El Psicoanálisis Lacaniano en España

El Blog de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

18 de Junio de 2013

Entrevista a Anna Aromí “Para conocer el inconsciente, tienes que pagar con los prejuicios”. Lidia Vidal (Barcelona)

01:13:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Por primera vez en sus veinticinco años de historia la Sección Clínica de Barcelona hace unas jornadas de puertas abiertas desde mañana hasta el sábado (Via Laietana, 64). Quieren mostrar su trabajo en la formación no sólo de psicoanalistas, sino también de otros tipos de profesionales interesados en el psicoanálisis.

Lidia Vidal: La crisis ha hecho aumentar un 19% el número de casos de depresión en el Estado español. Se supo en el Congrés Català de Salut Mental. ¿Qué se puede hacer desde el psicoanálisis?
Annas Aromí: Jacques Lacan ya avanzó que se presentarían en forma de epidemia, tal como estamos viendo, la depresión, el autismo, la hiperactividad... Él lo analizaba como un efecto de la conjunción del discurso del capitalismo con el discurso de la ciencia. ¿Qué se puede hacer? Acercarse caso por caso para ver, por ejemplo, que no todo es depresión. Es decir, que encontramos personas que están en un momento de duelo o de tristeza normales y, en cambio, en el otro extremo personas con una melancolía muy grave. ¿Qué mantiene el diagnostico junto? Todos ellos, con su diversidad de vidas y de dificultades, toman la misma medicación.

Los profesionales de la salud advierten sobre el abuso de antidepresivos, ansiolíticos y pastillas para dormir. ¿Qué sucede si sólo nos medicamos y no afrontamos el problema?
Es difícil ir contra el discurso ambiente. Pero es la única salida si queremos mantenernos como sujetos y con el deseo particular de cada uno. A mí vienen a verme personas diciendo que no saben gestionar sus emociones. ¿Acaso somos capitalistas que tenemos que gestionarlas como si fueran un capital económico? En cualquier caso, no estamos contra el uso terapéutico de la medicación cuando es necesaria, pero tenemos en cuenta que no estamos hechos únicamente de neuronas, de ADN, o de sistema nervioso, también estamos hechos de palabras. El psicoanálisis se ocupa de la parte que tiene que ver con el lenguaje.

¿Qué aprenderíamos si nos escuchásemos?
No es fácil escucharse, y a veces es necesario ayuda para hacerlo. Podríamos decir que el psicoanálisis de orientación lacaniana opera con el lenguaje de una forma parecida a la de Ferran Adrià con los alimentos. Todos sabemos cocinar unos macarrones, pero él toma el trigo por un lado, la semilla del tomate por otro... y con eso hace una construcción original. En psicoanálisis el mismo discurso nos ayuda a separar los elementos y ver cómo se puede componer un nuevo plato que nos ayude a vivir mejor. La diferencia es que el cocinero no es el analista, es el propio analizante.

En este sentido, ¿el psicoanálisis incide en coger el toro por los cuernos de nuestra vida?
La vida es el camino que hemos hecho y cómo queremos continuar haciéndolo. Porque eso que llamamos futuro nos lo ganamos cada día. Por tanto, coger el toro por los cuernos es plantearse de donde sacamos las fuerzas para levantarnos: nuestro deseo.

¿Qué nos aporta el psicoanálisis que no hagan otras disciplinas también dedicadas a la psique?
En otras disciplinas lo que podemos esperar de una escucha es ayuda, comprensión, coaching... pero el psicoanálisis es una transformación en la que se pierden cosas. Otras prácticas prometen lo que el sujeto ganará; en cambio, para conocer tu inconsciente, que es de lo que se trata en psicoanálisis, tienes que estar dispuesto a pagar con los prejuicios que tienes sobre tí mismo y sobre el mundo. ¿Qué ganarás? Un acceso a una libertad en relación con tu deseo.

Los psicoanalistas tienen fama de ser cerrados. ¿A qué se debe que ahora abran puertas?
Se están proponiendo algunas leyes, tanto en España como en otros países, que plantean que el psicoanálisis no es suficientemente bueno para tratar casos como los de autismo, por ejemplo, y en cambio es sabido que los grandes avances con autistas provienen de la orientación lacaniana. Hay clínicas en Barcelona, Francia o Bélgica que hacen un trabajo excelente; por esto estamos contra los ataques, totalmente intencionados, que está recibiendo el psicoanálisis. Es por eso que abrimos puertas y explicamos lo que hacemos y la formación que damos.

¿Cuál es la orientación de futuro?
El futuro es hoy. Y tenemos un problema si el discurso que impera es “todos iguales”. Hay desconfianza hacia los políticos, pero muchos se olvidan de hacer política ¡y sólo hacen gestión! Y esto afecta también al psicoanálisis porque para gestionar se necesitan encuestas, agrupar a depresivos, hiperactivos... Seis millones de parados es una cifra inabarcable mentalmente, pero si es un vecino, un familiar… ¿qué tipo de sujeto se configura, está reducido a la cifra o utiliza su originalidad? Las singularidades no se pueden agrupar, pero esta idea va contra la gestión. Y se culpa a la población diciendo que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Los corruptos no se sienten culpables y, en cambio, los pobres que no han cometido ninguna infracción a menudo tienen sentimiento de culpa. Entonces, si se quiere hablar de culpa, lo hacemos en serio y con un psicoanalista.
____________________________

* Entrevista publicada en el Diari El Punt, en la edición del 12.6.13. Disponible en su versión original en: http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/2-societat/14-salut/653941-per-coneixer-linconscient-has-de-pagar-amb-els-prejudicis.html

15 de Junio de 2013

¡¡¡Novedad!!! Jaques-Alain Miller. Conversaciones clínico-políticas. Precedidas por "Campaña por una analista" y "Duelo con un filósofo". Vicente Palomera (Barcelona)

00:30:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Presentación
En este libro se anudan los hilos de una trenza. Una trenza no es todavía un nudo. Para pasar de una trenza a un nudo se necesitan ciertos puntos elegidos. Esos puntos se fraguaron en tres ciudades: Teherán, París y Barcelona. Ora fuera, ora dentro, como esa aguja con la que el inconsciente puede fabricar un destino, se precipitará el nudo sobre cuya textura podemos hacer ahora una lectura.

En un lugar de Teherán encontramos el primer ramal de la trenza. Concierne a un acto de solidaridad con una psicoanalista cuya libertad se veía amenazada. El 12 de diciembre de 2012, la psicoanalista iraní, Mitra Kadivar, a punto de ser ingresada en un hospital psiquiátrico debido a denuncias falsas, envía un SOS, a Jacques-Alain Miller. Lo que inicialmente podía evocar una versión iraní de Alguien voló sobre el nido del cuco, nos lleva directamente a las consecuencias que se derivan del hecho de "ser nombrado" bajo un diagnóstico psiquiátrico y sus efectos estigmatizantes de un internamiento sobre el ser del sujeto. ¡Había que ayudar a Mitra! Lo que esta apasionante historia nos desvela es que, en Teherán, el psicoanálisis es hot y que sus habitantes buscan analista desesperadamente.

Tras la liberación de Mitra Kadivar, asoma otro ramal de la trenza. Es en una carta de J.-A. Miller a Peter Hallward –editor inglés de una edición en dos volúmenes sobre la prestigiosa revista Cahiers pour l'analyse– donde descubrimos otra variante de "ser nombrado", se trata de un insulto dirigido a J.-A. Miller y otros compañeros, proferido por un filósofo de la misma generación.

El tercer ramal de la trama se anudará en Barcelona, con un auditorio de psicoanalistas formados en la disciplina de la conversación clínica. Se trata de practicantes de una disciplina que no ignora los efectos y el poder de la palabra. Saben que el significante siempre se ubica en una nebulosa de sentidos y que lo más inquietante de la respuesta del filósofo era calificar el insulto como "una descripción". Poner un significante –uno solo– sobre alguien y decir: «Usted es así», o bien es un bautismo, o un insulto. En cualquier caso, se trata de una enunciación con un poder absoluto, al estilo de Humpty Dumpty en Alicia en el País de las Maravillas, cuando dice: “la palabra quiere decir lo que yo digo”. Pero J.-A. Miller no se detiene en la crítica a la persona y apuesta por tomar ese insulto como materia de estudio, como una forma de enunciación que merece el estudio y aplicación en la práctica para la próxima conversación clínica.

La transcripción completa de una entrevista realizada por el diario El Punt-Avui permitirá al lector releer las coordenadas de estos distintos ramales de la trenza, y descubrir su anudamiento por medio de los comentarios testimoniales con los que J.-A. Miller responde a las preguntas de la periodista. Veremos así que sus inquietudes le impulsan hoy a poner de relieve la incidencia política del psicoanálisis, mostrando de qué manera está vinculado a la libertad de palabra y, por medio de ella, a los derechos humanos. Recientemente hemos asistido a varias historias que tratan de tres mujeres psicoanalistas. Ya Lacan había anticipado la vinculación del psicoanálisis, no con la libertad, sino con las libertades. Lo que está en juego, hoy, no es el concepto abstracto, metafísico de libertad, sino que se trata de saber si uno puede practicar el psicoanálisis o no, con sus consecuencias. Es aquí donde tendremos la demostración, aquella a partir de la cual podremos decir si creemos o no en la democracia.

Lo más decisivo del debate central de este libro es una invitación a los analistas a asumir claramente las consecuencias políticas de su práctica, siendo la consecuencia mayor la solidaridad con los otros analistas, sabiendo que estos son ahora una fuerza que va a reaccionar rápidamente. No importa la procedencia, sean kleinianos, de la ego-psychology, o psicoterapeutas, pues todos ellos se sitúan en un nivel en el que no pueden trabajar sin la palabra libre, palabra que deben defender. Ha comenzado en Oriente Medio pero se pueden presentar casos en todas partes, incluido nuestro entorno.

