24 de Mayo de 2009
"La psicología en Europa". Marie-Hélène Bigot

Algo fundamental se juega para los psicólogos, para la psicología, con la cuestión de Europa. Basta conocer los detalles y el alcance de este proyecto para captar su importancia.
Cuando hablamos de Europa o de los psicólogos en Europa, fechas, lugares y cifras son a menudo puestos en juego, como si su peso tuviera una consistencia particular. Los artículos sobre este tema pueden concentrarse en algunas más que en otras, como si ellas por sí solas pudieran justificar la aventura y su porvenir. Eso implica pasar por alto el hecho de que la referencia no se puede utilizar como argumento, que no puede venir al lugar de la exposición de las tesis que están en el origen de un proceso. Las declaraciones que se han sucedido sobre el rol y la organización de la Enseñanza superior en Europa incluyen variaciones que hay que identificar, para comprender de dónde parten los objetivos en cuestión, y para poder tomar decisiones.
Así, el Tratado de Roma se menciona cuando se quiere alardear de la movilidad de las personas, la Declaración de Bolonia de 1999 se cita con sus 29 países firmantes, o en el caso de la psicología, los 32 países (¿o más?) anunciados detrás de la EFPA son llamados en auxilio, y con ellos la visión de los psicólogos en marcha: 170.000, 200.000, 270.000 ... según los autores y el momento, para hacer sonar el clarín y obtener la adhesión.
Es nuestra responsabilidad examinar esta cuestión para ver si el marco que se dibuja con EuroPsy permite una posibilidad para la formación y el ejercicio en el campo, que es el nuestro, el de la psicología clínica con el psicoanálisis.
En efecto, es fundamental determinar cómo nuestra clínica, que se esclarece por el psicoanálisis, podrá tomar el lugar que debe ser el suyo en el campo que se construye aquí. Miremos de cerca el espacio al que estamos invitados a participar.
Europa y la educación
Antes de Bolonia hubo la Convención de Lisboa en 1997. Ella ponía el acento en el derecho a la educación para los habitantes de Europa y constataba "diversidades culturales, sociales, políticas, filosóficas ...". Las concebía como una "riqueza excepcional" que había que "respetar plenamente". Insistía, para ello, en la necesidad de "la autonomía de los centros". En este espíritu, "el derecho a la evaluación" sólo se refiere al derecho de cada uno a hacer valer y reconocer su trayecto formativo y sus diplomas dentro de Europa.
La Declaración de Bolonia hace una inversión e introduce un argumentario muy diferente. Ya no se trata aquí de mantener la diversidad, sino de la consecución de un "espacio social y cultural común" y, se nos dice, "para enriquecer la ciudadanía". El objetivo no es ya el reconocimiento del derecho de todos a la educación, sino el establecimiento de un sistema de comparación de los diplomas, su armonización, con miras a la integración en el mercado laboral y en la mejora de la competitividad.
Cambios que se perfilan para los psicólogos en Europa se pueden ver en este debate. Las convenciones, los programas, vienen a redefinir un campo, el de los conocimientos, de sus prácticas y el de los medios que se asignarán para adquirirlos y llevarlas a cabo.
Los psicólogos trabajan con el lenguaje, con la palabra y sus efectos sobre los sujetos y sobre los grupos. Toman en cuenta las palabras pero también su contexto y las significaciones que les son atribuidas.
La riqueza, la unidad, la movilidad, la evaluación... ¿con qué intenciones, en que perspectiva, en beneficio de qué, de quién?
La EFPA y la formación de los psicólogos
La EFPA se ocupa de la cuestión del lugar de los psicólogos en Europa. Esta Federación, llamada Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos, opta por algunas soluciones, y el marco que propone nos llevará a hacer algunos comentarios. Voy a exponer las posiciones que defiende y los comentarios que puedo aportar.
La FFPP ha sido declarada asociación representativa de Francia, por la EFPA en Granada (2005), una vez que el SNP se hubiera retirado después del Congreso celebrado ese mismo año.
La EFPA, con EuroPsy, ha diseñado la trama de un Diploma Europeo de Psicología (DEP). Este título se presenta como un "primer nivel" de la formación, ya que existe también un proyecto de especialización en psicoterapia, actualmente en marcha.
Básico parece, a primera vista, cercano del cursus actual francés: obtener un título en 3 años, la obtención de una maestría en 2 años, con cursos teóricos y tiempos de stage. Se prevé también un año suplementario de "práctica profesional supervisada." Obtener el título y el derecho a ejercer estará sujeto a obligaciones que no carecen de importancia:
• Registro del candidato en el Registro europeo mantenido por la EFPA.
• Compromiso escrito de adhesión a los principios del Código europeo y del código deontológico
• Formación permanente obligatoria de al menos 80 horas por año
Los diplomas EuroPsy son temporales, válidos para 7 años. La solicitud de renovación debe hacerse al Comité Nacional para la acreditación de los diplomas de la Asociación Nacional de Psicólogos, acreditada por la EFPA.
La Psicología clínica aparece en la última versión del programa EuroPsy. Ha estado ausente durante mucho tiempo. El esquema presentado en 2001 para la formación de los psicólogos en Europa no hablaba de un cuerpo teórico, sino que la calificaba de psicología aplicada. En la reciente revisión, aparece en las teorías explicativas, en dúo con la Psicología de la Salud.
Esto es significativo porque la cuestión es saber si esta división, decidida por los diseñadores del EuroPsy, deja o no un lugar a un psicólogo orientado por el psicoanálisis, y que se concibe como psicoterapeuta. El conjunto clínica/salud se define teniendo como objetivo "promover la salud mental y física de las personas y las familias".
Después de leer, parece que la psicología clínica" requerirá habitualmente una formación post-universitaria" o sea una especialización. Se aclara que una "guía para la supervisión" se publicará próximamente para promover "la difusión de estas prácticas apropiadas".
La idea de hacer de la psicología clínica y de la salud una especialización también se menciona en el último informe de la EFPA.
El campo de la psicología
Las cuestiones a las que debe responder la psicología se formulan a partir de comportamientos, considerados problemáticos o dignos de consideración, principalmente para la sociedad: "¿Cómo tratar la adicción a drogas o al tabaco? ¿Cómo hacer que los niños sean más creativos? ¿Cómo pueden los atletas maximizar sus capacidades con las técnicas psicológicas? ¿Cuáles son los rasgos de personalidad y los valores implicados en las conductas del consumidor? ".
Este aisla los comportamientos, los considera como trastornos, los aborda sin ninguna teoría del sujeto ya que la cuestión del tratamiento se plantea sin interrogarse sobre el modo en que un comportamiento puede articularse en el seno de un síntoma, incluso aunque éste comportamiento haga síntoma, ni sobre el lugar que tiene para éste sujeto en su relación a lo simbólico, lo imaginario y lo real.
Cuando uno se interesa en el plan de estudios del diploma de EuroPsy se da cuenta que el psicoanálisis está totalmente ausente. No aparece en las teorías fundantes de la psicología (medicina y filosofía), ni en las teorías, llamadas explicativas, deductivas. Las teorías psicológicas que son mencionadas son la epistemología, la filosofía, la sociología y la antropología.
Psicología y Psicoterapia
La EFPA está también trabajando en una especialización en psicoterapia. Se requiere que el solicitante esté en posesión del título de base y que tenga 2 años de experiencia profesional supervisada. La formación sería de 3 años, incluyendo 500 horas de práctica supervisada y una formación psicoterapéutica personal de al menos 100 horas. Nos vamos aquí, a los 6 años de formación universitaria de base, 2 años de experiencia, 3 años de formación universitaria complementaria, o sea 11 años, para validar la práctica de la psicoterapia por un psicólogo.
Eso ha hecho decir a Roger Lécuyer, presidente de la FFPP, representante francés en la EFPA, que se está "muy lejos en el ámbito europeo, del artículo 52 y del proyecto de decreto de aplicación". Si se piensa en la proporción de tiempo dedicado en la universidad, en efecto queda por ver qué se estudia y para qué.
Se espera de la formación personal de al menos 100 horas, que permita a los estudiantes "ser conscientes de su implicación personal, saberla manejar adecuadamente", y al mismo tiempo "su contribución a los avances en la terapia que practican". El estudiante en psicoterapia debe familiarizarse también con una amplia gama de las prácticas terapéuticas, se nos dice, para poder tener un papel de "consultor" y conocer los límites de un modelo psicoterapéutico y los suyos propios. También deben ser capacitados para "evaluar las terapias que el/ellos práctica/n".
Se desconocen las tareas que se asignará a los titulares del diploma de psicología en 6 años, en esta especialidad, pero se hace una distinción, en EuroPsy entre un "estatus de experto" y el "mero especialista". Se anunció con cautela que "el desarrollo de acreditaciones de alto nivel podrá restringir, a largo plazo, los lugares de ejercicio, los niveles y las tareas" de los que sólo tienen el diploma básico, esto es lo que se afirma en el último informe de actividad de la EFPA.
Lugares de formación
Los Institutos de formación seleccionados deben ser "aprobados por el cuerpo de psicólogos", o sea por la asociación de psicólogos autorizada para acreditar. Deben cooperar con los departamentos universitarios de psicología y otros centros de investigación para la evaluación de las psicoterapias y aceptar la realización de auditorías por parte del cuerpo profesional de los psicólogos. Con respecto a la psicoterapia, se pide 100 horas (al menos) de "formación psicoterapéutica personal" en los11 años de estudios.
Entramos entonces en una contabilización. Debe tener lugar en "escuelas terapéuticas aceptadas". Estas escuelas, llamadas "grandes escuelas terapéuticas", debe demostrar que se basan en un "cuerpo de conocimientos psicológicos ("psychological knowledge"), acerca del desarrollo humano, la psicopatología, una teoría y estrategias de intervención ".
