El Psicoanálisis Lacaniano en España

El Blog de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

3 de Enero de 2013

Escuchar la diversidad*. Isabel Alonso Martín (Vigo)

14:56:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Escucho a sujetos que viven en las llamadas casas de familia o casas de acogida (modalidad de institución pequeña, en la que viven 6 ó 7 sujetos que han sido separados de sus familias de origen por estar en situación de desamparo, abandono o haber sufrido la violencia del Otro, acompañados de sus educadores). Son sujetos acogidos y tutelados por la administración de la comunidad autónoma en la que trabajo.

Mi trabajo lo realizo encontrándome con estos sujetos y con sus educadores en mi consulta, y con los equipos técnicos de la Administración en sus despachos:

1) Los niños o adolescentes son traídos a la consulta por sus educadores a causa de sus dificultades en sus lazos, por su sufrimiento, por su malestar, por su desorientación, es decir, por aquellos síntomas que son discordantes para el Otro, ya sean sus educadores, los servicios sociales o la escuela. En ocasiones algunos sujetos han pedido ser atendidos por decisión propia.

La posibilidad de encontrarse con un analista les abre una puerta a ser escuchados en su particularidad, y yo les invito a que se hagan portavoces de sus palabras.

El paso previo al inicio de la experiencia es el consentimiento subjetivo del niño o del adolescente, más allá de la demanda de las instituciones. Este consentimiento a la experiencia apunta a que el sujeto se vea implicado en aquellas cosas de las que él o los otros se quejan, a que se pueda separar del síndrome de la institución (el Otro es responsable de mis males, el estado debe reparar mis heridas...) y ofrecerles un dispositivo donde puedan tener un lugar propio a partir del cual se puedan responsabilizar de sus síntomas.

Promover que estos sujetos tomen la palabra implica que sean tomados en su particularidad, que se sientan autorizados para tratar de saber acerca de su malestar, que puedan vislumbrar que sus conductas sintomáticas y repetitivas son una respuesta, un funcionamiento, a lo marcado por lalengua en sus acontecimientos con lo real; que puedan tomar posición en relación a sus dichos y estén dispuestos a hacer una demanda frente a su desorientación, a su sufrimiento.

Es un ejercicio de relanzar la palabra allí donde está el acto. Se trata, en muchos casos, de que el sujeto pueda incluirse en el discurso. Para otros, se trata de buscar puntos de amarre allí donde están desconectados; pero en todos los casos es necesario que la transferencia se ponga en marcha para sostener el SsS y que el amor al inconsciente ocupe su lugar.

Si esto se logra y se les da un tiempo estarán confrontados a la posibilidad de elegir: otra vía para para moverse por la vida, otra manera de hacer más allá de la repetición sintomática, e inventar maneras propias para regular su goce, en muchas ocasiones desbordado, entrever su propio deseo, en fin, inventar un modo de sostenerse localizando apaños propios e incluso poder elegir otro destino

2) Encuentros con los educadores
En esta experiencia también me reúno con los educadores responsables de los niños o adolescentes con una cierta frecuencia, tratando de establecer una “conversación entre varios”.

Estos encuentros son un marco en los que desde mi posición orientada por el psicoanálisis lacaniano no les doy consejos, ni pautas, no uso mi saber. Me coloco más del lado del vacío de saber e invito a la conversación partiendo de las cuestiones que a ellos les interrogan, les angustian, para no cerrarlas con un saber preestablecido, tratando de que se produzca una apertura para que puedan hacerse preguntas acerca de su posición en la institución, acerca de su posición con respecto a cada uno de los sujetos con los que conviven y vayan surgiendo maneras de hacer diferentes con cada niño o joven teniendo en cuenta el estilo propio de cada educador.

Que estos educadores se sientan agujereados, movidos de su lugar de todopoderosos, interrogados acerca del uso -o en ocasiones abuso- de las normas como única manera de limitar, facilita su relación y su lazo con los niños, con los jóvenes dándoles la posibilidad de acogerlos de otra manera.

El efecto de estos encuentros varía en cada educador, pero de alguna manera para algunos ha supuesto un encuentro con el psicoanálisis, con un “tratamiento que no es como los otros”, la aparición de una transferencia y posibilitado que aparezca incluso una demanda propia de análisis ante un malestar subjetivo.

3) Encuentros con los equipos técnicos de la Administración
Algunos equipos técnicos de la administración acceden a encuentros, reuniones para hablar y conversar acerca de estos niños, casi siempre tutelados. Estas conversaciones, cuando surgen, han posibilitado que pueda acompañar a algunos sujetos en proceso de adopción, que pueda escuchar a posibles padres adoptantes y, sobre todo, a recibir en mi consulta a sujetos con graves dificultades.

Mis maniobras van encaminadas a que los técnicos estén dispuestos a darles un lugar, a que decidan escuchar a estos niños, adolescentes con sus rasgos, con sus dificultades, en su singularidad separándoles de ser meros expedientes, o de ser unos espectadores pasivos frente a las decisiones que les conciernen.

El efecto es doble, del lado de los niños o jóvenes, que puedan encontrar interlocutores en la administración con los que poder abordar cuestiones que les atañen: cómo es su futuro, la manera de vincularse o desvincularse de su familia de origen, cómo regular sus tiempos de estancia en las instituciones cuando se acercan a la mayoría de edad...

Del lado de los técnicos, encontrase con estos chicos los separa de ser meros burócratas de la “protección de menores”, los separa de la políticas totalizantes, uniformizantes y los coloca más cercanos atención del uno por uno.

Mientras para mí supone encontrar en el caso por caso. también inventar y escuchar la diversidad.

* From: PIPOL NEWS nº 12

25 de Diciembre de 2012

Entrevista a Jesus Ambel, “La salud mental desde el marco del psicoanálisis”. Francesca Abate (Asociación Enfermería Comunitaria)

22:45:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Para empezar nuestra entrevista sería interesante si Ud. pudiera explicarnos cómo se define la salud mental en el marco del psicoanálisis y en qué se diferencia el psicoanálisis de otros tipos de terapia.

Jesús Ambel:
Cada época histórica se las ha visto con la enfermedad mental. Lo interesante es analizar bien como hace la nuestra. Me parece que con la racionalidad técnica y la gestión mercantil, es decir, pasarla a cifras y ponerla en relación con lo social y lo laboral. Lo que supone pasar de la enfermedad mental a la salud mental. De acuerdo, pasemos, aceptemos “pulpo” como animal de compañía. Pero un espíritu libre sabe que eso hace de la salud mental un constructo estadístico e ideológico. Pero un profesional bien orientado sabe que perder la memoria, entrenar las funciones cognitivas y estar plenamente disponible son señales torcidas de que se está mentalmente sano. Seamos serios: la “salud mental” no existe; cada uno tenemos un punto de chifladura. El ser humano, que Lacan llamaba “hablante”, carece de programación para saber qué hacer con la sexualidad.

Al respecto de su segunda pregunta le diré que el psicoanálisis es la práctica moral que conviene a la experiencia humana en una cultura como la actual. Apuntalada por la Técnica y el Capital, la experiencia humana se está quedando sin la subjetividad. Cuando una época se empeña en ocultar nuestra cuota de sombra, opacidad y sinsentido, el psicoanálisis se convierte en una práctica de utilidad pública. Por fortuna, hay profesionales, artistas e intelectuales que también tienen esa deriva de crítica esclarecida y de resistencia lúcida.

El pasado 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental. En esta ocasión la Organización Mundial de la Salud hizo referencia específicamente a la depresión, un trastorno mental que, según los datos de la OMS, afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. ¿Cómo considera Ud. estos datos? ¿Cómo considera la respuesta de la OMS respecto a este trastorno?

Jesús Ambel:
Cuanto más trabajemos para tener datos y pensemos sólo a partir de datos, más pobreza tendremos en la clínica. Cuanto más pobreza en la clínica, menos sabemos. Cuanto menos sabemos más gestionamos datos. Es el círculo en el que se han perdido buena parte de mis compañeros de generación que con buenas intenciones hicieron la Reforma Psiquiátrica. Lacan nos recuerda que la angustia es muy cobarde. Al final, el dato, la cifra, la gestión, es la derrota política de la verdad en la experiencia humana, como dice Jorge Alemán. Si por un momento recuperamos algo de lucidez y pensamos por nosotros mismos, yo diría que parece lógico que a la felicidad obligatoria responda el síntoma depresivo porque es una “negativa a la lucha”. Si recuperamos la capacidad crítica, lo que tenemos es que lo que se diagnostica como “depresión” es, en la mayoría de los casos, un “hartazgo de uno mismo” porque el sujeto lleva años con ansiedad y no encuentra sosiego. Me pregunta, por último, por la OMS. Controla a las poblaciones y comercia con el malvivir. Es su función. Ningún problema con eso: hace su trabajo.

Durante la Comunicación presentada en el marco de la II Convocatoria ¿Quién está detrás de la cultura? Ud. se refirió a la "ideología de la evaluación como riesgo para la cultura contemporánea". ¿En qué medida este fenómeno afecta, o puede afectar a la salud mental?

Jesús Ambel:
Llevamos unos años conviviendo con los evaluadores. Se presentan como “mendigos de datos” de nuestras prácticas sanitarias y culturales y no nos hemos dado cuenta de que aceptando el “bautismo evaluador” le hemos abierto la puerta a los ángeles exterminadores de la clínica y de la cultura tal y como las hemos entendido hasta ahora. Está comprobado, desecan el deseo allá por donde pasan.

La cultura y la creación artística provienen del encuentro del sujeto con lo imposible. Es lo que pasa también con la enfermedad mental. El sujeto que enferma “en su cuerpo y en su alma”, como decía Lacan, nos dice que es testigo del encuentro con lo insoportable y entonces no ha podido evitar hacer un síntoma. Un síntoma que tiene esa doble cara, como el dios Jano, de sufrimiento y de arreglo. Por su parte, con lo imposible, el artista hace creación, eleva lo singular a la categoría de lo universal.