12 de Junio de 2013

Crónica: Antoni Vicens: “LA POLÍTICA DEL SÍNTOMA ES EL NOMBRE DE NUESTRA CLÍNICA”. Margarita Álvarez (Barcelona)

00:05:00 , por jalvarez Spanish (ES)

El pasado 28 de mayo tuvo lugar en la sede de Barcelona de la Comunitat de Catalunya la primera sesión preparatoria de las XII Jornadas de la ELP: “Goce, culpa e impunidad” . Antoni Vicens miembro de nuestra comunidad y presidente de la ELP, abrió el trabajo con una intervención excelente cuyo titulo fue “La política del síntoma es el nombre actual de nuestra clínica”, que situó de manera muy clarificadores los tres términos presentes en el título de las jornadas. Desde el quinto eje de las jornadas, “Clínica y política”, su intervención funcionó como punto de apertura de los cuatro primeros. Trataré de reseñar aquí algunos puntos tratados por su interés para el trabajo preparatorio.

En la presentación, Elvira Guilañá comenzó recordando que Antoni Vicens se había referido a la acción política y a la política lacaniana en su primera alocución como presidente el pasado noviembre, ocasión en la que él señaló la necesidad de elaborar más que nunca una razón política que incluya la diferencia entre felicidad y deseo, entre culpa y angustia, entre placer y goce.

Antoni Vicens comenzó señalando la actualidad de los términos del título de las Jornadas. El goce es nuestro concepto fundamental. A partir de determinado momento, Lacan introdujo que “no hay Otro del Otro” -como Jacques-Alain Miller ha señalado recientemente refiriéndose a la novedad que comportó el Seminario VI. Esta introducción constituyó un punto de viraje que “arruinó” parte de su enseñanza precedente, donde la ley tenía un peso privilegiado, a la vez que abrió la puerta a la noción de un Otro sin ley.

Si en el Seminario VI se trata del deseo y su interpretación, el Seminario VII plantea que no hay dialéctica del deseo. Lacan introduce allí el primer elemento no dialéctico: das Ding. El seminario analiza un concepto que se desprende del “no hay Otro del otro” y que es la tragedia del deseo.

El concepto de goce se plantea desde ese momento como el concepto que más problemas o soluciones clínicas genera –señaló A. Vicens. El deseo pasa a ser definido como un efecto del plus de gozar, el objeto a como causa de deseo es cierta manera de goce. El concepto de culpa se plantea de un modo diferente.

Goce, culpa, impunidad
Para entrar en los conceptos, A. Vicens situó que hay que empezar por la cuestión de que en tanto hablantes somos causados por un resto de goce, un plus de gozar que es producido por los discursos; somos causados como síntoma. A partir de ahí, intentamos hablar para insertarnos en un discurso que haga sentido y nos lleve más allá de la soledad de nuestra relación con el goce que nos causa. El goce del discurso analítico en el que estamos comprometidos es afirmarlo, querer saber algo de ese resto de goce que nos causa.

Culpa
En relación a la culpa, A. Vicens distinguió dos modalidades de la culpa: la culpa contable, dialéctica, y la culpa trágica, que es una culpa sin dialéctica.

La culpa en su versión dialéctica es un laberinto, como el laberinto del superyó, que cuando más se entra en él, más difícil es salir: cuanto más se responde al imperativo del superyó, éste más pide, lo cual deja en una posición imposible.

La culpa es un esfuerzo para volver contable el goce; parte de la suposición de que el goce es contable, que existe un Otro que, además de querer que gocemos, lleva la contabilidad necesaria. La culpa es un modo de deshacerse de la soledad pero a costa de encontrar un sentido más o menos mítico a ese Otro que supuestamente lleva las cuentas. No se trata de una suposición de saber sino de la posibilidad de compartir la culpa, cuando implica por ejemplo un sacrificio –lo que todas las religiones tienen en común. Ese sacrificio daría un sentido universal a ese resto de goce.

En relación a la culpa no dialéctica, la culpa trágica, Lacan la aplica a lo real, a das Ding y la extrae de Antígona. Es una culpa sin medida o que, en todo caso, tiene como medida el infinito.

Lacan habla de ello por ejemplo con Kant y con Sade. Ambos coinciden en un punto donde la culpa, o el deber, o el resarcimiento de la culpa apela a una inmortalidad, es decir, hay una culpa que no se pagaría jamás. En Kant, se sitúa en un alma inmortal y, en Sade, a través de una tortura inflingida a sus víctimas, que irían al infierno para siempre. El victimario gozaría eternamente de la tortura infinita.

Impunidad
En cuanto a la impunidad, A. Vicens planteó que en las Jornadas deberemos poner a prueba la afirmación de la impunidad, que sería gozar sin pagar el precio. Pero eso significaría el paso anterior que sería hacer existir al Otro como contable. Primero suponer a este Otro, y luego distraer al Otro para sustraerle una parte de esa contabilidad.

La cuestión es si el goce puede ser impune, incluso si el goce mismo no es un nombre de la impunidad. Si esto fuera así -afirmó- nos tendríamos que preguntar cómo es posible una ética.

Una ética se entiende a partir de la defensa de un bien, aunque sea un bien diferente de los bienes. Pero aquí estamos en una dimensión distinta. Una ética supone un imperativo. Lacan elabora este imperativo a lo largo de su enseñanza hasta dejarlo en un simple “¡Goza!”, donde el imperativo se desvanece con su propia formulación. Él mismo es ya un goce. Tenemos ahí un nudo –señaló.

Si a estas tres dimensiones añadimos la del síntoma nos podemos preguntar si este último es el pago de una culpa o la renovación de su coartada –en la medida que la culpa es una coartada en relación con el deseo.

El síntoma como formación del inconsciente parece entrar en el cálculo del Otro existente, pero cuando lo escribimos como sinthome, como referido a la no existencia del Otro podemos preguntarnos si la culpa se ha desvanecido.

En el Seminario VII, Lacan demuestra que existe una culpa trágica irresoluble, que es objeto de una Ley con mayúsculas. Miller al editar el seminario tuvo que decidir cuando la palabra ley se ponía con mayúscula y cuando con minúscula.

La ley contable es una ley con minúscula. Pero hay una Ley que no se puede transgredir. Ante ella, el sujeto se abole, desaparece. Pero en estos momentos de la teoría, esta Ley no puede tomar el nombre de real sin ley porque lo real en la enseñanza de Lacan todavía es con ley.

La pregunta es qué ocurre con la ética cuando lo real es sin ley. ¿Lo real sin ley implica una ética? Parecería que la impunidad sería total. Pero no podemos admitir una impunidad así. Esto nos lleva a una política el síntoma: hay que anudar eso, hay que escribirlo crear surcos que organicen ese goce, lo real del goce sin ley.

El pensamiento freudiano va hacia el lugar causal que tiene das Ding en relación al síntoma. Freud no cree ni en el valor del orden ni en la bondad de las intenciones. Él va siempre más allá del velo, hacia el sentido oculto de lo inconsciente. Nombra eso como la repetición.

En el Seminario VII, Lacan plantea que la repetición freudiana no es la universalidad de la falta original. Equivale a la imposibilidad de legislar sobre das Ding. Lo real es imprevisible pero se repite, reaparece sin los aderezos de lo universal. Ahí está lo real sin ley. Se repite, vuelve pero no siempre al mismo lugar. Esto excluye, en el origen mismo, cualquier benevolencia.

El psicoanálisis no es reconciliación con ningún bien perdido en alguna falta original que habría dado paso a una culpa computable.

La relación con das Ding se presenta bajo las formas de la pasión –afirmó A. Vicens. En la última lección del Seminario VII, “Paradojas de la ética”, Lacan nos enseña a leer en la tragedia griega la función de las tres pasiones fundamentales: el amor, el odio y la ignorancia. Y de qué modo estas pasiones dan lugar a las formas de la heroicidad.

Lacan define al héroe trágico como aquel que puede ser traicionado impunemente. Ésta es otra versión de la impunidad. Pero lo define siempre en relación a una pasión: es héroe porque sigue una lógica no dialéctica, que no busca el equilibrio, sino la lógica de la pasión, sin división subjetiva, sin fisuras, innegociable.

El héroe no está en el lugar del comercio de los bienes, que rápidamente es atraído por el universo de la culpa. Por eso, admite ser traicionado por aquellos que lo rodean. El héroe nos enseña la impunidad como algo Otro, contra lo que él se afirma.

A continuación, A. Vicens hizo un interesante recorrido en relación a la lógica de la pasión en Antígona, Filoctetes y Creonte.

En el Seminario VII -precisó-, Lacan muestra la pasión del amor, fraterno, en la heroicidad de Antígona; la pasión del odio en Filoctetes, al que llama el héroe del odio; y por último, Creonte le sirve para ilustrar la pasión de la ignorancia.

Cada una de estas pasiones es una forma de distancia necesaria, contingente también, respecto a ese resto de goce que está en el lugar de la causa freudiana. Podemos llamar pasión a ese resto de goce después de la operación analítica.

La pasión afecta a los cuerpos; está del lado de lo real, no es reprimible. Proviene de la soledad de nuestra relación con el goce, con nuestro partenaire-síntoma. Es una fuerza que intenta hacer existir al Otro.

Un héroe es alguien que puede ser traicionado impunemente pero no tiene porque ser una figura especial: puede serlo cualquiera que se encuentre con la soledad de su relación con el goce, que Lacan en el Seminario VII denomina el “círculo interior” compuesto de odio, culpa y temor.