¿Cómo podra el psicoanálisis, llegado el momento, posicionarse en este contexto? ¿Los psicólogos freudianos no deben liderar aquí una acción de calidad, es decir, en nombre de la especificación freudiana de una determinada orientación de la psicología?
Psicólogo supervisor y buenas prácticas
Un "psicólogo supervisor" será responsable de la "competencia del futuro psicólogo practicante en formación", incluyendo la psicoterapia, recién llegada a la universidad. Garantizar la competencia del supervisor dependerá de una autorización concedida por el "Comité Nacional para la expedición de diplomas o por la Asociación Nacional ".
La garantía de "buenas prácticas" estará garantizada por un contrato, donde supervisor y estudiante acuerdan el campo profesional elegido, el tipo de cliente atendido, el papel a desempeñar en el campo por el que el estudiante ha optado, y las competencias a movilizar para este tipo de práctica. Estas "buenas prácticas" se refieren a normas pre-establecidos, de las cuáles 20 están identificados de antemano y enumeradas.
Los supervisores evaluarían, pues, las competencias de los futuros profesionales. ¿Cómo? Al completar un formulario de evaluación, basándose para ello en "Guías de Evaluación", publicadas por el "Comité Europeo para la obtención del Diploma", lo cual "autorizaría a la persona a ejercer de forma autónoma".
Evaluación es aquí el significante amo. ¿Cuál será la diferencia entre un psicólogo no evaluado y un psicólogo evaluado, entre una escuela "aceptada" o no? Retomando los términos utilizados por Jean-Claude Milner, podemos decir que ambos tienen "los mismos rasgos", o responden a la misma definición de escuela..., pero al final, después de la evaluación, tanto si se trata del psicólogo o de la escuela, entran en el circuito del "conjunto de los seres y los objetos evaluados".
Una mutación se ha producido, han entrado en el "paradigma de la medida", de lo calculable. Se trata, dice J.-A. Miller, "de apropiarse del saber del otro", "de obtener del otro el saber que tiene de su propia práctica", en última instancia con una operación de comparación y eliminación, o la necesidad de transformar a los que no cumplen los criterios, o que cumplan menos que otros, siempre bajo los criterios establecidos. Vemos dibujarse, como señalamos anteriormente, una apropiación de la psicoterapia por los psicólogos, que, al parecer, decidirán ellos solos la competencia de los futuros profesionales.
Cabe señalar que se teje una malla fina que subordina los lugares de formación, las escuelas llamados terapéuticas y la investigación a orientaciones decididas exclusivamente por psicólogos y por la EFPA.
La organización EuroPsy remite todo el sistema al Comité Europeo. Se ha afirmado que el objetivo no es "sustituir los requisitos previos nacionales relativos a la profesión." ¿Cómo entenderlo, sino como una denegación, puesto que se nos dice en la frase siguiente que "a medida que el reconocimiento del proyecto EuroPsy se lleve a cabo, los requisitos nacionales deberán adecuarse"?. Esto conduce a interrogar el deseo que anima este proyecto y a reflexionar sobre la manera de hacer valer, en este conjunto, la especificidad de nuestra orientación freudiana. Esto es urgente.
¿Como se orienta el deseo de un psicólogo según EuroPsy? El texto de EuroPsy basa "la intención primera que preside el deseo de ser psicólogo" en "la voluntad de aplicar y desarrollar (...) principios psicológicos" guiados por un punto de vista científico y ético".
El término "científico" nos interpela y si nos fijamos en el glosario, vemos que el término "conocimiento científico" designa los "conocimientos acumulados en la literatura científica en la psicología y compartidos por la comunidad de investigadores y enseñantes de Psicología ". Regresamos a lo que es la ciencia, lo que se considera como científico. El reciente debate que tuvo lugar después del infome del Inserm sobre trastornos de conducta ha cuestionado ampliamente este concepto.
Los psicólogos freudianos están decididamente inscritos, en su nombre y con el colectivo PasdeOdeconduite, en el cuestionamiento de los métodos de evaluación que se describen a sí mismos como científicos.
¿Qué es lo que se denomina la literatura científica? ¿Una literatura anglosajona? ¿Una literatura que se basa en los criterios de diagnóstico tipo DSM? ¿En los métodos llamados científicos porque son objetivables? ¿En la investigación apoyada por el cálculo estadístico o por correlatos neurobiológicos?
¿Cuál es el deseo que impulsa a los diseñadores del proyecto EuroPsy? Se nos dice que los criterios para EuroPsy fueron inspirados por la labor realizada por la British Psychological Society (BPS) para establecer los requisitos de su diploma de psicología aplicada, pero eso no parece capaz de explicarlo todo, incluso si la BPS distingue, por ejemplo, varios tipos de psicólogos, asociados o especialistas.
Sabemos que la ENOP (o ENWOP), equivalente de la EFPA para la psicología del trabajo y de las organizaciones, había desarrollado durante la década de 1990, un "modelo de formación de los psicólogos del trabajo en Europa". La ENOP también ha contribuido a crear la Comisión de 14 miembros que condujo a la redacción del informe EuroPsy y de sus criterios.
Este punto es importante si tenemos en cuenta la orientación de la psicología del trabajo y el hecho de que el nombre de Mme. Claude Leboyer, quien fue Presidenta de la Asociación Internacional de Psicología Aplicada, fundadora de la oficina de la ENOP, aparece en la bibliografía EuroPsy. Mme. Leboyer trabaja sobre la motivación en el trabajo, la gestión de las competencias, la evaluación del personal con herramientas psicométricas, cuestionarios, de comportamiento y los métodos estadísticos, todo ello al servicio de una mayor competitividad.
Un comentario de su libro, sobre la motivación en la empresa, comienza con estas líneas: "La competición se juega a escala mundial. La productividad y la calidad tienen un papel central. Por lo tanto, la motivación de los hombres en el trabajo es un factor crucial para el éxito del negocio".
Podemos poner en resonancia las palabras del Presidente de la EFPA, para quien Europa se ha fijado una meta para convertirse en líder económico en términos "de competición, competencia y de tecnología". No se trata sólo de permitir "a los capitales y los bienes la libre circulación", sino también de hacerlo posible a los profesionales, especialmente los que tienen mayores titulaciones, y, por tanto, lograr "la máxima movilidad".
El equipo EuroPsy
El equipo directivo de EuroPsy también llamó mi atención, la mayoría de sus miembros están allí desde el inicio del proyecto, al punto que lo consideran tal vez un poco como suyo.
Consideraré aquí sólo al equipo EuroPsy, no a la comisión que elaboró los criterios del diploma de especialista en psicoterapia. Son profesores, que participan en la investigación en su especialidad. Algunos usan muchos sombreros, que no siempre corresponden a los títulos de los diplomas franceses. La psicología social, psicología del trabajo, del liderazgo y las organizaciones están representadas de manera excesiva con 5 de ellos.
El equipo EuroPsy cuenta también con 1 psicólogo de la Salud y de Educación para la Salud y 1 psicólogo de la Educación. Hay 2 especialistas de psicología cognitiva, de la tendencia desarrollo de Roger Lécuyer. Otra es especialista en la neuropsicología, mientras que un miembro confiesa estar también interesado en el tema y trabaja en el campo de la lingüística. La psicología transcultural tiene un representante. La representante danesa aparece como psicóloga, sin más detalles.
Dave Bartram es un gran especialista en tests y en la validación de los procedimientos de evaluación y selección de personal. Él ha trabajado muy activamente y, ha realizado recientemente, para la EFPA, modelos para la descripción y evaluación de pruebas psicológicas, como parte de la psicología del trabajo.
Es más difícil clasificar a Tuomo Tikkanen, diplomado en filosofía y psicología. Él define la psicología como una ciencia, está interesado en la neuropsicología y en los resultados de los estudios que demuestran, dice, que la psicoterapia tiene un "efecto a largo plazo sobre los procesos químicos del sistema nervioso central". Curiosamente, después de este ejemplo, critica el reduccionismo de la psicología actual, a la que las ciencias naturales quieren reducirla " únicamente a fenómenos neurofisiológicos". Si espera algo de los métodos psicoterapéuticos, es, sin embargo, con la esperanza de un apoyo científico a la psicología.
En conclusión:
El propósito de EuroPsy se extiende mucho más allá de la cuestión del reconocimiento de los títulos en psicología en Europa y de la movilidad de los estudiantes y profesionales.
Su intención no es conservar la "diversidad" cultural nacional ni concebirla como un activo "para mantener plenamente". El proyecto EuroPsy pretende crear un diploma en psicología en Europa y un sistema de especializaciones, con la creación, en última instancia, de múltiples niveles profesionales bajo la forma, por ejemplo, de estatutos de asociados y de expertos.
Su objetivo es promover una "estandarización y transparencia de las titulaciones", o sea disponer de psicólogos subordinados a la obtención de diplomas o certificados renovables, bajo los criterios elegidos por la EFPA.
Es evidente que, la investigación tendrá que seguir, "armonizada", puesto que responderá a las expectativas y las orientaciones teóricas apoyadas por el Comité Europeo.
La orientación de la enseñanza, la formación, la practica de la psicología. El equipo EuroPsy no puede pretender representar, él solo, el abanico de teorías relacionadas con el espíritu humano.
¿Cómo la psicología en su conjunto, la psicología llamada "clínica y de la salud", la especialidad en psicoterapia que EuroPsy pretende fundar, podrá apartarse de las directrices puestas en marcha?
¿Cómo la psicología, en particular la clínica y la de la salud, y la psicoterapia va a examinar sus propios conceptos al tiempo que se garantiza su independencia en ese marco? Este es el desafío que tenemos ante nosotros.
Liderazgo de la psicología
EuroPsy tiene como objetivo difundir sus propias normas a través del proceso de Bolonia, la evaluación y acreditación, y no clarificar los planes de estudios nacionales en Europa, a menos que no se considere, como ella dice, que el plan de estudios Nacional debe sumarse a sus propios criterios. En este caso, no pueden considerarse nacionales, incluso si una Asociación de Psicólogos llamada "Nacional" se ocupa de hacer respetar la aplicación de los criterios EuroPsy.
