8 de Mayo de 2010
La infancia bajo control. ¿NIÑOS DELINCUENTES? Juan Pundik (Madrid)
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El viernes 30 de abril a las 22.30 y el sabado 1 mayo de 2010 a las 10:50 se proyectó por el canal ARTE + 7 de la TV francesa una película de 52´ de duración, La infancia bajo control, realizada en Francia por Marie-Pierre Jaury, en 2009, que sale al paso de un informe del INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia), del 2005, titulado "Los trastornos del comportamiento en el niño y en el adolescente", en el que presumían haber llegado a la conclusión de que era posible predecir que un niño travieso o desobediente pudiera llegar a convertirse en delincuente en la edad adulta, y en consecuencia recomendaba detectar cualquier posible alteración en su comportamiento desde la guardería, para evitar que se convirtieran en futuros criminales.
Entre los rasgos infantiles que permitirían predecir al criminal del futuro están la agresividad, el cinismo, la escasa docilidad o el bajo índice de moralidad. El informe fue utilizado como base de un anteproyecto de ley sobre la prevención de la violencia que preveía la creación de un carnét de comportamiento que serviría para realizar un seguimiento del pequeño que, en caso de no ajustarse a los criterios de normalidad del Gobierno de turno, debería ser modificado con fármacos.
Afortunadamente el informe y el anteproyecto de ley provocaron una revuelta de numerosos pediatras, psicólogos psicoanalistas e intelectuales, y de muchas de sus instituciones, que acusaron al INSERM de querer promulgar la vigilancia generalizada de los más pequeños, desde la edad de 3 años, bajo la influencia de la psiquiatría conductista anglosajona, legitimando así una ideología "de la seguridad" que está en plena expansión.
Una ideología fascista que pretende delirantemente localizar desde la primerísima infancia a los futuros delincuentes potenciales con el fin de prevenir lo que un diputado ponente denominó sus "comportamientos desviados". Una peligrosa manera de ver las cosas que ya está determinando las políticas sanitarias y sociales en países como Canada, Alemania y Gran Bretaña.
La premisa de la que parten es que la delincuencia es una enfermedad reconocible desde la temprana infancia. de manera que los gobiernos con el apoyo de las neurociencias y de la psiquiatría deben poner a la infancia bajo estricta vigilancia.
Para las neurociencias a cada trastorno le correspondería su detectable y comprobable molécula. La etología, la neurobiología y la genética se dedican a investigar las causas fisiológicas de los comportamientos "antisociales". Cada vez se utilizan tests más irracionales para diagnosticar más precozmente la "anormalidad" de los ataques de cólera, de las angustias, depresiones, hiperactividad o de las dificultades para concentrarse de los niños. El objetivo es curarlos con diversos medicamentos, que la perversa industria farmacéutica aconseja, y que les son administrados a los niños cada vez más frecuentemente, como el Prozac (fluoxetina), paroxetina, Ritalina (metilfenidato), ansiolíticos, antipsicóticos y antiepilépticos. Sustancias todas con reacciones adversas y consecuencias catastróficas. Apoderarse de objetos, no prestar atención, desobedecer, mentir y soltar agresividad se identifican como síntomas de esos "trastornos del comportamiento" clasificados por la biblia de la psiquiatría americana, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico), entre más de 400 patologías.
Con claridad y concisión, la película entrevista a investigadores y profesionales de los diferentes países a los que esto concierne (también de Suiza y Bélgica) y escuchando los argumentos de ambas partes, intentan alertar sobre las falsas raíces científicas de esta totalitaria política de control y sus posibles consecuencias. (Agradecemos a Isabel Núñez Salmerón la información sobre la emisión de la película)
En la sociedad planificada que describe, el psicólogo de Harvard, B. F. Skinner, creador del conductismo, el control de los seres humanos desde la infancia sería tan “científico” que no se producirían disidencias con el orden establecido: "Podemos lograr un tipo de control bajo el cual las personas controladas, aunque estén siguiendo un código inimaginable en el sistema antiguo, se sientan, a pesar de todo, libres. Están haciendo lo que quieren, no lo que se les obliga. Esta es la fuente del tremendo poder del refuerzo positivo: no hay restricción y no hay rechazo. Mediante un cuidadoso plan cultural, no controlamos la conducta final, sino la inclinación a conducirse: los motivos, los deseos, las aspiraciones. Lo curioso es que, en ese caso, nunca se suscita la cuestión de la libertad". (Walden 2)
Los profesionales que practican los TCC (Tratamientos Cognitivo Conductuales), los psiquiatras y los neurocientíficos se han constituido en la vanguardia ideológica de los que quieren controlar y someter nuestras vidas, nuestras conductas, nuestro pensamiento, nuestras elecciones y nuestros deseos a los intereses de los sectores dominantes. No todos los pertenecientes a las profesiones enumeradas, pero sí una gran mayoría. Aunque puedan no ser conscientes de ellos. El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
4 de Mayo de 2010
Crónica: Presentación del libro "El niño con hemofilia y su familia. Una historia diferente". Silvia Grases (Barcelona)
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El 21 de abril tuvo lugar la presentación del libro El niño con hemofilia y su familia. Una historia diferente en la sala de actos y exposiciones de La Pedrera de Barcelona, contando con la presencia de las autoras: Eva Álvarez, Montserrat Balcells, Patrícia Cabré, Carmen Fernández y Silvia Grases.
Adolfo Rodríguez Carrión, presidente de la Fundació Privada Catalana de l’Hemofília y miembro de la Associació Catalana de l’Hemofília, dirigió unas palabras de bienvenida a los asistentes y pasó la palabra a Carmen Fernández, enfermera de la Unidad de Hemofilia del Hospital de Valle Hebrón de Barcelona y a Silvia Grases, psicóloga del Servicio de Psicologia de la Associació Catalana de l’Hemofília, quienes expusieron que el libro recoge una experiencia de años de trabajo con niños con coagulopatias genéticas y sus familias. Se trata de una publicación de divulgación dirigida a las familias que se ha podido realizar gracias al deseo de sus autoras, a la colaboración de ambas entidades y al patrocinio de la farmacéutica Bayer.
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Silvia Grases destacó en su intervención que la finalidad del libro es transmitir la vivencia subjetiva de cada niño en relación a su hemofilia. La hemofilia es un déficit de un factor de coagulación en la sangre, pero es también un significante y una experiencia a nivel del cuerpo, lo que implica que cada niño va a hacer su propia inscripción subjetiva de la hemofilia. La hemofilia se presta a encarnar la falta del ser humano, la diferencia que se querría borrar. En este sentido, el libro se hace eco de un sentimiento compartido por las familias con hijos con hemofilia de que la suya es una historia diferente, para destacar, sin embargo, que la diferencia es un hecho universal y valioso, pues en ella se encuentra la particularidad que caracteriza a cada uno. Cada niño partirá de esa falta, de su diferencia, para trazar un recorrido subjetivo y, por tanto, único y valioso.
Carmen Fernández resaltó que el tratamiento de la hemofilia es función del personal sanitario, pero que, por sus características, por su diagnóstico habitualmente muy precoz y por su carácter crónico, es muy importante la implicación y participación temprana de los padres tanto para entender la enfermedad en sí como para poder asumir la administración del tratamiento en un futuro. Todo ello hace que la relación de enfermería con las familias sea muy próxima, y que para enfermería, junto al tratamiento en sí de la hemofilia, ocupen un lugar fundamental la educación sanitaria y el apoyo emocional a las familias.