Si objetivamos, cuantificamos y evaluamos esta dialéctica tan propia de la condición humana se nos estrecha el margen de maniobra de los profesionales que atendemos las enfermedades mentales y el de los artistas para la creación. Y, de paso, el lazo social, el vínculo social, las amistades se vuelven líquidas. Y entonces aparecen las patéticas figuras de la soledad contemporáneas, hasta llegar a la obscenidad de la autoestima.

Durante el foro "La infancia bajo control" celebrado en Sevilla el junio pasado, se debatió sobre el incremento de la medicalización de la población en general y de los niños en particular, aspectos preocupantes que está tomando la salud mental. ¿Cuál es su posición?

Jesús Ambel:
La intimidad es un obstáculo a la triple lógica que dice que “todo debe estar conectado”, que “todo debe ser espectáculo” y que “todo debe ser negocio”. No deben quedar en consecuencia núcleos de población por fuera de esas lógicas. Y mucho menos puede quedar fuera un sector tan lucrativo como la infancia actual, con unos padres que se desviven por darles de todo y unos niños que no están contentos con nada… Acabada la clínica (la buena, la relacional, la que pone el acento en la historia, en los lazos sociales, en el respeto a lo íntimo…), surge una nueva panacea con el recurso a las redes del cerebro, a los botones presinápticos, a la neuroimagen… Un conglomerado de términos falsamente científicos seducen por igual a padres progresistas, maestros desnortados y profesionales quemados porque suenan a “igualdad”. A la par, las redes familiares de programas de TV y de vendedores de felicidad positiva, fascinan a los sujetos con la promesa de lo que la “ciencia” arreglará en el futuro y de que hacen muy bien en pensarse como “máquinas”. Por fortuna hay padres, madres, profesionales y científicos de los buenos que resisten a esta epidemia tan burda y, a la par, tan innovadora y progresista. Son una minoría, pero, en este asunto, las minorías importan mucho.

A nivel de salud publica ¿Qué opinión tiene respecto a la prescripción por parte de médicos de cabecera de medicamentos psicotrópicos? ¿Qué papel juega el momento histórico-social que está viviendo España en esta cuestión?

Jesús Ambel:
Por fortuna, conozco médicos de familia que son todavía clínicos. Me consta que manejan esa medicación sabiendo que cuando recetan, recetan también transferencia y no sólo “gestión de la satisfacción del cliente”. Pero este asunto que me plantea señala bien los extremos de perversión a los que están llegando las autoridades sanitarias. De un lado y de otro del espectro político están consiguiendo superar al Marqués de Sade: no sólo recortan presupuestos sino también pretenden estrechar el pensamiento crítico de los profesionales. Hay algo de sadismo político en ello. Pero también de masoquismo político de nuestro lado: hemos permitido que nos gobiernen los tontos de la clase.

Con la ayuda de la psicología cognitiva, el empoderamiento y todo un despliegue de psicología del conformismo, nuestros responsables sanitarios están haciendo añicos lo conseguido por los buenos profesionales en estos 30 años de democracia. El paradigma problema-solución y los postulados de la gestión suponen la creencia en el papá Noel que los premiará por sus bondades de eficacia y rentabilidad. Las agrupaciones sindicales no se percatan del peligro y eso hace que muchos los vean como formando parte del sistema.

Pienso que hay todavía tiempo y lugares para seguir siendo clínicos y tener la satisfacción de un trabajo bien hecho. Pero esos márgenes se nos estrechan. La emancipación está cambiando de escenario: o colaboramos o resistimos. O control social o respeto por el sufrimiento. Se empiezan a terminar las equidistancias.

Muchas gracias.

From: http://enfermeriacomunitaria.org/web/menu-principal-item-nuestra-actualidad/21-noticias-de-interes/544-la-salud-mental-desde-el-marco-del-psicoanalisis.html

13 de Diciembre de 2012

Crónica: Conferencia de Aurelio Díaz, "Una visión sobre las drogas y sus consumos en España". Irene Domínguez (Barcelona)

01:03:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Siguiendo con el trabajo que se propone el Grupo de Investigación sobre Toxicomanías y Alcoholismo, este curso, nos planteamos acercarnos a los discursos de otras disciplinas así como poder analizar dispositivos actuales que hay en nuestra sociedad con el fin de poner a prueba nuestra clínica. El psicoanálisis siempre lo hizo así: los desarrollos epistémicos de nuestra clínica no son conceptos estancos sino que deben, continuamente, ponerse en una cierta dialéctica con los cambios de cada época.

Entonces no debemos desconocer esas trasformaciones sociales puesto que, el sujeto nunca va sin el Otro. El psicoanálisis, en una estructura borromea, moebiana incluso, pone en una relación muy particular al sujeto con su contexto. Algunos trabajos sobre inserción-desinserción, política-inconsciente, cambios de lo simbólico en el siglo XXI, o el sinthome como lo más singular que es lo que permite el lazo social, son orientaciones de trabajo que han ocupado a nuestra escuela.

Bajo esta lógica, el miércoles 28 de noviembre tuvimos el honor de acoger y escuchar –ante un muy nutrido grupo de asistentes-, a Aurelio Díaz, Doctor en Antropología Cultural y Social, profesor de la UAB e investigador sobre las drogas desde hace 30 años. La charla que llevaba por título “Una visión sobre las drogas y sus consumos en España”, nos permitió acercarnos a una perspectiva antropológica del fenómeno de las drogas en general.

Aurelio Díaz, empezó introduciéndonos en una visión general de la antropología como ciencia social que estudia a los seres humanos en sus contextos socio-culturales. Atrás quedaron esas imágenes del antropólogo explorador con pantalones cortos y cuaderno de notas que pretendía descifrar el universo de unos otros en lugares perdidos y alejados. Su objeto es la cultura, palabra con millones de definiciones que evidencian la imposibilidad de poder concretarla y justamente eso la hace tanto más interesante. Pero para poder entendernos diríamos -dice Aurelio- que es el pegamento de la sociedad, aquello que nos reúne en tanto grupo cultural. Dentro de la antropología, la etnografía reúne una serie de técnicas y estudios que pretendían ese acercamiento al otro. Una vez ingresados en el pleno capitalismo, ésta quedó concernida al estudio de nuestras propias sociedades. Es decir, por un fenómeno muy curioso, el otro estando antaño alejado de nosotros, pasó a formar parte de nosotros mismos, somos nosotros mismos que nos estudiamos como otros...

Hay una parte de estudios antropológicos sobre drogas que hacen referencia a los alucinógenos ligados al chamanismo y a los fenómenos de lo sobrenatural. Estos estudios están muy bien documentados y tratan sobre el uso ceremonial de las drogas. Nos evocó el archifamoso y vendido libro de Carlos Castaneda, Las enseñanzas de Don Juan, de los años ‘60-‘70, que trataba sobre un antropólogo que realiza un trabajo de campo tratando de adquirir una serie de conocimientos de un chamán yaqui mediante experiencias con plantas alucinógenas. Dicho estudio es una suerte de ideal del trabajo de campo y su fama está vinculada a la crisis de los ‘60 en EEUU, tiempos de contracultura, psicodelia, viajes a India, hyppismo, gurus, chamanes, etc. Hay todavía hoy un tipo de “experiencias” mediante la ingesta de ayahuasca que se ofertan como modos de experimentar las sensaciones y percepciones en el momento de la muerte.

Continuó hablándonos del modelo a partir del que se desarrollaron los estudios sobre las drogas, propuesto por Zindberg, conocido como droga-sujeto-contexto que posteriormente el propio Aurelio Díaz junto a otros subvirtieron quedando de la siguiente manera: contexto-sujeto-droga. Por tanto, proceden a realizar una pluralización y una inversión del orden. Hay estudios de diversos ámbitos y disciplinas que ponen el acento en una de las tres áreas o en más, pero que nunca abarcan la totalidad del fenómeno. La antropología lo pone en el contexto(s) y la farmacología, por ejemplo, en las drogas. Dentro del antropológico, propiamente, el del estudio de los contextos, hay que tener en cuenta dos niveles: uno macro –referido a las políticas, la OMS, el código penal y los discursos dominantes- y otro micro, más concernido al tema de los constructos individuales y sociales sobre las drogas.

Drogas ha habido siempre, desde los inicios de la humanidad y con ellas la conocida función de la sustancia que servía lo mismo para curar o matar sólo distinguiéndose por la dosis. Un punto que remarcó de mucho interés es que, socialmente, el problema de las drogas como tal no aparece hasta la llegada del capitalismo, con el arranque de la revolución industrial. Los cambios socio-culturales que se produjeron, comportaron un cambio social de primer orden: las drogas devienen una producción mercantil y junto a la aparición de la ciudad moderna, las rupturas con los contextos rurales, la instauración de un ritmo de trabajo intenso, difícil de soportar, hicieron aparecer consumos como formas de auto-medicación. También del mismo periodo son la creación de las instituciones de control social: cárcel, manicomio, etc., que Michel Foucault trabajó ampliamente. Sumado a esto, en los años ‘20 aparecen por primera vez leyes de prohibición destinadas también a su fiscalización. La introducción de la ley trastoca también los hábitos y usos de las drogas. El consumo de cocaína, por ejemplo, aumentó notablemente tras la retirada del mercado de las anfetaminas. También trató de temas de percepción social que son muy interesantes, por ejemplo, de cómo la cocaína estuvo vista como una droga de élite durante años y que aún hoy sigue teniendo en general más “buena cara”, más “glamour” que la heroína, normalmente mal considerada por la imagen misma de degradación física que al final suele atrapar al heroinómano, a la par que la cocaína es una droga que está en plena sintonía con el ritmo y el trabajo incesante en el engranaje de los modos de producción del sistema capitalista, mientras que la heroína aparece como un tóxico de exclusión de ese mismo sistema, cuando no, de ataque (delincuencia) hacia ese sistema.

Las políticas entorno a las drogas y el tratamiento de las adicciones ha creado programas de muy diferente índoles y que responden a las concepciones de cómo en cada época se ha percibido el tema. Un adicto para la iglesia era un pecador y por tanto su rehabilitación venía acorde a esa idea: abstinencia y recuperación moral. El modelo jurídico-penal ha considerado al adicto un delincuente, los modelos bio-médicos lo consideraron un enfermo y entonces había que curarlo. El programa de metadona se inscribe bajo esta idea, de tal modo que administran a los adictos sustancia sustitutiva para evitar los efectos de la abstinencia y resolver un problema social con la delincuencia.