De hecho, la labor de los comités nacionales para la expedición de títulos se puede detener si la Comisión Europea considera que su trabajo no está "de acuerdo con las normas explicitadas". Esta es sólo una "delegación de autoridad"
El equipo EuroPsy también está desarrollando una política de marketing, de difusión de sus objetivos, a partir de la noción de "valorización": se trata de "aprovechar al máximo los avances de un proyecto mediante la ejecución de experimentos y operando a fin de aumentar su valor y su impacto ".
Así, un experimento está actualmente en marcha en 6 países, para el registro y certificación de los titulares en la psicología. La EFPA quiere "que la experiencia se extienda a los 32 países en los que está implantada en 2008". Ella también tiene la intención de lanzar una tarjeta profesional de acuerdo, se nos dice, "a lo previsto en la Directiva Europea 2005/36/CE".
¿Creen que el ardor de la Comisión Europea se está ralentizando? En efecto, contrariamente a lo que la EFPA y la FFPP esperaban, la Comisión publicó en 2005 una directiva -2005/36/CE- que establece en el artículo 15 que "la competencia de los Estados miembros" para determinar "las titulaciones requeridas para el ejercicio de las profesiones en su territorio","el contenido y la organización de sus sistemas educativos y de formación profesional" no se ve afectada por la posibilidad de que las organizaciones presenten "plataformas" conjuntas a dicha Comisión. Estas "plataformas" como EuroPsy para los psicólogos, no pueden pretender imponerse, ellas mismas, a los Estados miembros de la Unión Europea.
La ambición de EuroPsy de todos modos se extiende mucho más allá de Europa. Se habla de Europa del Este en el Informe de Actividad 2005: Rusia, Rumania, Serbia..., pero también otras fuentes citan a Canadá, el Mediterráneo, o incluso la Commonwealth: Nueva Zelanda o Australia, por ejemplo... EuroPsy, persigue, por tanto, objetivos que superan con mucho el marco del reconocimiento de los títulos en el contexto europeo o reconocer la calidad de sus miembros.
Se puede desear que el requisito de transparencia que los patrocinadores plantean a las personas se lo apliquen ellos. Es deber de los psicólogos contribuir a ello. Esto permitirá, poco a poco, estar informado con precisión de los temas de este programa, que define una verdadera política, cuyo efecto sobre sus prácticas, no será menor.
Que todo el mundo se pregunte acerca de ¿en qué le afectará, en sus obligaciones, cuando se trata de concederle un derecho de iniciar el reconocimiento de títulos en Europa, respetando la actual diversidad y la autonomía de los centros?
La idea de crear un Colegio de Psicólogos en Francia, actualmente en discusión, ganaría si se retomará con estas coordenadas, hasta ahora dejadas en la sombra.
Traducción: José Ramón Ubieto
20 de Mayo de 2009
Rechazo al saber y Desinserción. Hebe Tizio (Barcelona)
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Para que el vínculo educativo se sostenga debe producirse el consentimiento del sujeto. Cada uno dirá, en función de su propia modalidad de goce, hasta dónde está dispuesto a llegar. Cada sujeto da su consentimiento en función de unos previos, y por eso siempre hay algo de reencuentro con lo íntimo en la relación con el saber y, por tanto, un rechazo en juego.
Sin embargo, se trata de ver cuál es la modalidad del rechazo y las consecuencias que se desprenden del mismo. En ciertos casos el rechazo escolar puede ser un paso en el camino de la desinserción, pues no hay que olvidar que la escuela es el mundo para el niño y que, como señaló Lacan, es necesario que aprenda algo para que el nudo pueda hacerse.
Lo que se llama "fracaso escolar" en general es un no, a veces radical, y hay que ver cómo funciona en la estructura subjetiva. La educación no educa el estilo de vida, no es un ideario de conducta estándar. El estilo de cada uno son esas marcas antes señaladas como previos que remiten a la modalidad de goce. La función de la educación no es erradicar esa modalidad sino darle al sujeto elementos para poder hacer mejor con ello, pero para poder hacerlo el educador deberá aceptar que no todo es educable.
El fracaso escolar como rechazo al saber tiene gran cantidad de factores intervinientes. Del lado del Otro, en algunos casos aparece en primer plano el odio como ataque directo al modo de goce del sujeto; en otros, la pérdida del deseo del educador con la consiguiente mortificación del saber que no puede operar como causa del interés, la pérdida de la promesa de futuro que la educación encarnaba, etc. Pero en todos los casos hay que ver qué sucede del lado del sujeto, porqué no sostiene la dimensión del sujeto-supuesto-saber por lo que hay pérdida de la transferencia o lo que es peor, la aparición de la transferencia negativa como rechazo radical no exento de violencia.
Si bien se puede hablar de la violencia escolar como efecto de la pérdida de la función educativa, hay que señalar que esto no sucede en todos los sujetos y que parece haber una relación entre rechazo al saber y violencia dentro del ámbito educativo.
16 de Mayo de 2009
¿Por qué nos sentimos cada día más inseguros? José Ramón Ubieto (Barcelona)

Nunca una sociedad estuvo tan protegida como la nuestra, en todos los ámbitos: militar, sanitario, policial, tecnológico..., y sin embargo somos presa, cada vez más, de nuestros propios miedos. La sociedad del riesgo, a la que se refería el sociólogo alemán Ulrich Beck, es ya hoy la sociedad del miedo en la que la inseguridad, como nos señalaba hace poco el psicoanalista Jacques-Alain Miller, se ha vuelto el mal absoluto.
La alarma que empieza a suscitar la actual gripe porcina se suma a una serie en la que encontramos otros temores vinculados a la salud, las catástrofes naturales o el terrorismo. En todas ellas, más allá de las causas específicas y de la gravedad real, el fantasma de la muerte planea sobre cada uno. Los historiadores dan fe de la presencia del miedo colectivo en las diversas épocas y de las reacciones que generaron. Para enfrentarlo, el hombre ha supuesto siempre una causa, tradicionalmente ligada al castigo divino por los vicios humanos. ¿Qué tiene de novedoso el miedo actual? Fue la ciencia y su progreso técnico quien nos liberó de esa teoría para hacernos "managers" de nuestro destino y prever así los obstáculos en nuestro camino. La fe y la confianza en ese progreso nos liberó, hasta bien entrado el siglo XX, del temor irracional, al precio de tecnificar nuestra vida, incluido el más mínimo detalle.
La prevención generalizada que forma parte hoy de lo cotidiano nos debiera asegurar la longevidad, la elección a la carta de la descendencia y su educación, el moldeamiento del cuerpo saludable, el evitamiento de trastornos mentales, detectados precozmente por sofisticados métodos (cuestionarios, imaginería cerebral)... Paradójicamente hoy somos una sociedad donde la confianza se ha vuelto un activo tóxico y esa idolatría del management (gestión) y la tecnología, ideologías revestidas de pseudociencia, descubren sus falsas promesas de seguridad. Una buena parte de sus cálculos financieros, políticos y sanitarios están seriamente cuestionados por la realidad misma.
Por supuesto, no se trata de demonizar los avances tecnológicos en todo aquello que facilitan nuestra existencia, sino de reconocer los límites propios de toda ciencia verdadera en los asuntos humanos. La técnica, entendida aquí como la monitorización protocolizada de la vida, en la que la palabra y la elección del individuo apenas cuenta, nos ha hecho más vulnerables. Derrocamos al Dios de la providencia, y ahora vemos cómo los charlatanes pseudocientíficos nos reducen a un cálculo, una cifra de vulnerabilidad o un factor de riesgo, a tratar estadísticamente.
La pasión por el bienestar y la seguridad como valores absolutos nos hace consentir a una sociedad anestésica que propugna el olvido como solución, que no quiere saber nada de las razones de cada uno respecto a su sufrimiento estandarizándolo, y que prefiere como salida las respuestas adictivas (hipermedicación, drogas, comida...). Todo ello aumenta sin duda la inseguridad porque es una fórmula que renuncia a hacerse cargo de los propios miedos, profundamente humanos y por eso tan éxtimos.
* Publicado en el periódico La Vanguardia. Con la amable autorización del autor.
13 de Mayo de 2009
Presentación del Libro de Manuel Montalbán Peregrín “Comunidad e Inconsciente. El psicoanálisis ante el hecho social”. Presentación de Ricardo Acevedo* (Málaga)
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Presentar el libro de un colega, es una deferencia que se agradece especialmente, y por otro lado, es un compromiso importante dado que se trata de representar una intermediación entre público, autor y obra. (Y además, evitar lo apologético).
Bueno, hay una ventaja, porque la temática del texto ingresa en las filas pioneras, primeras, de un propósito, al que seguramente adheriremos por la fecunda oferta de su discernimiento; esto es: Dar cuenta de la capacidad “real” del discurso psicoanalítico para “leer” los avatares de una comunidad contemporánea, con el edificio teórico y clínico, al que usualmente inferíamos más bien en la praxis de los padecimientos particulares.
Para ello, Montalbán rescata, en una historicidad del psicoanálisis, desde Freud a nuestros días, los momentos cruciales, donde, el hecho social y su incidencia en la subjetividad, han sido elevados a la categoría de fundamento. De modo que el lector, tiene, además, la oportunidad de hacer un tránsito provechoso por las avenidas que conforman el territorio de esta “curiosa” disciplina.
Hay una lógica, por cierto, en la aventura de vincular el Inconsciente -gran agalma del psicoanálisis-, y Comunidad: El peligro epidémico de un individualismo creciente, y por ende, la ruptura de los vínculos.
