El Psicoanálisis Lacaniano en España

El Blog de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

28 de Julio de 2014

Los libros de la BCFB

10:33:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Comisión de adquisiciones y difusión

  • Laura Canedo (responsable)
  • Lluïsa Andreu
  • Rosa Mª Calvet
  • Iolanda Ferres
  • Gabriela Galarraga
  • Claudia González
  • Alejandro Velázquez

La recomendación del mes de julio

Nuestra recomendación del mes de julio es el libro 12 estudios freudianos, de Serge Cottet, una buena manera de rencontrarnos este verano con una lectura freudiana que pone al día los principios básicos del psicoanálisis. Buena lectura y buen verano.

El libro se puede consultar en la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona, Avda. Diagonal 333, 3º 1ª, Barcelona 08037, Tel.: (34) 93 207 56 19.

 

12 estudios freudianos, Serge Cottet

UNSAM, Serie Tyché, Buenos Aires, 2013

 

 

El orden elegido en la publicación de estos 12 estudios freudianos, nos ha recordado al orden del texto freudiano “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis”, sobre todo las tres últimas: “La feminidad”, “Esclarecimientos, aplicaciones, orientaciones” y “Entorno de una cosmovisión”.

 

Saludamos con mucho gusto la aparición de este libro traducido del francés y prologado por Damasia Amadeo de Freda, y queremos recomendar decididamente su lectura no sólo por su elucidación de la teoría psicoanalítica sino también, porque muestra de qué forma el psicoanálisis ha penetrado el mundo.

 

Nos preguntamos si existe un eje, una dirección hacia la que confluyen esta serie de trabajos. En “A propósito de la neurosis obsesiva femenina”, Serge Cottet desmonta los clichés que rodean la división histeria igual a mujer, obsesión igual a hombre, y apuesta por la consideración de “una clínica de la estructura psíquica que trasciende los géneros”, y que permite distinguir claramente la función y el sentido del síntoma, de la observación del comportamiento. Propone dejarse guiar por “el desciframiento del deseo obsesivo en relación al gran Otro” y orientar la dirección de la cura fijándose más en la insatisfacción, que en la reivindicación fálica.

 

“Soy un cuerpo de oficial”, es un caso de Freud, un caso de psicosis en el que se muestra el interés de Freud por los diagnósticos diferenciales. Al distinguir el mecanismo de la alucinación del de la represión y el sueño como retorno de lo reprimido, de la alucinación como retorno en lo real de lo simbólico rechazado, Freud ha contribuido a la elucidación de las psicosis “alejándolas del paradigma de las formaciones del inconsciente”.

 

“Un sexto psicoanálisis de Freud: el caso Ferenczi” trata de la correspondencia entre Freud y Ferenczi que Serge Cottet considera “monumento de la historia del psicoanálisis”. A través del “caso Ferenczi” el autor nos muestra los avatares de la comunidad psicoanalítica en sus orígenes y las consecuencias de “lo impensable de la cuestión del padre” que afectó a la sucesión, ya que el modelo en el que Freud pensaba era el de la transmisión padre a hijo.

 

“Freud analizante” trata del análisis de Freud, de cómo fue trazando una línea divisoria progresiva entre la ciencia y el inconsciente. Fue como psicoanalizante que Freud se hizo analista. Él soñó para nosotros, dice Lacan. Tal y como si de una experiencia del pase se tratara hace de “todos nosotros, sus pasadores”.

 

“El sexo débil de los adolescentes: sexo máquina o mitología del corazón”, pone en primer plano que las difíciles relaciones de los adolescentes con el goce no se explican por el hiperconsumo que el capitalismo ha producido, sino por el vacío de palabras con el que se encuentran en la escena amorosa, vacío que empuja al acto, “allí donde se sitúa la acción, la retórica romántica no corre por las calles”.

 

“Construcciones y metapsicología del análisis”, es un texto complejo en el que el autor se pregunta, entre otras cosas, si el psicoanálisis es un idealismo. Serge Cottet explica cómo a Freud la construcción se le impone para dejar de alimentar el síntoma una vez comprobado que éste continua su efecto después de ser desvelado. La cuestión que plantea el autor no es una alternativa entre construcción o interpretación, sino una aclaración: el inconsciente no responde a la torpeza del intérprete, sino cuando se lo lee al pie de la letra.

 

“Refoulament versus répression”, trata de Wilhelm Reich y parece interesar al autor por anticipar con su “orgón”, a los objetos a lacanianos.

El estudio que lleva por título “El Inconsciente”, es, desde nuestro punto de vista, el texto meridiano que hace de puente entre la parte clínica y la parte política. En él Serge Cottet manifiesta su posición: “es posible retraducir a Freud a partir de la práctica misma, más que imponerle modelos traídos de disciplinas exteriores”. El inconsciente ya existía antes de Freud, entonces ¿por qué Freud lo considera?, ¿de qué características lo dota?, ¿de qué lo separa?, ¿para qué le sirve?, ¿de qué manera lo modifica la teoría del significante? Todas estas preguntas conducen a una final ¿es un modo de goce o es una verdad?

 

“Freud y su actualidad en el malestar en la civilización” es la conferencia con la que S. Cottet homenajeó a Freud en la sede de la UNESCO con ocasión del 150 aniversario de su nacimiento. Hay aquí un balance sobre el lugar que tiene el nombre de Freud en la cultura. Si bien Freud no tuvo un reconocimiento de la ciencia en la época que vivió, “el psicoanálisis es hoy esa mirada que la ciencia no puede ver: es ella la observada”. La conclusión y el mensaje del autor es que la existencia del psicoanálisis depende de “la atención que le prestemos al inconsciente”, condición de la que responsabiliza a los psicoanalistas.

 

“Lacan y L' a-Freud” es un homenaje a Lacan -en el aniversario de los 30 años de su muerte- que no deja de ser un tributo a Freud, ya que el autor nos recuerda la frase lacaniana de que si bien el inconsciente es de Lacan, el campo sigue siendo freudiano. El estudio trata de cómo los nuevos significantes de Lacan van tomando posiciones en la doctrina psicoanalítica. Con Lacan cambia radicalmente la consideración de síntoma. No se trata ya de conversión o compromiso, "sino de suplencia a un déficit de goce” y “más allá de la castración Lacan inventa lo real y el agujero". ¿Qué queda de Freud privado de sus semblantes?, se pregunta el autor; queda "lo real de la clínica casi igual".

El último de estos 12 estudios, “Tendencias cientistas del psicoanálisis contemporáneo”, es un diálogo que el autor mantiene con aquellos autores que pretenden tomar “los conceptos psicoanalíticos para volverlos compatibles con el vocabulario de las nuevas ciencias […] y proceder a una evaluación”.