Surgieron muchos más temas…, infinidad de cuestiones sugerentes que ahora es tarea del grupo de investigación recoger, sumado a la rica bibliografía que nos facilitó para seguir trabajando.

Todos, cual sujetos contemporáneos y adictos generalizados, nos quedamos con ganas de más…, ojalá sea en otras ocasiones.

27 de Noviembre de 2012

“Un desorden creciente de la sexuación”. Liliana Mauas (Buenos Aires)

01:38:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Transitamos este inicio de siglo como un “gran desorden en lo real”, frase acuñada por J.-A. Miller en el Congreso de la AMP de abril de este año. Asistimos al siglo de las ciencias biológicas, la genética y las neurociencias. Observamos cómo el Discurso científico viene en franca avanzada, traspasando las fronteras del “orden de la naturaleza y lo real” para mostrar casi sin velo alguno, el caos y los neo-estilos, que dejan a cielo abierto el accionar de la pulsión de muerte desintrincada de la vida.

Voy a servirme del discurso jurídico enlazado al discurso Psicoanalítico para re-pensar las consecuencias sobre el parlêtre de la “Ley del matrimonio igualitario” y la “Ley de identidad de genero”, en función de su lazo a lo simbólico o al encuentro de lo real sin ley.

Frente al cambio de paradigma, a la ruptura epistemológica solidaria de un nuevo orden para las familias a partir de la legalización de las Uniones del mismo sexo, Jacques Alain Miller en el Journal des Journées Nº 78, se preguntaba: “¿De qué modo un psicoanalista que no sepa orientarse en la sociedad en la que vive y trabaja, en los debates que inquietan a la misma, sería apto para tomar a cargo los destinos de la Institución Analítica?” ¿Puede el psicoanalista, hacer caso omiso de la subjetividad de la época?

En este siglo XXI asistimos a un nuevo tiempo en el cual el matrimonio se basa en los derechos y obligaciones que la ley simbólica promulga para todos los cónyuges; es decir, que “el discurso jurídico ha comprendido que no existe un partenaire sexual natural para el hablante ser”.

Estamos frente a una escansión, un tiempo histórico, bisagra, que atañe tanto a la libertad de los sujetos en cuanto a su elección sexuada, como a la modificación de la estructura familiar clásica.

Tiempos de actos simbólicos que nos confrontan con nuevos entramados familiares, ya que las parejas homosexuales pueden acceder al matrimonio igualitario y en consecuencia a la adopción. Ubicados desde la lógica del discurso jurídico, el matrimonio igualitario no está en consonancia ni con lo homo, ni con lo Uno, sino con la Ley. Se trata de la proposición Universal, “Para todos”. Este aggiornamiento es solidario del respeto por los derechos humanos, que se enlaza a la Ética del bien-decir para cada sujeto.

Se trata así, de poner en el centro de la escena al sujeto y a su singularidad, ya que las leyes alojan el estilo de vivir la vida. Con la promulgación de la “ley de la muerte digna” se apuesta a la subjetividad de aquel al que la ciencia ha objetivado, se trata de poder poner fin a lo injurioso de prolongar la subsistencia de un cuerpo cadaverizado, de un organismo que dejó de estar habitado por un ser hablante.

Volver a poner en el centro al sujeto y sus elecciones trae, al menos en esta parte del continente, buenos aires.

El aggiornamiento del Código Civil no es solo para legislar la ley del matrimonio igualitario y la ley de la muerte digna. También se aprobó la ley de identidad de género, que implica para los analistas estar a la altura de lo que se juega en la escena privada, pero también la responsabilidad de estar presentes en la escena pública-ciudadana, instalando el debate que este tema amerita.

Estar a la altura, es servirse de las herramientas de la época, del avance tecnológico y aceptar los cambios que propone este tiempo. Pero fundamentalmente, se trata de una cuestión Ética en relación a las condiciones de goce, que determina un Discurso.

Es desde estas coordenadas que podremos frente a un nuevo orden, que es desorden, ofrecernos como partenaires de la escucha, bajo el precepto de la Orientación Lacaniana, de que no-Todo es posible.

EL PODER POLÍTICO, YA NO ES MÁS EL QUE ERA
El “espectáculo” del poder político “a tempo” con la época, se ha pronunciado en relación a las uniones del mismo sexo. Con la victoria de François Hollande, en Francia se abre una nueva puerta al matrimonio igualitario, a la adopción homoparental y a la eutanasia en algunos casos. Así, Francia podría convertirse en el onceavo país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual.

Al igual que Hollande, Barak Obama se ha pronunciado en estas semanas: “He concluido que es importante para mí, dar un paso adelante y afirmar que creo que las parejas del mismo sexo deberían poder casarse”, declaró en una entrevista en el Despacho Oval con la cadena ABC. Obama, que va por su reelección, fue felicitado por los movimientos de LGTTB del mundo.

NUEVOS DISPOSITIVOS FAMILIARES
Transitamos un tiempo que nos confronta a cambios profundos, inéditos, sobre los modos de hacer una familia por lo cual el dispositivo arquetípico y tradicional, será conmovido en el interior de su trama. Somos testigos de nuevas uniones.

Algunos cuentan con el respaldo del discurso jurídico y conllevan el respeto por lo Otro, lo diverso, lo múltiple, como el matrimonio igualitario.

Este siglo nos despierta así, a investigar estos nuevos dispositivos familiares, verificando desde la clínica si la búsqueda de la inscripción simbólica de la familia homoparental, no es una manera de aplacar la ferocidad del real de estos tiempos, que es un real sin ley.

Vemos nacer dispositivos familiares otros, alojados por el orden simbólico. Un ejemplo tomado del mundo del espectáculo es el canta-autor Ricky Martin. Uds. saben, que es quien protagoniza la Opera Rock Evita, en Brodway. Se trata de un icono de belleza, seducción y objeto de deseo de las jóvenes del mundo. Después de muchos años, decidió dar visibilidad a su vida privada, al ser alojado por el discurso jurídico, que le permitió acceder al matrimonio igualitario y armar su familia con 2 hijos.

Tras reconocer públicamente su homosexualidad en el 2010, Ricky Martin refiere: “Me he acostado con mujeres y me enamoré de ellas y sentí cosas maravillosas. No me arrepiento de mis relaciones. Me enseñaron mucho, hombres y mujeres”.

Podemos ver, cómo la regulación del orden simbólico en el caso del matrimonio Igualitario, sirve de trampolín para apostar a otra vida, echando por tierra la consistencia, la pregnancia que desde Freud han tenido las uniones del mismo sexo en tanto perversiones o desviaciones que habría que normativizar.

NO SERÁ SIN EL AMARRE AL FALO
Si bien transitamos un gran desorden en lo real, pareciera que una hipótesis sería que el pedido de acceso al matrimonio igualitario y su consecuente derecho a la configuración familiar, daría un orden, una “legalidad” a partir de servirse del falo como amarre. No es sin el lazo al falo como significante del goce, que se sostendrá el sujeto de deseo.

Lacan presenta el Discurso capitalista, en el mismo tiempo que sus formulaciones lógicas de la Sexuación, en ellas se distribuyen el lado hombre y mujer del hablanteser, en relación al significante fálico como centro de la diferencia sexual.

R. P. Vinciguerra, refiere: “Si no hay posición sexuada más que por relación a la función fálica, esto no implica por ello un dualismo hombre/mujer, o que la diferencia de los sexos se reparta en un espacio de sexuación ya circunscripto”. En “...O Peor”, Lacan señala “esta bipartición a cada instante huidiza […], del hombre y de la mujer”. Y en "Los No-Incautos Yerran", habla “de opciones, dichas de identificaciones sexuadas”. Así hombre y mujer valen como semblantes.

¡¡¡FAMILIAS LAS AMO!!!
Para el Psicoanálisis lacaniano la familia no es una unidad natural cuyo fin es la reproducción. La familia humana, atravesada por las leyes del lenguaje, se separa del registro biológico por ser una construcción ficcional con la que cada cual escribirá la novela de su vida.

Sabemos con Lacan, que el “arte nos lleva la delantera” y a modo de referencia voy a nombrar dos películas, una de 1998 y la otra del 2010, cuyo argumentos abordan los nuevos ordenamientos familiares.

Tous Les Papas Ne Font Pas Pipi Debout (“No todos los padres hacen pipí de pie”), Francia/Bélgica, dirigida por Dominique Baron, 1998.

No todos los padres hacen pipí de pie es el título en español de este film que cuenta la vida de la familia de una pareja de lesbianas que por inseminación artificial tienen un hijo y los niveles de sufrimiento que vive el niño al ser objeto de burlas y desprecios de sus pares precisamente porque su dispositivo familiar no tiene el armado “normal”. El niño desea un papá..., uno que pueda enseñar a sus amigos.

The Kids Are All Right (“Mi familia”), Estados Unidos, dirigida por Lisa Cholodenkon en 2010, es lo nuevo de esa siempre interesante directora indie-queer que es Lisa Cholodenko (High Art). Narra las desventuras de una pareja lesbiana con dos hijos adolescentes concebidos por inseminación artificial, cuya relación de muchos años se ve trastornada por completo cuando los jóvenes deciden contactar al donante de esperma que resulta ser el simpático dueño de un restaurante naturista que seducirá a todos, generando una gran confusión e incertidumbre en el seno de ese núcleo familiar hasta entonces sólido e inalterable. Los personajes tienen la suficiente carnadura humana para que resulte un retrato sobre los nuevos conceptos de familia, sobre el amor, la lealtad y el respeto.