Por eso, el autor nos refiere (pág. 57) la definición de esta lógica “como el arte de producir una necesidad de discurso…, para intentar establecer una barrera simbólica al goce entrópico”. Es, seguramente la invención freudiana la que más profundamente puede decir de lo íntimo, particular y sobre todo, desconocido de cada uno.
Es más, para reforzar la inclusión de lo colectivo, el libro testifica la actualización de la teoría y clínica de lo social, en analistas que prosiguieron a Freud en una ética precisa y preciosa: Lacan, Miller, Laurent, Alemán… Pero también comparecen aquellos filósofos (“clásicos, modernos, posmodernos”), con los que la causa analítica comparte pasión y tensión intelectual en los modos de concebir la subjetividad y su entorno político. Así, es de destacar la referencia al Nihilismo, donde Montalbán, señala a Nietzsche, como su lugar-teniente. El Nihilismo se nos presentifica (pág. 44), “(…) como fenómeno histórico y discursivo (…) un estado psicológico condicionado por un acontecimiento histórico, progresivo e irremediable: los supremos valores, se desvalorizan.” (Vaticinaba Nietzsche en el 1900, al menos dos siglos de Nihilismo). Y un guiño del autor (pág. 46) “Este Siglo II d.N. (después de Nietzche) se inaugura con la total implantación del nihilismo como estado normal de la humanidad…”. Harán falta las perspectivas de Heidegger y Lacan para pensar el atravesamiento y descompletar esa perspectiva circular de “eterno retorno”.
Como ven, se trata de una “tarea del pensar”, que aún no ha ingresado al mercado social como demanda. Es precisamente lo que este libro oferta. Aquí la mención a Marx es de rigor. Despojado de los prejuicios de ciertas políticas, Manuel Montalbán actualiza al filósofo, en una ajustada enumeración de los ítems que dan a entender la consumación del Capitalismo hoy. Aquí, el texto cobra, a mi entender, su densidad más comprometida con la política comunitaria. En esta línea, y como psicoanalista también, el autor nos posibilita -en la vía de la orientación lacaniana-, el matema, la fórmula de la composición del Discurso Capitalista, para -por ejemplo- no ser demasiado incautos en las emboscaduras del mercado y su oferta global de objetos readymade para-todo O qué quiere decir consumismo, como modo enloquecido de gratificación, versus la evidencia analítica de que esta política económica, a la que es forzada la comunidad toda, desampara al individuo de la posibilidad de rescatarse, de cuestionarse en su particularidad y jugar la contingencia de los vínculos y el amor en una Comunidad siempre a la espera.
Dice el texto al respecto: (pág. 89) “(…) el espejismo del ego capitalista -donde nada es imposible-, tiene como efecto inmediato la difuminación de los vínculos sociales y la imposibilidad (ahora sí) de aparición de ningún tipo de práctica discursiva que vehiculice vínculos sociales alternativos, ni signos de amor correlativos, que no estén basados en la simple agrupación masificante en torno a los diversos emblemas del mercado.”
(Hago un inciso aquí, para que el lector sepa que el amor -nunca ausente en estas letras-, tiene una consideración de lectura en varios registros. Y que en el psicoanálisis, es un modo-llamada contra “El olvido del Ser”,“La voz que me llama” como dice José Antonio Muñoz Rojas, a quién está dedicada esta Feria del Libro de Málaga).
¿Qué justifica entonces, en lo Real, todo este esfuerzo en el que Montalbán declara su deseo? Sin duda, el haber constatado en su experiencia clínica, la evidencia en los sujetos de la queja sintomatizada por la fallida confrontación a los obscenos ideales contemporáneos.
Y es que el real que la cuestión del Psicoanálisis despeja (y el texto es una evidencia), es el apropiado para ofrecer al sujeto y a la comunidad, un modo de interrogación portador de una ética lo suficientemente potente como para llevar la existencia a una posibilidad más digna de habitar.
Porque como esta obra recuerda, Freud advirtió tempranamente lo que la Cultura no podía abarcar en su afán civilizador. A este real le dedica texto y nominación: “Malestar en la Cultura”. Lacan lo llama “Impasse de la Civilización” y finalmente Montalbán acuerda con Alemán en la denuncia que el malestar en la comunidad contemporánea se llama Discurso Capitalista (pág. 89).
Por ello sugería al inicio de esta presentación la conveniencia de nuestra adhesión a esta causa, a esta empresa de Montalbán, para refrenar lo que aqueja, más impunemente a los que están viniendo, por la ceguera de los que estamos yendo. Sirva de evidencia que el eje radical de la enfermedad comunitaria hoy, se constituye en lo bipolar que va de la inercia del autista a la desesperación del hiperactivo .
Por último, quiero demostraros en qué, texto y autor materializan la propuesta inicial. Al final, en el apartado “El Psicoanálisis en el Debate Político” hallamos una verdadera “clínica de la comunidad”, tomando como referencia el análisis de un acontecimiento sintomático -propio de estos momentos vertiginosos-: el trágico atentado terrorista del 11M. No comentaré este apartado; pretendo poner al lector en el deseo y la aventura de una clarividencia. Sí, en cambio, declaro hacer consonancia con Montalbán para considerar los efectos de creernos no-responsables de las consecuencias de “una política sin sujeto” en el torbellino de las “derivas del capitalismo”
Mi epílogo particular, apunta al placer añadido de haber encontrado en la prosa y estilo de Montalbán, la destilación de su otro decir; de la poética. Generosa agilidad… para decirlo con Muñóz Rojas: “No pesa el corazón de los veloces”.
* Presentación realizada en la FERIA DEL LIBRO DE MÁLAGA Salón de Actos del Rectorado de la Universidad. 3 de mayo de 2009.
4 de Mayo de 2009
Crónica: "Nuevas formas de lo femenino hoy. Conferencia de Marie-Hélène Brousse". Manuel González Pedraza (Málaga)

“Nuevas formas de lo femenino hoy”, Marie Hélène Brousse quiere, con esta conferencia, dar cuenta de las nuevas formas de lo femenino en la actualidad. Nos describe tres formas, tres soluciones femeninas, frente a lo que son las dificultades de la vida sexual y amorosa.
Nos recuerda la afirmación freudiana de las muchas dificultades que plantea la vida sexual entre hombres y mujeres. A lo que viene a añadirse la fórmula lacaniana de que no hay relación sexual que se pueda escribir. Afirmación que hizo por primera vez en Italia (Milan) y que tanto asombro produjo.
En la actualidad esta afirmación es cada vez más patente. Lo que Lacan quiere decirnos es que no hay relación sexual que pueda escribirse, que tenga la posibilidad de formalizarse dentro del campo de la ciencia.
La creencia de la relación sexual entendida como algo biológico entre hombres y mujeres necesita la univocidad del Nombre del Padre.
Pero la clínica de los seres hablantes muestra todo lo contrario, hasta el punto de que hoy en día es una evidencia lo que no quiere decir que la fórmula lacaniana sea entendida.
Antes de hablar de tales nuevas formas de lo femenino va a distinguir y precisar los conceptos y la diferencia entre “relación” y “lazo”, conceptos estos ya desarrollados por Lacan.
Si la relación pudiera escribirse el lazo, el discurso, no sería necesario. Pero no sucede como en el mundo animal. En el campo de la relación la sexualidad entre los sexos puede escribirse. Es lo que sucede en el mundo animal. Pero si estamos en el campo de lazo o discurso no se puede.
Lacan dice en el Seminario XVIII que es dentro de un discurso que siendo hombres y mujeres hay que hacerse valer como tales. Es necesario pasar por el discurso.
Esta oposición entre relación y lazo va a declinar en otras escrituras en tanto que no se puede escribir una relación lógico-matemática sexual. Para los humanos es el objeto de un decir y constituye, en tanto que significación imposible, el fundamento de todo sentido. Se puede decir que el sentido sexual es otra manera de hablar del inconsciente. Pasa a ver las soluciones subjetivas femeninas que se alcanzan, en estas coordenadas de lo sexual, en un sentido de discurso y no como algo natural o biológico. Lo sexual no es medible para el que habla.
Todas estas soluciones hay que pensarlas como rodeando o tratando de solucionar este vacío central que hay en la sexualidad humana, lugar donde no se puede escribir la fórmula justa de lo sexual en el ser hablante.
Entonces, las soluciones sexuales del lado femenino vienen como suplencia de esta vacío central.
De ser animales no existiría tal vacío. El animal no necesita de tales soluciones porque tienen un funcionamiento biológico que le proporciona el instinto. Instinto que le da las soluciones adecuadas en el momento adecuado. En este caso, de hablar, nada. Pero no ocurre así en el mundo de lo humano, en el caso de los seres hablantes, que necesitan hablar un poco para poder acceder a la vida sexual.
De las tres soluciones que Marie-Hélène Brousse va a referir, la primera la denomina “Astucia”. En este apartado va a hacer referencia al Emilio de J.J.Rousseau centrándose en comentar el apartado donde éste se centra en la cuestión de la educación ideal y donde se pregunta qué mujer para Emile, sino una mujer perfecta en tanto que se trata de un hombre perfecto.
Pero este autor ve el problema de que las mujeres tienen un defecto fundamental de entrada, y es que para ser el complemento adecuado de un hombre adecuado, él señala que las mujeres no tienen límite en el campo de su apetencia sexual y pueden acabar con el hombre por medio del agotamiento. Rousseau ve que en el mundo animal sí existe tal límite pero que no es así en la mujer. ¿Cómo educar entonces las mujeres? Es la pregunta del autor. ¿Cómo ponerles límites?
Comenta Marie Hélène Brousse varios ejemplos extraídos del mismo Rousseau en lo que se evidencia cómo ante la ley el sujeto varón se enfrenta mientras que la niña consigue, mediante un interesante recurso, transgredir la ley sin enfrentarse a ella.
La niña introduce un dialogo que le permite tal operación, consiguiendo lo que desea sin tener que pedirlo. De este modo no se confronta con la ley y consigue lo que quiere eludiéndola astutamente. Sin enfrentarse, pues, a la ley de los adultos de “no se debe pedir” obtiene lo que desea.
