las sesiones, nosotros introducimos la interrogación y como consecuencia proponemos ir al meollo de la cuestión y no quedarnos en la descripción o en el nivel de la queja, es decir, se trata de pensar las causas y no reprimirlas. La consecuencia es que las siguientes reuniones permiten pelar capas mas profundas de la cebolla.
Aparece, pues, el adolescente en sus dos versiones. El adolescente del lado del goce, que todo lo que quiere, que rechaza la ley, que arrasa y que asusta a los padres, y la otra cara, es decir, el adolescente objeto de sus padres. Los padres también se muestran con una doble cara, nos encontramos con unos padres ávidos en satisfacer a sus hijos por la vía del goce consumista aduciendo que es el Otro social quien presiona, de manera que se sitúan doblemente como víctimas, por un lado efecto de las demandas de sus hijos y, por otro, efecto de las demandas sociales. Sin embargo, ellos también gozan de esta situación.
Por otro lado aparece la palabra mágica: los límites. Los padres piden recetas de cómo ponerlos. Lo que aparece es un intento de remedo de una cierta ley. La idea de límites no tiene que ver con establecer una ley, sino de situar al adolescente-objeto bajo las coordenadas de las demandas paternas. Que haga lo que yo quiero. Esto puede ir al infinito. Cae en el mismo saco: lavarse los dientes, bañarse, estudiar, hacer los deberes, no salir, hacer la cama, cuidar la ropa, no ver la tele, etc. El sujeto responde a estas demandas rebelándose. Cada negación a la demanda que le viene del Otro se convierte en un acto que cobra un sentido fundamental para el sujeto. Es su forma de no consentir lo que es vivido como goce del Otro. Los padres descubren aquí cierta impotencia.
Una madre cuenta sorprendida que su hijo se extrañó al verla reír, hacía tiempo que no la veía contenta, le dijo que sólo recibía ordenes de ella. Es decir, la pudo ver de otra manera, como un sujeto deseante y no presa de las demandas.
Decir esto produce un efecto notable en los demás padres. Los lleva a hablar de ellos ya no como padres, ni bajo la excusa de sus hijos. La palabra recupera su valor.
Mario Izcovich (Barcelona).
«Pero lee sobre todo tu propio inconsciente, ese libro con una tirada de un solo ejemplar cuyo texto virtual llevas por todas partes contigo, y en el que está escrito el guión de tu vida, o al menos su rough draft»