 

Nos preguntábamos al principio de esta reseña si había un eje alrededor del cual podían organizarse estos artículos de Serge Cottet; en el momento de concluir ésta, nos parece que efectivamente estos trabajos tienen una dirección, van del sentido del síntoma a lo real de la experiencia.

 

Si bien el mundo no ha sido indiferente al psicoanálisis, la continuidad de éste va a depender de cómo los psicoanalistas lo sigamos elucidando de la mejor manera. Este libro es una muy buena contribución a ello

 

Lidia Ramírez

 

La adquisición de libros, del mes de julio, disponibles en la Biblioteca del Campo Freudiano  de Barcelona son:

  • En la frontera. Sujeto y capitalismo. El malestar en el presente neoliberal. Conversaciones con María Gilberl, Jorge Alemán, Gedisa Editorial, Barcelona, mayo 2014.
  • El retorno del péndulo. Sobre psicoanálisis y el futuro del mundo líquido, Zygmunt Bauman y Gustavo Dessa, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2014.
  • Delicias de la intimidad, De la extimidad al sinthome, Ana Ruth Najles, Grama Ediciones, Argentina, 2014.
  • Revista de psicoanálisis y filosofía. Aun: el amor y el goce, Dispar 10, Grama Ediciones, Argentina, 2014.

 

Donaciones:

  • TDAH: Hablando con el cuerpo, José Ramón Ubieto, Colección Laboratorio de Educación Social, Editorial UOC, Barcelona, 2014.

23 de Julio de 2014

Mensaje de la Asociación Mundial de Psicoanálisis

10:41:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

En tanto presidente de la AMP, y en mi nombre personal, quiero testimoniar de la preocupación que nos inspira la situación de nuestros miembros que viven actualmente momentos difíciles en sus países, a causa de los acontecimientos que ponen en peligro su vida y su seguridad.


Pienso en los colegas isrealíes del GIEP y en nuestros miembros ucranianos, en particular en la ciudad de Donetsk.

Estén seguros, en medio de los peligros, de nuestra solidaridad y de nuestra simpatía.

Muy cordialmente,

Miquel Bassols
(Presidente de la AMP)

22 de Julio de 2014

Entrevista a Gustavo Dessal (Madrid) “La liquidez de Bauman es un modo de tratar la disolución de grandes estructuras que dieron solidez al orden social"

10:26:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

En El retorno del péndulo, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman y el psicoanalista argentino Gustavo Dessal arman un contrapunto como para pensar cuestiones clave del mundo contemporáneo, teniendo como horizonte el concepto deliquidez del primero articulado a las hipótesis de Sigmund Freud y Jacques Lacan del segundo.

 

  • Publicado por el Fondo de Cultura Económica, el subtítulo rezasobre el psicoanálisis y el futuro del mundo líquido, conceptos que suponen una desarticulación de época o bien la entrada en otra.
  • Bauman nació en Poznan en 1925, es profesor emérito de Sociología en las Universidades de Leeds y de Varsovia; es premio Príncipe de Asturias 2010 y autor de más de una veintena de títulos.
  • Dessal nació en Buenos Aires en 1952, es escritor, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Es docente del Instituto del Campo Freudiano en España.


Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

T : Para empezar, ¿cómo se produjo tu contacto con Zygmunt Bauman?¿Conocías sus libros?

D : Desde que cayó en mis manos Amor líquido, me convertí en un entusiasta seguidor de la obra de este hombre excepcional. Un sociólogo que escribe como poeta, un tipo auténticamente comprometido con aquello de lo que habla. Hace un par de años Bauman dictó un seminario de verano en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. Lamentablemente no pude asistir, pero gracias a una persona de mi amistad y confianza pude obtener su correo electrónico para proponerle una entrevista acerca de su relación con la obra de Sigmund Freud, a quien no deja de citar en casi todos sus libros. Para mi sorpresa, su respuesta fue inmediata y positiva, plena de generosidad y confianza en alguien que para él era un completo desconocido. Así se inició un intercambio de correos y de textos. Lo que comenzó siendo una entrevista, se convirtió en un diálogo sobre temas que son objeto de estudio tanto para la sociología como para el psicoanálisis. Y en esa conversación por escrito pudimos encontrar puntos de convergencia.

T : El concepto de lo líquido,  que podría equivaler a la decadencia de la autoridad o de la imago paterna, ¿pensás que Bauman lo inventó orientado por esa misma idea o bien por una ausencia de referencias en el mundo social que desemboca, creo que inevitablemente, en Freud?

D : Me gustaría recordar que aunque el concepto de lo líquido es posiblemente aquello que más se asocia al nombre de Zygmunt Bauman, no es ese su único mérito. Su obra Modernidad y Holocausto, por ejemplo, es posiblemente uno de los tratados más lúcidos sobre el tema del antisemitismo, y al mismo tiempo una anatomía de la relación consustancial entre el progreso científico-técnico y la barbarie. Allí no encontramos aún el concepto de lo líquido. Me dirijo ahora a tu pregunta concreta. Bauman utiliza conceptos y categorías sociológicas y filosóficas, y abreva en las fuentes freudianas. De modo explícito se considera tributario de Emanuel Levinas, y no tiene ningún empacho en reconocer que la obra de Lacan le supone una oscuridad en la que no ha tenido la oportunidad de internarse. Por lo tanto, creo que vincular la declinación de la imago paterna al concepto de liquidez ha sido una hipótesis a la que me he atrevido de forma personal, para ver hasta qué punto era posible encontrar una congruencia entre ambas cosas. La liquidez de Bauman es un modo de tratar la disolución de las grandes estructuras ideológicas que durante siglos dieron forma y solidez al orden social. La invención lacaniana del Nombre del Padre es algo verdaderamente extraordinario, posiblemente uno de los conceptos más lúcidos desde que Marx revelase la función de la plusvalía y Freud descubriera el inconsciente. Los intelectuales están aún muy lejos de haber percibido su significado. Crear un concepto que arroja una inmensa luz tanto sobre la clínica del ser hablante, como en el campo social e histórico -¡todo eso con un solo significante!- y explicar al mismo tiempo uno de los resortes fundamentales del discurso del amo durante siglos, es a mi entender una auténtica proeza intelectual.

T : Tus intervenciones parecen acomodar o poner en orden los conceptos de principio de realidad y principio de placer, introduciendo la cuestión de la pulsión de muerte y el goce. El libro, entonces, se vuelve, digamos, pesimista. ¿Cómo piensan Bauman y vos este asunto de cara al siglo XXI?