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El niño con hemofilia y su familia. Una historia diferente es un libro diferente en sí mismo, pues, lejos de las habituales guías que recogen consejos o procuran pautas estandars, está animado por el deseo de ayudar a los padres a entender y acompañar a sus hijos desde su subjetividad, es decir, desde su manera particular y diferente de ser niño y de vivir la hemofilia.
Este libro ha representado también la ocasión de un trabajo conjunto de enfermeras y psicoanalistas, que ha tomado el modo de una conversación en la que cada una de las participantes ha podido aprender un poco de los otros y se ha enriquecido profesional y personalmente. Experiencia que ha animado el deseo de proseguir esta conversación entre discursos, de dónde seguir extrayendo enseñanzas.
1 de Mayo de 2010
AVATAR. “Vuestro ojo es subyugado mientras hace dormir a vuestra cabeza”. Entrevista a Jacques-Alain Miller. (Le Point-París)
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Le Point: «Avatar» es un éxito planetario. ¿Qué hace que la humanidad entera vaya a ver este film?
Jacques-Alain Miller: Su debilidad. Este efecto de debilidad está sabiamente obtenido escindiendo pensamiento y percepción. El escenario es un potpurrí de mitos inmemoriales, de arquetipos gastados y de clichés New Age, hecho para dar en todo momento una impresión de dejà-vu. Resultado: el sentido crítico está adormecido, paralizado, el pensamiento gira sin esfuerzo en su lugar. En cambio, en lo que respecta a las imágenes, es una fiesta, los fuegos artificiales de lo nunca visto. Así como el elemento simbólico del film es arcaico, su imaginería es futurista. Es la tecnología apoyada en el brazo de la mitología, y esa pareja demuestra ser irresistible
Le Point: Los adolescentes se enorgullecen al decir que vieron «Avatar» 2, 3, 5, 10 veces...
Jacques-Alain Miller: Vuestro ojo está subyugado, sobreexcitado y goza tanto más intensamente cuanto que vuestra cabeza está puesta a dormir. Cuando el goce del ojo es tan intenso, se vuelve adictivo. Se encuentra aquí el mismo síndrome que fue aislado con los juegos de video o con Internet. La humanidad se entrega con abandono a esta nueva embriaguez.
Le Point: ¿Cómo lo explica?
Jacques-Alain Miller: La debilidad mental del ser humano se debe precisamente a que vive siempre en dos planos a la vez, real e imaginario, ser y deber ser; sueña su vida con los ojos abiertos. Las nuevas tecnologías se adueñan de este dato antropológico para manipular su sueño despierto con una precisión y una destreza hasta ahora inéditas. Sólo es el comienzo.
Le Point: El cine siempre le ofreció al espectador identificarse.
Jacques-Alain Miller: «Avatar» explora un más allá del cine. No se trata sólo de identificación, siempre puntual, basada en un rasgo singular, sino de una inmersión psicosomática en un universo. El escenario exhibe, por otra parte, el resorte del asunto: el alma del héroe parapléjico se desliza en otro cuerpo para caminar en otro mundo, y tras él, el espectador, que permanece enrollado en su sillón.
Le Point: ¿Es el film que esperaba nuestra época?
Jacques-Alain Miller: Su éxito muestra que la humanidad termina por asquearse de la especie humana. No estamos ya en el “malestar en la cultura” denunciado por Freud, sino en la evidencia de un impasse creciente. El “sálvese quien pueda” es general. A la hora en la que la globalización del capitalismo exacerba el individualismo, la competencia, el cada uno por las suyas, se adorna la naturaleza, la animalidad con una dulzura imaginaria. Se aspira a un comunismo primitivo autoritario, bajo la forma de un tribalismo casi vegetal.
Le Point: Los neoconservadores americanos ven con hostilidad a este film. Pero también el Vaticano.
Jacques-Alain Miller: Porque «Avatar» es el toque de clarín de una resurrección pagana. Esos largos cuerpos azules, sinuosos y sensuales, son una entrada seductora en la era de las post humanidad. El hombre desea volverse un producto de síntesis. Mañana, la ingeniería biológica, el genio genético hará de este sueño realidad, y pesadilla.
Le Point: ¿Por qué el azul?
Jacques-Alain Miller: Es el color del «supremo Clarín pleno de estridencias extrañas, silencio atravesado de Mundos y de Ángeles» del que habla Rimbaud. El negro de Pierre Soulages los remite a vuestro dolor de existir; el azul de «Avatar», su lujuria sensorial, a la anestesia. La elección es cristalina.
Traducción: Silvia Baudini
19 de Abril de 2010
Cronica TyA: “El trastorno por atracón o ¿la voluntad dominada? Horacio Dobry (Barcelona)
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En el quinto encuentro del Grupo de investigación de Toxicomanías y Alcoholismo contamos con la participación de Francisco Burgos. Su presentación aportó nuevos aires a nuestra charla.
En su trabajo titulado El trastorno por atracón o ¿la voluntad dominada?, Burgos distingue en primera instancia la vertiente ética como aquella clínica que toma en cuenta la subjetividad frente al auge de la “moral social en lo sanitario”. Esta moral, sostenida por el imaginario social, toma cuerpo en dos palabras que se repiten en las consultas: voluntad y dominio, haciendo recaer sobre ellas tanto la causa como la solución del trastorno alimenticio.
En cuanto al diagnostico de “Trastorno por Atracón” proveniente del DSM-IV; Francisco Burgos nos aclara que no es para nosotros ninguna nueva estructura, y que no todo abuso debe tomarse como una adicción y sin dejar el tema del diagnostico hace una serie de importantes precisiones:
1. Las sobreingestas son indeterminadas, no se seleccionan los alimentos.
2. Estos atracones se realizan a escondidas, separándose de los otros; una separación sin el paso previo por la alienación.
3. La manía suele estar presente en el atracón.
4. Será la relación con la culpa la que los llevará a pedir ayuda, por la pérdida de autoestima provocada por la falta de control.
Aportes sobre el discurso anoréxico-bulímico
En ambos casos y en el del atracón hay sólo un ideal, el ideal del cuerpo delgado, siendo el trastorno por atracón una vertiente en la que hay claramente un fracaso de este ideal por el lado de la irrupción -en esta escena del Ideal- de lo que es lo real pulsional, se podría decir que virtualiza el objeto de la angustia de la anoréxica.
La lógica de este discurso tiene que ver con la articulación entre la pulsión y el Ideal. Primero aparece el polo anoréxico, la práctica o el intento de práctica de la restricción, es un elemento muy presente en general, seguido posteriormente en algunos casos del polo bulímico, manteniéndose siempre el Ideal anoréxico, pero con una relación distinta respecto a la satisfacción de la pulsión oral.
En cuanto al objeto en juego en el atracón, la comida, quedó planteada la pregunta que se retomara en el próximo encuentro sobre las posibles diferencias entre el objeto droga y el objeto comida en cuanto a su incidencia en lo real del cuerpo.
Por último, Burgos nos dejó unos precisos apuntes sobre el posible tratamiento subjetivo del Trastorno por atracón. Por un lado, y tomando como referencia el trabajo de Massimo Recalcatti sobre los grupos monosintomaticos, la importancia de tomar en un primer momento el significante bajo el cual decide un sujeto nominarse hasta no saber qué estatuto tiene éste en su propia subjetividad.
Por otro lado, nos hablo del “Banquete”, comida “institucional” que se lleva a término entre los pacientes y los terapeutas donde lo que se incorpora es la presencia del otro y la palabra.