En Los complejos familiares, 1938, Lacan nos dice: “A medida que lo biológico es más conocido, se hace evidente que la familia no está relacionada para nada con ello. La familia es una estructura simbólica y social. El objetivo de la familia es la transmisión de los bienes y de los valores”. La transmisión que se juega en la familia, con Lacan, es una transmisión anudada a la función del deseo. Y en Dos notas sobre el niño, Lacan nos señala la “función de resto que sostiene y mantiene la familia conyugal” y que pone en valor “lo irreductible de una transmisión de un deseo que no sea anónimo.” Una transmisión de algo que va más allá de lo simbólico, de un resto que apunta a lo real, a la no relación sexual.

Habrá que determinar, para nosotros que estamos más allá de la biología, que apostamos a quien encarna la función, cómo repensar en este siglo “hombres y mujeres, eso es real” frase que sentencia Lacan en “El saber del Psicoanalista” del año ‘71-’72. En ese texto, Lacan refiere: “(…) La homosexualidad muy rápidamente va a definirse como algo normal en el trato de las normas, pero es el goce el que vendrá a perturbar estas normas (…)”.

“LOS ESTRAGOS CONTEMPORÁNEOS Y SUS INCIDENCIAS CLÍNICAS” NUDO CAPITALISMO/CIENCIA
Lacan en la Conferencia de Milán 1972, refiere (...) "la crisis no del Discurso del amo, sino del Discurso capitalista que es el sustituto, está abierta, está destinada a estallar. Es que es insostenible, no puede marchar mejor, pero justamente marcha demasiado rápido, se consuma, se consuma tan bien que se consume. Y ahora ustedes están embarcados (…) pero hay pocos chances que cualquier cosa seria le pase al hilo del discurso analítico, salvo, bueno al azar (…) eso será (…) PESTE.”

El maridaje entre el Discurso capitalista y el Discurso de la ciencia, muestra un sujeto de la apetencia, un sujeto consumidor de objetos que no lo castran, el sujeto está impedido de poner una regulación, un punto de basta a un saber pretendido del cuerpo, sin que nada ponga tope o borde a las consecuencias de esta verdad del goce.

Cuando se trata de operar en acto sobre lo real del cuerpo, que es algo que se desbroza de la ley de Identidad de género, pareciera que la manipulación no regulada de la ciencia puede arrojar resultados siniestros. Miller, en su conferencia de Apertura al IX encuentro de la AMP, refiere que el siglo XXI es el siglo de la Biología y de la eugenesia: “Hay un desorden creciente de la sexuación”. Para los analistas se tratará cada vez de “introducir nuestra medida en la Ética, por medio del goce”, como manera de oponerse a lo real sin ley.

No hay relación sexual, hay goce…, rezan los Seminarios y Escritos de Lacan. Ahora bien, no es lo mismo el goce enlazado al amor para condescender al deseo, o sea, la ley del padre, que lo real del goce que no encuentra un borde, un límite Ético que lo atempere.

Los psicoanalistas, debemos advertir lo que implica para la subjetividad el empuje cientificistata que opera en lo real del cuerpo, “la creación” de LA MUJER que No Existe.

Lacan en el Discurso de clausura de las Jornadas sobre Las Psicosis en el Niño de 1968 refiere: “(…) el problema del derecho a nacer por una parte. Pero también en la línea de: ‘tuyo es tu cuerpo’, en el cual se vulgariza a comienzos de siglo un adagio del liberalismo. La cuestión está en saber si, por el hecho de la ignorancia en la cual es mantenido ese cuerpo por el sujeto de la ciencia, habrá derecho luego a, ese cuerpo, hacerlo pedazos para el intercambio (…)”

Daría la impresión que cuando se va por más, por manipular lo real del cuerpo, el límite vendrá con la ferocidad de la pulsión de muerte sobre el sujeto, que busca hacer existir el imposible lógico de la relación sexual que no hay.

Los analistas, en pleno siglo XXI, debemos alojar lo que se juega en la escena privada pero también consentir a la responsabilidad de estar presentes en el contexto publico-ciudadano para poder participar en estos debates, advirtiendo acerca del tratamiento forclusivo con el que opera la ciencia sobre lo real del sujeto.

En cuanto al discurso psicoanalítico, la familia era el modelo, la clínica era la del Nombre del Padre, o sea, de lo real simbolizado, era el tiempo en el que Lacan refería “hay saber en lo real”. Hoy, acorde a la actualidad, “lo real es sin ley”. “Todo lo que había sido el orden inmutable de la reproducción, está en movimiento, en transformación, sea a nivel de la sexualidad o en la constitución del ser viviente humano. Este nuevo siglo aparece como el gran siglo de la Bio-eugenesia”.

La avanzada desregulada de la ciencia se habilita para operar en lo real del cuerpo. Esto no será sin consecuencias para la subjetividad. En Argentina, hay listas de sujetos que esperan ser operados. Esta avanzada de la ciencia, sin topes Éticos, apuesta en una nueva vuelta a hacer existir la relación sexual y La Mujer que, como sabemos, solo existe en las Psicosis.

Considero que lo que persiste, lo que insiste, lo que no cesa de no escribirse, en un tiempo donde la pulsión está cada vez más desintrincada de la vida, es el retorno del resto entendido como lo real, para arrasar con la dignidad del sujeto e imponer las peores condiciones de sometimiento.

A PROPÓSITO DE UN DESORDEN
El sujeto moderno ha sido arrancado de los lugares fijos que le asignaba la tradición, es decir, de la función operatoria del Nombre del Padre. Lacan desde su escrito sobre “Los Complejos Familiares” ubicaba ya las dificultades para el sujeto de la declinación de la función del padre.

El padre se coloca desteñido, desacralizado, reina pero no gobierna. Se endiosan en su lugar la razón y la ciencia que, por carecer del límite que regula la ley, conducen a la forclusión del sujeto. ¿Dónde detenerse? ¿Dónde poner el límite si no hay tope?

Frente a este atolladero, el Psicoanálisis reinstala la Ética como límite a la satisfacción. La manipulación sin límites, hasta la depredación, incluida allí la de los cuerpos, no se hará esperar.

La posición del inconsciente está en dependencia de la eficacia de esta figura paterna que, necesaria y no contingente, será idealizada por el sujeto. Se trata de un cambio en la subjetividad de la época, se descoloca la posición del padre que dejaría de garantizar el basamento legal e inconsciente del deseo.

Se trata de un sujeto de la apetencia y no del deseo, sujeto no dividido por el objeto a, sino consumidor de objetos que no lo castran. Si un humano vale sólo por su excelencia de objeto a consumir, no habrá funcionamiento del deseo regulado por el fantasma. Qué consecuencias, tendrá tener un hijo o no tenerlo, debiera depender del deseo inconsciente, regulado éste, por quién o quiénes lo hacen venir al mundo.

Una pareja heterosexual puede encargar hoy día un niño para consumir, apto genéticamente, aun como excelente “mercancía”, sirviéndose de la fertilización asistida. Estos proveen un buen ejemplo que permite discriminar el uso legítimo de la ciencia, para quien desea inconscientemente a un hijo y además puede hacer de ese deseo un acto decidido. La ciencia ofrece toda la batería “científica” para llegar al acto de la concepción.

Para quien apetezca un niño, para consumo utilitario o reivindicativo, el mismo recurso conllevará las complejas consecuencias del binarismo capitalismo/ciencia, precisamente porque en ese nudo no hay regulación de la apetencia por el deseo, ni habrá amor real que resguarde la vida de ese niño.

En el discurso capitalista el padre está game-over. Cualquier modalidad de hacer nacer un niño que equivalga a una mercancía, pone en marcha la maquinaria de lo real sin ley.

No se puede decidir, salvo en un análisis cuál de estas alternativas prevalecen en la demanda de llegada al mundo de un hijo. Es decir, caso por caso y en la intimidad de un análisis.

En cambio, cuando se decide tener un niño según la ley del deseo, el Padre estará en el horizonte alcanzable de ese niño. Sería como un retorno a cierto orden, un límite por lo cual la familia parece estar en condiciones de convertirse en un refugio frente a lo real sin ley de nuestra época.

Nos recuerda Miller que: “El Psicoanálisis no podrá continuarse como práctica en el siglo que comienza si los psicoanalistas no retroceden en desencantar los Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis”.

Recordemos que a nivel del par sexualidad y muerte freudiano, la práctica del psicoanálisis permitió que el sujeto sea responsable de sus condiciones de amor y de goce, por lo cual las nuevas configuraciones familiares podrían estar inmersas dentro de la lógica fálica que soporte las funciones materna y paterna, hombre y mujer, XX o XY, o el nombre que permita reinstalar la marca en el sujeto, de un deseo que no sea anónimo.

Notes:
1 – J.-A. Miller, « Le réel au XXIe siècle – Présentation du thème du IXe Congrès de l’AMP», La Cause du désir n°82, Paris: Navarin, octobre 2012, p. 89.
2 – NDT: En Argentine, la formule «mariage égalitaire» s’utilise pour nommer le mariage
homosexuel et la formule «mari et femme » est remplacée par le terme «les contractants».
3 – NDT: L’intervention de J.-A. Miller sur « Le réel au XXIe siècle » se tient dans la villede
Buenos Aires qui signifie « bons vents ».
4 – R.-P. Vinciguerra, « Échos du VIIème Congrès de l’AMP », 2010, inédit.
5 – J. Lacan, Le Séminaire, Livre XIX, …ou pire, Paris : Seuil, 2011, p. 187 et suivantes.
6 – J. Lacan, «Les complexes familiaux», Autres écrits, Paris: Seuil, 2001, pp. 23 à 84.
7 – J. Lacan, «Note sur l’enfant», op. cit., p. 373.
8 - J. Lacan, Je parle aux murs, Paris, Seuil, 2011, p. 61.
9 – J.-A. Miller, «Le réel au XXIe siècle – Présentation du thème du IXe Congrès de l’AMP», op. cit., p. 94.
10 – J. Lacan, «Allocution sur les psychoses de l’enfant», Autres écrits, p. 369.
11 – J. Lacan, Le Séminaire, Livre XXIV, «L’insu que sait de l’Une-bévue s’aile à moure»,
Leçon du 15 février 1977, inédit.
12 – J. Lacan, Le Séminaire, Livre XXIII, Le sinthome, Paris : Seuil, 2005, p. 137.
13 – J.-A. Miller, op. cit., p. 92.