Pone otro ejemplo contemporáneo, la relación niño-niña en el que se aprecia el mismo mecanismo de la astucia. Apropiándose de las palabras y afirmaciones de los adultos, en tanto que ley universales, y tomándolas a su cargo hace surgir otra dimensión, sin llegar a enunciarla, pudiéndose así demostrar que “el para todos” no existe a la vez que produce un acto que es el signo de un niño distinto de todo: ella misma. Se pone así de manifiesto el hecho de que el deseo siempre estará marcado por la competencia del objeto y de que siempre será un deseo singularizado.
Esto es lo contrario de lo que afirma la ley general del “para todos”. A este tipo de solución lo va a llamar Marie-Hélène Brousse “la astucia”, porque se trata de un acto que no pone en cuestión la ley universal “para todo x fi de x”. No la pone en cuestión sino que más bien se apoya en su formulación dándole otro contexto desde donde se devela tal ley como ficción, como un ideal que no funciona en tanto que tal, reproduciendo bajo la forma de su acto una dimensión ignorada por esta misma ley. Se tata en el caso de la astucia de utilizar la ley contra ella, poniendo en juego su deseo como singular, bajo una forma silenciosa, sin decirlo. La mujer va aquí a utilizar la ley para hacer surgir de la ley, hecha para controlar lo singular, lo sin ley del deseo.
Es, pues, esta una solución que implica la astucia; implica un saber sobre la falta, una aceptación del no tener. Por eso es femenina. E implica una utilización de la palabra que borra la posición singular del sujeto que sigue no dicho. También implica un manejo de la falta en el otro de la ley del lenguaje y apunta a lo que la ley no cubre. Es decir, que supone una familiarización con la función de la castración. Son estas unas soluciones antiguas que llevan la marca de la histeria.
Da aquí va a pasar a comentar otros ejemplos en los que la identificación a la princesa y a la mascarada femenina se vienen abajo, poniendose de manifiesto que la mujer ya no siente interés en el “todo hombre”. Aquí se aprecia cómo la astucia tiene que ver con la castración: “Para todos la castración”. Por medio de la astucia se recupera algo que está más allá de la ley edípica. Son casos en los que se pone de manifiesto que mediante recursos inapreciables, y dentro de la ley, la mujer puede dar cabida a lo fuera de la ley, sin enfrentarse a ella, poniendo al lado de su acto su propio ser, que está fuera de la ley, de un modo legalizado.
En otro caso, Marie-Hélène Brousse pone de manifiesto como una mujer muy respetuosa en lo que se refiere a la ley patriarcal e incapaz de salirse de ella, se da cuenta que, de modo inconsciente, ha colocado algo, en la nominación de sus hijos, de su propio linaje. Coloca aquí, entonces algo de una transmisión de lo femenino, algo suyo por medio del artificio de la utilización de una letra muda, intercalada en los nombres de sus hijos, una filiación paralela, silenciosa, no refrendada. Una nominación invisible que formaba parte de los medios de reproducción, sin que este rechazo constituyera una puesta en cuestión del Nombre del Padre. No se puede decir que sea un deseo “fuera de la ley”, pero sí un deseo “en la sombra de la ley”, “a pesar de la ley”.
Una segunda solución femenina diferente a la de la astucia -dice Marie Hélène Brousse- es la del estrago.
Ilustra aquí también con un caso esta modalidad femenina. Se trata de una mujer que, tras muchos años de soportar una relación muy dolorosa con un hombre, antes de dejarlo le informa que el hijo, a quien tanto ama, no es suyo. Llamó a este ejemplo un suave caso de Medea. En este caso, el niño es la objeción silenciosa al estrago de la elección de este hombre que va a concluir con un claro ataque a este lazo simbólico que regla la transmisión, la producción de los hijos.
Al contrario de la solución “astucia” la elección del estrago ataca el valor fálico del objeto para el sujeto y funciona disociando los objetos, disociando el objeto a de su valor fálico. El estrago es una mortificación del falo donde el imperativo superyoico de goce es más fuerte que el deseo y su causa.Este imperativo viene a ocupar el ideal del yo.
El estrago es, en cierto sentido, una cierta manera de empuje a la mujer que ataca el orden simbólico. Para Lacan -dice- es claro que el estrago es una solución femenina a lo que del real del sexo no es saturado por el discurso para enfrentarse con el vacío de la relación sexual.
Una tercera solución la tenemos –dice- en “el rapto” o “arrebato” que, entre otras acepciones similares, destaca las de “placer extremo” o “desvanecerse de placer”. Sería la tercera solución femenina al lazo social.
Recuerda la tesis de Lacan de que la mística es lo que no se puede decir. La solución arrebato responde a este punto de imposible de decir. Aquí se refirió al caso de una mujer, Marie Trinité, analizante de Lacan, que tuvo una experiencia mística. Refiere que Lacan va a insistir en que no se trata aquí de liberar a esta mujer de este lazo místico con Dios, sino que de lo que se trata es de descubrir qué es o que ha hecho obstáculo a este vínculo, qué es lo que ha hecho de este lazo una relación patógena. Lo que pretende Lacan es permitirle realizar, llevar a cabo dicho lazo, con libertad.
Para Lacan lo que vuelve patógeno dicho lazo, es el voto de obediencia que va a suponer para esta mujer desarrollar toda una serie de temas relacionados con la dependencia, lo que le va a impedir vivir este lazo místico con Dios con libertad y de un modo totalmente satisfactorio.
No parece que esta solución del arrebato tenga que ver con el orden del inconsciente pues toca al ser todo y entonces no releva totalmente del “para todo” universal. Tampoco se apoya del todo en el lado fálico del objeto a.
Es por lo que si en el caso de la astucia o el estrago las soluciones tienen que ver con la neurosis, en el arrebato parece estar más bien del lado de la psicosis. En este caso se puede ser neurótico o psicótico. Se trata, pues, de una solución transestructural. Estructuralmente hay varias soluciones místicas. Puede haber misticismo del lado de la estructura neurótica y tambien del lado de la estructura psicótica. Y quizás también del lado de la estructura perversa. El arrebato apunta, pues, a aquello que de la mujer no se puede decir, lo que queda fuera de discurso.
Si las dos primeras soluciones tienen que ver con el universo del discurso, de lado de lo social, la tercera no necesariamente tiene que ver con el lazo social; está fuera de discurso.
Refiere que los místicos parece que tienen una relación electiva con la escritura. El encuentro que no se puede decir parece que a veces puede escribirse. Los textos místicos vienen a testimoniar de lo que no se puede decir. La relación sexual no se puede decir, pero sí se puede escribir, en cierto modo, la relación con Dios.
Marie Hélène Brousse terminó esta conferencia con un comentario sobre la última película del director Tarantino donde va a poner de manifiesto una fórmula moderna de la solución femenina del “arrebato”. Aclara ser un ejemplo más del lado de la neurosis.
Si lo que no puede escribirse puede decirse en la astucia y el estrago, bajo la forma de un discurso que tiene un sentido sexual, el arrebato tiene que ver con lo que de lo femenino no se puede decir en términos de un “para todo”. Aquí es un vacío del cuerpo que intenta escribirse, que se escribe y transforma la falta en una forma de soldadura. Se trataría de poner, en el lugar de la relación que no hay, una soldadura, algo que pegue.
En la “astucia” no es sin la ley, pero es fuera de la ley, fuera de la palabra, fuera del discurso. Por medio del silencio.
El “estrago” lo es por medio de la destrucción.
El “arrebato” lo es por medio del vacío corporal y de lo invisible.
Son, pues, las tres soluciones de lo femenino dentro del campo del discurso.
29 de Abril de 2009
Pasar de la identificación. Miquel Bassols (Barcelona)
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Generalmente, cuando se habla de segregación social se trata de hecho de distinguir formas incompatibles de identificación entre grupos constituidos y determinados por un rasgo. Se habla por ejemplo de la segregación de clases, de la segregación racial, de la segregación social urbana, ya sea en ghettos o en grupos suburbanos, de la segregación sexual, incluso religiosa o ideológica. En cada caso, se trata de la referencia del sujeto a un rasgo de identificación, por la positiva o por la negativa, en una lógica del significante amo que gobierna la diferencia y la segregación en juego. La segregación, en muchas de estas ocasiones, refuerza la identificación en lugar de disolverla. Es por esto que podemos hablar de un “pasar de la identificación” que, en realidad, refuerza su contraria al final del pasaje. No es tan simple pasar de la identificación sin pasar por ella.
En esta dimensión, se ordenan buen número de posiciones subjetivas que aparecen a primera vista como desinserciones pero que son recicladas de inmediato en la lógica de las identificaciones grupales. Hay sujetos que rechazan, por ejemplo, los vínculos sociales que se sostienen por ciertas identificaciones. Y bien es cierto que para pasar de estas identificaciones, al menos hay que haber pasado por ellas. Muchas veces, estas formas de “pasar de la identificación” producen posiciones que generan nuevas formas de identificación fundadas en lo que fue segregado por otras. Basta con repasar la emergencia histórica de nuevos grupos sociales a partir de lo segregado por otros.
Los sujetos que no han pasado por la identificación a algún rasgo de un grupo son de hecho los sujetos que no pueden “pasar” tampoco de la identificación, son lo sujetos que quedan reducidos a esa forma de segregación que sigue siendo la verdadera locura. Es así como lo indicaba Jacques Lacan en su Seminario R. S. I. del 15 de Abril de 1975 (Ornicar? nº 15, p. 55): “Seguro que los seres humanos se identifican con un grupo. Cuando no lo hacen, están jorobados, están para encerrar. Pero no digo con esto a qué punto del grupo tienen que identificarse”. Toda la cuestión es saber a qué punto del grupo –real, imaginario o simbólico– se identifica o no un sujeto.