*Grupo de Investigación Toxicomanía y Alcoholismo
Responsables: Luis Miguel Carrión, Eugenio Díaz, Horacio Dobry
Calendario próximas reuniones: 21 de abril, 19 de mayo y 16 de junio.
Horario: 19h30
Inscripción: Se requiere inscripción para participar (80€ anuales), libre para inscritos en actividades de la SCB.
16 de Abril de 2010
Acerca del TDHA: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: Síndrome versus Subjetividad. Ana Castaño (Madrid)
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Agradezco al espacio de psicoanálisis con niños la invitación a participar en el mismo aunque no tengo experiencia clínica con niños; pero como os decía en la convocatoria son precisamente los niños los que son más vulnerables a ser marcados por el Amo moderno en lo que he llamado la trampa mortífera con sus nefastas consecuencias.
Al trabajar en la Sanidad pública sé muy bien cómo esto puede afectar al porvenir del psicoanálisis, cuestión que me interesa mucho conversar con vosotros para dilucidar cuál puede ser el psicoanálisis por venir en este tiempo donde, dando un giro al título, diría que se trata de “Ciencia versus Psicoanálisis”.
Un poco de historia y de epistemología
Voy a comenzar con un breve acercamiento a la historia de la locura porque, como nos señala Foucault, esto nos va a permitir situar como se han ido desarrollando los conceptos y así poder pensar lo que sucede en nuestra época, pensar como hemos llegado hasta aquí. Para entender la posición actual de la Psiquiatría es necesaria una aproximación a la teoría del conocimiento que comprende tres aspectos: Lo que hace al método y que implica el desarrollo teórico, la capacidad real de intervenir la realidad, es decir, todo lo que hace a la práctica y unos fines sustentados en una ideología y que definen una posición ética. En términos muy generales se la podría definir como el conocimiento científico cuyo paradigma surge de la experiencia, de la práctica clínica, construyendo a posteriori un cuerpo teórico basado en la evidencia y cuya ética no cambia desde hace más de un siglo. Emerge como disciplina en el siglo XIX coetánea a la revolución francesa y al pensamiento ilustrado. La locura se torna objeto de estudio y se le proporciona un tratamiento moral (Pinel) dirigido al espíritu donde predominan las influencias hegelianas.
Más adelante, con el auge del positivismo, se producirá una ruptura epistemológica con esta concepción, que tenía en cuenta a otros discursos de la época, para dar lugar a una nueva versión más operativa de la locura: Se la sitúa como una enfermedad con su correspondiente lesión en el organismo y se van introduciendo términos como degenerativo, incurable, herencia, etc. Comienza a ser una rama de la medicina y por lo tanto se la atribuye un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento (Kraepelin). Se van desarrollando clasificaciones en función de las diferentes evoluciones de estos tres elementos. A partir de este momento se tratará de una práctica burguesa cuyo fin consiste en normalizar la vida civil desde el poder, desde la norma imperante con claras influencias kantianas.
En la actualidad, aunque pueda sorprendernos, nos encontramos en el mismo escenario epistemológico con el neopositivismo, y la misma actitud al considerar y tratar los trastornos mentales como una cuestión de orden público. Para poder situar mejor la diferencia entre ambos discursos, señalaré de forma rápida que el psicoanálisis es una manera de pensar la subjetividad, la constitución del sujeto que adviene a un mundo simbólico, al lenguaje que le precede, pero teniendo en cuenta los efectos de la diferencia sexual en el ser parlante que produce una falta en ser, una “spaltung”, por lo que tampoco es una filosofía. ¿Cuál sería su ética?: la de estar orientado por la causa, por lo que en cada caso causa al sujeto. Es por eso que “No hay clínica sin ética”.
El síntoma
¿Qué es un síndrome?: Un conjunto de signos y síntomas que determinan una afección. ¿Qué es un síntoma?: Fenómeno subjetivo que traduce estados patológicos y está relacionado con trastornos funcionales o lesiones que estos determinan.
Tanto la psiquiatría como el psicoanálisis tienen en cuenta el síntoma, pero como sabemos la orientación que cada uno le da es diametralmente opuesta. En psiquiatría, el individuo es tomado como un objeto de estudio para poder incluirlo en la generalidad de una clasificación diagnóstica mientras que en psicoanálisis es tomado como un sujeto, uno por uno, con su particularidad. En medicina, el síntoma también se articula como una queja de orden subjetivo, por ejemplo, el dolor, pero es el clínico quien mediante la observación de diferentes signos, según su saber referencial, la exploración y la ayuda de la técnica va a atribuirle un valor diagnóstico; siguiendo con el ejemplo del dolor se buscará la correspondiente alteración en alguna zona del organismo que explique ese dolor y así poder tratarlo como corresponde. Por eso todo aquello que no tiene un sustrato evidente, que se resiste, resulta tan molesto para los clínicos, como puede ser el TDAH. De este imposible surge el auge de las neurociencias en esta década para que todo tenga una explicación, un sentido, para que todo sea posible, dejando de lado la causalidad psíquica.
En psicoanálisis el síntoma también es signo de que algo no marcha bien, pero la diferencia está en que no hay saber sobre el mismo porque se trata del saber inconsciente, de algo que está reprimido para el sujeto y precisa ser descifrado. Si tomamos la definición que el semiótico Pierce da sobre el signo entenderemos aún mejor la diferencia: “Signo sería algo que bajo cierto aspecto o de algún modo representa alguna cosa para alguien”. En el campo de la medicina es el clínico quien decide que signo es válido mientras que en el psicoanálisis es el sujeto del inconsciente, que se manifiesta en el intervalo entre dos significantes, quien porta el saber sobre su síntoma, de ahí la importancia de desplegar la cadena significante, de dejar discurrir el discurso, lo que no siempre coincide con el malestar inicial.
En psicoanálisis el síntoma sólo existe si es dicho por el paciente
Freud fue el primero que tuvo en cuenta el querer decir del síntoma como escribió en “Psicoanálisis” (1910) tras sus investigaciones con las histéricas. Recordaros que el síntoma al apuntar a lo que esta reprimido se considera una formación del inconsciente pero que no se presenta de forma discontinua ni sorpresiva sino que es continuo, en ocasiones egosintónico, siendo una defensa muy difícil de molestar, y además presenta otra característica más: su repetición como nos dice Freud en un texto fundamental escrito en 1926: “Inhibición, síntoma y angustia”; ya no se trataría sólo de una formación sustitutiva sino que sería el sustituto de una satisfacción pulsional que no tuvo lugar.
Pasamos, entonces, del sentido del síntoma en tanto es descifrable y se dirige al Otro a como señala Lacan “el secreto del síntoma” que apunta a lo real, a un modo de goce particular. Miller en “El aparato de psicoanalizar” señala: “Se puede incluso decir que, para todo sujeto, hay encuentros que han inscrito un elemento perfectamente contingente, y que ha sido determinante para lo que ha venido después, en el sentido que esto ha condicionado una repetición (…) Hay para cada uno, un encuentro, sea con seres, con palabras, con una cierta coyuntura, y se encuentra enseguida atrapado en un etcétera”.