D: No querría que los lectores sacaran una conclusión pesimista de este libro, pero sin duda uno no puede evitar todos los posibles deslizamientos y evocaciones que una obra despierta en quien la recibe. Más aún: creo que un autor debe asumir la responsabilidad de todo aquello que suscita en los lectores, aunque ellos le devuelvan un sentido que no había tenido la intención de transmitir. Aquí vale el principio lacaniano de que uno siempre recibe su propio mensaje en forma invertida, por lo tanto no vale el argumento No es eso lo que quería decir. No obstante, me gustaría que el pesimismo de Bauman y el del psicoanálisis de Freud y Lacan no se leyesen como una actitud de derrota frente a la fatalidad de la historia o de la condición humana. Más bien debería interpretarse como un arma de resistencia frente a la perversidad de un optimismo que ha hecho del progreso una profesión de fe. Después de Auschwitz, la confianza ciega en el progreso es una posición obscena, inmoral, a todas luces inaceptable. En ese sentido, prefiero alinearme con el pesimismo, siempre y cuando          -insisto- se considere una palanca para seguir avanzando en la lucha por la vida, por la dignidad humana, por los valores que contribuyen a resistir los embates de un sistema que degrada nuestra existencia.

T: André Green piensa que vivir infectado por la pulsión de muerte es complicado. ¿Cuál es tu idea al respecto, en un momento que en vastos sectores del planeta retorna el ama a tu prójimo como a ti mismo?

D: No conozco ese pensamiento de André Green, por lo tanto no me atrevo a opinar sobre eso. Si se refiere a que no es lo único que debemos tomar en cuenta tanto en el aspecto del sujeto individual como colectivo, estoy perfectamente de acuerdo. Freud nos legó su dualismo eros-thanatos, lo cual implica que no podemos ni debemos descuidar el hecho de que la pulsión de muerte no posee una autonomía absoluta. Por supuesto, existen fenómenos clínicos y acontecimientos sociales en los que reconocemos su primacía, su inquietante protagonismo. Pero es un error (y no sé si es eso a lo que André Green tal vez se refiere) que los psicoanalistas nos convirtamos en propagadores del terror intelectual. La pulsión de muerte, en tanto concepto, debe estar al servicio de arrancarnos de la ingenuidad de confiar que el bien es soberano, y que el placer comanda todos nuestros actos. Pero no hay razón para transformarla en un tema morboso. Nadie puede negar la lucidez de Paul Virilio, para tomar un ejemplo, pero sus reflexiones destilan un goce muy particular... ¿Ama a tu prójimo como a tí mismo? Quizás estoy equivocado, pero creo que el imperativo actual es mucho más sencillo de enunciar: Ámate.

T: Creo que es una preocupación común a ambos. Las redes sociales, imposible desconocer sus beneficios. De lo que no se habla demasiado es de sus zonas oscuras: encierro, paranoia, aislamiento, ausencia del cara a cara. En ese sentido, ¿el péndulo tiene retorno, y cuál sería, si lo hubiera porque creo es imposible ignorar a ese nuevo actor?

D: En una conferencia que dictó en Madrid, le escuché decir a Bauman cosas muy afinadas -y por eso divertidas- sobre las redes sociales. Recuerdo que hizo reír a un público de más de trescientas personas cuando dijo que no podía comprender cómo había gente que en Facebook tenía centenares de amigos (incluso miles), y él en sus 89 años apenas había conseguido juntar unos pocos... Pero su observación más interesante -cada vez más evidente en la clínica actual- es el hecho de que hoy mucha gente puede vivir casi solo en el mundo on-line. Esas personas suelen hallar muchas dificultades para moverse en la vida off-line ¡Y eso es absolutamente cierto! No es necesario ponernos en el ejemplo extremo de aquellos sujetos psicóticos que encuentran en el ciberespacio la única posibilidad de alojar algo de su ser (lo cual es una de los tantos beneficios de internet). Cada vez es más habitual, por ejemplo, que las parejas se formen, se seduzcan, se exciten, se peleen y se rompan a través del chat o del mensaje de texto, o el Whatsapp. Comenzamos a darnos cuenta de que las redes sociales y la comunicación virtual (más allá de sus ventajas, que están fuera de cualquier discusión) permiten que la presencia se ausente, si me permites expresarlo de ese modo. Todos los días los analistas recibimos a hombres que ya no se atreven a decir ciertas cosas a las mujeres en vivo y en directo, y se refugian en la protección del chat, la video conferencia, o sistemas semejantes.

T: Al paradigma disciplinario, del control, del espectáculo, se le suma ahora el del   cansancio. El cansancio físico como parte de un cansancioontológico. ¿Cuál es tu posición al respecto, se trata de un nuevo estado de excepción, de un síntoma o de un estado de la época, o de eso todo junto?

D: Es muy interesante tu pregunta, porque me remite a algo misterioso, surgido en los últimos tiempos, y que la medicina ha diagnosticado como síndrome de fatiga crónica. Eso no existía antes, o al menos los casos no eran lo suficientemente numerosos como para justificar una categoría especial. Para el psicoanálisis, un cuadro semejante no es más que algo a interrogar, es decir, que no sabemos a priori lo que vamos a encontrarnos cuando escuchamos a un sujeto que nos habla de eso. Tal vez una psicosis encubierta, o estabilizada en ese fenómeno, tal vez una forma más sofisticada de la histeria clásica. Pero en cualquier caso, no deja de ser muy sugerente que esto se presente con una frecuencia cada vez mayor. Tal vez el cansancio ontológico al que te refieres, sea el efecto secundario de esa liquidez que ha contaminado a la sociedad. La precariedad existencial a la que estamos cada vez más sometidos (pese a las brumas de la felicidad con las que el marketing nos envuelve todos los días), hace la vida muy agotadora de llevar.

 

Vía Telam.com.ar

18 de Julio de 2014

¡TIRESIAS!

10:16:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

Desde hace unos días se ha puesto en marcha “Tiresias” que es la página web de las XIII Jornadas de la ELP.

A ella se puede acceder a través de la siguiente dirección: www.jornadaselp.com

Os recordamos que el objetivo de la misma, tal como se dice en la presentación, “es alojar en ella los escritos, los aportes, las discusiones, las ideas que se vayan planteando en las distintas sedes de la ELP acerca del tema que nos convocará en Madrid en diciembre” y que sirva durante los próximos meses “para desplegar los ejes temáticos, para profundizar en las cuestiones epistémicas, para dialogar con otras disciplinas, para ver cómo se presentan las elecciones de sexo en el mundo contemporáneo, para ilustrarnos acerca de las producciones artísticas en relación al tema, para conversar con textos de otros colegas de la Escuela Una.”