22 de Noviembre de 2012

Nosotros y la cámara*. José R. Ubieto (Barcelona)

00:49:00 , por jalvarez Spanish (ES)

El vídeo “gamberro” filmado por dos policías de Cerdanyola patrullando se une a la una larga lista de imágenes “privadas”, captadas por los propios protagonistas y que más tarde, consciente o inconscientemente, terminan circulando por la red. En la mayoría de casos se trata de contenidos sexuales o degradantes (humillación) cuando no de ambos a la vez.

La paradoja, aparente, es que su difusión generalizada (Youtube) acaba por provocar perjuicios graves a sus protagonistas, si bien la filmación misma fue placentera. ¿Por qué entonces facilitar su difusión?

Podemos hacer la hipótesis de que la satisfacción esperada al “dar a ver” su obra supera las penalidades de la reprobación legal. Incluso podríamos pensar que el imperativo de mostrar esa hazaña virtual es una ley más poderosa que la normativa legal y por ello empuja a su transgresión. Parece que toda la escena carecería de sentido si no fuese globalmente compartida ya que mantenerla en privado la dejaría como una satisfacción interrupta.

Nuestra relación con la(s) cámara se ha acrecentado en el siglo XXI y ha modificado de manera radical nuestro estar y ser en el mundo. Webcams, neuroimágenes, escáneres corporales, reality shows, cámaras de vigilancia, móviles, nos miran cada día como un ojo absoluto (G. Wajcman).

Compartir eso que llamamos intimidad es una pasión a la que no siempre resulta fácil resistirse, porque en el “juicio” del otro que la mira está buena parte de nuestra autoestima. Lo que desconocemos es que no somos nosotros que miramos a través de la cámara, sino que es la cámara quien nos mira y nosotros accedemos a prestarnos como objeto de esa mirada, compartida luego por millones de ojos en la red.

Ese consentimiento dice mucho del especial valor que damos hoy, como tarjeta de presentación, a nuestro cuerpo y a su envoltorio imaginario en detrimento del valor que antaño otorgábamos a los ideales o referencias simbólicas. En el fondo la intención última, más allá de las formas sofisticadas actuales, sigue siendo responder a la pregunta sobre nuestro origen: ¿qué soy yo para el otro?, ¿qué valor tengo en su deseo? La cámara y su reflejo en la pantalla no hacen sino velar el afecto de angustia que siempre acompaña a ese interrogante.

* Publicado en La Vanguardia, Tendencias octubre 2012. Con la amable autorización del autor.

20 de Noviembre de 2012

Reseña del libro de Jean-Claude Maleval, “El autista y su voz”*. Alejandro Velázquez Romo (Barcelona)

00:22:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Celebramos con entusiasmo la edición en castellano del libro de Jean-Claude Maleval, El autista y su voz, traducido por Enric Berenguer, que pertenece a la Colección “Mente, salud y sociedad” de la Editorial Gredos-ELP dirigida por Vicente Palomera. Este libro hace serie con otros títulos de psicoanálisis de orientación lacaniana que se encuentran en las librerías de toda España debido al esfuerzo de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis por difundir el psicoanálisis en la civilización.

El autista y su voz de Jean-Claude Maleval es en principio un homenaje a Rosine y Roberto Lefort, fallecidos en 2007, por su dedicación y transmisión de la clínica como de la teoría de orientación lacaniana en el trabajo “con niños” psicóticos y autistas.

En este libro, Jean-Claude Maleval nos acerca a la profundidad del mundo autista introduciendo el objeto voz como un regulador fundamental en la vida de estos sujetos ya que pone en evidencia el horror que supone su encuentro.

Así, cuando el sujeto autista intenta comunicarse lo hace de manera que no pone en juego su goce vocal, su presencia y mucho menos sus afectos, ya que la dificultad del sujeto reside principalmente en adoptar una posición de enunciador protegiéndose de la emergencia angustiante del objeto voz por medio de la verborrea o el mutismo.

Ya en 1998, Jean-Claude Maleval con su artículo “Del autismo de Kanner al síndrome de Asperger”, proponía la tesis de la especificidad del autismo a partir de dos características principales: por un lado, el trastorno de la enunciación y, por otro, la defensa apoyada por un objeto fuera del cuerpo.

Tambien, el libro introduce muy acertadamente una indicación de Lacan de 1975 en la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, donde señala que al niño autista “sin duda hay algo para decirle” y Jean-Claude Maleval señala que esto es posible siempre y cuando uno borre su propia enunciación al dirigirse a ellos, manteniendo permanentemente bajo control el objeto vocal.

De la misma manera, Jean-Claude Maleval invita a los psicoanalistas a prestar toda su atención a las autobiografías y textos escritos por autistas de alto nivel, ya que nos brindan testimonios excepcionales como es el caso de Temple Grandin, Donna Willams, Birger Sellin o Daniel Tammet.

Sin duda, es un libro que no puede dejar de leerse.

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Presentación del libro:
El viernes 23 de noviembre a las 19.30 h.
en el Ateneu Barcelonès.
Sala Sagarra. C/ Canuda, 6. 08002 Barcelona.

Intervienen: Jean-Claude Maleval, Enric Berenguer y Josep Mª Panés.
Presenta: Mario Izcovich.

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* Editorial Gredos-ELP, junio de 2011.

11 de Noviembre de 2012

Crónica: “La lectoescritura en la era digital” Rodolfo Alegre, Dolors Arasanz, Carla Rojo (Barcelona)

13:06:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La noche del lunes 15 de octubre, más de medio centenar de personas asistimos a la charla inaugural del Grupo de Investigación “Clínica del Sinthome”; un encuentro con el escritor Jorge Carrión, moderado por Estela Paskvan, cuyo tema fue "La lectoescritura en la era digital".

Encontramos allí un espacio que nos permite iniciar un trabajo esperado: el de compartir en esencia los aportes venidos de la mano, en este caso, de las nuevas tecnologías. La velada, además de resultar muy amena, nos brindó la oportunidad de asomarnos al mundo de las series televisivas emergidas como fenómeno de culto en la última década, que sin duda están produciendo a la vez que reflejando una serie de cambios en la modalidad de lectura y escritura de los sujetos actuales. Series que reflejan según el autor, la historia de la televisión en las últimas décadas del siglo XX y que dan cuenta de la realidad social en la que están inmersas.

Fuimos guiados en este recorrido por un experto y apasionado del tema, sobre el que ha publicado libros como Teleshakespeare (Errata Naturae, 2011) o artículos como Telefreud, en los se ha ocupado de aplicar los métodos del análisis literario a las producciones mainstream, series televisivas, películas, cómics o videojuegos, que actualmente conforman una red de retroalimentación tanto a nivel de contenidos como de participantes en el proceso creativo, con un nivel de calidad y difusión inéditos y que recién ahora están siendo objeto de este tipo de análisis.

Este abordaje nos permitió acercarnos a ciertos rasgos constructivos propios de estas producciones, marcadas por la multiplicidad de tramas presentes en sus relatos. La diversidad entre los géneros es una constante que gravita en las series, para superarla. Su intrusión y coexistencia se manifiestan en su jubilosa representación: drama, animación, comedia, acción alcanzan una continuidad casi inadvertida. En la inquietud del espectador rige, más allá de la trama, aunque no sin ella, lo “bien realizado, la buena producción”.

Una de las características destacadas durante la charla fue la tensión presente en la trama entre la serialización, la fragmentación del relato y la unidad de sentido que debe conservar una serie, que, al límite, siempre ha de poder presentarse en una frase.

Existen peculiaridades de lenguaje tales como la necesaria condensación en el tiempo o el recurso a la construcción de artefactos que facilitan el armado de la trama, como los murales, un recurso visual cuya lectura, mimada por la cámara, sirve para que tanto el espectador como un personaje puedan reconstruir la historia o anticipar acontecimientos futuros.

El uso masivo de las nuevas tecnologías ha dado lugar a nuevos contextos de circulación y de lectura de lo audiovisual y lo literario. Podría decirse que una pantalla nunca está sola, siempre hay otras, la televisión convive en simultáneo con el portátil, el ipad, el móvil. Cada una es multiplicada y comentada por las otras; inevitablemente el proceso de construcción del relato ha mutado.

Durante este encuentro fue posible acercarse sin dramatismo, con aire fresco, al lugar y la relación que los sujetos actuales mantienen con la lectura través de estas producciones. Las teleseries circulan por el ciberespacio a dos niveles simultáneos: el del consumo y el de la interpretación, confluyendo ambos ocasionalmente, en la reescritura. La relación muchas veces apasionada que millones de espectadores mantienen con ellas, da lugar a la participación en foros, la creación de subproductos que a su vez se convierten en objetos de culto, generando un proceso indefinido que subvierte profundamente el lugar del emisor y el receptor, el creador y el espectador, el productor y el consumidor.

Una de las cuestiones fundamentales que atraviesa uno de sus textos, “Telefreud”, es la presencia del psicoterapeuta en algunas de las series analizadas. El autor toma una cita del guionista de “Los Soprano”, D. Chase: “Quiero que el espectador descifre lo que es importante, que haga, de hecho, el mismo trabajo que está haciendo la Dra. Melfi”. El psicoterapeuta aparece como un conductor de la trama de la serie, vehículo de interpretación del personaje y la vez forma de acelerar la iluminación del mismo.

Respecto a la serie “Los Soprano”, donde el psicoterapeuta tomará esta función, es posible interpretar a los personajes, dice el autor, “gracias a este marco de psicoanálisis light que ha inventado la ficción audiovisual”. El psicoterapeuta es un lector del protagonista, función que aparece como heredera del investigador privado, personaje sobre el cual recaía la labor de desciframiento del sentido de la serie. La clave de la terapia, tal como se presenta en las series es que el psicoterapeuta se convierta en un alter ego del espectador que va desenmarañando la oscuridad inicial del protagonista, a partir de una serie de esquemas de fácil comprensión para el espectador. Está lo enigmático del personaje que el psicólogo ayuda a descifrar. La terapia se convierte entonces un recurso narrativo para el desarrollo de la serie.