No puede ser héroe quien se pone al servicio de los bienes, quien cede en su deseo en nombre del buen orden, del bien negociable. El goce implica la tragedia, nunca está en el lugar que debe.

La culpa es una cuenta pero tratándose del goce esa cuenta implicaría el sacrificio total. La culpa contable está del lado del servicio de los bienes. Pero el Seminario VII enseña que ponerse de ese lado es ceder en la relación con el deseo. Y entonces está garantizada la culpa.

Al final del seminario, Lacan plantea que lo único de lo que un analista puede sentirse culpable es de haber cedido en relación a su deseo.

Pero no podemos existir trágicamente -señaló A. Vicens-, el servicio de los bienes existe. Solo debemos entrar en ellos en la medida que paga el precios por el acceso al deseo. Es dueño de su deseo quien acepta la soledad del goce que lo causa, es decir, quien sabe que el goce está fuera de toda contabilidad, pero también sabe que el acceso al deseo es causado por el goce, por el exceso del plus de gozar. Y eso exige pagar un precio. Es dueño de su deseo quien no confunde el precio a pagar con el sacrificio de la deuda.

En nuestra época, en la que el deseo parece aplicarse solo en una parte a aquello que es causado por el goce, parece que nos hemos salido de la dimensión trágica de la pasión –finalizó diciendo. Nos queda la comedia o la ironía infinita de nuestra propia deriva.

Y a nosotros nos queda esperar la publicación de esta intervención magnífica.

9 de Junio de 2013

¿Necesitamos salvadores? Un mito muy masculino*. José R. Ubieto (Barcelona)

02:22:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La crisis, una de cuyas ventajas es hacer más visible lo social, nos devuelve el mito clásico del salvador, mito muy masculino. Un hombre, sólo ante el peligro, antepone el interés colectivo (patria, institución) a cualquier otro personal que debe ser sacrificado en aras del primero. Coincidiendo con la marcha de Mourinho, Aznar anuncia su regreso a la política activa. Dos hombres y un mismo destino: salvar a una institución en declive (Madrid, España) y devolverle el honor mancillado.

Sin entrar en las claves partidistas, hay detalles compartidos en su modus operandi, empezando por este objetivo (goal) común. Uno y otro son ejemplares en la aplicación de la teoría neurótica (Freud): “la culpa es siempre del otro que no deja de satisfacerse a costa mía y en mi perjuicio” (privilegios arbitrales, demandas insolidarias,..). El otro tiene pues el goce que a mí me quita, goce que siempre debe ser contado y calculado (tantos penaltis, tantos agravios,..).

Esta tesis, sin dialéctica posible, legitima una respuesta que a veces justifica la propia impunidad. Para este fin cualquier medio está aceptado, incluidos los “digitales”: el dedo propio en el ojo ajeno o el dedo erecto como signo del poder fálico, que desconoce el límite de las reglas colectivas y espera ahorrarse el pago establecido. Si a eso se suma la debilidad del antecesor, el rito de salvación encuentra su legitimidad completa.

¿Resultados? En términos de outputs conocemos los datos del entrenador: escasos y con una relación coste-beneficio muy negativa. En término de outcomes (beneficios del método que revierten en aprendizaje para próximas iniciativas) la cosa pinta peor: división interna en sus filas y aumento notable de la hostilidad con el entorno. Poco aprendizaje, pues, para tanto esfuerzo.

El regreso anunciado del hombre que un día, a propósito de las razones de la guerra de Irak o del cambio climático, declaró que a él no le importaban las causas, sólo los hechos (por cierto, inventados) ¿qué legado nos dejará tras su paso? La ética de las buenas intenciones tiene el riesgo de ignorar las consecuencias de los actos bienintencionados y además suele revestirlos con un velo sobre la memoria histórica (no hay que olvidar que aquí se trata de un regreso).

Europa, y España, nos ofrecen hoy muchos ejemplos del retorno de este mito, que más tarde o más temprano, se confronta a aquello que vela el mito: el culto a la personalidad y la arbitrariedad del acto redentor. Salvar al otro, y más cuando éste no lo pide, no parece entonces un buen método para el otro ni para la convivencia social. Otra cosa son los beneficios para sí mismo.
_________________________

*Publicado en LA VANGUARDIA/Tendencias. Con la amable autorización del autor.

Visite: http://joseramonubieto.blogspot.com.es/

7 de Junio de 2013

¡¡¡Novedad!!! FREUDIANA nº 67. Revista de la Sección de Catalunya de la ELP.

00:35:00 , por jalvarez Spanish (ES)

SUMARIO Nº 67

Editorial
Pepa Freiría

Entrevista a Carlos Rolando
Portadas de una transferencia, Pepa Freiría y Gabriel Ubieto

La Orientación Lacaniana
La causa lacaniana, Jacques-Alain Miller

La Escuela de Lacan en el siglo XXI
Su política

Estrategias de la acción política del psicoanalista, José Ramón Ubieto

Conceptos fundamentales
Institución y transferencia, Miquel Bassols
La transferencia de trabajo, Isabelle Durand
Verdadero o real, Susana Huler

Enseñanzas de los AE
El relieve de la voz, Araceli Fuentes
La huella, Guy Briole

Primeros testimonios
La sal de un grano, Anaële Lebovits-Quenehen
Twingo, Bruno de Halleux
Tomar el goce a la letra, Marie-Hélène Blancard

La clínica “después del Edipo”
El Odio, su presencia en la clínica y en la lógica colectiva, Guillermo A. Belaga
De la posición histérica y su relación con la feminidad, Andrea Freiría
El comedor vincular, Paco Burgos (in memoriam)
El inconsciente anticipa, Nicolás Landriscini
Tengo que espabilarme, Luis Miguel Carrión

Lecturas
Jacques-Alain Miller,13 clases sobre el Hombre de los Lobos. Damasia Amadeo de Freda
____________________

Más información y artículos para descargar aquí: http://www.freudiana.com/numero-actual

4 de Junio de 2013

Crónica: Testimonio sobre el Pase. Araceli Fuentes AE. Paloma Larena (Zaragoza)

00:38:00 , por jalvarez Spanish (ES)

En la sede de la Comunidad de Aragón de la ELP y con una gran afluencia de público tuvo lugar el pasado viernes 3 de mayo, el testimonio que Araceli Fuentes había titulado “El relieve de la voz”.

Nos explicó que ya había realizado varios testimonios, pero que el de ese momento sería sobre el tema “fenómeno psicosomático: entre la medicina y el psicoanálisis”. La psicosomática, dijo Araceli, es el fracaso de la medicina, y en un siglo como este marcado por la biología, no le queda más remedio que aceptar la causalidad psíquica. Sin embargo sigue siendo un cajón de sastre donde van a parar las emociones, el stress, y los factores de personalidad como causas explicativas.

Araceli diferenció con rigor el síntoma analítico, ligado al inconsciente, en el que goce y cuerpo se anudan, del fenómeno psicosomático. En éste último, el goce se inscribe directamente sobre el cuerpo, es no legible, no hay sentido, es una escritura real. El fenómeno psicosomático es mudo, un goce real que lesiona el cuerpo, un real sin ley, es decir, por fuera de la ley y del sentido.

El sujeto no se siente representado por el fenómeno psicosomático, se le impone, y no lo subjetiva ni como propio ni como del Otro. El fenómeno psicosomático es un accidente en la constitución del cuerpo en el encuentro con el lenguaje.

Araceli citó las diferentes referencias que ha dado Lacan sobre el FPS. En el Seminario XI, Lacan toma la holofrase como modelo, un goce fijado al cuerpo, un trozo de lalengua. Posteriormente, en la Conferencia de Ginebra sobre El síntoma, Lacan señala que un psicoanálisis puede permitir que el inconsciente cifre algo de ese goce real, y pueda llegar a ser un síntoma.

Araceli Fuentes presentó su elaboración, continuada, sobre su fenómeno psicosomático: desde la holofrase recibida en la primera infancia, “trozo de discurso pre-constituido del Otro” a la que se unía un malestar y un síntoma recurrente de dolor de oídos, hasta el desencadenamiento de la enfermedad 30 años después, tras la muerte del padre. “Un duelo no hecho impide hacer otro”, en el lugar del síntoma sobreviene la enfermedad, y la mancha del lupus atrae la mirada.

En su primer análisis no hablaba del lupus, éste se daba a ver a la medicina. En otro momento, muchos años después, la holofrase se trató con la interpretación, y ésta tuvo el efecto de separar la mirada y el goce, y de la mirada separando de ésta la visión, cuyo efecto fue la pacificación de la enfermedad. “A pesar de la permanencia de lo escópico, lo más central fue la voz”, nos dice Araceli.

No podemos reproducir en esta esquemática reseña, el rigor y la transmisión -que tuvo efectos de verdad en el público-, del desarrollo que Araceli Fuentes hizo de este tema. Lo podremos leer en próximas publicaciones. Los sueños en el final de su análisis, la elaboración del analizante en el tiempo del pase, las conclusiones e investigaciones en curso..., y por si fuera poco lo que Araceli nos dio, aún tuvo la generosidad de contestar a las preguntas del público.

La Comunidad de Aragón de la ELP, agradece sinceramente a Araceli Fuentes y a los AE que con su enseñanza dan cuenta del verdadero espíritu de la Escuela de Jacques Lacan.

1 de Junio de 2013

Crónica: La angustia en la época de la transparencia: ¿Cómo librarse de la mirada absoluta? Miguel Ángel Alonso (Madrid)

15:45:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Dentro del Ciclo de Introducción a la orientación lacaniana, el viernes 24 de Mayo de 2013 se celebró la última conferencia de este curso. Llevó por título La angustia en la época de la transparencia: ¿Como librarse de la mirada absoluta?, fue dictada por Rosa López e introducida por Amanda Goya, quien enmarcó la misma dentro de la ya ineludible reflexión acerca del sometimiento que padecemos, en el momento civilizatorio actual, por una mirada que se constituye con pretensiones de universal y absoluta, con la consiguiente carga paranoica que pudiera proyectar sobre el entramado social. Este hecho, para algunos pensadores, estaría promoviendo una mutación ontológica del ser y del sujeto contemporáneo.