Para comenzar una experiencia analítica es necesaria la creencia en el síntoma en tanto algo quiere decir y el consentimiento del sujeto para desplegar dicha experiencia. La formación del síntoma devela, lo que pone en cuestión, es que en la relación con el Otro siempre hay algo que no anda bien, que cada uno se las arregla como puede con la castración, con el agujero, que la relación siempre es fallida. Esto es lo que supone tener en cuenta la división subjetiva que queda excluida en el llamado síndrome cuya única pretensión es segregar a los individuos bajo determinada nomenclatura para ser tratados todos de la misma forma, todos uniformados. Una mención aparte merece la psicopatología clásica que conservaba la tradición del relato del paciente y que en mi opinión es el único modo de que se restablezca un dialogo entre psiquiatría y psicoanálisis.
Es imprescindible que la psiquiatría moderna retorne a este modo de hacer para no desaparecer de la tarea del pensar y de la conversación con otros. El TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad): Buscando el significado de trastorno, acción y efecto de trastornar, me encontré con una curiosidad al mirar trastornar: Alterar el orden regular de una cosa y a continuación el siguiente texto de Borges: “Nuestro siglo XX había trastornado la fábula de Mahoma y de la montaña. Las montañas, ahora, convergían sobre el moderno Mahoma”.
Creo que es una excelente metáfora de los tiempos que corren, con los sujetos desorientados, sin brújula, en donde el TDAH viene como anillo al dedo. Tras ojear diferentes libros sobre el tema me inquietó lo que dice Thomas E. Brown, quien describe el TDAH como una mente desenfocada, rebate la idea de “la falta de voluntad” y explica como la disfunción hereditaria del sistema de control cerebral, que no ejecuta ni gestiona adecuadamente, es lo que causa el TDAH, siendo un trastorno de un deterioro crónico, que dura toda la vida. Concluye que para tratar correctamente este trastorno es imprescindible conocer cómo funciona el cerebro ya que tiene una base neurobiológica.
Los tratamientos que recomienda, siempre como paliativos; son en primer lugar los fármacos y después la terapia cognitivo-conductual siendo muy exitosa en los casos con conductas disruptivas. La terapia de orientación analítica ni siquiera se nombra.
Otros autores señalan que no se trata de una condición americana porque hay rigurosos meta-análisis que demuestran que la prevalencia es mundial. A esto añadiría que sabemos que cualquier problema americano se convierte en un problema global, no es casual que la primera vez que aparece este diagnóstico lo haga en EE.UU. Si miramos los criterios para este diagnóstico en el DSM-IV que se dividen en tres apartados (desatención, hiperactividad e impulsividad) casi todos podríamos considerarnos hiperactivos. No hay lugar para preguntarse que quizás el niño este atento, enredado en otros asuntos, como el enigma del origen o la sexualidad. Por supuesto en estos criterios no hay ninguna cabida para la palabra del niño, para su subjetividad.
En esta búsqueda me topé con algo que me parece que tiene gravísimas consecuencias ya que puede autorizar políticas de marcado corte victoriano. En la guía “Convivir con niños y adolescentes con TDAH”, asequible a cualquier ciudadano, en el apartado “¿Qué complicaciones tienen los adolescentes con TDAH?” dice ,literalmente: “Debido a la impulsividad, los adolescentes que no reciben tratamiento adecuado tienen más riesgo de empezar a fumar tabaco, beber alcohol, consumir drogas como marihuana y tener relaciones sexuales más tempranas que otros adolescentes sin TDHA. Esto se debe a que no piensan las consecuencias de sus actos y no aprenden de sus errores. Sólo viven en el presente”.
Con total impunidad y sin defensa posible comienzan a llover denuncias sobre aquellos profesionales que no diagnostican ni tratan correctamente el TDHA, según el canon de los expertos en la materia. ¿Qué podemos hacer desde el psicoanálisis? Voy a concluir con un flash clínico. Se trata de un adolescente que he atendido en tan sólo dos ocasiones diagnosticado de TDAH desde la infancia y que asiste a un centro especial. Convive con su hermana y fue cedido a la abuela paterna tras ser abandonado por la madre y pasar por varias casas de acogida. Desde muy pequeño, su padre no se hace cargo de él en nada, ni siquiera para pagarle las actividades del centro cuando puede permitírselo “siempre anda poniendo excusas y yo siempre esperando” me dice R. Le ofrezco la posibilidad de comenzar a hablar de esta ausencia del padre y a reconstruir su historia, que es lo que verdaderamente le inquieta, desde entonces su famoso TDHA ha pasado a un segundo plano.
Uno de los mayores obstáculos para iniciar un tratamiento cuando un niño viene con este diagnóstico es quitarle la etiqueta, incluida la medicación, por la oposición que se produce en el entorno (desde los padres hasta el pediatra pasando por los profesores) llegando, en ocasiones, a ser una verdadera cruzada, ya que todos los agentes implicados prefieren no saber sobre su propia división y mirar para otro lado con la complicidad de la ciencia.
* Intervención en el espacio de psicoanálisis con niños. ELP. Madrid
From: http://psicoanalisisymedicina.blogspot.com/
25 de Marzo de 2010
Crónica: ¿Qué pasa con la autoridad? Padres, Maestros, Niños. Felicidad Vega del Riego (León)
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El 26 de febrero de 2010, a las 20h, tuvo lugar la conferencia enmarcada dentro del ciclo de conferencias promovidas y organizadas por la Biblioteca de Psicoanálisis de Castilla y León en colaboración con la Universidad de León. El título ¿Qué pasa con la autoridad? Padres, maestros, niños.
Félix Rueda Soler fue la persona encargada de exponer y desplegar una serie de cuestiones, relacionadas con el tema haciendo un recorrido histórico y destacando que en este momento concreto de la civilización, aparecen fenómenos diversos a todos los niveles de la vida en sociedad: a nivel político, financiero, familiar, educativo, judicial, que apuntan a que la autoridad está en crisis.
“Una pregunta aparece, ya sea en el espacio público o en la intimidad, cuando alguna certeza, alguna certidumbre, nunca antes cuestionada, se conmueve o se tambalea, ya sea para el individuo o para una colectividad”.
Partiendo de esta premisa marca algunos ejemplos de cómo grandes ideas, valores, dogmas son aceptados, incuestionados y sostenidos por el discurso colectivo, y cómo en otros momentos entran en la conversación comunitaria y se generan preguntas sobre esos valores, indicando que han perdido su carácter de certeza incuestionable.
En nuestro mundo contemporáneo pasa a tener ese lugar de certeza incuestionable la ciencia. Y cuando algo se quiere garantizar, afirmar su bondad, su valía se dice de ello que ha sido científicamente probado. Esta creencia de los sujetos contemporáneos en la ciencia es uno de los elementos fundamentales de la subjetividad contemporánea.
Partiendo de la pregunta ¿qué es la autoridad? y señalando varias concepciones de la misma destacan las de Ana Arendt, Mommsen, Álvaro d”Ors, Freud, Lacan.
Se resalta que la autoridad que se perdió no es una autoridad en general, sino una forma específica que fue válida en occidente durante un largo tiempo. Si bien la autoridad siempre demanda obediencia, y por este motivo es corriente que se la confunda con cierta forma de poder o de violencia. No obstante excluye el uso de medios externos de coacción: podemos decir que se usa la fuerza cuando la autoridad fracasa.
La autoridad no es igualitaria es jerárquica. Y se diferencia tanto de la coacción por la fuerza como de la persuasión por argumentos. La autoridad no es ni persuasión ni violencia. La relación autoritaria entre el que manda y el que obedece no se apoya en una razón común ni en el poder del que manda; lo que tienen en común es la jerarquía misma cuya pertinencia y legitimidad reconocen ambos y en la que ambos ocupan un puesto predefinido. Sigue vigente la noción de Autoritas en contraposición a Potestas, siguiendo al jurista Álvaro d”Ors- quien define Autoritas como “saber socialmente reconocido” y Potestad como un “poder socialmente reconocido”.