Queda a nuestro cargo intentar ver qué efectos tendrá todo este panorama presente, en el parlêtre. Tenemos por delante un tiempo de trabajo para esbozar nuestras hipótesis.

Tomando palabras del propio Jorge Carrión, podemos decir que “trabajar sobre el presente da muchas oportunidades de equivocarse”, pero hoy sabemos que asumir este riesgo nos permite colocarnos en la posición que nos conviene.

8 de Noviembre de 2012

Crónica: Mesa Debate “Psicosis y Pubertad”*. Paloma Larena (Zaragoza)

00:32:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Viernes 26 de octubre, apertura de actividades del ICF en Zaragoza, 12h. ¡Llenazo! Nos reunimos en el salón de actos del Centro cultural Ibercaja-Actur más de 190 personas para conversar sobre la fragilidad de algunos jóvenes ante los cambios en la pubertad. Asistieron orientadores, profesores y universitarios del ámbito educativo, profesionales de la salud mental, de los servicios sociales, participantes en las actividades de la ELP y el ICF... y otros.

La coordinación de la Mesa la realizó Teresa Colomer, miembro de la ELP y Directora Clínica del Centro de Dia de Salud Mental Infanto-Juvenil de Movera, institución médico-educativa que acoge adolescentes con trastornos mentales graves.

En primer lugar intervino Enric Berenguer, nuestro docente invitado, que con su estilo próximo y certero empezó definiendo la educación como “la tarea de poner al sujeto particular en relación con lo universal”, la educación propone sentidos compartidos a los que el sujeto psicótico le es difícil sumarse.

Planteó Enric ¿cómo incluir en la escuela a sujetos excepcionales? Mediante “trajes a medida”, que van desde hacer un lugar particular en la escuela ordinaria, hasta, cuando el malestar es más insoportable para el joven, centros educativos específicos, como el de Movera. Los cambios corporales de la pubertad pueden dejar a los jóvenes ante un enigma, para el que no tienen el significante que puede dar sentido. Tenemos la responsabilidad de construir con ellos, discursos en los que puedan encontrar su lugar de excepción.

El siguiente ponente fue Ángel García, de uno de los Equipos de Orientación Psicopedagógica de Zaragoza, que habló de la intervención y el apoyo al profesorado realizado desde la administración pública. Propuso un modelo inclusivo de atención a la diversidad, con adaptaciones curriculares y la participación de la familia y los agentes de salud. Habló también de la importancia de la Atención Precoz.

A continuación Teresa Colomer presentó el Centro de Día, que orientado por la clínica está ya en su quinto año de funcionamiento. Es el único de estas características que hay en Aragón, y lo que empezó como una experiencia piloto de coordinación entre Educación y Salud, está consolidándose como un lugar de hospitalidad para los jóvenes entre 9 y 16-18 años, que temporalmente no pueden seguir su formación en la escuela ordinaria. Uno por uno son escuchados, alojados y se les ayuda a realizar un recorrido que les permita volver integrarse en un contexto escolar o laboral. Para ello, se mantiene un trabajo en red con los centros educativos de procedencia y se realiza un seguimiento tras su incorporación posterior. Puso algunos ejemplos de cómo han abordado las respuestas agresivas de algún joven o el aislamiento de otros.

Marimar Lacruz y Andrés Avila, maestros de Pedagogía Terapéutica en el centro de Movera presentaron su forma de trabajo diario con los jóvenes basado en un periodo largo de acogida, las actividades en pequeños grupos y la atención individual.

Se plantearon varias preguntas desde el público y en el coloquio surgió el tema de las “epidemias diagnósticas” actualmente en relación con el TDAH y sus efectos en la infancia.
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* La Mesa debate se integra en el tema del curso ICF que es el Seminario 3 de J. Lacan, “Las Psicosis”.

26 de Octubre de 2012

Asesinos solitarios, matanzas colectivas. José Ramón Ubieto (Barcelona)

13:47:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La tentativa de un joven que preparaba una matanza en la Universidad de Illes Balears, imitando los sucesos de Columbine, hay que ponerla en serie con otras anteriores consumadas. Todas ellas ofrecen diversas claves de lectura: la patología mental del agresor, la tenencia de armas por parte de la población, las motivaciones racistas o la influencia de las ficciones (series y películas) con fuerte contenido violento. Hay un detalle en el que vale la pena detenerse, presente en estos episodios: el mensaje que el propio agresor envía y que termina por llegar al destinatario.

Puede tratarse de un blog/diario, como en este caso, de letras de canciones (Wisconsin), una carta-paquete dirigida al psiquiatra (Aurora), un vídeo casero alojado en alguna web (Toulouse) o un libro con sus reflexiones personales (Utoya). Este hecho pone de manifiesto que no se trata de un acto impulsivo, un pronto irracional, desconectado del Otro. Más bien parece que siempre hay algo que decir o que mostrar y no quieren que su acto y su nombre queden en el olvido.

Es así porque en el origen hay una tesis paranoica radical, fundada en un sentimiento de exclusión, un rechazo que imputan a un otro colectivo (familia, clase, comunidad religiosa, estado). En muchos casos ese rechazo se corresponde a episodios de acoso escolar, abandono familiar, maltratos o abusos. Aquí no es el hecho en sí lo que cuenta, sino la interpretación que ese sujeto le ha dado en términos de segregación y perjuicio.

Limpiar esa “mancha”, borrar esa impureza del otro deviene entonces, para estas personas, una misión a planificar cuidadosamente. Wade M. Page, sospechoso del asesinato de Wisconsin, dijo haber creado su banda musical “End Apathy” para combatir la “degradación del valor de la vida humana” producida por “la sumisión a la tiranía y la hipocresía”.

La certeza de su tarea se impone como una idea fija y solitaria, salvo en casos excepcionales cuando encuentran un partenaire con planteamientos similares. La participación de algunos de ellos en unidades militares, como el caso de Page, proporciona una “salida” fallida a ese odio acumulado.

Predecir estos actos, como cualquier otra conducta, resulta iluso ya que el comportamiento humano no responde a patrones exactos como los objetos simples que estudia la física y que describen trayectorias predecibles de acuerdo a leyes fijas. Los sujetos somos más imprevisibles y nos orientamos por esa “decisión insondable del ser” (Lacan), de acuerdo a esquemas complejos, no lineales.

Un dato no menor, presente en muchos casos y detectado por los propios servicios secretos de los EEUU, a raíz de la matanza de Columbine, es la ingesta desde la infancia, y por largos periodos, de psicoestimulantes prescritos por un supuesto trastorno de hiperactividad.

La combinación de anonimato y difusión global que ofrece la red resulta un estímulo muy apreciado para su objetivo de gritar el odio y mostrar la realización de su misión. A veces ese “ruido” virtual es compatible con cierta “normalidad” social y su silencio suele ser más expresivo que la verborrea bravucona de otros violentos.

Quizás la constante más notable sea el aislamiento personal y la desconexión social de estos sujetos, salvo cuando encuentran el asidero de una “ideología “ racista que parece funcionar como rasgo colectivo y lo disimula. Aquí funciona la polaridad ellos-nosotros, más que la convicción intelectual.

*Publicado en La Vanguardia, Tendencias.

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4 de Julio de 2012

Nuevos paradigmas en la relación asistencial*. José Ramón Ubieto (Barcelona)

13:53:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La coyuntura actual, marcada por una fuerte crisis del sistema, económica pero sobre todo crisis de confianza que abarca todos los ámbitos (política, finanzas, convivencia social), ha exacerbado la emergencia de nuevos paradigmas en la relación asistencial.

No se trata de una novedad, fruto de la situación actual, ya que el proceso de transformación de la relación asistencial en los diferentes ámbitos (clínico, social, educativo) viene de antiguo, pero la crisis actual lo ha desvelado de una manera más cruda.

El modelo de la modernidad, en el campo de la salud, pasaba por la relación privilegiada entre el paciente y el clínico definido como especialista de la salud: médico, psiquiatra, psicólogo. Era un encuentro fundado en una autoridad absoluta del profesional en lo referente al tratamiento del malestar, autoridad que reposaba en una suposición del paciente sobre su saber. De esa suposición se derivaba la confianza de unos y el secreto profesional del otro como parte intrínseca de ese dialogo privado e intimo.

La postmodernidad agudiza algunas de las contradicciones y paradojas ya incluidas en el propio programa ilustrado. Una de ellas deriva de la consideración de los derechos del individuo como valor princeps, lo cual mina esa autoridad, hasta entonces absoluta, del profesional, que ya no alcanza para hacerse cargo en exclusiva del tratamiento del malestar. Su saber se relativiza y se pone en tensión con otros saberes en juego: la psicología primero, pero también la educación y lo social, y es por eso que el ideal de salud se entiende, a partir de entonces, en los tres registros: biopsicosocial. Ideal que se asemeja más a un multiculturalismo profesional que a un enfoque suficientemente fundamentado (Gabbard y Kay, 2002).

Un nuevo paradigma en la relación asistencial
Finalizada la primera década de este Siglo XXI podemos decir que esa tendencia “individualista”, junto a las falsas promesas del cientificismo, constituyen la base más firme de la nueva relación asistencial cuyas características y consecuencias podemos ya vislumbrar con claridad.

Un primer rasgo evidente es la desconfianza del sujeto (paciente, usuario, alumno) hacia el profesional al que cada vez le supone menos un saber sobre lo que le ocurre (y por eso se ha institucionalizado la segunda opinión) y del que cada vez teme más se convierta en un elemento de control y no de ayuda. Las cifras actuales sobre las manifestaciones de protesta subjetiva a las propuestas médicas, que incluyen el boicot terapéutico (rechazo de lo prescrito), la falta de adherencia al tratamiento o los episodios de violencia en centros sanitarios o sociales son un claro signo de esta pérdida de la confianza en la relación asistencial (Serra, 2010). Sin olvidar fenómenos de fraude o engaño, por parte de una minoría de pacientes, que se oponen así, obteniendo un beneficio secundario, a la imposición de una lógica de control, tendencia en aumento en la relación asistencial.