Se abre aquí un campo de investigación sobre las formas diversas de identificaciones, así como de las formas de “pasar” de y por ellas, en los fenómenos de inserción y desinserción social.
Esta lógica responde a un deseo fundamental del sujeto en la forma de inserción que supone la identificación con el grupo, deseo señalado recientemente por Jacques-Alain Miller (Jornada Ripa, Barcelona, Noviembre 2008): “El tema inserción / des-inserción está hecho para eso. Me parece que podemos decir que un deseo fundamental en el ser hablante es el deseo de inserción, que el ser hablante desea insertarse.” Lo social se funda en este deseo de inserción que la identificación satisface en parte en cada sujeto.
Hay, en efecto, un primer movimiento en toda identificación que es la alienación a los significantes que constituyen el grupo con el que el sujeto se identifica. Pero esta es sólo la primera operación lógica presente en toda identificación. La segunda se funda en la separación, operación indicada por Lacan como correlativa de la primera y subrayada por el propio Jacques-Alain Miller del siguiente modo en la intervención referida: “La alienación es la identificación y del otro lado se necesita el S2, el significante del saber para hacer renacer al sujeto. Y con eso se desprende del cuerpo el famoso objeto pequeño a. Es importante ver que en el texto de Posición del inconsciente Lacan dice, comentando la palabra separación, que el sujeto desea ser pars, ser parte, y que el deseo de ser parte, de pertenecer a un todo, tiene que ver con el objeto, con el plus de goce.”
Así pues, a cada proceso de identificación y de su “pasaje” por ella le corresponde de hecho un proceso de separación en el que se juega el goce del sujeto, la separación del objeto que quedaba recubierto y velado por la primera vertiente de la alienación significante.
Volver a considerar entonces las formas de inserción y desinserción bajo esta perspectiva del objeto y de la separación puede abrir nuevas perspectivas en su estudio.
26 de Abril de 2009
Los avatares de las adolescencias. Carmen Campos Bernal. (Sevilla)
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Dentro del ciclo de conferencias “Los Sufrimientos actuales” que se viene realizando como actividad de extensión abierta a la ciudad, organizada por la Sede de la ELP en Sevilla, comenzamos una nueva etapa contando con la colaboración de la Casa del Libro, dónde Vilma Cocozz nos ofreció el día 27 del pasado mes de marzo, una conferencia titulada “Los avatares de las adolescencias” .
Eligió recurrir a los libros y recoger que nos dicen sobre esta época tan particular de las adolescencias, tomando un pasaje de las tribulaciones del joven Törless de Robert Musil, y la referencias a Freud con su texto “La metamorfosis de la pubertad”, señalando que nos descubrió que hay un malestar en todos los seres que hablan para poder decir qué somos cómo sexuados.
En el adolescente la dificultad mayor radica en esta transformación del ser, que va más allá de una crisis biológica, y se produce una crisis del deseo: el joven hasta este momento encontró una estabilidad en el deseo de sus padres, siendo “hijos de”, pueden presentarse al mundo de esta forma. Con la pubertad se inicia un tránsito en el que hay que hacerse cargo de sus propias palabras de sus propias enunciaciones, abandonando el discurso de los padres.
El sufrimiento actual de los adolescentes es enorme y está vinculado al problema de la autoridad que será el tema de la próxima conferencia.
El adolescente está solo, errático y se le deja caer en el túnel que describía Freud que debe recorrer para separarse de sus padres, no hay modelos consistentes. La actualidad empuja a las personas a que se las arreglen solas.
Hay que interesarse por el mundo actual de los adolescentes, por la forma en que ellos lo perciben, esto requiere un trabajo adicional.
La adolescencia es una invariante, siempre ha sido difícil, hay que ver qué es lo que ha cambiado y que es lo que es común a otras épocas.
Para ello tomó la descripción de Mussil del túnel que atraviesa el joven Torless y la reacción de sus padres. En el texto aparece la nostalgia, el dolor por el recuerdo de sus padres y a la vez el gusto por este tormento que al final se transforma en una fuerza de alma, algo nuevo había nacido, un desarrollo interior. Los padres a su vez hacen su propio duelo.
Las adolescencias de los jóvenes también son las nuestras, porque nos tenemos que transformar para poder entender el drama subjetivo de la crisis del deseo del adolescente.
El cambio es un cambio discursivo dónde el joven no se calla sus preguntas ni el descrédito hacia los adultos.
La violencia en los colegios demuestra que la autoridad se ha desplazado a los líderes de los grupos, como un intento de quitarse del túnel el problema del cuerpo en base al acto. La angustia empuja a actuar, o a buscar en las drogas o en internet.
En la adolescencia se produce una separación entre la pulsión de vida y de muerte, y el enfrentarse al vacío de quién soy y qué soy para el Otro, puede llevar a muchas respuestas sintomáticas. Pueden aparecer conductas que no implican al Otro, actos suicidas, conductas adictivas. Lo fundamental es que puedan percibir que en este trabajo no están solos.
Es la etapa de la vida en la que aparece una mayor socialización, dónde la cohesión del grupo ayuda a resolver la salida del túnel, pero en la época actual se responde al problema del ser con el objeto, cómo con el botellón o con los imperativos de los ideales, por ejemplo en la revistas que se dirigen a adolescentes “sé sexi”, dónde la respuesta la ofrece el cuerpo igualándose a los chicos en la identidad de comportamiento con la sexualidad.
Freud nos enseña que más que preguntarse “quién soy”, él se preguntaba “qué sé”, ocupar un lugar en la palabra, esto es lo que distingue a los chicos de las chicas, no sólo una imagen, un discurso.
Serge Cottet dice que el sexo ya no es indecente para los jóvenes, lo que se ha vuelto indecente son los sentimientos, los chicos se avergüenzan de estar enamorados. Se han vuelto indecentes porque no hay nadie que los valide, que les otorgue su dignidad, el amor se vuelve una caricatura. Esta en una particularidad de la adolescencia actual que acompaña a la invariante del túnel.
No hay muchos apoyos que les permitan acercarse a los sentimientos y en lugar de una liberación aparece una apatía sexual. Lacan dice en su texto, “Televisión” que si no hubiera prohibiciones que afecten a la sexualidad nos encontramos con el aburrimiento y la pérdida de interés. El discurso sobre el amor está en crisis y no hay saberes que permitan alojar esta dificultad. El psicoanálisis se ocupa de esto porque ha podido captar la lógica de la dificultad y puede ayudar a que cada uno resuelva a modo de ecuación personal la salida del túnel con los adultos que le acompañan de la manera más digna posible.
Y con una copa de cava ofrecida amablemente por La Casa del Libro, en el incomparable marco de la azotea y con el olor de la noche primaveral sevillana brindamos por esta nueva etapa.
23 de Abril de 2009
Políticas ante la depresión. Amanda Goya. (Madrid)

Políticas ante la depresión es el título de la excelente conferencia que dictó el psicoanalista Manuel Fernández Blanco , en el marco del Ciclo de Conferencias que organiza el NUCEP, coordinadas por Amanda Goya, sobre “El psicoanálisis en la época de la globalización”. Este año el ciclo está destinado a “La Depresión: un mal de nuestra época”.
Previo a la conferencia, Amanda Goya hizo un breve comentario sobre el término política en el ámbito del psicoanálisis. Después de oponer Aristóteles y Maquiavelo, el sentido noble de la política en tanto “actividad esencial del ciudadano libre”, y el sentido espurio, el que justifica los medios para obtener un fin, el que persigue el poder como fin en sí mismo, puntualizó el peculiar sentido que Lacan asigna a la cuestión del poder en la experiencia psicoanalítica.
El único poder que secretamente gobierna en el análisis es el poder de lo simbólico, el poder sugestivo de la palabra, en el cual están inmersos tanto el analista como el analizante, y por eso el pilar fundamental de la formación de un analista es su propio recorrido analítico, en el que debe aprehender el buen uso del poder de la palabra, el que Lacan designa como el bien-decir.
Hay, en efecto, un poder en juego en la cura analítica, un poder que emana del lenguaje mismo, de un logos encarnado, ese poder de alguna manera lo detenta el analista, con la paradoja de que el psicoanálisis es contradictorio con ejercicio de un poder, porque la práctica analítica privilegia la verdad, una verdad subjetiva que se dice a medias y que habrá que aprender a leer entre líneas. De la experiencia analítica también se puede esperar que torne menos ciego al sujeto en el interior de los grupos, de la masa, y del Estado.
Concluyó diciendo que un psicoanalista no toma al hombre en masa, lo toma uno por uno, lo retira de la escena pública y lo invita a una experiencia singular que permanece en el ámbito de la confidencia. Le ofrece aliviarlo de ciertos males íntimos a través de su elucidación.
El psicoanálisis también requiere de un espacio civil en el que se pueda ironizar, como hacía Sócrates, en el que se pueda pensar, preguntar y responder, sin tener que beberse la cicuta.
Manuel Fernández Blanco comenzó señalando la pertinencia del uso del término política, habida cuenta que lo que se desprende de la enseñanza de Lacan es una política del síntoma, diferente a una concepción del síntoma como disfuncionamiento, déficit, o disonancia cognitiva.
Lo que el psicoanálisis viene a poner de relieve, en todo caso, es que la disonancia es el estatuto fundamental del pensamiento humano, en la medida en que lo simbólico no alcanza para atrapar lo real.
Una política del síntoma acorde con una concepción del mismo, entendido como un funcionamiento necesario y particular de cada uno, que confina más bien con la invención.
Depresión es un término que hoy día se utiliza como un nombre genérico para todo uso, bajo el cual se borran las diferencias propias de una clínica del sujeto. Se habla de la depresión como si se tratara de una entidad en sí misma.
Para Lacan, la depresión pertenece al dominio de la ética, es correlativa de una falla moral, de un pecado de cobardía, porque comporta la renuncia al pensamiento, al bien-decir, a ignorar la verdad del inconsciente.