El título tomado como referencia fue El ojo absoluto, de Gerard Wajcman, tanto por la disección que realiza sobre la civilización actual, como por la toma en consideración del tema objeto de la conferencia, ese ojo que ejerce su mirada desde todas partes pretendiendo la transparencia total, ante la cual el psicoanálisis contrapone el elogio de la sombra.

Rosa López, en primer lugar, expuso la incidencia que, con carácter general, tiene el objeto mirada sobre el ser humano. Se trataría de una mirada que siempre viene del Otro. Distinguió dos vertientes de la misma, una nos haría sentir valiosos por darnos un lugar en el deseo, la otra nos arrojaría a una angustia exponencial que nos hace sentir desecho, resto caído de la escena. Relacionadas con las dos vertientes aparecen dos categorías, el deseo y la angustia, muy próximas entre sí, separadas tan solo por una frontera lábil.

El acento de la conferencia fue colocado sobre la angustia en relación a la mirada del Otro. Al respecto se evocó la fábula lacaniana sobre el sujeto enfrentado a la mantis religiosa y al enigma de saber qué objeto es para la mirada de la mantis. Ilustración del sujeto alcanzado por su propia extrañeza, incluido a título de objeto arrojado al capricho del deseo del Otro. El ejemplo trasmite la experiencia de fractura y las dificultades para construir una identidad.

Como preámbulo al análisis de la civilización actual, se trazó un paralelismo entre la secuencia anterior y los fenómenos psicóticos. Se trajo a colación a Víctor Taus, alumno de Freud, y su artículo De la génesis del aparato de influencia en la esquizofrenia, donde describe formas de delirio en las que el sujeto es objeto de una perniciosa influencia proveniente de una maquinaria exterior. Rosa López presentó dos casos clínicos documentados en el artículo. Allí, el sentimiento paranoico del sujeto no puede ocultarse a la proliferación de miradas amenazadoras del Otro, quedando condenado a la inmovilidad absoluta. Una vez más, los sujetos psicóticos aparecen como visionarios, permitiendo predecir la llegada de una nueva civilización y constatar cómo la realidad supera, en mucho, al delirio.

El comienzo de El ojo absoluto de Gerard Wajcman, señala con precisión uno de los temas de la conferencia: “Una mutación sin precedentes está teniendo lugar en la historia de los hombres”. Mutación no realizada en secreto, sino a la vista, transformadora del mundo sin que los seres humanos nos demos cuenta, pues estamos asentados en un mundo que transita a gran velocidad, sin demora para una reflexión serena sobre esas transformaciones irreversibles.

A continuación, un planteamiento sugerente, la transformación de los ideales en imperativos. Si en el siglo XVIII, el significante ideal era la felicidad; en el XIX era la libertad; en el XX la salud; todavía sería pronto para aventurar el ideal del siglo XXI. Si seguimos a Wajcman, podemos pensar en el ideal de transparencia. La cuestión es que estos ideales, surgiendo como benéficos, son transformados en imperativos que muestran su vertiente mortífera. Como imposición de ideologías, el fundamentalismo de la salud prescribe lo bueno y lo malo; el ideal de felicidad se transforma en imperativo que obliga a gozar más y más.

En relación con el ideal de transparencia, en la actualidad todo puede ser visto, operaciones en directo, cuerpos que se trocean, etc. Lo que no es visto no existe. Al respecto, uno de los ejemplos más dramáticos es la negación de la existencia de los campos de exterminio alegando que no se han visto. La ideología de la transparencia abarca todos los campos humanos, la ciencia, la política, la medicina, la geografía, la vida privada, etc. Dos ejemplos, Facebook y Wikilieaks, uno aboliendo la vida privada, el otro los secretos del poder.

Una precisión interesante. Cuando Wajcman habla de ojo absoluto, no se refiere a la mirada tradicional de Dios, sino a los artilugios técnicos que pululan por las esquinas de las calles, y que graban nuestra imagen en todo momento. Objetos técnicos siniestros, porque ni siquiera precisan dormir, ven sin cesar, sin parpadeos.

Rosa López realizó una lectura clínica de la mirada absoluta en la civilización. En efecto, no parece muy aventurado emparentarla al delirio paranoico, riguroso, que no duda, que otorga sentido a todo lo que acontece. Es inevitable escuchar las resonancias. Este rigor absoluto puede relacionarse con la aspiración científica de que todo lo real sea visible y calculable. Se pueden poner múltiples ejemplos de encarnación, por parte de la ciencia, del imperativo de transparencia. Uno de ellos sería la máquina de resonancia magnética NeuroSpin, presentada como la revolución que entenderá el cerebro carteándolo en imágenes. En ese mapa, supuestamente, aparecerían las emociones, las percepciones, la conciencia, y hasta los pensamientos. Es la alianza entre política y ciencia.

Vemos que el imperativo es exigente. No se conforma con visualizar los órganos internos, además quiere arrancar el misterio de la subjetividad, nuestros más íntimos deseos, arrancar el inconsciente, eso que hace que el sujeto no pueda ser transparente consigo mismo. Algo pueril, pero con efectos devastadores que amenazan a todos. Es decir, la ciencia, no solamente ignora la singularidad del sujeto, la forcluye. Su afán universalista, regido por la ley del “para todos”, excluiría la singularidad, haría al sujeto invisible, transformándolo en cuerpo y en puro objeto de investigación. Es la idolatría consistente en naturalizar el espíritu.

¿Cuál sería el efecto más evidente producido por esta situación? Rosa López evocó a Jacques Lacan: “La angustia es el sentimiento que surge de esa sospecha que nos embarga cuando nos reducimos a un cuerpo”.

Esto llevó a reflexionar sobre los escenarios que la ciencia no tiene en cuenta. El sujeto es un exiliado de la naturaleza, de la biología, habita en lo simbólico, en el lenguaje. Es necesario entender que no somos un cuerpo, sino que tenemos un cuerpo. Por eso el ser humano ha de construir una identidad. Hechos como la sexualidad, la alimentación, la defecación, etc., quedaron afectados por las palabras, distorsionados y extraviados de sus rieles naturales. La ciencia y la tecnología no pueden organizar un retorno a la vida natural. Es tarea imposible.

La hipótesis hacia la que confluyó la argumentación tiene que ver con la cuestión de la transparencia. Un ejemplo, las ecografías de los fetos fotografiados en tres dimensiones. Algo siniestro, el niño mirado antes de salir del cuerpo materno. Wajcman lo ilustra de esta manera: “Bienvenido al mundo del hombre transparente”. Otro ejemplo, las cámaras de vigilancia domésticas, prótesis del ojo de la madre para la asistenta y el niño que toma a su cargo. Miradas imperativas, promoviendo un afán de evaluación encarnado por instituciones, médicos, educadores, conductistas, cognitivistas, sometidos por ideologías imperativas.

Estaríamos ante un sujeto tomado como objeto y enfrentado al enigma de la mirada del Otro. En la actualidad, el Otro es la ciencia, con su enorme capacidad para cambiar la naturaleza del mundo y del sujeto. Esto se enmarcaría dentro de la alianza entre ciencia y tecnología, una alianza que no es inocua, sino que induce al establecimiento de una ideología imperativa. Se trata de un encuentro con el cuerpo, transformado en objeto de investigación y mercancía. Órganos que se venden y se fabrican, lo cual nos sitúa en el escenario de Blade Runner, donde ya no se podía diferenciar a los humanos de los replicantes.

Ante esta evidente mutación civilizatoria surgieron algunas preguntas: ¿Tenemos algún margen de respuesta ante este panorama? ¿Este dispositivo puede borrar la experiencia de la verdad y del inconsciente? ¿Por qué en las consultas no aumentan los casos de paranoia? ¿Por qué no nos molesta que nos graben todo el tiempo? ¿Qué es lo que hace que el ser humano obedezca un orden que le resulta insatisfactorio?

En primer término, no aumentan los casos de paranoia porque ya formamos parte del sistema. Nuestro goce consiste en mirar y ser mirados. el mundo se constituye como omnivoyer.

En segundo lugar, el sujeto obedece a un orden insatisfactorio porque, como descubrió Freud, el sujeto se entrega al amo. Es una servidumbre que obedece a la estructura del sujeto.

Tercero, el psicoanálisis acoge y resguarda la categoría de la imposibilidad, que lo es de una síntesis total del sujeto, de un saber total, de una verdad absoluta. Habría un límite infranqueable que ningún saber puede traspasar.

Cuarto, también acoge al sujeto del inconsciente, postulándose a contracorriente de los afanes de la ciencia, pues los seres humanos no somos ecuaciones. Reivindica el derecho a la intimidad, a lo oculto, la defensa de la sombra frente a la luz totalitaria.

Quinto, se trataría de recuperar la subjetividad. Es la tarea que impone el psicoanálisis en su viaje a un real que no puede ser representado. Sería el modo que tiene el sujeto de recuperar la dignidad del deseo, el pudor de lo íntimo, y un saber hacer con lo extraño que lo habita.

30 de Mayo de 2013

Crónica: Presentación de las Duodécimas Jornadas de la ELP y presentación de la nueva portada de la revista Freudiana. José Manuel Alvarez (Barcelona)

02:22:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La pasada noche del martes 28, tuvo lugar en la Sede de la Comunitat de Catalunya de la ELP, la presentación de las próximas Duodécimas Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, bajo el título Goce, Culpa, Impunidad, que se celebrarán los días 9 y 10 de noviembre de 2013 en Barcelona, en el incomparable marco de las World Trade Center Moll barcelonés.