Lacan en su texto La familia planteó la hipótesis de que el psicoanálisis no hubiera visto la luz de no haberse producido antes la declinación de la imagen paterna. Lacan situaba esta declinación de la imago paterna como un retorno al individuo de los efectos del progreso social. Es decir de los avances de la ciencia y de sus desarrollos técnicos. Postulado que hace referencia también a Freud cuando en 1909 vinculaba el nacimiento del Psicoanálisis con el declive de las religiones debido al auge de la ciencia.
Se constata que la ciencia y el progreso tecnológico, a la vez que producen beneficios para la humanidad conducen al sujeto a lo que Freud llamaba la inconsistencia interna de los seres humanos, su desamparo y su soledad. Al lugar de esta inconsistencia, de este vacío, que aparece con el declive de la autoridad tradicional, vienen los síntomas neuróticos. Entonces, ciencia, consumo y cultura del hedonismo, conforman en gran medida la subjetividad contemporánea, son los sustitutos de la tradición.
En la escuela apreciamos que la autoridad es algo que los alumnos reconocen o no reconocen y que va unido al respeto a las figuras de prestigio. La escuela no queda ajena a los cambios de cada época y también participa de ellos. La escuela ahora se ha convertido en un lugar “para todos”, lugar sin excluidos, cuya pretensión era evitar las desigualdades. Pero esta política de democratización de la escuela, de la obligatoriedad de la escolaridad produce el acceso de todos, pero no el éxito de todos. Las antiguas víctimas de la exclusión, están hoy en el interior de la escuela misma, sufriendo una segregación interna.
Hay una gran inquietud entre los padres, el profesorado, una inquietud social ante esta dimensión de fracaso, jóvenes con los que no siempre se sabe muy bien qué hacer ante esta ausencia de jerarquía, horizontalidad de las relaciones, inmediatez en la exigencia de consumo, afectos en tiempo real, códigos y uso de tecnología, que lleva a extremar el imperativo de educación y a extremar la exigencia de contención.
Señala, con acierto, que no debemos transformar el vínculo educativo en un puro transvase de conocimientos, cada vez más técnicos ya que es una degradación, un modo de borrar el verdadero lazo educativo con efectos de malestar, tanto para el alumnado como para el profesorado.
Y ¿qué puede aportar el psicoanálisis? Como hemos visto en esta época hay un rechazo de la subjetividad, se borra lo íntimo, se reduce a un signo estadístico y se lo trata con protocolos. Estos protocolos desresponsabilizan, aunque de otro modo parece que protegen al “usuario” de las malas prácticas, pero lo que hacen es burocratizar y reducir a normas lo que tiene que ver con la parte más íntima de la persona.
Sabemos que la transmisión, cualquier transmisión, siempre se hace uno a uno y hay gente que lo logra. ¿cómo lo hacen? Tiene que ver con las invenciones.
Hay algo de lo íntimo que se pone en juego en el acto de cada uno. El acto profesional, pero también con el vital.
Reivindicar esta relación de acto subjetivo, tiene relación con aquello que creemos y sostenemos con pasión, que forman parte de cómo nos inventamos la vida.
Hay que recuperar una dimensión de que lo que uno hace genera efectos de respeto. Recuperar esto es un modo de vivir, mientras que el “todos iguales” es una pendiente totalitaria y antidemocrática que mortifica a la gente.
Antes de pasar al turno de las preguntas nos informa y nos invita a participar en el Forum que se realizará el 19 de Junio de 2010 en Barcelona “Lo que la evaluación silencia. Un caso urgente: el autismo”
19 de Marzo de 2010
Psicoanálisis y “adolescencia” en el COPC. Mariela Roizner (Barcelona)

El pasado jueves 4 de marzo del 2010 comenzó el I Ciclo de "Experiencias sobre la intervención con adolescentes" en el COPC (Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña).
Organizado por Mario Izcovich, este ciclo de 6 sesiones se propone como un espacio en el cual abordar cuestiones teóricas articuladas con viñetas clínicas y temas de actualidad; y cuenta con la presencia de psicoanalistas y profesionales interesados en el discurso analítico que trabajan con los denominados “adolescentes” desde diferentes ámbitos -clínico y educativo principalmente-.
La convocatoria reunió a una gran cantidad de asistentes, en su gran mayoría jóvenes interesados en escuchar lo que el psicoanálisis tiene para aportar en el abordaje del trabajo con adolescentes.
Para la sesión inaugural se invitó a Miquel Bassols. En su ponencia “¿Pubertad o adolescencia? Nuevos Ritos de iniciación” planteó que es necesario introducir un tercer elemento a la dualidad pubertad/adolescencia. Para ello, expuso brevemente los tres registros de Lacan -real, imaginario y simbólico-.
Recordó que Freud utilizaba el término de pubertad para referirse al momento (subjetivo) de recomienzo de la vida sexual tras el período de latencia que sucede a la sexualidad infantil. Se trata de un momento en el que se necesitan nuevas identificaciones para separarse de los objetos autoeróticos.
Desde Lacan, la “pubertad” se puede plantear como un momento (lógico y subjetivo) crucial donde es necesario anudar de nuevo el tiempo real del organismo, el tiempo colectivo de la imagen corporal y el tiempo simbólico, singular de la propia historia con relación a la sexualidad y la muerte.
A continuación, señaló los ritos de iniciación vinculados a la función simbólica del padre como aquellos que favorecen la función de anudamiento. Actualmente, en la época de “el Otro que no existe”, la función simbólica está pluralizada, desmultiplicada y cada vez más, estos ritos se particularizan y se convierten en ritos de iniciación sin lugar a dónde hacer el pasaje.
Esto conlleva el riesgo de pasajes al acto fuera de discurso, fuera de toda simbolización o ligamen social.
Retomando el concepto de “modernidad líquida” de Z. Bauman, planteó una pregunta: ¿Podemos hablar hoy de una adolescencia líquida?
Comentó dos ejemplos recientes con relación a cómo se presentan los ritos en la actualidad:
- Conflicto generado por una teleserie: “El pacto” adonde un grupo de chicas hacen un pacto para quedarse embarazadas a la vez. Ser madres como rito de iniciación.
- Preocupación de padres y profesores por la práctica denominada del “sexting”, los chicos y chicas envían fotos y/o videos eróticos a través del teléfono móvil, como una manera de seducción; pero, después hay circulación de este material.
Con dos viñetas clínicas ilustró cómo las cuestiones antes expuestas se ponían en juego para dos chicas, en el caso por caso.
Para finalizar, presentó algunas reflexiones:
- El control como ideología de lo normativo fracasará siempre porque topa con la verdad del fantasma. Si se ponen cámaras para controlar mejor, el controlado transformará su acto en exhibicionista.
- La pubertad es un momento subjetivo singular con la experiencia de sentirse exiliado de sí mismo en tanto exiliado de las identificaciones anteriores. Es un momento de demanda urgente de nuevas identificaciones frente al real del sexo y de la muerte. Cuando el Otro no tiene más significantes ideales para ofrecer (sea para seguirlos o sea para contradecirlos) lo que queda es la pendiente del pasaje al acto.