Prosiguiendo con su desarrollo M.F.Blanco tomó la génesis de la conciencia moral en Freud y su concepción de la culpa como deuda simbólica, para señalar que la culpa freudiana es diferente de la culpa lacaniana, porque el estatuto de la culpa ha variado conforme a los cambios de la época.
Freud considera que la depresión sobreviene a consecuencia de la culpa, y por eso la coloca bajo la égida de una clínica del dolor moral. Si hay depresión es porque hay culpa inconsciente, el sujeto se siente en falta y busca el castigo. Baste recordar el texto freudiano “El delincuente por sentimiento de culpabilidad”, donde presenta el caso en el que un crimen es cometido para obtener inconscientemente un castigo, para poder relacionar la culpa con un suceso actual.
¿Cómo actúa la conciencia moral, o su sucedáneo, el superyó?
Actúa como un ideal que conmina al sujeto en determinada dirección. Y bien, la culpa surge cuando el sujeto no puede alcanzar este ideal, porque sus actos o sus pensamientos lo alejan de él. El depresivo se juzga siempre depreciado respecto a los ideales que lo aspiran, de manera que, en el mismo sentido de la lógica paradojal del superyó, a mayores ideales, mayores culpas.
La culpa es, en este sentido, el afecto propio de los inocentes, porque los verdaderos culpables no sienten culpa, por eso las personas de gran rectitud moral son las que más culpables se sienten.
En cualquier caso, si hay algún pecado que purgar es un pecado de goce, porque lo más primario que nos habita es el goce, es el salvaje, o los restos del salvaje que hay en el ser hablante. Por eso es ilusorio creer que podrían desaparecer las tendencias agresivas, o que la buena educación pudiera llevarnos a un hombre nuevo. Aunque no cabe duda, hay un tratamiento del goce por la cultura, no es menos cierto que no todo el goce puede ser tramitado, y ese resto no tramitado por la cultura, es el que retorna una y otra vez bajo distintos ropajes.
¿Qué nos dice Freud en el capítulo VII de “El malestar en la cultura”?
Dice que si hay en el niño una renuncia a la satisfacción, es por el temor a la pérdida del amor del Otro. Dicha renuncia se produce en dos tiempos. En el primer tiempo el niño renuncia ante la presencia del adulto que lo impele a renunciar. En un segundo tiempo la prohibición se interioriza y es el mismo niño el que se vigila a sí mismo. Aquí está el germen de la conciencia moral, ante la cual no hay engaño posible, porque la conciencia moral siempre sabe.
Todos somos culpables de no estar nunca a la altura del ideal, por eso la depresión es una enfermedad universal, que se produce por el solo hecho de hablar, es una enfermedad del género humano. Todos culpables, todos depresivos, y cuanto más el sujeto se sacrifica por un ideal, más aumenta la culpa, hasta llegar al extremo de hacerse culpable de sus desgracias. El sujeto se hace, en definitiva, culpable por lo real.
Pero si en la época de Freud la culpa se ligaba a los ideales, al destino y a la deuda simbólica, y por eso era co-extensiva al inconsciente, en la actualidad la culpa no parece regirse por esas determinaciones, porque ya no cuenta el sentido. La culpa lacaniana se vincula más bien al el sin-sentido, a la orfandad, y al rechazo del inconsciente, de allí el predominio actual de las adicciones y de los pasajes al acto, formas eminentemente logradas del no pensar.
Ya decía Freud que un modo de evitar la angustia es la inhibición: no pensar, no hacer, no moverse, que es como se describe la depresión. Pero también puede ocurrir lo contrario: actuar para no pensar, algo que observamos en el aumento creciente de la llamada hiperactividad infantil, que no es sino un modo en el que se pone de manifiesto la depresión en la infancia, si extraemos las consecuencias del argumento anterior.
Pero por no consentir a la tristeza, afecto fundamental del ser hablante, la época parece condenarse a una hipomanía generalizada. Quien está triste es un fracasado, ha hecho algo mal, revela una incompetencia.
La depresión, concluyó Blanco, es eminentemente antipsicoanalítica, porque se opone al inconsciente y a la exigencia del bien-decir, en este sentido la depresión es incompatible con el psicoanálisis, es su antítesis.
Pero la medicalización generalizada que el amo ha impuesto en los últimos años, persiguiendo el tratamiento más corto y más barato, empieza a tambalearse a falta de los resultados esperados. El fracaso de la política del medicamento requiere hoy del auxilio de la nueva “ciencia conductual de la felicidad”, que hace precisamente de la felicidad, un nuevo objeto de consumo, para tapar el vacío central de la existencia.
La política del psicoanálisis por el contrario, se dirige a la verdad subjetiva de cada uno, indaga sobre la causa de esta verdad dolorosa, por eso la transferencia analítica es el mejor antidepresivo. Por todo ello, Manuel Fernández Blanco arriesgó la hipótesis de que cuando un sujeto está verdaderamente bajo transferencia analítica, es decir, cuando espera algo del saber que se elabora en la cura, no se suicida.
21 de Abril de 2009
¿De dónde surge esta pasión de hacer pública la intimidad? José Ramón Ubieto (Barcelona)

La verdadera intimidad, esa que apenas mostramos porque es éxtima para nosotros mismos, tiene otra cara, apenas se entrevé en la angustia. La sociedad moderna, hasta mediados del siglo XX, practicaba una doble verdad reflejada en el conocido dicho de "virtudes públicas, vicios privados". Sólo algunos osados y extravagantes, generalmente artistas más o menos geniales, exponían en público aspectos de su vida privada, de lo que podía considerarse su intimidad sexual y afectiva. Todas las otras versiones de la intimidad, alimento de la prensa del corazón, eran versiones edulcoradas que se proponían más como ejemplo o ideal que como piedra de escándalo.
La posmodernidad ha modificado sustancialmente la relación entre lo público y lo privado. Sin duda internet ha sido el último, y poderoso, eslabón de una cadena que ya se venía fraguando décadas antes.
La intimidad se ha convertido en un producto más del mercado, un objeto de compraventa, al que primero se apuntaron los famosos y que ahora está al alcance de cualquiera. El caso reciente de la venta de su muerte por parte de Jade Goody ha puesto el listón muy alto para futuros intercambios comerciales.
Un dato sintomático de esta tendencia es la asimilación al lenguaje periodístico y coloquial del término psicoanalítico “extimidad”, neologismo que el psicoanalista Jacques Lacan usó en una sola ocasión y que, más tarde, su heredero intelectual, el también psicoanalista Jacques Alain Miller, desarrolló ampliamente en un curso titulado precisamente así: Extimidad.
Hoy encontramos ese término en blogs, proyectos artísticos de diseñadores, críticos literarios... En la mayoría de los casos el uso que se hace poco tiene que ver con el concepto original. Se usa como reverso de la intimidad y se asemeja al hecho de que hoy la intimidad sale afuera, al exterior, se hace pública. Extimidad, como la entendemos en psicoanálisis, tiene otro significado, alude a aquello de lo más íntimo que es irreconocible para el sujeto porque se sitúa en un espacio mental ajeno a su conciencia. Lo éxtimo carece de sentido, no es explicable para el sujeto, porque apunta a lo más real de cada uno. Imaginemos al defensor más decidido de la igualdad de sexos que, sin embargo, no tolera -y no se percibe como intolerante- ciertos detalles propios de su pareja. O el defensor a ultranza de la autoridad patriarcal que cede a escenas en las que es humillado.
El malentendido en el uso del término nos da la pista del fenómeno. Lo que hoy llamamos intimidad en realidad es también una intimidad parcialmente edulcorada, ajustada a los requisitos de la época. Es una intimidad light que sólo muestra la cara de mentira que tiene toda “verdad” íntima (senti-miento). Es una versión de nosotros mismos, una ficción personal, que nos explicamos y compartimos como si fuera la estación última de nuestro ser, cuando en realidad se trata sólo de una parada más.
La verdadera intimidad, esa que apenas mostramos porque es éxtima para nosotros mismos, tiene otra cara, apenas se entrevé en la angustia que es la brújula más precisa para alcanzar ese real más singular de cada cual. La intimidad de Jade Goody no es su cuerpo falleciente ni sus sentimientos, paseados con afán en las pantallas de medio mundo, eso son sólo las respuestas que ella ha encontrado para dar forma a su nudo de angustia.
18 de Abril de 2009
Reflexiones a la luz de la Rencontre clinique du 8 septembre. Pilar Foz (Barcelona)
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En el texto “Hacia PIPOL 4”, J.-A. Miller sitúa tres ejes de trabajo de forma muy clara:
El lugar Alfa, la BPS, la Base Psicoanalítica de los Síntomas y por último la Clínica pragmática. Estos tres ejes abren a mi modo de ver una perspectiva de trabajo que marcan un punto y aparte con un tiempo anterior.
Cada uno de estos aspectos antes mencionados vuelven a ser retomados por J.-A. Miller en el “Reencontre clinique du 8 septembre”, en la Revista Les feuillets du Courtil, nº 28, haciendo un análisis detallado de cada uno de ellos. Señalaré los puntos que se destacan en este texto.
¿Qué es lo esencial para nosotros? Intentemos, dice, “avanzar desde el punto de vista propiamente analítico”, es decir, “pensemos los efectos psicoanalíticos como tales”, efectos que se producen allá donde hay un analista, sea una institución o en su despacho, es así como define el Lugar Alfa.
Esta precisión en el modo de definir este Lugar me pareció muy pertinente en la actualidad y señala una orientación en nuestro trabajo. El debate no es tanto situar dónde se analiza hoy, sino más bien el acto analítico en tanto tal. Sabemos que la aplicación del psicoanálisis tiene efectos, entonces hay que pensarlos desde la perspectiva analítica, formalizándolos de forma que se pueda extraer una enseñanza del caso por caso.