Elvira Guilañá dio la bienvenida al numeroso público asistente, presentó el acto y pasó a continuación la palabra al Presidente de la ELP, Antoni Vicens que, en una detallada exposición fue argumentado los conceptos sobre los que pivotarán y se elaborarán dichas jornadas -Goce, Culpa, Impunidad-, articulándolas posteriormente con las tres pasiones del ser, señaladas por Lacan: Amor, Odio e Ignorancia; lo que le permitió, por un lado, realizar una actualización de los mitos griegos y, por el otro, entresacar temáticas de investigación de la clínica actual que, con seguridad, serán objeto de intensa investigación en estas próximas jornadas.

Un breve debate posterior con los asistentes de la sala, dio pasó a la presentación del singular, a la vez que impactante poster de las jornadas previamente enviado por todas las Listas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, y cuyo diseñador no es otro que el renombrado Carlos Rolando, Premio Nacional de Diseño 2005, (entre otros muchos reconocimientos) que una vez más ha aceptado encantado el reto.

Dicho acto de presentación contó no sólo con la novedad de dicho póster, sino que también se acompañó de otra novedad de gran importancia, tal y como es el cambio del diseño de portada de la revista Freudiana, una de las máximas referencias dentro del psicoanálisis lacaniano en lengua española.

Y así, ante un público expectante, y en una más que animada proyección en Power Point hizo su aparición con la trepidante y emocionante música de Lalo Schifrin de la serie de TV, Misión Imposible, el anuncio de las Duodécimas Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, la Comisión de las Jornadas, integrada por Antoni Vicens, Anna Castell, Neus Carbonell, Xavier Esqué, Margarita Álvarez, Begoña Ansorena, Eugenio Díaz (responsable) y, acto seguido, el impactante póster de las Jornadas que arrancó más de un gesto de asombro de los presentes en la sala...

Lo que dio paso a un breve recorrido fotográfico por la historia de las portadas de Freudiana cuya Directora, Pepa Freiría, denominó “Portadas de una transferencia”, en sus propias palabras, “Desde el número 15, editado en 1995, las portadas de Freudiana han sido creadas por Carlos Rolando, que nos las ha cedido en nombre de una transferencia, la suya con el psicoanálisis. Sus imágenes, 51 veces transformadas sobre la estructura de la letra F, son producto de la relación imposible con cada uno de los directores de la revista y de los movimientos de su propia subjetividad, de sus sueños. Desde un tablero de ajedrez y una cabeza, tal vez el marco para iniciar la partida y su resto(1), hasta la F desbordada y el matema lacaniano que atrapan la inconsistencia del sentido en el campo sembrado del Otro, esas imágenes, que han precedido nuestros textos, parecen haber seguido la lógica implacable de la época”.

Pudimos leer también las palabras del propio Carlos Rolando, sobre el cambio en el diseño de la portada: "Yo siento el cambio porque es la sociedad la que ha cambiado. Hoy es necesario ocuparse de las estructuras que constituyen lo permanente (en términos digitales el hardware) mirar hacia adentro. Antes, la solidez de la estructura económica permitía un pensamiento leve, superficial (el software), pero ya no. Además, el mundo está sufriendo una constante deshumanización. Se hace necesario profundizar. (...) Todos estos años conservamos la F como la matriz y ahora la mantendremos como símbolo. Será algo mucha más abierto".

Y así, al son de la celebérrima Also sprach Zarathustra de Richard Strauss hizo su aparición la nueva portada del numero 67 de Freudiana,

acompañada de un largo y caluroso aplauso de todos los colegas allí presentes, a los que acompañó también el listado -en forma de muy merecido homenaje-, de todos los directores de Freudiana desde 1991 hasta el presente, en el fragor de los compases del sin par tema de John Williams, En Busca del Arca Perdida...

Un broche de oro que se remató con una copa de buen cava, en esta emocionante velada que tuvo lugar en la Sede de la Comunitat de Catalunya de la ELP.

Animamos a todos los lectores de este blog a estar atentos a las próximas informaciones sobre las Duodécimas Jornadas de la ELP, Goce, Culpa, Impunidad y, por supuesto, correr a sus librerías habituales a comprarse el nuevo número de Freudiana cargado de excelentes artículos, y de la que también tendrán cumplida información aquí mismo en próximos días.

Notas:
(1) Editorial de Freudiana nº 15, Shula Eldar, 1995

27 de Mayo de 2013

¡LA QUE HEMOS LIAO! Gracia Viscasillas (Zaragoza)

01:31:00 , por jalvarez Spanish (ES)

500 PERSONAS ASISTEN EN ZARAGOZA A LA PRESENTACION DE LA ASOCIACION TEADIR-ARAGON CON LA PROYECCION DEL DOCUMENTAL “OTRAS VOCES. UNA MIRADA DIFERENTE SOBRE EL AUTISMO”.
Miércoles 22 de mayo, 19’30h, Teatro de las Esquinas.

Miércoles 22 de mayo 17’30h. Dos horas antes de la proyección llegamos al hall del Teatro de las Esquinas el núcleo fundador de TEAdir-Aragón. Sofía, la hermana de Martín (nuestro joven artista y diseñador de 14 años, que también asiste al evento bien acompañado por su padre, Carlos) y sus amigas montan la mesa para la venta de nuestras camisetas. Los mayores preparamos los listados, los folletos… ¿los folletos? ¿Dónde están los folletos? Llamadas, llamadas y por fin, Pedro -que había ido a recibir a la familia Mateu al completo-, los localiza en nuestra sede social.

A partir de las 18’45h comienzan a llegar familiares, amigos, colegas de la ELP… Tras los primeros saludos, voy en busca de Albert y charlamos tranquilamente de aquello que a él le interesa.

Cuando a las 19’15h llegamos al hall está lleno de gente, y siguen y siguen llegando. Besos, abrazos, encuentros, reencuentros, presentaciones… Alguien dijo que desde principio a fin llamaba la atención el ambiente festivo que allí se vivió.

A las 19’40h cuando entro al teatro junto con Albert casi no me lo puedo creer… sabía que el aforo era de 500 personas ¡¡¡y estaba lleno a rebosar!!!

Suena una canción, “Déjame vivir, libre… pero a mí manera”, la canción que Miguel eligió casi antes de hablar, toda una declaración de principios. Y así, Chambao y Jarabe de Palo acompañan con sus acordes la bienvenida de Mª. Jesús Sanjuan, Presidenta de TEAdir-Aragón y de Iván Ruiz, co-director de la película y Presidente de TEAdir.

Se apagan las luces y comienza el documental.

Silencio, lágrimas que resbalan o se contienen, risas que acompañan momentos de la película… Un prolongado aplauso.

Y de repente estoy ahí, sentada en la mesa preparada para el coloquio, con mis amigos: Mª. Jesús Sanjuan, José Antonio Marín, Iván Ruiz y Enric Berenguer. Un público numeroso pero todo se hace cálido y cercano. La presentación de nuestra asociación, las intervenciones del público…, en todas se subrayan las felicitaciones y la emoción. A destacar la intervención de Albert, que transmitió su gusto por estar en Zaragoza, y que tras decir que se sentía emocionado escuchó más emocionado aún como todo el auditorio rompía a aplaudirle.

Mientras tanto veo muchos rostros conocidos, me alegro, y multitud de gentes que no conozco, me alegro tanto más. Psicoanalistas y gente cercana a la Escuela, colegas de las instituciones en las que trabajo, médicos, psiquiatras, maestros, educadores y trabajadores sociales, artistas, amigos, y amigos de amigos de amigos, gente que nos escuchó en la radio o la televisión, o que vieron la recomendación en el periódico… pero sobre todo, luego lo sé, muchas familias.

Y cuando acabó, no acabó: muchos se acercaron al escenario para felicitarnos, para hablar, para interesarse por nuestras actividades… Y cuando salimos al hall, de nuevo estaba lleno, y también seguían en la plaza del Teatro, conversando, conociéndose, acercándose.

Sé que esto no es una reseña al uso, pero disculpadme, realmente lo que allí ocurrió era para mí impensable. Fue un ACONTECIMIENTO.

Y si queréis ver fotos…, seguidnos en nuestra página de facebook “Teadir-Aragón”, una gran idea de Cristina.

24 de Mayo de 2013

LA CAZA de Thomas Vinterberg. Irene Domínguez (Barcelona)

00:28:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La caza, última película de Thomas Vinterberg, desgarradora, conmovedora y profundamente humana es, sin lugar a dudas, una obra maestra. En su sencillez argumentativa está condensada y reflejada la estructura misma del vínculo social de ese animal civilizado que es el ser humano. La caza de venados en un bucólico y tranquilo pueblecito, dará un encuadre preciso de eso que comporta la civilización. El instinto humano de matar sublimado en actividad colectiva, es mucho más que un deporte: está al servicio de transmitir lo que quiere decir ser un hombre. En el ritual de iniciación del cazador, los jóvenes reciben por parte del padre la escopeta e ingresan, de este modo, en el círculo de la hombría colectiva, abandonando la infancia para siempre.

Lucas, un hombre recién separado, profesor de escuela que se ha quedado sin empleo, se incorpora a trabajar en el parvulario de su pueblo. Comparte con los amigos de la infancia la afición por la caza, las reuniones, la amistad… Todo bien. En su nuevo trabajo los niños juegan con él, la directora está contenta, todo está en orden… hasta que un día, un acontecimiento, aparentemente banal, trastocará su vida y la de su entorno. Klara, la hija de 5 años de su mejor amigo, un poco enfadada porque éste no quiere ser su novio, miente. Le cuenta una mentira a la directora de la guardería. Le dice que Lucas le ha enseñado la verga.