- Importancia de inventarse un nombre para estos dos hechos (la sexualidad y la muerte, en tanto que son irrepresentables), para poder ser uno entre los otros. Así, la “adolescencia” como acto de separación se opone a las acciones, los pasajes al acto y los acting outs. De lo que se trata es de la separación de los objetos autoeróticos y del objeto que el adolescente encarna para el deseo de sus padres, para poder devenir un sujeto deseante.
A modo de conclusión, planteó que quien trate con sujetos de la llamada pubertad o adolescencia es importante que sepa, que no hay manera de borrar la condición de ser un sujeto dividido ($). El sujeto dividido del inconsciente ($) es siempre un sujeto que sufre, que “adolece” de una falta de identificación en relación a la muerte y a la sexualidad. Hay un vacío, un agujero en lo real que cada uno bordea con su fantasma y con sus síntomas. Sabiendo esto, quien trata con adolescentes podrá escuchar el vacío que la denominada adolescencia envuelve de manera que este sujeto no quede absorbido por este agujero.
La exposición suscitó preguntas entre los asistentes, algunas de las cuales se plantearon y otras se continuarán abordando a lo largo del ciclo.
26 de Febrero de 2010
Entrevista: «El todos iguales es una pendiente totalitaria que mortifica a la gente»*. Clara Mañanes (León)

El psicoanalista bilbaíno Félix Rueda Soler participa en León este viernes en un acto organizado por la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y la Biblioteca de Psicoanálisis de de Castilla y León. A partir de la pregunta ¿Qué pasa con la autoridad? Rueda despejará las incógnitas de un tema que tanto preocupa a la sociedad y ofrecerá una visión psicoanalítica de la pérdida de este atributo y las condiciones para su recuperación. El acto es a las 20.00 horas en el Aula Paraninfo de la Universidad de León (Centro de Idiomas, Jardín de San Francisco).
Clara Mañanes: ¿Qué es la autoridad, ahora que parece haberse superado que no es autoritarismo?
Félix Rueda Soler: La etimología latina es autoritas: el que funda. Tiene que ver con el crear y es un modo de poder, un atributo del gobierno. El que obedece consiente, el autoritarismo es otra cosa. No es solamente poder (potestas), pues en este caso se usa la violencia; pero tampoco es la persuasión o la seducción para llevarse el gato al agua. La autoridad en la escuela es algo que reconocen los alumnos o no lo reconocen: tiene que ver con el respeto y las figuras de prestigio.
C. M.: ¿Por qué se ha perdido la autoridad en nuestra sociedad?
Félix Rueda Soler: "Tiene que ver con la irrupción de los totalitarismos en Europa en el siglo XX, por una lado, y posteriormente la esperanza en las ideas de progreso, persuasión y rehabilitación han hecho que el poder tenga un descrédito muy grande. La escuela se ha querido regular durante mucho tiempo y ahora convertirla en un lugar para todos, sin excluidos para evitar desigualdades. Se ha hecho uso del poder del lado de la violencia, lo que se contestaba combatiendo la autoridad. Se ha pasado de la política de mano dura a «tenemos que hablar».
C. M.: ¿Y el resultado?
Félix Rueda Soler: Ahora hay una desesperanza total. Todo se tiene que conseguir sin retardos. Somos consumidores de derecho, y la infancia no está preservada de ciertas cosas., también es sujeto de consumo, consumidores de técnica. La respuesta al autoritarismo fue la esperanza en una cultura igualitarista, el derecho al consumo. La autoridad implica una individualidad mayor.
C. M.: ¿Es necesario recuperar la autoridad? ¿Es posible? ¿Cómo?
Félix Rueda Soler: Hemos transmitido igualitarismo y hedonismo. La etimología de autoridad tiene que ver con las creaciones, con la autoría. Las personas que sostienen su práctica con cierta pasión, ya sean maestros o arquitectos, ganan el respeto. Pero el sistema de evaluación y la protocolización del ámbito cultural desresponsabilizan a las personas de su acto profesional por temor a las denuncias. Hay que recuperar una dimensión de que lo que uno hace genera efectos de respeto.
C. M.: ¿Hay muchos obstáculos? ¿Quiere la sociedad que haya autoridad?
Félix Rueda Soler: Los protocolos desresponsabilizan, supuestamente protegen, pero burocratizan y reducen a normas lo que tiene que ver con la parte más íntima de cada persona. Hay una dimensión de cierto control detrás de este sistema. Por ejemplo, con la crianza de los hijos se ha dicho que hay que dejarlos llorar, no cogerlos, como si fuera igual para todos. La escuela para todos no garantiza el éxito: los segregados, antes fuera, ahora son segregados dentro. Se hace un esfuerzo por detectarlos pronto con técnicas de evaluación. La autoridad tiene que ver con la autoría, la creación. Y lo que a un educador le puede servir, a otro a lo mejor no. De un profesor nos puede interesar la relación que tiene con la asignatura: el deseo de transmitir, la pasión. Y el alumno tiene que consentir a lo que hace el maestro.
C. M.: ¿Quiere decir que los problemas de la escuela no están sólo en un alumnado supuestamente indisciplinado y violento?
Félix Rueda Soler: Hay un imperativo enorme que se carga sobre el cuerpo docente: se cree que si algo no lo consigue la educación, no lo consigue nadie. Que los conocimientos sean cada vez más técnicos borra el verdadero lazo educativo que hay que generar: el deseo de transmitir y de consentir. El malestar del alumnado es el aburrimiento y el del profesorado, la violencia.
C. M.: ¿Hay que ser ejemplar para tener autoridad?
Félix Rueda Soler: Eso es la tradición. El castigo tenía que ver con eso, pero hoy el castigo no funciona. Hay una enorme impotencia de los adultos que debieron transmitir.
C. M.: ¿Qué soluciones propone el psicoanálisis?
Félix Rueda Soler: Esta época de evaluación generalizada es un rechazo de la subjetividad. La transmisión siempre se hace de uno a uno y hay gente que lo logra. Tiene que ver con las invenciones. Nuestra práctica con personas aquejadas de malestar nos dice que hay algo paralizante detrás de la culpa. Hay que avivar un cierto deseo de lo que uno hace.
C. M.: Usted trabaja con niños y niñas con autismo ¿No está de acuerdo con la escuela integradora?
Félix Rueda Soler: El tratamiento de los niños identificados a un trastorno (hiperactivos, espectro autista) tiende a borrar su singularidad. La escuela para todos no garantiza el éxito. Así pues, exigidos por la evaluación se están haciendo clases de buenos y malos de manera encubierta en algunos centros. Y ún así hay algunos profesores que consiguen algo con los «malos».
C. M.: Se dice que el objetivo es la calidad educativa.
Félix Rueda Soler: La calidad total es una vuelta a un cierto totalitarismo, como ha dicho recientemente Bernard Henri Levi. Es el paradigma actual de malestar. Hay algo de lo íntimo que se pone en juego en el acto de cada uno, desde estudiar una carrera a enseñar. Recuperar esto es un modo de vivir, mientras que el «todos iguales» es una pendiente totalitaria y antidemocrática que mortifica a la gente.
Lugar:
Aula Paraninfo. Antigua Facultad de Empresariales. Jardín de San Francisco
Día y hora:
Viernes, 26 de febrero a las 20.00 horas
Participan:
Teresa Gutiérrez, concejala de Bienestar Social, Mujer y Escuelas Infantiles, Mar Arias Sarmiento, psicóloga y Puri Arias del Real, psicopedagoga.