El siguiente punto la BPS , aquí J.-A. Miller nos anima a registrar los síntomas, su intensidad y su estilo y a crear una Base propia, apropiarnos de la obligación que nos marca la administración, devolviendo la cosa interpretándola según el discurso analítico.
Finalmente la Clínica pragmática , para nosotros, dice Miller, “es pragmática mas bien que dogmática”. La clínica diferencial no está invalidada pero es Lacan mismo quién a partir de un cierto momento abre otras posibilidades de elaboración.
En este punto Miller hace un desarrollo magnífico sobre la función del Nombre-del-Padre, (N-D-P) una vez que este término aparece en la enseñanza de Lacan del lado del semblante, es decir, cuando se puede decir “esto hace función de aquello”, desde ese momento puede se decir que el N-D-P ya no tiene la función que ha jugado durante siglos; así, si el N-D-P funciona como punto de capitón, otra cosa puede venir en su lugar. Estamos en la época de la “ruina” del N-D-P, nos toca encontrar allí en esas ruinas lo que viene a ocupar “la función de”, y en ese punto lo que vale para un sujeto no necesariamente vale para otro, se trata entonces de estar “de ir y ver”, ver en los detalles cómo el sujeto se desenvuelve y qué invención le permite funcionar, esto es la pragmática.
16 de Abril de 2009
Entre psicoanálisis y neurología, respuesta a José Manuel Álvarez*. Araceli Teixidó. Barcelona

Propongo las siguientes notas clínicas para tratar de la frontera y los puntos de encuentro entre el objeto de la neurología y del objeto del psicoanálisis.
Una mujer de unos cincuenta años, consulta después de la intervención quirúrgica de un tumor cerebral de su marido. Intervención que le salvó la vida a costa de importantes pérdidas: quedan como secuelas una afasia de expresión, acalculia y cierta infantilización y dejadez personales que hacen de él un desconocido para ella.
Importantes consecuencias para la mujer puesto que él era su interlocutor, él era el que puso fin con su presencia y palabras a un importante exceso pulsional en la juventud.
Él marido, antes grave, se muestra jovial sin motivo. Su comportamiento y las manifestaciones acerca de su vida la desorientan. Su ser se ve conmovido: ya no sabe quién es para él.
Muy angustiada, se suceden ocho sesiones en que dará cuenta del malestar desatado. Hasta que la angustia se detiene cuando puede dar cuenta ella misma de la rabia que siente contra el marido por no haber consultado antes al médico por los síntomas neurológicos que ella notaba hacía tiempo. Poder aceptar la rabia contra el enfermo detiene su angustia, promueve una rectificación subjetiva que consiste en una adecuación de su sufrimiento a la situación y riesgo actuales del marido y finalmente el poder tratar su posición subjetiva en relación a todo ello.
Puestas las cosas así encuentra para su vértigo una causa no neurológica: no hay planificación posible en la vida pero lanzarse, como hace, a los juegos de azar sólo la perjudicará. Cesa el vértigo.
El trabajo continuó algunas semanas más hasta que se produjo una reorganización libidinal a partir de la aceptación de la pérdida y de la imposibilidad del tratamiento para restituir lo perdido.
El terreno de estas notas clínicas es el psicoanálisis. Pero se trata de cuestiones que tiene que ver con la neurología. Hay un paciente intervenido de un tumor cerebral. Las secuelas subjetivas las desconocemos porque nuestro paciente no es él, pero podemos reconocer una configuración puramente neurológica:
1. La afasia impide el uso habitual de la palabra. Otra cuestión son las posiciones subjetivas: sujetos que se desesperan, otros que lo aceptan resignadamente desde el principio, otros que buscan medios para explicarse… También podríamos hablar de las posiciones de los interlocutores habituales, desde el que identifica la afasia a la demencia hasta el que pacientemente recoge los signos y espera para poder interpretar. Pero siempre tenemos que contar con el límite que la lesión cerebral impone.
2. La acalculia impide el manejo de las cuentas familiares por ejemplo. Traté a un empleado de banca que se resintió mucho de este déficit, otro lo vivió como una liberación. También es frecuente que los familiares que deben sustituir a los pacientes en esta tarea cotidiana hablen de ello y traten de la reorganización de esta tarea familiar.
3. La infantilización y la dejadez. Por lo que relata la paciente seguramente se trata de moria, trastorno que aparece en lesiones frontales. Se caracteriza por euforia, jovialidad, desinhibición del comportamiento, descuido en el vestir y la higiene, procacidad y liberación de impulsos sexuales. No es debida a un acontecimiento de lenguaje. Es debida a una lesión cerebral. No hay dolor subjetivo, por el contrario suele procurar una vacía sensación feliz al sujeto. Quien no lo vive tan bien son las personas más próximas afectivamente, que se ven confrontadas a cambios muy importantes en la configuración pulsional de sus partenaires.
Respecto de la paciente localizamos un síntoma que puede ser leído en clave neurológica o psicológica: el vértigo. El neurólogo y el otorrino ya habían desestimado causa orgánica. El diagnóstico psicológico queda en suspenso hasta confirmación del sujeto que en este caso se producirá durante nuestras entrevistas: efectivamente se trata del vértigo ante la presencia de lo real independiente del control humano, vértigo que cesa tras esta explicación pudiendo imponer ella misma una restricción al empuje pulsional.
Respecto a esta mujer vemos además que hay una pérdida de calado en relación a su lugar en el deseo de su marido y por los efectos que para ella tenía su relación. Efecto no neurológico del daño cerebral del marido. Quedaría por dilucidar en qué lugar situamos la afirmación del marido que causó la consulta de la paciente. Poderlo situar dependería en parte de lo que diga el sujeto.
Vemos por tanto que aún cuando sólo por el lenguaje introducimos la pérdida, no podemos confundir las secuelas de una lesión cerebral con las consecuencias subjetivas del daño.
Digamos finalmente que no podemos desconocer que para hablar, además de unas coordenadas simbólicas necesitamos un sustrato neurológico.
* En los comentarios al artículo de Joaquín Caretti “A propósito de ‘Neurociencia y ética” publicado el 23.04.08 en este blog. Ver aquí: http://www.blogelp.com/index.php/2008/03/23/a_proposito_de_neurociencia_y_etica_joaq#comments
13 de Abril de 2009
Decir NO. Fernando Martín Aduriz (Palencia)

Un grave escollo éste de aprender a decir que no. Es una queja muy extendida. Lo que cuesta decir que no. Hasta el punto de que puede llegar a causar estragos. ¿Qué está en juego?
Por un lado, no haber aprendido a decir no, representa cargarse con una infinita serie de tareas de lo más variopinto, pues el demandante acaba siendo toda la humanidad, que sufre porque no tiene. De ese lado el sumatorio de todas las peticiones recarga la agenda del tenaz conseguidor que marcha feliz por la vida alimentando a diestro y siniestro a unos y a otros. Feliz hasta que el agotamiento acude para avisar de que no es posible satisfacer todas las demandas, feliz hasta que emerge una nueva solicitud, a veces, un imposible.
Entonces el eficaz conseguidor se enfrenta a la cruda realidad: no dispone de lo que le piden, y una especial congoja le llega en forma de aceptar finalmente que no puede dar infinitamente. Hasta ahí incluso puede negarse a decir no, y entona un ‘quizá más adelante’.
Por otro lado, decir no es uno de los nombres de lo imposible. La humildad de reconocer los propios límites es aceptar que existe lo imposible. Si lo pedido siempre es lo máximo, hay que aceptar que nunca se satisface por completo al otro que nos viene a pedir, y que a su vez por mucho que demandemos, nunca lo pedido llegará. Aceptemos pues esa tara, que es consustancial al hecho de que el lenguaje nos constituye.
Dejando al lado a quienes disfrutan diciendo no, y centrándonos en todos aquellos que sufren cuando tienen que enarbolar un no, vemos asimismo que éste su sufrimiento se hace más intenso cuando corresponde a un adulto frente a un niño. Nuestra época ha alumbrado con intensidad este par: el adulto que quiere conseguir lo que no tuvo, que no ha aceptado sus propias frustraciones o que sencillamente siente pena ante un pequeño que pide, y el niño pedigüeño que no acepta el no. Esta pareja consigue a la larga un éxito sorprendente, el del niño malcriado, el del niño perpetuo buscando un límite, que muchas veces llega en la sala del juez.
Llega también la figura, conocida, de aquel a quien “no se le puede decir que no”. Incapaz de aceptar un no por respuesta es temible para su entorno, que ve cómo su furia disuade a todo el mundo de negarse a sus pedidos.
Y qué decir del gorrón, tan cercano siempre, que pulula revoloteando en torno al sujeto que jamás dice no para obtener algo, lo que sea. Quien no sabe decir no, suele tener una lista de gorrones. Listos y pillos, esperan su momento. Todo un arte éste de encontrar el momento propicio para acosar, sugerir, insinuar, maneras que de por sí suelen ser más sutiles y menos zafias que efectuar lisa y llanamente el pedido. Quien no sabe decir no, no puede negarse cuando el artista sabe hallar el camino, el día, el instante oportuno.
Y pensar que todo esto comienza un buen día. En plena infancia hay una primera vez. Una primera respuesta ante el primer pedido que todo niño recibe. Ante ese pedido inaugural solemnizado con un si o con un no, y sus variantes, se comienza una serie. Una serie muy larga de momentos en que no se sabe decir que no. Cuando se ve después, que tantas y tantas veces en la vida, mejor hubiera sido poder haber dicho muy alto: NO.
Con lo sencillo que parece: ene o.
*Publicado en el Diario Palentino. Con la amable autorización del autor.
«Pero lee sobre todo tu propio inconsciente, ese libro con una tirada de un solo ejemplar cuyo texto virtual llevas por todas partes contigo, y en el que está escrito el guión de tu vida, o al menos su rough draft»