Un segundo rasgo lo encontramos en la posición defensiva de los propios profesionales que hacen uso, de manera creciente, de procedimientos preventivos ante posibles amenazas o denuncias de sus pacientes. El miedo se constituye así en un resorte clave que condiciona la práctica asistencial y cuyas consecuencias, como veremos a continuación, no son banales.

El tercer rasgo nos muestra una de esas consecuencias: la pérdida de calidad y cantidad del vínculo clínico-paciente. Ese dialogo al que nos referíamos antes, basado en la escucha de la singularidad de cada caso, y que requería un encuentro cara a cara, con cierta constancia y regularidad, se ha transformado en un encuentro, cada vez más fugaz, de corta duración y siempre con la mediación de alguna tecnología (pruebas, ordenador, prescripción). El estilo “asistencial” que describe Berger, a propósito del médico rural John Sasall (“Un hombre afortunado”, Alfaguara), queda ya como una reliquia si lo comparamos con el protocolo actual de visita en la atención primaria, en la que el médico presta más atención a los requerimientos del aplicativo informático que a la escucha del propio paciente, al que apenas mira.

El cuarto rasgo, correlativo del anterior, es el aumento notable de la burocracia en los procedimientos asistenciales. La cantidad de informes, cuestionarios aplicativos, que un especialista psi debe rellenar superan ya el tiempo dedicado a la relación asistencial propiamente dicha. Y todo ello sin que el beneficio de esos procedimientos esté asegurado, como veremos más adelante.

Estas características configuran una nueva realidad marcada por una pérdida notable de la autoridad del profesional, derivada de la sustitución de su juicio propio (elemento clave en su praxis) en detrimento del protocolo monitorizado, una reducción del sujeto atendido a un elemento sin propiedades específicas (homogéneo), y que responde con el rechazo ya mencionado (boicot y violencia), y una serie de efectos en los propios profesionales diversos y graves: burn-out, episodios depresivos recurrentes, mala praxis (Soares, 2010).

Autoridad debe entenderse aquí a partir de su etimología (auctoritas) que deriva de autor, aquel que es capaz de invención, de entendimiento y resolución de problemas, no el que basa su acto en el ejercicio del poder (potestas).

* Siga leyendo este excelente artículo en: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/2098.pdf

23 de Junio de 2012

Padres al sol*. José Ramón Ubieto (Barcelona)

01:27:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Un dato novedoso del impacto de la crisis es que los más afectados, junto a los niños, son hombres jóvenes y de mediana edad con hijos a cargo. “Hombres al sol” que enfrentan un futuro incierto, a veces con respuestas -en aumento- de carácter violento y/o depresivas importantes, que pueden llegar en algunos casos al suicidio. En la clínica privada y pública constatamos también el incremento, en los últimos meses, de las consultas de estos sujetos inestables, carentes de la salud que Freud atribuía a la “capacidad de amar y trabajar”.

Françoise Sagan, en sus novelas Adiós tristeza y Una cierta sonrisa (mediados de los 50’s) ya anunciaba este declive de lo viril y su reemplazo por una nueva masculinidad basada en la igualdad hombre – mujer. ¿Cómo caminar entonces hacia ese horizonte unisex? Una vía, elegida por muchos hombres, es la del ideal de una nueva paternidad que se ofrece como el buque insignia de las transformaciones de la masculinidad. Se presenta, además, como la “solución” a la guerra de los sexos ya que aquí sí hay una armonía (libre de violencia y competencia) que contrarresta la desigualdad de género. No en vano la crisis de la masculinidad va pareja con el declive de la imagen social del padre, avanzada por Jacques Lacan (1938).

Se trata de una paternidad igualitaria, distinta de la tradicional, donde los hombres “comparten el polvo” (lema de la campaña de igualdad que en 1998 promovió la Diputación provincial de Córdoba) y eso incluye también el trabajo domestico y la crianza. Este “hombre nuevo” debe hacer el duelo por la pérdida de la autoridad tradicional y obtener su nueva ganancia a través de los afectos y el cuidado de los hijos. Los datos que los sociólogos nos ofrecen no desmienten esta estrategia pero matizan el alcance real de ese ideal y en la consulta no escasean los casos de padres “agobiados” y desorientados ante este reto.

La crisis actual, con la pérdida de su rol de sustentadores principales de la familia, que en poco tiempo ha pasado del 85% al 50%, abre diversos interrogantes: ¿Cómo ejercer ese nuevo rol masculino y paterno cuando los varones pierden su principal activo, el trabajo y los beneficios obtenidos? ¿Se trata, para recuperarles, simplemente de entrenarles en habilidades y competencias parentales para reinventar su rol y elaborar el duelo de este renovado Adiós al macho? ¿La parentalidad positiva, promovida por la UE, subsume la relación de pareja? ¿Estas nuevas reglas familiares son sólo un asunto privado, a dilucidar entre hombre y mujer?

Cada uno es, sin duda, responsable de sus actos pero las cartas con las que juega la partida de su vida condicionan sus factores de riesgo y protección. Por eso liquidar las formas de solidaridad colectiva, como es el modelo del estado del bienestar, no será sin consecuencias.

Recurrir a la violencia, contra sí mismo o contra la pareja o los hijos es una de ellas. La violencia retorna como salida fallida a una crisis personal, familiar o social. Su aumento es un síntoma que contiene un mensaje al que no podemos ser sordos salvo que queramos condenarnos a su repetición ciega y mortífera.

*Publicado en La Vanguardia. Con la amable autorización del autor.

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16 de Junio de 2012

Reseña: I Coloquio Internacional de Toxicomanías y Alcoholismo: “¿Todos Adictos?” Claudio Spivak (Buenos Aires)

20:58:00 , por jalvarez Spanish (ES)

El sábado 21 de Abril tuvo lugar el “I Coloquio Internacional TyA”, en Buenos Aires. El título elegido para el encuentro fue “¿Todos Adictos?” y los textos de referencia seleccionados fueron “Una Fantasía” de Jacques-Alain Miller y “La toxicomanía generalizada”, de Ernesto Sinatra.

Con una masiva presencia de colegas de diversas partes del mundo y con trabajos de España, Argentina, Brasil, Francia y Bélgica, el Coloquio contó con las presentaciones de Judith Miller, Pierre-Gilles Gueguen, Ernesto Sinatra, entre otros, y tres mesas con nueve trabajos tanto clínicos como teóricos.

La apertura estuvo a cargo de Judith Miller, quien fuera presentada por Luis Salamone.

Salamone se refirió al éxito del significante TyA, el cual ha sido adoptado por los colegas que han decidido trabajar cuestiones referidas a la toxicomanía y al alcoholismo, siguiendo la orientación lacaniana. Señaló que está orientación se diferencia de las otras por no seguir la propuesta del “eso marcha” del discurso amo (tal como podemos encontrar, por ejemplo, en las Comunidades Terapéuticas). Nos recordó que Lacan al final de su enseñanza transmitió un “eso fracasa”, marca de nuestra relación con lo imposible.

También se refirió al constante interés de Judith Miller por el TyA, el que se ha traducido en encuentros y una comunicación fluida. Cabe señala que Judith Miller a formado parte también de la Comisión Organizadora del Coloquio.

Judith Miller inició su exposición relatando el trabajo que realizó, junto a distintos colegas, para conformar el argumento del Coloquio. Afirmó que su deseo era inventar los principios de la política que tenemos que elegir para enfrentar el ataque que sufre el psicoanálisis lacaniano. Explicó que la conversación era una ocasión preciosa para elaborar la política a seguir y dar respuesta a los planteos de la época actual. Señaló que hay amenaza para el psicoanálisis de orientación lacaniana por parte de lo que llamó “las buenas prácticas”, es decir, prácticas que son producto del empuje a la evaluación, prácticas que intentan sofocar los síntomas, sin tener en cuenta que esos síntomas expulsados por la puerta, retornan por la ventana.

Judith agradeció la presencia de colegas europeos, así como de Chile, Méjico, Brasil y Argentina. Luego agradeció el trabajo realizado en Europa por Pierre Malengreau y otros colegas, quienes han impulsado la creación de la Carta del TyA en el viejo continente.

Recordó también la importancia de tener en cuenta la diferencia entre especificidad y especialización en el tratamiento de sujetos llamados adictos, así como mencionó que no debemos perder de vista que el TyA, en sus siglas, incluye al alcoholismo.

Luego, Fabián Naparstek presentó a Pierre-Gilles Gueguen Gueguen tituló su exposición “Siempre uno por uno y, a menudo, Uno solo”. Recordó la referencia de Jacques-Alain Miller en “Las profecías de Lacan”. Allí declaraba que Lacan había deducido que la sexualidad pasaría del uno de fusión al Uno solo, cada Uno a lo suyo, para cada Uno su manera de gozar. Con esto, ahora nos encontramos con una nueva cara del derecho humano: el derecho de cada uno al propio goce. Explicó que esa es una de las causas de que el modelo general del siglo XXI sea adicción. El Uno goza solo con su droga y cualquier actividad puede devenir droga: el Facebook, el Internet, el trabajo, el deporte, etc.

Gueguen señaló que el psicoanálisis ha de vérselas con lo que hay, y no con lo que podría ser. Lo que hay es la toxicomanía generalizada. La sociedad ya no encuentra su fundamento en el Ideal encarnado por un jefe, sino en comunidades de goce. Esto corresponde al ascenso del judicialismo, al desenfrenado del capitalismo financiero y tentativa de poner en primer plano a los derechos humanos en tanto derecho a gozar.

Explicó que como solución algunos han propuesto restituir al Otro de la ley, al tiempo que otros han apostado por el apoyo filosófico dado por el relativismo. El relativismo, afirmó, se lleva bien con el auge de las terapias medicamentosas, fundadas en un pragmatismo que olvida la subjetividad. Señaló que el psicoanálisis ha de buscar su propia propuesta, una que sepa servirse del padre para poder ir más allá de él.