*Publicado en el Diario de Leon.es: http://www.diariodeleon.com/noticias/noticia.asp?pkid=509937
11 de Febrero de 2010
El guardián en el centeno: la nostalgia de la infancia ¿Por qué nos fascina este personaje que no acaba de crecer?* José R. Ubieto (Barcelona)
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El joven Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno, tras un periplo en busca del partenaire sexual siente nostalgia de la infancia y confiesa: “Hay cosas que no deberían cambiar, cosas que uno debería poder meter en una de esas vitrinas de cristal y dejarlas allí tranquilas”. Se añade así a una larga lista de personajes literarios que nos siguen fascinando muchos años después de su “nacimiento”.
Su investigación sexual, más allá de las diferencias de épocas y lugares, se inicia a partir de un primer instante de mirar donde se le revela al sujeto un estremecimiento, acompañado de sensaciones corporales extrañas, a veces en el límite de un episodio de despersonalización y sobre el cual pocas explicaciones surgen.
Caulfield lo expresa bien en su fracasada tentativa con la prostituta: “De pronto empecé a notar una sensación rara. Iba todo demasiado rápido. Supongo que cuando una mujer se pone de pie y empieza a desnudarse, uno tiene que sentirse de golpe de lo más cachondo. Pues yo no, lo que sentí fue una depresión horrible”.
Se abre allí un segundo tiempo para comprender lo acaecido, tiempo que exige producir nuevas significaciones, añadir a ese horror vivido una interpretación. La construcción de una nueva ficción -sea por la escritura o por el recurso a otras herramientas del pensamiento- se convierte en un apoyo necesario para la exploración de ese enigma inicial. Exploración que contempla las diferentes posiciones sexuales, oscilando entre una y otra, y guiado por el deseo de ser uno-entre-otros.
Finalmente, se trata del momento de concluir, momento que supone la realización del duelo por lo infantil, abandonar esos objetos y esas relaciones familiares. Eso lleva aparejado siempre una cierta confrontación generacional, de allí la rebeldía de estos personajes.
Este tránsito no es sin pesar para el sujeto y por eso la tentación nostálgica del retorno a lo infantil está siempre acechando: “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños,. y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezo a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo… Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno”
Lo que sigue siendo fascinante es pues el carácter singular que tiene, para cada uno, este despertar a lo real de la sexualidad. Despertar que es también un exilio de sí mismo. Ilustrativo el dialogo que inicia la obra de Wedekind (El despertar de la primavera), entre una hija que se resiste a vestir un traje de mujer y una madre que lamenta que deje de ser su “niñita”. “¡Quién sabe cómo serás cuando las otras sean más mujeres!” –exclama la madre. “Vete a saber, quizás ya no seré yo”
Precisamente porque la relación sexual no existe, como proporción armónica, es posible, entonces, en sus márgenes, inventar ficciones.
* Publicado en el periódico La Vanguardia. Con la amable autorización del autor.
1 de Febrero de 2010
¿Ayudan las ficciones literarias a entender la violencia sexista? José Ramón Ubieto (Barcelona)

La principal novedad que aporta la adolescencia es que la vida aparece desprovista de sentido. Las palabras que hasta entonces servían al joven para situarse en el mundo, tomadas de los adultos, pierden su valor. Incluso muchas de ellas se rechazan por ser signo de impostura e inservibles para nombrar todos los cambios que supone la pubertad.
Surgen afectos de angustia, perplejidad y malhumor por la falta de palabras que puedan nombrar esa novedad en el cuerpo y en las relaciones personales, sexuales y sociales. Las respuestas a este malestar son variadas y unas más logradas que otras. Las hay que tratan de ahorrarse el encuentro con el otro que queda sustituido por la alienación al objeto (consumos de todo tipo), por el rechazo (anorexia) o por el pasaje al acto (conductas de riesgo, errancias, violencia).
Pero también encontramos el recurso a la invención y la creación para bordear ese vacío que surge y darle formas artísticas y creativas (teatro, música, danza, nuevas tecnologías, juegos de rol). La escritura sigue siendo uno de los recursos privilegiados en sus diversas expresiones: letras musicales, poesías, diarios, relatos,…El interés que despierta concursos como Ficcions, impulsado por deria.cat así lo prueba.
La violencia sexista es sin duda un tema que les concierne muy directamente porque pone a prueba las vías de salida de ese nuevo interrogante que es la sexualidad en acto, más allá de las fantasías infantiles. Disponer de ficciones sobre el tema escritas por ellos y para ellos es ya una forma de respuesta. Una invención más operativa y útil que muchas de las bien intencionadas campañas que proponen ideales de conducta sin tener en cuenta las verdaderas preguntas -no exentas de apremios subjetivos- que se plantean ellos sobre la relación con el nuevo partenaire sexual.
* Artículo publicado en el periódico La Vanguardia. Con la amable autorización del autor.
5 de Diciembre de 2009
Entrevista: No atender en clase no es una enfermedad. Juan Pundik (Madrid)
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Perdió su demanda ante la Comisión Europea para que no se permitiese dar Prozac a niños, pero de ahí surgió la Plataforma contra la Medicalización de la Infancia, de la que es presidente. «'Medicalización', no 'medicación'–puntualiza–. El problema es el abuso y el mal diagnóstico.» Hablamos con él*.
XLSemanal: Usted es de los que niega la mayor. Asegura que el trastorno de déficit de atención con o sin hiperacti-vidad no es una patología.
Juan Pundik: Es que no lo es. Lo que hace el DSM, la biblia psiquiátrica (manual de enfermedades mentales), es describir nuestras conductas y transformarlas en patologías. El cuestionamiento es en bloque al DSM, que es por lo que se guían lo psiquiatras e incluso los médicos de cabecera para diagnosticar, por ejemplo, una patología que no existe, como es el déficit de atención. No atender en clase no es una enfermedad. Los que derivan a los chicos a un especialista son, normalmente, los profesores que tienen que manejar a 35 alumnos, lo que, naturalmente, no es fácil. Tenerlos quietos y callados puede hasta cuestionarse que sea sano, pero las características de la escolaridad así lo requieren y, en consecuencia, lo mejor es tenerlos drogados. Es lo que se hace con los ancianos en algunos geriátricos.
XL: Habla usted de 'droga', no de 'medicamento', ¿por qué?
Juan Pundik: El metilfenidato que contiene esa medicación es un derivado anfetamínico. En nuestro país se comercializa con denominaciones como Rubifen, Concerta, Strattera, Ritalina o Ritalin, como viene en su origen, en Estados Unidos. Todos aquellos que no estamos de acuerdo con que se drogue a los niños la denominamos 'cocaína pediátrica'. Y no es una denominación arbitraria. Cuando hablo de sustancias, lo primero que hago es probarlas yo mismo. Invito a cualquiera que considere que un niño debe tomar una de estas sustancias a que haga lo mismo, que pruebe el metilfenidato, que se lo administre a sí mismo y que me cuente luego.
XL: ¿Cuál fue su experiencia?
Juan Pundik: Me sentí drogado. Y eso que me administré la misma dosis que se da a un niño y yo tengo el triple de peso. Y la sensación era la de ir todo el día drogado, no me sentía normal, yo mismo. Me quitó totalmente el apetito y me perturbaba el sueño. Todo, malas sensaciones.
XL: Admitamos que el déficit de atención no es una patología, pero es una conducta o incluso una forma de ser, si lo prefiere, que dificulta la vida, el día a día, del niño.