A partir de aquí, se va tejiendo una acusación de abuso sexual que se hará extensible a todos los niños del parvulario. La mentira de la niña dispara, por parte de los adultos, la fabricación de un monstruo. El afable profesor despierta del sueño e ingresa en la pesadilla de la realidad. Nadie, a excepción de su hijo y dos o tres amigos, va a creerle. Lucas es culpable del peor crimen que se puede cometer. Poco importa que la justicia no pueda hallar indicio alguno de lo “ocurrido”, ni siquiera que la niña repita que eso no sucedió, que Lucas no le hizo nada. Ya no hay marcha atrás. Una vez impresa la acusación en el tejido social, ésta va a quedar grabada con sangre y él pagará por ésta.

El pueblo entero lo va a señalar con el dedo, expulsándolo del último rincón de sus casas, de sus tiendas, de su iglesia. Nada importa que hasta el momento fuera un buen tipo, conocido y amado por todos.

Se puede entender bien el rechazo que suponen, aún hoy, las tesis de Freud sobre la sexualidad infantil. La pureza de los niños es incuestionable. Pero no sólo eso: la película muestra la ceguera constitutiva de lo que envuelve el amor y la estofa con la que está hecha el lazo social. La acusación de monstruosidad volcada sobre este hombre, da cuenta de la constitutiva del ser humano, haciendo caer con furia toda la fuerza del rechazo, la humillación, la mentira y el desprecio sobre alguien que no tiene, siquiera, la oportunidad de defenderse. Lucas encarna el objeto a del sujeto colectivo. Se convierte en su elemento éxtimo: lo más íntimo deviene lo más siniestro y debe ser expulsado afuera. Poco importan sus actos hasta ese momento… él es ahora el basurero donde irá a parar toda la mierda: ese es el precio a pagar por vivir en comunidad. El culpable detenta el goce más oscuro, y así, todos los demás están a salvo.

Es interesante ver que la naturaleza misma de la acusación proviene del colectivo, no la encarna nadie y en ese sentido es mucho más feroz e indestructible. La comunidad se revitaliza, está fuertemente conmovida y unida frente al culpable. Por eso la sentencia judicial a su favor no cambia un ápice las cosas, porque lo que es juzgado no son los hechos, sino su condición humana. La película muestra magistralmente la fragilidad de la realidad y la paz social, anclada en el goce oscuro de la pulsión de muerte, en donde el amor al prójimo es su siniestro velo.

Lacan, en El seminario de la Ética del Psicoanálisis, se expresa así: “La realidad es precaria. Y, precisamente en la medida en que su acceso es tan precario, los mandamientos que trazan sus vías son tiránicos. En tanto que guías hacia lo real, los sentimientos son engañosos”. Lo muestra bien su última escena, donde Lucas, cual venado, se convierte en el blanco al que apunta la escopeta de la sombra de un vecino, que no duda en disparar a matar.

Al salir del cine escucho a un chico decir: “No hay que hacerse profesor de niños pequeños”. Pienso que esa frase bordea una verdad. De alguna manera Lucas paga el precio por salirse de los roles establecidos, porque la chispa que enciende el suceso no es casual, es estructural. Hubiera sucedido de todos modos. En el ritual social la crianza de los niños es función de las mujeres. Las manifestaciones de afecto y cariño hacia los niños provenientes de los hombres están prohibidas, pues llevan intrínsecas la acusación sobre el goce sexual. El único escenario de afecto para los hombres está reservado a su función paterna.

Esta sutil y suculenta película, lejos de ser el relato de un hecho aislado de un pueblecito perdido en algún rincón del mundo, muestra la génesis, desde sus entrañas, de las peores atrocidades cometidas por los hombres. Versa sobre la formación del racismo, sobre el mecanismo de la segregación y el odio, en donde el rechazo a la otredad pulveriza, en un instante, el dulce sueño del amor comunitario, haciendo aparecer lo más detestable de nuestra condición humana.

21 de Mayo de 2013

El destino del Padre y su incidencia en la adolescencia*. Damasia Amadeo de Freda (Buenos Aires)

02:25:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Freud establece una relación entre el destino de la subjetividad y el complejo de Edipo. A lo largo de su obra vemos cómo la figura del padre se vuelve central. La articulación del padre y el complejo de castración será determinante en las posiciones sexuales, tanto en la niña como en el varón. Como sabemos, dicha articulación será distinta en ambos sexos: la niña entra al complejo de Edipo a partir de saberse castrada como su madre, lo cual implica el abandono de dicho objeto de amor primario, para pasar al complejo de Edipo positivo; el varón, por su parte, renuncia a la madre para preservar su órgano y se identifica al padre bajo la forma del ideal a alcanzar. De esta manera sale del complejo de Edipo y entra en la latencia. Para los dos sexos la pubertad será el momento de reactualización de la elección de objeto infantil pero con la particularidad del hallazgo del nuevo objeto por fuera del otro parental.

La revolución que implica la "metamorfosis de la pubertad", y la crisis que supone la entrada en la adolescencia como momento de pasaje hacia la edad adulta, queda ilustrada por la comparación que hace Freud en 1934, en una carta dirigida a Arnold Zweig, en la que compara el momento sombrío de la adolescencia, momento al que de ninguna manera él querría volver, con los tiempos oscuros que se anunciaban con la entrada del nazismo en Viena. Si bien la comparación parece exagerada, era ese el sentimiento de Freud.

Veinte años antes, en 1914, en el texto "Sobre la psicología del colegial"[1], Freud relata su experiencia de adolescente en un tono menos lúgubre. En este texto, que fue escrito como homenaje al cincuentenario del colegio donde cursó sus estudios secundarios, Freud se retrotrae a la segunda mitad del siglo XIX para pensar la adolescencia a partir de su propia experiencia.

Este texto es ante todo un homenaje al padre, a la importancia que este tiene en la infancia para el niño. Las nuevas figuras de autoridad halladas en la adolescencia, representadas por maestros y profesores -a los que Freud también rinde homenaje allí-, son sucedáneos del padre y serán las responsables de hacer surgir el deseo de aprender, orientando al adolescente en la elección de las vocaciones definitivas para la edad adulta.

Freud llegará a decir ahí que el destino de un adolescente, en cuanto a poder descubrir y llevar a delante una vocación, dependerá en gran medida del buen encuentro con los profesores en esta época de la vida.

La actitud del niño, llegado a la pubertad, es caracterizada en ese texto por una lucha interna en abandonar las identificaciones al padre, destituirlo del lugar del ideal para así dar lugar a las nuevas identificaciones y a los nuevos ideales representados por las figuras de la educación. Dicho momento está caracterizado fundamentalmente por la rebeldía y la ambivalencia y se manifiesta en el cuestionamiento al padre, en su destitución en tanto garante más importante hasta ese momento de la verdad para el niño.

Bien se puede pensar que la crisis de la adolescencia que Freud planteara en este texto, era solidaria también del abandono de identificaciones sólidas y bien consolidadas que el ideal paterno proveyera al niño. Ese momento implicaba, entre otras cosas, el pasaje de esas identificaciones endogámicas a las exogámicas impuestas por la cultura. Es decir, las nuevas figuras del ideal ofrecidas por la educación escolar, en tanto orientadoras de vocaciones y deseos acordes a los intereses del adolescente, se desprenderían y tendrían su punto de apoyo en la orientación dada por el padre, lo cual supone también la idea de un Otro sólido y consistente que amortiguaría la crisis que el paso por la adolescencia implica necesariamente.

En la enseñanza de Lacan no hay homogeneidad con respecto a la noción del padre. A lo largo de los años vemos que esta se modifica. El primer momento se caracteriza por la reducción del personaje de la realidad a una función: el significante del Nombre del Padre. Dicha transformación se basa en el movimiento propio de su enseñanza, pero no deja de estar relacionada con la observación temprana que hace de su declive y que se puede ver ya en 1938, en el texto "La familia"[2].

De todos modos, el significante del Nombre del Padre no estaba muy alejado del mito del Edipo freudiano. Su función, que es la de sustituir al significante del Deseo del Madre para la emancipación del niño, si bien hace desaparecer a los personajes de la realidad para remitirlos a una función puramente lógica, metaforiza de todos modos el pasaje por el complejo de Edipo.

La posterior transformación del Nombre del Padre es llevada hasta su pluralización, y finalmente se verá reducida a ser un elemento más entre otros cuyo objetivo es el de mantener unidos los tres registros, lo cual modifica sustancialmente la idea freudiana del Edipo como articulador central. Ya no se tratará más del determinismo que dichos elementos introducen en la subjetividad del niño y que estaban estrechamente ligados al otro parental. Esta trasformación conceptual modifica la idea del determinismo que supone la noción de estructura y abre a la noción de creación que se desprende de la última enseñanza de Lacan.

Hoy, estamos en la época del Otro que no existe y del ascenso al cenit social del objeto a. Por otra parte, la época nos muestra por todas partes que del declive del padre, que arrastra a todas las figuras de autoridad, no se puede responsabilizar al psicoanálisis. Más bien es el amo oculto del capitalismo el que favorece esta caída. En este sentido, el psicoanalista es aquel que lee "la subjetividad de su época" y el que la interpreta.

El declive del padre y de los ideales, que encuentra su forma más acabada en la inconsistencia del Otro, ilustrada en todas sus formas en el mundo contemporáneo, tiene efectos en el modo de pensar la clínica.