Continuó señalando que nuestro interés pasa por la praxis del psicoanálisis y por cómo acoger en el discurso psicoanalítico a todo el abanico de los fenómenos adictivos. Esto sabiendo que existe un hiato entre la definición de adicción del DSM y lo que entendemos por toxicomanía, desde nuestra concepción del síntoma psicoanalítico.

Recordó que para que haya psicoanálisis tiene que haber psicoanalistas, recordando la sentencia de Lacan: “el psicoanálisis es la operación que se espera de un psicoanalista”. También mencionó los dichos de Miller en “Hacia Pipol IV”, quien señalaba que los efectos del psicoanálisis no dependen del ambiente, no dependen del diván o del consultorio. Sí dependen de la relación de quien sostiene el discurso psicoanalítico y la experiencia con la cual se ha comprometido. Y es por eso que se pueden lograr efectos psicoanalíticos en la institución, siempre que la institución no haga imposible la práctica analítica.

Dijo que el analista es el que permite al sujeto que haya un enganche con el saber supuesto, aunque sea un enganche fugaz. Rememoró que las nociones de enganche y desenganche fueron trabajadas en la Conversación de Antibes.

Luego se refirió al contemporáneo uso masivo del tóxico, que aleja del amor y el sexo y se preguntó por la respuesta que puede dar el psicoanálisis en el tratamiento de las toxicomanías.

Entonces explicó que el objeto a, en la última enseñanza de Lacan, es real y que la pulsión lo rodea como a un hueco. Del objeto, si está enganchado al fantasma, sólo se puede decir lo qué es episódicamente, o sea puesto en función significante. Señaló que para que dicha operación sea posible hay que creer en el significante y que sólo constatamos la existencia del inconsciente y del objeto a por estos efectos. No podemos saber lo que es el inconsciente ni el objeto a, a no ser por los efectos.

El analista tendría ahí un lugar de intervención. No se puede saber de antemano en qué lugar se instaló el vacío del objeto a en la constelación significante que porta un sujeto. Tenemos que apostar, afirmó, a que el objeto que elija el toxicómano no sature el goce. También podemos ayudar a soportar dicho goce, proponiendo el tratamiento por la cadena significante. Explicó que esta movilización puede ser difícil, dado que el producto consumido puede ser tanto lo que sostiene como lo que destruye al sujeto en el universo del lenguaje.

A continuación hubo un espacio para las intervenciones de los participantes. Fabián Naparstek animó la conversación y puso énfasis en la noción de Uno solo. Las intervenciones rondaron acerca de las practicas realizadas en diversos ámbitos, tanto en privado como en el institucional. En una nueva intervención, Gueguen se refirió al amor como la única manera de superar el hecho de la no existencia de la relación sexual. Rescató entonces la importancia de la transferencia como elemento que da cuenta de nuestra creencia en el amor. La transferencia permite soportar la soledad del sujeto hipermoderno.

La siguiente mesa fue coordinada por Dario Galante y contó con los trabajos de Wilma S. de Farias (Belo Horizonte, Brasil), Nadine Page (Bruselas, Bélgica) y una presentación conjunta de Guillermo Drikier, Claudio Spivak y Jazmin Torregiani (Buenos Aires, Argentina). El trabajo de Page tomó como referencia el exceso y se apoyo en una presentación clínica. La presentación clínica de S. de Farias nos presentó a un sujeto donde el consumo de alcohol se acompañaba de drogas. La presentación de Drikier, Spivak y Torregiani fue teórica y buscó una orientación para el practicante del psicoanálisis en la época actual.

La conversación tomó como eje el posible cambio de posición subjetiva en el caso presentado por Page, la afirmación del grupo de Buenos Aires de tomar al síntoma toxicómano como paradigmático de la época y el lugar que han tenido el alcohol y el trabajo en el caso presentado por Farias.

La mesa que se presentó a continuación fue coordinada por Hilda Vittar. Hubo presentaciones clínicas de Irene Domínguez Díaz (Barcelona, España), Cassandra Dias Farias (Brasil) y Jorge Castillo (Córdoba, Argentina). Vittar puso énfasis en la idea de función del tóxico y señaló que ésta era distinta en cada uno de los casos presentados.

La conversación giró alrededor del detalle de “el llanto permanente” y la función de la droga para lograr un sentimiento de vida en el caso de Domínguez Díaz, la ruptura del lazo con el Otro en el caso de Dias Farias, al tiempo que en el caso presentado por Castillo la discusión intentó ubicar el lugar que la droga y la ansiedad han tenido en el sujeto presentado así como su relación con el analista. Otro tema que se prestó a la discusión fue la presencia del cuerpo, de la relación de sujeto y el cuerpo, en los casos presentados.

Finalizada la mesa, la Comisión Organizadora convocó a un Break. Ya se habían dispuesto diversas vituallas y bebidas, las cuales fueron recibidas con alegría por los participantes. La conversación continuó durante el receso y se hizo evidente el entusiasmo que enmarcó al Coloquio.

Regresados a la actividad, se presentó una tercera mesa, la cual fue coordinada por Mabel Levato. Los trabajos clínicos fueron presentados por Maria Célia Reinaldo Kato (San Pablo, Brasil), Susana Colabianchi en representación del TyA Rosario (Rosario, Argentina) y Cristina Pinelli Nogueira (Belo Horizonte, Brasil).

La conversación, en relación al caso presentado por Reinaldo Kato, tomó como eje la posición del analista, siendo la referencia una afirmación de Eric Laurent, quien proponía "cierta humildad y modestia "(1) frente a la toxicomanía, y "precisamos introducirnos en una tolerancia con relación a lo imposible, sin ceder ni a la resignación, ni al cansancio, delante de una carrera que concierne al imposible”. Mientras tanto, en el trabajo conjunto presentado por el grupo de investigación de Rosario, la discusión se cernió en el uso del tóxico como barrera ante el dolor y una intervención que localizaba las horas del consumo como las mismas en las que han fallecido seres queridos de la entrevistada. Por otra parte, en el caso presentado por Pinelli Nogueira, la charla se orientó por el uso de la internación y la presencia del alcohol como modo de tramitar el dolor.

Un punto interesante que surgió fue el debate acerca de la despenalización del consumo de drogas. Gueguen se refirió entonces a la relación del psicoanálisis con la ley y la interdicción. Dijo que el hecho de la prohibición no va a poner límite a la pulsión de muerte.

Luego llegó el momento de la presentación de Ernesto Sinatra , fundador del TyA junto a Mauricio Tarrab y Daniel Silliti. En la ocasión Luis Salamone recordó que el TyA cumplía 20 años.

Sinatra convocó a tomar una posición clara en relación a la sanción de nuevas leyes, como son la Ley de Identidad de Género y la Ley de Salud Mental, siendo nuestro horizonte el respeto por la subjetividad.

A continuación presentó su ponencia con el título de “Un paradigma de la hipermodernidad: la canallada del paco”. El paco es el nombre que se da en Argentina al residuo químico que queda de la elaboración de la cocaína. En el país se agrega a ese residuo polvo de limpieza o vidrio molido, lo que potencia su efecto devastador. Dado su bajo costo es consumido por la clases sociales con menos recursos, aunque recientemente se ha generalizado el consumo. Esto es así por la velocidad mayor en la producción de su efecto, del flash toxicómano. Sinatra se refirió a la producción de drogas de diseño, las cuales se fabrican casi a la medida del consumidor.

Sinatra explicó que las narcociencias han logrado con el paco lo imposible: reintroducir el resto de la producción de la cocaína en el mercado. Ya no se trata de eliminar el resto sino de venderlo, lo que fue caracterizado como una operación canallesca, Ideal del capitalismo. A los individuos que son los caídos del mercado, el resto y real del mercado de consumo, se les destina lo que ese mismo mercado había descartado. En la producción del paco se realiza lo lógica del mercado capitalista, que circula sin perdida, transformando el desecho en mercancía. Todo se recicla, nada se pierde, salvo las vidas humanas. Afirmó entonces lo que era una conclusión lógica: el paco es a la producción lo que los individuos al mercado de consumo, el resto de la operación.

Luego mencionó la referencia de Lacan, comentada por Miller en “Una Fantasía”, donde propone que el discurso hipermoderno de la civilización muestra la dictadura del plus de gozar, al elevarlo al cenit del cielo social. Entonces afirmó que el plus de gozar se ha tragado al Ideal, siendo que la dictadura del Nombre del Padre ocultaba la dictadura del plus de gozar.

Propuso distinguir las dos caras del objeto a, la de causa y la de desecho, es decir, discernir entre el vacío de la causa y la saturación del desecho, para luego señalar que las drogas constituyen el desecho que suturan el vacío del objeto a, sede de la no relación sexual, causa de lo humano. La consecuente paradoja de esta operación es que cuánto más se repite el consumo para suturar la inexistencia de la relación sexual, más se hace evidente dicha inexistencia. Las drogas en su empuje autoerótico hacen evidente la no relación sexual. La droga viene a suturar ese vacío, el flash parece lograrlo, pero sólo por un instante. De ahí la instalación de la repetición entre el goce evanescente del flash y el posterior sentimiento de vacío ocasionado por la falta de droga. Ahí se ubica el fracaso y el éxito de la droga, quedando ésta elevada al cenit de la civilización.

Finalizada la presentación de Ernesto Sinatra, Luis Salamone recortó lo que llamó “una buena táctica” para el practicante del psicoanálisis. Se trata de apuntar al punto de fracaso de la droga, allí donde se hace evidente la no relación sexual.

Judith Miller hizo una larga intervención que Sinatra resumió del siguiente modo: hay que hacer saber a la comunidad que el intento de erradicar el síntoma es una práctica totalitaria.

Como despedida, Salamone agradeció la presencia de los colegas y el trabajo realizado por la Comisión Organizadora, compuesta por Judith Miller y Luis Salamone (como responsables), Liliana Aguilar, Romina Carbone, Cecilia Fava, Miriam Pais y Claudio Spivak.

Notas:
1-. LAURENT, E. "Post-War on drugs?” Cómo el psicoanálisis puede contribuir al debate político sobre las drogas en "Pharmakon 12”. Grama. 2011. Buenos Aires.

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    Jacques-Alain Miller, Cartas a la opinión ilustrada.

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