La página está compuesta de diferentes secciones tituladas Escritos,Polaroids, Invenciones, Perspectivas, Está pasando y Radar. También cuenta con una sección destinada a publicar las sugerencias y los trabajos de la Comisión de Bibliografía de las Jornadas. Periódicamente recibiréis las actualizaciones que se vayan produciendo, sea a través de las listas habituales de difusión o sea mediante la suscripción directa a los newsletters.

Tiresias os invita a enviar vuestros aportes sobre todo aquello que toque, de algún modo, las elecciones del sexo y los diferentes ejes temáticos en los que se sostienen las Jornadas.

Hacerlo a: Tiresias.elp@gmail.com.

La puertas están abiertas, solo hace falta atravesar el umbral.

 

Joaquín Caretti y Mónica Unterberger

 

Vía jornadaselp.com

16 de Julio de 2014

De la personalidad al nudo del síntoma, de Vicente Palomera

10:52:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Reseña de la presentación del libro, (Editorial Gredos Madrid, 2012)

 

El pasado 16 de junio la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona finalizó las actividades del presente curso con broche de oro invitando a Vicente Palomera a presentar su libro De la personalidad al nudo del síntoma.

La velada estuvo a cargo de Laura Canedo, Directora de la BCFB, quien en compañía de Montserrat Puig y Howard Rouse conversaron con el invitado.

Laura Canedo inició la presentación dando la bienvenida al autor y a los presentes. Recordó que Vicente Palomera fue uno de sus profesores en la Universidad de Barcelona y uno de los primeros en acercarla al psicoanálisis lacaniano.

También destacó la importancia del libro, en el tiempo, debido a que es un texto que se escribió por primera vez en 1985 bajo el título La personalidad, y fue reescrito en 2012 como un libro nuevo.

Vicente Palomera agradeció la invitación de la BCFB y a los acompañantes de la mesa por su trabajo.

El libro que presentó tiene una historia que lo relaciona con sus inicios en el campo del psicoanálisis lacaniano y en particular con su encuentro con el libro Los lenguajes críticos y la ciencias del hombre, Editado por Barral en 1972, y en particular con el texto de Lacan en Baltimore, de la página 210, cita con la que abre su libro:

“La idea de una unidad unificadora de la condición humana, la idea de una –personalidad total-, me ha producido siempre el efecto de una mentira escandalosa (…). Les sugiero que consideren la unidad desde otra perspectiva. No la unidad unificadora, sino la unidad contable”.

Indicando que todas las terapéuticas cognitivas actuales se desprenden de esta concepción errónea de querer completar la unidad del sujeto.

En el tiempo en que escribió el libro por primera vez, la idea fue un ensayo crítico de la personalidad, en una época en que era Profesor de Antropología en la Universidad; se trató entonces de un libro combativo que se agotó rápidamente, y que hace dos años, a petición de un amigo, rescribió para hacerlo existir nuevamente, ya que es un libro que continúa siendo de enorme interés.

En la rescritura de 2012, la preeminencia que en 1985 tenía el gran Otro, se reorienta en la nueva edición hacia el eje del encuentro traumático del sujeto con el goce, del Uno sin el Otro. El Uno solo que no es del orden de lo simbólico sino de lo real.

Para concluir la presentación, se leyó otro pasaje de Lacan en Baltimore: “La mejor manera para resumir el inconsciente es Baltimore, temprano por la mañana”

Por Alejandro Velázquez (Barcelona)


Presentación en Madrid el 29 de enero de 2014

11 de Julio de 2014

Crónica: La pérdida del humano*

10:04:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Crónica: La pérdida del humano*

Ana Aranguren

 

 

El 12 de Junio tuvo lugar la presentación del libro de nuestra colega Lierni Irizar, titulado “La pérdida del humano; el modo en que se trata el sufrimiento, la enfermedad y la diferencia”, publicado en Ediciones Beta.

Esta actividad organizada por Ediciones Beta se realizó en el Centro Municipal Barrainkua en Bilbao. La presentación corrió a cargo de Ana Aranguren quién tras presentar a los participantes en la mesa y a la propia autora, les dio la palabra.

Comenzó con su intervención José Ramón Arana, filósofo, quién agradeció a la autora por permitirle formar parte de la presentación de un libro reflexivo, que hace pensar y además trata el tema cotidiano de la enfermedad. Señaló que la medicina actual se está convirtiendo en la nueva “ascética” y que en este sentido reflexionar sobre el papel de la medicina en la sociedad es un acto necesario para saber dónde estamos viviendo. Tomando la propuesta de Lierni de que cada enfermo es una singularidad y que ésta incluye factores tanto biológicos como psicológicos y sociológicos, y la crítica a lo que ella llama la medicina biológica, genética, con la que dijo estar básicamente de acuerdo, hizo algunas observaciones.

La primera, que le hubiera gustado que la autora hubiera subrayado más lo que de fascinación tiene la ciencia y no sólo lo que de positivización o de uso manipulatorio hacen otros de la misma, y no sólo la médica sino cualquier otra ciencia. No se trata de admirarla por su utilidad, sino por ser un ejercicio y una práctica de conocimiento.

 

La segunda observación fue al respecto de la idea insistente de Lierni en la biologización del hombre, a lo que él planteó que no sólo hay una biologización sino también una conversión del hombre en “homo economicus”, resaltó que creía que era una idea que sobrevolaba el libro, a propósito de algunos autores, pero que faltaba nombrar la mentalidad productivista y de eficacia, que a su manera de entender, lo hubiera complementado.

Después resaltó, de un libro rico en reflexiones y en información, el concepto de “medicina narrativa”, ese relato que da sentido a la vida y a las experiencias, que da unidad a una vida fragmentada y finalizó diciendo que esto le recordaba a otro fenómeno griego y en concreto a lo que decía Aristóteles de que la tragedia griega plantea un relato sobre la propia experiencia y procura crear el problema que quiere curar, que sería lo que él llama la catarsis, la purificación.

Finalizó agradeciendo a Lierni por escribir un libro reflexivo y dándole la enhorabuena por haberlo escrito.

Posteriormente tomó la palabra Félix Rueda, Psicoanalista en Bilbao, AME de la ELP y la AMP, que tras agradecer a la autora su confianza por pedirle presentar su libro, comenzó citando a Lacan para quien el psicoanálisis no es una filosofía, ni una fe, ni tampoco una ciencia, sino que lo define como una práctica de lo que no va, de lo real, de todo eso que no funciona, y que se opone a la vida del hombre y a sus dificultades para enfrentar lo que es. Una práctica que se hace cargo de lo imposible en la vida cotidiana de los hombres. Y destacó que este “lo que no va” es el punto crucial, el corazón de la cuestión que la autora ha querido tratar en su libro.