Juan Pundik: No, no dificulta la vida del niño; si acaso la de los padres o los profesores.
XL: Pero el niño que no consigue un rendimiento escolar adecuado porque es disperso o hiperactivo tiene más posibilidades de enfrentarse a un fracaso no ya escolar, sino social, con lo que eso supone de traumático...
Juan Pundik: Querrá decir que no consigue el rendimiento escolar que se le quiere imponer. Yo tengo un largo historial de gente que fue diagnosticada y hasta medicada como hiperactiva simplemente porque esa escolaridad que querían imponerle no le servía, porque quería ser bailarina o jugador de fútbol. El problema es porqué les imponemos a todos los niños un menú fijo, cuando cada uno tiene habilidades diferentes. No todos valemos para lo mismo.
XL: Habrá niños que sí tengan un problema real por ser hiperactivos. Deme una solución que no sean las pastillas.
Juan Pundik: Como psicoanalista no puedo dar otra que el psicoanálisis. Yo no diría que el psicoanálisis es la forma,... pero un psicoanalista está en condiciones de escuchar a un niño y trabajar con él para saber cuál es su objetivo en la vida, orientarlo y ayudar a los padres.
XL: Ustedes defienden que estas pastillas suponen una medicación excesiva para los niños, pero es un hecho que llevan 40 años en el mercado y no han dado problemas significativos.
Juan Pundik: No lleva tanto y, desde luego, aún menos aplicada a los niños. Lo que sucede es que de repente a una sustancia se le ha inventado una aplicación, que es lo que sucede con muchas medicaciones. Hace 20 años no existía el diagnóstico de hiperactividad, es un invento que no tiene más de 15 años...
XL: Tampoco existía el diagnóstico de la depresión hace 70 años y eso no quiere decir que no existiera entonces.
Juan Pundik: De la depresión ya habló Freud hace cien años. Pero si coges el DSM vas a encontrar que el conflicto religioso también es una patología, como lo es el conflicto entre hermanos, el conyugal,... todos tienen un número que los distingue como patología y, por lo tanto, son susceptibles de ser medicados ¡El DSM está subvencionado por la industria farmacéutica! Se rige por la máxima de que toda persona sana es 'sana' porque no ha sido bien diagnosticada. Para la industria farmacéutica, todos somos enfermos.
XL: No es un poco tópico esto de que las farmacéuticas son los malos, malísimos de la peli...
Juan Pundik: Es que es así. La industria farmacéutica es el malo de la película y tiene compradas a la FDA, a la agencia europea del medicamento e incluso a la OMS. ¡Pero si es gente suya!... Salen del consejo directivo de la empresa farmacéutica para pasar a las agencias del medicamento. Esto es fácil de ver. Además, pagan todos los congresos médicos. La industria farmacéutica es la más poderosa porque ninguna da tantos beneficios.
XL: Algo bueno habrán hecho. Admitamos que, sin ir lejos, han creado medicamentos que nos salvan la vida...
Juan Pundik: Sí, por supuesto, pero eso no justifica lo que están haciendo ahora, la medicalización a la que someten a la población.
XL: ¿Estas pastillas contra el TDAH crean adicción?
Juan Pundik: Totalmente.
XL: ¿Sabe que sus defensores argumentan lo contrario: que, de no tomarla siendo niños, esos chicos hiperactivos serán más susceptibles de caer en las drogas en la adolescencia?
Juan Pundik: Para nada. Eso no es así.
XL: ¿Puede demostrarlo? ¿Hay estudios sólidos que avalen sus críticas? Se lo digo porque no parece haberlos y los pocos que hay son los hechos por la Cienciología (crítica con la psiquiatría en general). ¿Cómo se explica esto?
Juan Pundik: Hay estudios, aunque todavía no de sus efectos a largo plazo, pero es que no hay más que leer los prospectos. El de Rubifen, por ejemplo, indica como posibles efectos secundarios vértigo, dolor de cabeza, insomnio, náuseas, nerviosismo, palpitaciones, reacciones cutáneas y alteraciones de la presión arterial. El mismo prospecto, insisto, advierte de que su uso puede generar dependencia de tipo anfetamínico. Un dechado de virtudes...
XL: ¿Cree usted que se impondrá la medicación a los niños?
Juan Pundik: Veremos. De momento, el movimiento internacional contra el Tamiflu ha funcionado: nadie lo compra en las farmacias. Y en México hemos conseguido que el Parlamento dicte una ley por la cual se abrirá un expediente a todo colegio o docente que indique la necesidad de medicar a un menor y derivarlo a un médico por problemas relacionados con su aprendizaje. Los profesores no pueden indicar a los padres que los niños deben ser medicados. Mire, hace 30 años lo normal era pegarle a un niño y en los colegios estaba autorizado. Hemos conseguido que ya no sea así. Ahora vamos a por la medicalización.
* Entrevista concedida al suplemento dominical XLSemanal.
1 de Diciembre de 2009
Los Derechos del Niño*. Fernando Martín Aduriz. (Palencia)

Proclamados solemnemente en 1959, en la conocida como Declaración de Ginebra, olvidados cuando ha sido menester, pisoteados allí donde interesó, los Derechos de la Infancia han ido relegándose en las sociedades del bienestar, allí donde el principio de autoridad declinó, en nombre precisamente de realzar los deberes.
Tal es el vicio extendido de recalcar la ristra de deberes de la infancia cuando alguien osa alzar la bandera de sus Derechos, que hasta en los recintos en los que otrora se cuidó especialmente al niño, como en los dispositivos médicos o psicológicos, y especialmente en los pedagógicos, ha comenzado una corriente que olvida esa Declaración de la ONU. Que la olvida hasta el punto de ignorar que es una conquista de la civilización.
Y así, bajo las sutiles y modernas técnicas de persuasión, se ningunea sistemáticamente el inalienable derecho del niño a expresar sus opiniones, a opinar libremente, a expresarse sin coerción. Su Derecho a la libre expresión no gusta, pese a que explícitamente está presente en nuestra legislación desde 1989 en que la ONU redacta también la Convención de los Derechos del Niño. Y si se sigue la lista de Derechos y se topa con el que proclama que los niños tienen derecho a dar a conocer sus opiniones, a compartir sus puntos de vista con otros, o a la libertad de conciencia, parece que algunos modelos impositivos que supuestamente se despliegan por su bien, están más orientados en los fantasmas sádicos de sus mentores que en el respeto a la infancia y sus derechos conquistados tras siglos sin ellos.
Siempre se hace hincapié en algunos Derechos incuestionables: derecho a la protección contra el descuido o trato negligente, a la protección contra las minas terrestres, a la protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual.
Pero en estas nuestras latitudes se olvida que también hemos proclamado que los niños tienen derecho a la intimidad. Y así, muchos profesionales de lo pedagógico y lo psicológico entran a saco no sólo en las vidas paulatinamente medicadas de nuestros niños, sino, lo que es peor, ninguneando su derecho a la libre expresión y a su singular modo de estar en el mundo. Confundiendo educación y servilismo, están sentando las bases para que un buen día nos levantemos y contemplemos un escenario en el que la infancia directamente no tenga nada que decir, salvo tomar la píldora y callarse. Y no pensar.
* Publicado en DIARIO PALENTINO. Con la amable autorización del autor.
«Pero lee sobre todo tu propio inconsciente, ese libro con una tirada de un solo ejemplar cuyo texto virtual llevas por todas partes contigo, y en el que está escrito el guión de tu vida, o al menos su rough draft»