Es esta última perspectiva la que propongo para pensar la clínica de los adolescentes en la actualidad. Algunos casos en los que la función paterna parece estar en cuestión, estar muy descalificada o simplemente ausente, la aparición en el análisis de un significante promisorio para el futuro pareciera venir a ordenar un Otro para ellos. El deseo de ser "bombero", en un adolescente que había tenido serias conductas piromaniacas en la niñez, las cuales testimoniaban de un empuje de la pulsión que parecería no encontrar ningún freno ni límite en la función del padre, transformó al significante "bombero" en un elemento ordenador de su futuro. La firme decisión de otro de llegar a ser "militar" -presentándose ya a las primeras entrevistas con dicho uniforme que la institución elegida para sus estudios secundarios le obligara a llevar- encontró su origen en un recuerdo de la infancia en el que el ser saludado por su nombre por el policía del barrio hizo del ser nombrado por un ser nombrado para y compensó el desentendimiento temprano de su padre respecto de él. Finalmente, la aparición del deseo de estudiar "criminología", en una adolescente cuyas coordenadas simbólicas respecto de su nacimiento están impregnadas de muerte y de rechazo por parte del padre, y cuyo entorno familiar actual no es mucho mejor, va en la misma dirección.

La hipótesis que me interesa introducir es la de que un significante cualquiera puede venir a ordenar una existencia y proyectarla hacia el futuro. De la misma manera que en la época de Freud -época de la existencia de un Otro consistente- este ordenamiento hacia el futuro era remitido exclusivamente a la transmisión que hiciera el padre y las figuras que lo representaban, así fuera para seguirlas o para oponérseles, en la actualidad el psicoanálisis puede tomar el relevo de esta función.

Mi idea es que el Otro cambia y que el psicoanálisis puede ayudar al adolescente a encontrar significantes que otrora se le adjudicaban al padre como principal agente de su transmisión. La clínica con adolescentes me enseña que el psicoanálisis puede ayudarlos a encontrar un significante propio por donde orientar sus deseos en una época marcada por la inconsistencia del Otro.

Notas:
1-. Freud, Sigmund. "Sobre la psicología del colegial", en: Obras completas Tomo II. Ed. Biblioteca Nueva. Madrid, España. 1973. Cap: LXXVIII
2-. Lacan, Jacques. La Familia. Ediciones Homo Sapiens, Argentina, 1977.

*From: http://virtualia.eol.org.ar/024/template.asp?Ensenanzas-clinicas/El-destino-del-Padre-y-su-incidencia-en-la-adolescencia.html

18 de Mayo de 2013

La feminización del mundo: el nuevo orden del toxicómano. Ernesto Sinatra (Buenos Aires)

02:22:00 , por jalvarez Spanish (ES)

La hipermodernidad es No-Toda
Partimos de una hipótesis*: la hipermodernidad, con su proceso de globalización, empuja al estado actual de la civilización denominado feminización del mundo [1] y el nuevo orden del toxicómano se inscribe en esas coordenadas.

Se trata del pasaje del Todo y la excepción –que caracteriza a la sexualidad masculina- al No-todo que rige el lazo izquierdo de las fórmulas de la sexuación; o para decirlo de otro modo, ajustando la teorización: es el tránsito del Otro que existe al Otro que no existe[2].

Afirmar que el Otro no existe indica la negación de los dos principios que sustentaban la lógica del Todo: la excepción falla en su función (desaparece, el padre ya no regula con su prohibición), lo que produce el estallido del Todo (el conjunto no cierra, pierde su consistencia). Tal inexistencia del universal cede su lugar a la generalización: el no-todo en todas partes, indica Miller[3], lo que da lugar a la multiplicación de fenómenos en red. Internet es, tal vez, la más precisa mostración de este acontecimiento de masas que en su extensión horizontal, no permite situar un Todo, impide cerrar el conjunto, armar un universal.

Como un efecto del furor de la web surge el intento de controlar, de regular Google, sobre el fondo de los escándalos producidos por las filtraciones de informaciones reservadas, hackeadas por Wikileaks.

En esta línea leemos hoy la globalización desde la posición del no-todo que corresponde en las fórmulas a la posición femenina. Se trata de destacar ahora que el modo de goce contemporáneo está determinado ya no más desde la perspectiva del padre como significante amo (S1) de la civilización, ya no más desde su función de prohibición (padre como agente de la castración), ya no más desde la negativización del goce, sino desde su positivación, desde la mostración del goce que hay.

Es ése el alcance de la frase de Jacques Lacan -pescada por Jacques-Alain Miller- que indica que el plus de gozar hoy ha ascendido al cenit de la civilización. El goce –el plus de gozar- se ha tragado al Ideal: es la satisfacción lo que rige el estado actual de la civilización y ya no el ideal.

Desde la perspectiva del No-Todo volvemos a considerar las cuestiones de las toxicomanías en la hipermodernidad, ya no desde la perspectiva discursiva del padre -quien como elemento complementario, antinómico, administraba la prohibición y estructuraba jerárquicamente las agrupaciones; ya no desde el Todo organizado y organizador que aquél aseguraba con su conjunto cerrado de leyes que regulaban el goce.

Freud interpretó a su época: el malestar era el síntoma que mostraba que la renuncia pulsional (¡hay que dejar de gozar! como mandato paterno de la civilización) no reinstalaba la felicidad, sino que –por el contrario- reforzaba el circuito infernal del superyó reintroduciendo la ferocidad del goce, ahora con la prohibición.

Hasta ese entonces, el conjunto se sostenía en el Todo a partir de la culpa y el castigo, de los pecados y su expiación: el imperativo proscriptivo de la civilización reforzaba el superyó. La iglesia florecía hasta allí con su negocio: “¡hay que dejar de gozar!” pero si has pecado, puedes expiar tus pecados; pero entonces vuelves a gozar, y entonces vuelves a la Iglesia para volver a expiar…, etc.

El imperativo actual de la civilización ha devenido "¡hay que gozar!", en una época que sabe demasiado de la inexistencia de la relación sexual: el estado debe regular lo que hasta ayer era considerado un derecho divino, no tan sólo natural: el matrimonio adviene igualitario, la identidad de género deja de soldar cuerpo y sexo.

De un lado el avance mediático del goce sexual ("todo para ver"); del otro la criminalidad exponenciada, muestra el espectro del goce que va "de la cosquilla a la parrilla".

La formulación freudiana del siglo pasado de "los delincuentes por sentimiento de culpabilidad" parece haber retornado ahora de un modo feroz, caracterizando la falta ostensible de la barrera del no. No es -al menos no solamente- que el castigo anticipa la culpa, sino que a menudo la sustituye: en muchos casos no hay evidencias clínicas de culpabilidad, sino una oscura percepción por parte del sujeto de un castigo que merecería, sin poder precisar bien por qué.

Debemos también mencionar otros fenómenos de la época del No-Todo: asesinatos a mansalva en lugares públicos, actos criminales realizados porque sí, es decir: sin más significación que su ejecución misma. No sólo sin culpa, sino también sin motivo, sólo la acción impulsiva contra el Otro (o contra sí mismo). Estas acciones criminales se han diseminado por doquier como un signo de la desaparición de la función del NO, aquella que -en el nombre del padre- aseguraba la función de la excepción (¿por qué no hacerlo?).

Es preciso destacar que las drogas suelen ser en estos casos, instrumentos no sólo de empuje a la acción, sino además de desculpabilización.

Las tribus urbanas muestran la coalescencia del goce y el saber
Para resistir a la inexistencia del Todo, proliferan micro-totalidades que intentan restituir un dominio en “un campo muy restringido del saber”[4]: a ellas responden ultra-especialistas que se dedican a explicarlos.

El ejemplo que da Miller es el de los Otaku –personalidades monomaníacas refugiados en una zona del saber que exploran hasta intentar totalizarla[5]- agregaremos las tribus urbanas, a partir de las cuales distinguimos un rasgo diferencial en la configuración de las micro-totalidades, la coalescencia saber + goce: Skaters, Grunges, Góticos, Heavies, Hard Cores, Skin Heads, Emos, Raperos, Floggers... la lista no cierra mostrando su inconsistencia estructural.

Se nombra un goce, se lo aísla, se lo asocia con un saber bien delimitado, se inventa una clase a partir de destacar esa coalescencia goce/saber ¡y ya está! Se ha constituido una micro-totalidad.

El elemento aglutinante de las tribus parece ser –lo que llamaré- un goce éxtimo: exclusión del universo social con inclusión solidaria en la banda; marginación de las leyes del Otro con inserción fuertemente normativa en su micro-totalidad. Las substancias tóxicas suelen ser, entre ellos, coadyuvantes del lazo asociativo.

Para explicar cada micro-totalidad, surgen los ultra-especialistas. Pero ¡cuidado psicoanalistas!, ya que también los especialistas han pluralizado las toxicomanías clasificándolas en múltiples adicciones: al trabajo, al alimento, al juego, al sexo, a las dietas...

Es preciso recordar que es el goce que desborda cualquier clasificación, y que él nunca podrá ser reabsorbido por el significante.

Los no-incautos del inconsciente yerran, como el toxicómano
Miller en su Curso del 2009 -Sutilezas Analíticas - sostiene que la teoría de la libido freudiana cree en la relación sexual, mientras que la teoría de las pulsiones de Lacan parte de la inexistencia de la relación sexual ¿Cuál es la diferencia? Es que si se parte de que no hay relación sexual no hay un goce que una vez hubo y que está perdido, sino que todos los goces son equivalentes. Pero que tampoco habría un goce que convendría ¿Y entonces que hay? Un goce, un goce, un goce,… la singularidad de una forma de vida; es decir, de lo múltiple de las formas de goce, de lo que el goce sexual es uno entre otros.