Recordó el comentario de la novela de A. Huxley, Un mundo feliz, y la equiparación en el libro de esta ficción literaria con nuestro mundo de hoy. La comparación de la novela con nuestro mundo actual muestra un mundo en el que la tecnología reproduce a sus miembros por clonación, intenta borrar la falta, evitando la angustia, la enfermedad y la muerte, y por tanto, el enfrentarse con el dolor de existir. Este mundo en el que vivimos, que mediante la conjunción de la tecnociencia y el discurso capitalista ha hecho de la existencia consumo, contabilidad y reducción de lo humano a lo biológico.

Destacó también la diferencia en el libro entre ciencia y cientifismo. La admiración generada por la ciencia viene a llenar el vacío que la ciencia misma ha producido, precipitando el declive de los grandes relatos ideológicos y de las creencias religiosas. Este vacío ha sido colmado por una cosmovisión ideológica cientifista que tiene como pretensión “revelar a partir de la ciencia de forma clara el sentido último de nuestras vidas, redefiniendo quiénes somos y lo qué somos.” Esta pretensión es lo que vemos en el mundo feliz de A. Huxley, una sociedad organizada desde una perspectiva cientifista. Un mundo que traslada a todos los ámbitos de la vida humana la lógica tecnocientífica con las consecuencias de corte totalitario que ello produce. Si la ciencia, cuyos logros son indudables, transforma la realidad, el cientifismo es una nueva religión de la humanidad, que sustituyendo o compitiendo con la antigua religión nos muestra una nueva idea de providencia:” la ciencia proveerá”. Al mismo tiempo que una nueva forma de determinismo circula cotidianamente, se ha pasado del “está escrito”, al “es genético”.

Finalizó su intervención señalando que la autora nos invita a resistirnos, ya que “si hay alguna felicidad en este sistema se parece mucho a la que Huxley relata en su novela”. “Resistir-dice-de algún modo a las tendencias contemporáneas de homogeneización y control y dar lugar a la singularidad y la diversidad”.

A continuación intervino Juan Jesús Ugarte, Psiquiatra en Osakidetza, psicoanalista en Bilbao, miembro de la ELP y la AMP, quién comenzó diciendo que era un honor para él participar y hacer de “padrino” en la presentación de este libro. Se centró fundamentalmente en transmitir las impresiones que la lectura del libro le había causado. Lo había leído dos veces, en borrador y en formato libro, “el libro me atrapó, me conmovió y me tocó en mi doble condición de médico y psicoanalista, también de sujeto humano”.

Primeramente citó a Freud al decir que “el deseo del sueño es seguir durmiendo” y a Lacan que fue más allá de Freud y le dio un poco la vuelta a esta idea y nos habló del “despertar del sueño”, aunque al final de su enseñanza también señaló que “despertar a lo real” es imposible, para decirnos que la lectura del libro había tenido cierto efecto de despertar en él. Un libro lleno de preguntas y que nos hace despertar, también nos da alguna respuesta a lo que supone la alienación.

Continuó señalando que la autora ha sabido extraer bien la idea de Lacan, después recogida por Miller de que vivimos en un momento de cruce del discurso capitalista y el discurso de la ciencia, sabiendo también extraer los saberes de otros campos como la antropología, la filosofía, la literatura….para de la mano del psicoanálisis ir un poco más allá de éstos. Destacó la función de “utilidad pública” del libro, no sólo para profesionales que trabajan con seres humanos, sino para todo aquél interesado en la pregunta que plantea la autora sobre “qué es la condición humana”. Recalcó la magnífica bibliografía con la que cuenta.

La segunda lectura del libro produjo en él una especie de interpretación. Pensó que en un primer momento se le podría dar al título una significación pesimista, melancólica... -el humano se está perdiendo. Pero en el segundo tiempo, en el de comprender, pensó en ponerle una coma al título -la pérdida, del humano- porque es la pérdida precisamente lo que nos constituye como humanos.

Concluyó su intervención invitando a todos los asistentes a leer el libro, prometiéndoles que no les iba a defraudar.

Por último tomó la palabra Lierni Irizar, autora del libro, que comenzó explicando el punto que Juan Jesús había planteado en referencia al título. Precisamente, dijo, había sido un tema comentado con la editorial sobre si el título era “del humano” o “de lo humano”. Ella defendía la “del humano” porque precisamente el título hace referencia al hecho de que humanizarse implica perder algo. El lenguaje introduce un vacío que es vivido como pérdida. Esta pérdida, difícil de soportar, al intentar eliminarla, corremos el riesgo de que lo humano se pierda.

Comentó que el motor, el impulso para escribir el libro era su experiencia en el ámbito social y el de la enfermedad, tanto desde lo institucional como desde la sociedad civil y también desde la clínica, que le había llevado a constatar la existencia de una pretensión de normalización y en consecuencia, una exigencia de integración social. Valoró como fundamental su encuentro con el psicoanálisis ya que desde dicho saber se cuestiona la idea de normalidad, no hay nadie normal. Es necesario entender bien el caso por caso teniendo en cuenta los imposibles.

Hay problemas, malestares y dificultades ineliminables. Lo mismo se puede constatar en el ámbito médico en el que los problemas que plantean quienes no pueden cuidarse, incumplen los tratamientos o no cambian sus hábitos, no se pueden comprender y se culpabiliza y rechaza a esas personas.

Terminó planteando la responsabilidad que tienen quienes trabajan con personas para reflexionar sobre lo que es un ser humano y sus ideales y el modo en que entienden la enfermedad, el sufrimiento y la diferencia.

Tras las intervenciones tuvimos la oportunidad de asistir a un animado y participativo intercambio de pareceres entre los ponentes y el público, donde se continuó hablando de algunas de éstas y otras cuestiones como la obligatoriedad contemporánea para ser felices.

Tras el debate finalizó la interesante presentación del libro que promovió en el público asistente el deseo de leerlo.

 

Descarga aquí el artículo original (PDF)

 

* Reseña de la presentación del libro “La pérdida del humano; el modo en que se trata el sufrimiento, la enfermedad y la diferencia” realizada con los auspicios del Seminario del Campo Freudiano de Bilbao en el Centro Municipal Barrainkua en Bilbao el día 12 de junio de 2014

8 de Julio de 2014

Pequeña crónica de una coronación. Por GUSTAVO MARTÍN GARZO (Valladolid)

13:30:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Reproducimos a continuación este artículo publicado en EL PAÍS el 28 de junio de 2014. Su autor, Gustavo Martín Garzo es escritor, Premio Nadal, y su último libro es La puerta de los pájaros (Impedimenta, 2014).

La ELP- Comunidad de Castilla y León dedicó a Martín Garzo un número monográfico en 2012 en la Revista Análisis, Núm., 24.

 

 

También la monarquía, a juzgar por el barullo que se ha organizado estos días, tiene su discreto encanto, como aquella burguesía de que habló Luis Buñuel. Veamos en qué consiste. Una familia es elegida por un poder misterioso para representar a un pueblo, que asume mansamente este designio fuera de toda justificación racional. En otro tiempo, tal poder dimanaba de la divinidad. Algo así como si Dios mismo eligiera a una familia especial para poner un poco de sensatez en ese caos que es la vida del hombre en el mundo. Con la llegada de las democracias modernas son los ciudadanos los que eligen a sus gobernantes a través del sufragio. La vieja idea de una familia sagrada no debería tener cabida en este nuevo orden y sin embargo algunos países se empeñan en conservarla sin que por eso, y esto es lo extraño, les vaya peor que a aquellos que la han desechado.

Un acto como el de la coronación del nuevo rey bien podría confundirse con una función teatral. Una función donde un grupo de actores, adultos e infantiles, representan una obra donde dan vida a personajes que pertenecen a un mundo y un tiempo anterior al nuestro. Hay una diferencia entre el teatro y lo que acabamos de ver. En el teatro, cuando la función termina, los actores abandonan la escena y regresan exhaustos a sus vidas ordinarias; mientras que aquí los actores siguen apegados a sus personajes y se van por las calles saludando a unos y a otros como si se negaran a aceptar que el telón se bajó. Y lo curioso es que lejos de tomarlos por locos, no son pocos los que les siguen la corriente y se agolpan en las aceras para saludarlos, que es lo que hacían duques, venteros y cabreros cuando se encontraban con don Quijote, y a este le daba por hablarles de caballeros andantes, de cuevas encantadas o de la olvidada Edad de Oro. Pero ¿acaso el nuevo rey nos ha hablado de cosas así? Porque si los duques seguían el juego a don Quijote no era para reírse de él, o no sólo, sino porque algo les decía que aquellas bellas locuras que escuchaban de sus labios ocultaban viejas verdades olvidadas por los hombres. Es lo que pasa cuando vamos al teatro, que aun reconociendo su mentira, acudimos a verlo porque es allí donde reconocemos nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestros deseos.

Recuerdo haber visto en mi ciudad, en los tiempos de la transición, una pintada que decía así: “Los reyes, a los cuentos”. Y, ciertamente, es en cuentos y leyendas donde reyes, príncipes y princesas tienen su verdadero reino. La realeza no simboliza entonces un estado de privilegio sino de autorrealización personal. Es rey quien muestra en plenitud lo que es, quien representa la verdad de los suyos. Por eso la rosa es la reina de las flores, y cuando los amantes se dan ese título están hablando del esplendor que halla cada uno en los brazos del otro. Rey mío, les dicen las madres a sus niños pequeños, pues representan la plenitud de sus vidas, y hasta llamamos silla de la reina a ese asiento que forman dos personas asiéndose por las muñecas para llevar a otra en volandas. “Somos”, escribe Ionesco, “como Cenicienta, que vive en la espera de una transfiguración del mundo, que vive en la espera de unas horas de fiesta fastuosa, gloriosa; el resto del tiempo estamos aquí harapientos en las sucias cabañas de la realidad. Es como si viviésemos en un letargo profundo. Nos despertamos, de vez en cuando, por unos instantes, y luego nos zambullimos de nuevo en el sueño vacío”. La presencia de los reyes responde en cuentos y leyendas a un deseo humano esencial, el deseo de transfiguración. Por eso es importante que cuando, por algún accidente inexplicable, algún rey o alguna reina se cuele en el mundo real, no olvide el mundo al que pertenece. Eso esperan los que creen ingenuamente en ellos, que traigan a la vida de cada día la verdad de los cuentos.

La verdadera amenaza para los reyes no está en los pobres republicanos, sino en los que les celebran y jalean (por cierto, ¿por qué, de pronto, hay tantos?), y, naturalmente, en las mismas casas reales. Algo así pasa con la religión. Ese mundo de romerías, de vírgenes descoloridas en remotas ermitas, de velas encendidas, de pequeños exvotos, ese mundo de calladas oraciones, de diálogos con los difuntos y espera de los ángeles, ¿a quién puede molestar? Hablan de la honda tristeza de la vida, de la necesidad de consuelo, del radical desamparo del ser humano frente a la injusticia, la enfermedad y la muerte. No, no es de ese mundo tan humilde del que debemos huir, sino de los falsos sacerdotes y de su afán de manipulación y dominio. Y no hay más que ver las reverencias forzadas, y un tanto ridículas, de algunas damas de nuestra derecha para darse cuenta de que también hay dos formas de visitar un palacio. En realidad, estas damas se mueven por los salones como si todo aquello —los jarrones dorados, los tapices, la guardia que rinde honores, la servidumbre que sirve, hasta el mismo rey y la reina— les perteneciera.

Para la pobre gente un palacio es otra cosa: un lugar donde podrían dejar de sufrir. Memorias y deseos / de cosas que no existen. No es extraño, por eso, que estén dispuestos hasta a perdonar a los reyes sus egoísmos y sus enredos familiares, porque ¿qué familia no los tiene? En todas hay desavenencias, deslealtades, madres que lloran por las noches, parientes que roban. Ni siquiera les importa que su reina no parezca feliz, pues ¿quién es feliz en este mundo tan cruel? ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! / Está presa en sus oros, está presa en sus tules, / en la jaula de mármol del palacio real; / el palacio soberbio que vigilan los guardas, / que custodian cien negros con sus cien alabardas, / un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

No, no ha sido acertado el discurso del nuevo rey. Por demasiado cauto y formal, por haber sido pensado para complacer a las instituciones y justificarse a sí mismo y a la Corona antes que para contentar a su pueblo. Pero ¿a quién le interesa defender una abstracción como la Corona? El nuevo rey no debería olvidar que es la gente más humilde la única que cree de verdad en él, y que es de ella de la que debe hablar. Hablar de sus problemas y de las injusticias que padece, de la desigualdad creciente del mundo en que viven, de ese imperio del dinero que amenaza con destruir el sueño de un bien común. Hablar, en suma, de la necesidad de un Estado que corrija las desigualdades y que ampare a los que más lo necesitan. Porque si no es para hablar de todo eso, para hablar de verdad de lo que le pasa a su pueblo, ¿para qué este necesitaría fantasear con un rey?