Se trata entonces de caracterizar los fenómenos actuales para deducir de ellos cuál es la particularidad de los goces que los comanda. Y las toxicomanías ocupan aquí un lugar decisivo, ya que la liberación social de la prohibición paterna y el consiguiente empuje al goce son un campo fértil para el consumo de substancias ilícitas.

La dialéctica prohibición-empuje al goce estalla de un modo inercial en las narices de los legisladores cuando pretenden volcarse de un lado o del otro del disenso: si la respuesta promueve liberar las drogas, se torna inevitable un llamado al consumo; mientras que, al revés, si la respuesta surge del lado de la prohibición, la respuesta de los verdaderos consumidores tampoco se hace esperar: “¡Ah, me lo prohibís! Entonces… quiero más!!!"

La criminalización del consumo (prohibición) o su sanitarización (legalización), ambas tienen, además, efectos paradojales: la primera castiga luego de culpabilizar, la segunda victimiza para después curar; pero -en verdad- ambas convergen en no responsabilizar al sujeto de las elecciones realizadas. Aunque, en rigor, el problema es que los sistemas institucionales que existen para intentar regular el goce a partir del Estado de derecho, no tienen dicha función ya que sólo pueden dirigirse al sujeto como universal, y es harto evidente el modo en el que fallan cuando intentan dirigirse a uno por uno.

Es en ese campo -estrecho- de la promoción de las responsabilidades subjetivas, singulares, en el que encuentra su razón de existir -precisamente- el psicoanálisis… y el psicoanalista hace su ingreso como un ser extraño al campo del Derecho, no menos extraño a las normas que rigen a la sociedad de consumo -pero paradójicamente, nunca excluido de ella- aunque crítico con el discurso dominante que encarna hoy la ciencia. En fin, como bien lo señala Eric Laurent, el psicoanalista ocupa ese lugar extraño como un inmigrante y bien sabemos las dificultades que acarrea dicha posición de extimidad.

Como el Dios Jano, el problema de la legalización de las toxicomanías muestra, una vez más, las dos caras de la pulsión de muerte repartidas entre prohibición y empuje al goce[6] ¿Cómo responder entonces con estas notas a la legislación en cierne?

La época del No-Todo esta centrada en lo ilimitado, en la ausencia de prohibición a partir de la falta de límites ¿Cuál era el invento del Padre? Hacer creer que lo que no es sino imposibilidad, es prohibición. Esa es la tontería que cree el neurótico y que constituye su debilidad mental: creer que está prohibido lo que es imposible, es decir, lo que no hay.

Y es en este punto, el de la increencia en el padre, donde reencontramos a nuestros toxicómanos; ellos han sido pioneros en avanzar por los senderos del No-Todo en el nombre del goce[7]; ellos han hecho resonar en sus cuerpos los ecos de la pulsión de muerte intentando desalojar de allí las marcas de castración -adjudicadas al padre. Por eso, a fuerza de ser no-incautos, los drogadictos erraron su destino, ya que esas marcas que adjudicaron a la insistencia del padre, no eran sino el signo de la imposibilidad de la relación sexual que afecta a cada parlêtre.

Este paso: del cínico al incauto, es el que amenaza constantemente retornar aplastando al toxicómano. Mientras tanto, él -y ella- siguen consumiendo sus cuerpos para seguir sin consumir el inconsciente.

Y una vez más a tono con la hipermodernidad (concentración, densificación de los valores de la modernidad, no su Aufhebung [8]) el toxicómano muestra la particularidad de la época al situar una paradoja en el centro del goce que obtiene en el momento del flash: si bien la defensa contra el goce femenino actúa en ambos sexos y las drogas con su fuerte impulso autoerótico cortan al sujeto del partenaire evitando la apuesta sexual, también es cierto que con el uso de ciertas drogas parecería alcanzarse una sensación extática que podría identificarse con el goce femenino. Así considerado, el uso de ciertas drogas sería tanto un rechazo del goce femenino como una coartada para acceder a él sin pasar por el hombre como relais: orgasmos autoeróticos con la droga como partenaire.

Una mujer histérica "cansada de los hombres", "eterna anorgásmica", comprobó en el análisis la causa de su adicción: llegó al consumo luego de un desencuentro con su "enésimo" partenaire (del que no paraba de quejarse); interrogada por las drogas empleadas indicó que eran las mismas del susodicho. Siguiendo las vías de la identificación, por despecho, había conservado la substancia y –nuevamente– perdido el partenaire. Es de destacar que esta solución le producía un goce "poderoso, ¡lo más parecido a un orgasmo que tuve en mi vida!".

De la falta de amor al goce -¿femenino?- prescindiendo del partenaire, empleando la plasticidad identificatoria femenina moldeada, ahora, sobre la droga arrancada al hombre.

Consideraciones finales: sobre el goce hipermoderno
Una interrogación final recae sobre la época: ¿Se desprende necesariamente el goce femenino de la estructura del No-Todo?

Ya que cabe destacar aquí que sólo el goce femenino se exceptúa del cierre autista del goce[9], y es notorio que existe una variedad de goces contemporáneos que no parecen prescindir del falo, y a los que no consideraríamos goce femenino, a pesar de que es evidente que su locus nascendi es el No-Todo.

La paradoja se intensifica al considerar que es el rechazo de la femineidad lo que afecta al parlêtre (hombres y mujeres) de un modo estructural bajo la forma del fantasma fálico[10].

La hipótesis de una densificación de goce fálico no regulado por el Nombre del Padre (lo que sería la causa de las presentaciones bizarras de algunas satisfacciones actuales) debería ser considerada, lo que nos llevaría a concluir que del No-Todo no se desprenda necesariamente goce femenino. Salvo que se generalice la extensión de este concepto identificándolo con la satisfacción que se extrae de un cuerpo en su singularidad, más allá del significante, del falo y del NP –es la vía que ha seguido recientemente Jacques-Alain Miller en El ser y el Uno en su Curso de la orientación lacaniana.

Una vez más, la toxicomanía -con el desorden de los objetos que impulsa- muestra el estado actual de la civilización y nos obliga como practicantes del psicoanálisis a caracterizarlo para responder en acto a las urgencias cotidianas.
______________

Notas:
1. En su Curso del 2011 –El Ser y el Uno (inédito)- Jacques A.-Miller sitúa que la fractura entre el viejo y el nuevo orden, el main stream del Siglo XXI lo constituye la "aspiración a la femineidad".

2. MILLER, J.-A: Seguimos aquí los desarrollos de Jacques A-. Miller en El Otro que no existe y sus comités de ética (con E. Laurent); PAIDÓS Editorial;Págs. 76/77

3. MILLER, J.-A: Íbid; Pág. 77

4. MILLER, J.-A. : "El inconsciente es político"; en LACANIANA N°1 (EOL); pág. 16: "Siempre se puede explicar que la estructura del no-todo es abstracta y que, de hecho, en la realidad las cosas no funcionan así. Y es que esta máquina implica la constitución insistente de micrototalidades que, al ofrecer nichos, abrigos, cierto grado de sistematicidad, estabilidad, codificación, permiten restituir cierto dominio. Sin embargo, esto es a costa de una especialización extrema de los sujetos allí atrapados, que traduce la presencia de dicha máquina. Así para restituir un dominio, es preciso elegir un campo muy restringido de significantes, un campo muy restringido de saber".

5. Íbid; pág. 17

6. LAURENT, Eric: Entrevista en Revista Ñ del 10 de mayo de 2012: "Entre el empuje al goce y la prohibición, el problema no se resolverá por una dialéctica que ya mostró sus resultados. Es necesario inventar instrumentos de orientación, incluso instrumentos legales nuevos para salir de esa falsa oposición, que es la doble cara de la pulsión de muerte."

7. Paradójicamente: sin nombre, ya que al goce siempre lo visten con los semblantes del Otro de la civilización, sobre todo para burlarse luego de ellos

8. Con la caída del padre que declinó en la declinación de la virilidad, asistimos a lo que Lyotard denominó pos-modernidad, es decir, la época del Otro que no existe en la que se suponían superadas las condiciones socio-históricas de la modernidad; eran sus consecuencias la caída de los meta-relatos, de aquellas configuraciones que sostenían el discurso de las generaciones: la religión, el marxismo (incluso el psicoanálisis al ser considerado como una cosmovisión); se comenzó a descreer de los instrumentos conceptuales absolutos que aplicarían códigos con valor universal, supuestos explicar el Todo de lo que acontece. A la teorización de pos-modernidad de Lyotard, respondió Gilles Lipovetsky con el concepto de híper-modernidad, en el que se destaca la concentración de los objetivos de la modernidad y ya no su Aufhebung, no la superación dialéctica de la modernidad.

9. MILLER, J-.A. La fuga del sentido –Los cursos psicoanalíticos de J.A.Miller- Ed. Paidós; pág. 221

10. MILLER, J-.A. El Ser y el Uno; Curso de la Orientacón Lacaniana 2011, (inédito) cuarta clase del 9 de febrero: "el fantasma instituyente del sujeto es fálico".

* From: http://virtualia.eol.org.ar/025/template.asp?Malestar-en-la-civilizacion/La-feminizacion-del-mundo.html

  • El Psicoanálisis Lacaniano en España

  • Psicoanálisis y civilización

    «Pero lee sobre todo tu propio inconsciente, ese libro con una tirada de un solo ejemplar cuyo texto virtual llevas por todas partes contigo, y en el que está escrito el guión de tu vida, o al menos su rough draft»

    Jacques-Alain Miller, Cartas a la opinión ilustrada.

  • Búsqueda con Google (Más y mejores resultados)

  • Buscar

  • Categorías

  • Comentarios

  • Enlaces

    • Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
    • Asociación Mundial de Psicoanálisis
    • Observatorio PSI
    • Blog de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
  • Herramientas de usuario

  • Alimentación XML

  • ¿Qué es RSS?