Por eso, de toda la ceremonia, lo más hermoso sin duda eran las dos princesas. Fiódor Dostoievski decía que la salvación sólo puede venir de los niños, y daba gusto ver los rostros luminosos de las pequeñas en un ambiente tan carente de poesía. Todo a su alrededor —el silencio forzado de unos, las ovaciones interminables de otros, las expresiones de sublime aburrimiento de nuestros anteriores presidentes— resultaba previsible y sin demasiado interés. Sólo ellas no parecían saber muy bien qué pasaba allí, ni entender gran cosa de lo que los adultos hacían —y es mejor que no lo aprendan nunca—, como le habría pasado a cualquier niño en esa situación. Permanecían discretamente sentadas, obedientes a sus padres, y sus pies colgaban de las sillas en sus bailarinas doradas (¿o no eran doradas?). En España hay tres millones de niños que viven en el umbral de la pobreza y esos dos pares de piececitos flotando indefensos a dos palmos del suelo les representaban a todos. ¿Se dieron cuenta los que estaban allí?

 

(Fuente: El País, 28-06-2014) La Redacción del BLOG de la ELP agradece a Gustavo Martín Garzo su amable autorización para reproducir en el BLOG de la ELP este artículo. Web del autor: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/garzo/home.htm


5 de Julio de 2014

Reacción de TEAdir al reportaje "Dos vías divergentes para tratar trastornos del espectro autista" (El Periódico - 2/7/14) Iván Ruiz (Barcelona)

13:10:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Estimada Laura Puig, hemos leído con interés aunque también con suma preocupación tu reportaje "Dos vías divergentes para tratar trastornos del espectro autista", que fue publicado ayer por El Periódico.

El interés de tu reportaje recae sobretodo en su título ("Dos vías divergentes para tratar trastornos del espectro autista") pero la preocupación nos surgió debido a su contenido. Como presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con autismo, me veo con la obligación de matizar algunas cuestiones en relación a estos dos sentimientos encontrados, que nos han surgido en el seno del colectivo de padres que represento. De la lectura de las siguientes líneas, entenderás el porqué:

1- Te refieres al DMS como la "Biblia de la psiquiatría" y a la última revisión, la quinta, como la que ha conseguido reunir en un mismo diagnóstico el autismo de Kanner y el Síndrome de Asperger. De esta mención, un tanto sesgada, que haces sobre la compleja cuestión de las herramientas conceptuales para diagnosticar el autismo, se desprende que quizás no hayas podido tener suficiente conocimiento de la falta de consenso profesional que existe en estos momentos en relación al diagnóstico de TEA.

De hecho, el retraso de varios años en la publicación del DSM-V fue causado por la falta de consenso entre los propios miembros de la comisión de expertos interna de la APA (American Psychiatric Association) encargada de la redacción de este Manual. Varios de ellos denunciaron el ejercicio de poder que algunos lobbies psiquiátricos ejercieron en la revisión de la categoría diagnóstica de TEA. E, incluso, algunas asociaciones de afectados de Síndrome de Asperger en Estados Unidos han llevado a cabo una movilización considerable para oponerse a ser incluidos dentro de un diagnóstico que, según ellos creen, les resta especificidad.

Hay algunos artículos que quizás sean de tu interés y que entran con mayor profundidad en esta cuestión. Los puedes encontrar en estos enlaces:

http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/010/template.asp?arts/Alcances/Fin-de-una-epoca.HTML

http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCAQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.freudiana.com%2Fcatalogo%2Fitem%2Fdownload%2F28&ei=-Y61U8HFCrDJ0AWGhYHIAw&usg=AFQjCNEFlZ4nD1M0m4RYyT0P02dlrvKEAA&sig2=fYYFy5zJZyPMauIuvpKC5g&bvm=bv.70138588,d.bGQ

2- Lo que consideramos, en cualquier caso, arriesgado en tu reportaje, en relación a la mención del diagnóstico, es la vinculación entre el DSM y el "cada vez más consenso respecto a un origen genético o neurológico".

No existen en estos momentos pruebas concluyentes que apunten a un origen neurofisiológico del autismo. Solo en algunos casos en el que la sintomatología autista se presenta vinculada a algún síndrome neurofisiológico probado por medio de resultados de pruebas neurológicas se ha querido suponer su etiología biológica. Pero en el resto de casos, las pruebas de protocolo que se pasan a las personas con autismo dan negativas. La vinculación entre el autismo y la etiología neurofisiológica es, entonces, tan débil que no consideramos que se pueda hablar ni tan siquiera de una sospecha. Y es justamente esto lo que hace de este "cada vez más consenso" del que hablas en tú reportaje una expresión que no reconocemos fiel a la realidad actual.

Los resultados de las investigaciones científicas obtenidos hasta ahora están esclarecidos en el monográfico que la revista Nature. International Weekly Journal of Science dedicó al autismo en noviembre de 2011. Allí puede leerse: «Con la excepción de unos pocos trastornos raros, tales como el síndrome de X frágil o de Rett, que causan formas de autismo, ninguna alteración de un gen individual o de un conjunto de genes puede pronosticar adecuadamente tal condición» (479:5).

Es además una cuestión que Neus Carbonell y yo mismo hemos investigado y publicado en No todo sobre el autismo (Ed. Gredos, 2013).

3- El título del reportaje predispone al lector a encontrar los elementos que hacen del psicoanálisis y de las Técnicas cognitivo-conductuales dos abordajes "divergentes". Pero en el texto solo se encuentra una única mención al modo como el psicoanálisis entiende el autismo: "intenta 'comprender' el sufrimiento y las ansiedades catastróficas del niño autista, así como las dificultades de relación que manifiesta". Por supuesto que desde nuestra asociación suscribimos el sufrimiento y la angustia con las que las persona con autismo, no solo los niños, afrontan el mundo que viven como profundamente hostil, pero no consideramos que la orientación psicoanalítica reduzca la etiología del autismo al "trauma".

Podrás decirnos que, en efecto, esta palabra, en el reportaje, es atribuida al psicólogo Cuixart, pero estarás de acuerdo con nosotros que tal y como están confrontadas en el texto estas dos versiones de la etiología del autismo, no se deja la oportunidad a algún representante de la orientación psicoanalítica de cuestionar seriamente por qué el psicoanálisis no considera el autismo como un "trastorno biológico".

En el autismo, encontramos todas aquellas dificultades, profundamente humanas, que van más allá de lo biológico y que suponen para una persona, entre otras: construirse una imagen de sí mismo, encontrar las maneras de hacerse con su cuerpo y de relacionarse con él, acceder al lenguaje y, sobretodo, al hecho de hablar, el difícil reto de llegar a considerarse un persona, etc.

Así, consideramos el autismo como una posición radical de situarse en el mundo, en la que, además de las grandes dificultades que esto supone para la personas afectadas, lo que ellas llegan a inventar y elaborar para convertirse en "alguien en algún lugar" debe ser puesto en primer plano, incluso por delante de todo aquello que resulta para los demás su "discapacidad".

Encontrarás un testimonio muy interesante de este trabajo subjetivo en el joven Albert, un chico de 21 años diagnosticado de Síndrome de Asperger, y que es el protagonista del documental Unes altres veus. Una mirada diferent sobre l'autisme (Teidees audiovisuals, 2013) . Se trata de una película que he dirigido y que produjimos desde TEAdir. La película fue estrenada el año pasado en Barcelona y ha dado ya la vuelta al mundo.

Encontrarás algunos fragmentos en http://unesaltresveus.teidees.com

4- En tu reportaje encontramos también un desequilibrio inquietante entre las "dos vías" que propone el título y el predominio, en el interior del texto, de las referencias a las técnicas cognitivo-conductuales, en lo que se refiere a su propuesta de abordaje. Queremos pensar que se trata del acceso limitado que has podido tener a los especialistas que trabajan en este campo, pero no podemos obviar, en nuestro intento de explicarnos qué te ha llevado a elaborar este reportaje, el hecho de que las TCC ejercen en estos momentos, en nuestro país, un poder casi absoluto en el control de los servicios públicos. Sin ir más lejos, la Dra. Hevás, a la que entrevistaste, se ha erigido como la especialista de referencia que "forma en entrevistas diagnósticas a profesionales tanto conductuales como psicodinámicos". Creemos que este es un claro ejemplo de lo que significa en estos momentos imponer una metodología a profesionales que, en nuestro país, se caracterizan por ejercer su trabajo con los autistas y con sus familias desde orientaciones teóricas muy diversas.

La Dra. Hervás, en connivencia con el Departament de Sanitat, no ha permitido que esta formación en "diágnóstico" sea teóricamente tan diversa como las propuestas de tratamiento que se ofrecen desde los diversos servicios ambulatorios específicos. E incluso, algo más grave, tenemos conocimiento de algunas indicaciones dadas a algunos medios de comunicación de "no entrar en la polémica", pero sí de dar visibilidad a las figuras que representan la corriente "oficialista".

5- Citas su "búsqueda de nexos en común" pero no es lo que creemos que esta profesional practique. El único nexo común que consideramos posible es coexistir en la oferta pública, pues en relación a la etiología y al tratamiento del autismo, no hay entre ambas perspectivas reconciliación posible.

Sin duda, esta cuestión merecería de un desarrollo mayor y de un reportaje que acerque al lector no formado en la materia las razones por las cuales sostenemos desde TEAdir esta disimetría entre las TCC y el psicoanálisis. Quizás tú misma puedas retomar esta cuestión en un próximo trabajo periodístico.

6- El único testimonio al que se da voz en tu reportaje es el de una madre, que no creemos justamente que sea representativa de la realidad de las familias catalanas que viven y buscan en Catalunya a aquellos profesionales en los que confiar. En concreto, muchos padres no están dispuestos a convertirse en los "entrenadores" de sus hijos, a los que aplicar métodos reeducativos, de un ética dudosa en algunos casos.
La propuesta de las técnicas conductistas hacen recaer la responsabilidad del éxito de sus técnicas en los ejercicios intensivos que los padres deben hacer en sus casas, privándoles en muchos casos de ejercer su función como padres y atribuyéndoles, además, el fracaso, cosa que llega a suceder, en la aplicación de esas técnicas. No tenemos nada que decir a aquello que resulta ser una elección de los padres del tratamiento que consideren más adecuado para el autismo de su hijo, pero del mismo modo no queremos que se nos evite poderla tomar nosotros.

"Un plan detallado para los padres" no debe pasar, entonces, por encima de su decisión de escoger el tratamiento que consideren más adecuado. Estarás de acuerdo con nosotros que estamos ante un derecho democrático. Los padres necesitan acompañamiento, sí, pero no un plan que nos diga cómo debemos hacer de padres. Aunque afectado de autismo, no existe para un niño el manual del buen padre que debería tener.

Finalmente, entendemos la complejidad que supone hacer un reportaje periodístico de estas características que transmita lo más fiel posible una realidad como la del autismo. Pero, justamente por esta razón, no entendemos que el artículo no recoja las opiniones de otros profesionales especializados del campo del psicoanálisis, el trabajo continuado de asociaciones de padres que defienden, como la nuestra, otra sensibilidad y la existencia de publicaciones y material divulgativo, de amplia difusión, como por ejemplo el que mencionamos en este escrito.

Es por esta razón que querríamos hacerte llegar, si te parece oportuno enviarnos una dirección postal donde hacerlo, algunas de estas referencias, con el deseo de que puedan ser de tu interés y de que aporten la complejidad suficiente a un tema como el autismo que, necesariamente, se resiste a su simplificación. Lamentamos realmente que los medios de comunicación no siempre sean sensibles a esta complejidad y silencien, aun sin pretenderlo, voces como la nuestra.

Quedamos, en cualquier caso, a tu entera disposición.

Cordialmente,

Iván Ruiz Acero (Presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y profesionales de personas con Trastorno del Especto Autista -Autismos y Síndromes de Asperger-)

www.associacioteadir.org

25 de Junio de 2014

¡¡¡Novedad!!! TDAH. Hablar con el cuerpo. José Ramón Ubieto (Barcelona)

00:32:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Autor

José Ramón Ubieto
Psicólogo clínico y Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Colaborador docente de la Universidad Oberta de Catalunya.

Sinopsis

Niños movidos y desatentos con relación a los aprendizajes ha habido siempre. La novedad radica en la mentalidad contemporánea, ligada a la prisa y a una noción del tiempo que no contempla la espera ni el tiempo para comprender.

El libro quiere poner el énfasis en señalar la importancia de la subjetividad en todo el proceso de comprender el TDAH: la subjetividad de la época en primer lugar, ligada a lo fast. La subjetividad de los sujetos diagnosticados de TDAH, cuyos cuerpos agitados expresan así un malestar que confluye en unos síntomas, pero que responde a situaciones muy diversas. Y la subjetividad de los profesionales que intervienen: educadores y clínicos, que no pueden pensarse fuera del cuadro en el que se dibujan junto a los pacientes o educandos.

Disponible en librerias y online: http://www.editorialuoc.cat/tdahhablarconelcuerpo-p-1355.html?language=es&cPath=12

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Índice

INTRODUCCIÓN

1. TDAH: CONSTRUCTO Y PATOLOGÍA
Breve historia del TDAH
Criterios diagnósticos
Aspectos etiológicos
Paradojas “digitales” de la atención
La venta del TDAH

2. ABORDAJES TERAPÉUTICOS DEL TDAH
Tratamiento farmacológico
Consultas y asesoramiento a los padres
Trabajo en red: atención social, educación y salud
Cómo darse el tiempo de escuchar a los niños y adolescentes hiperactivos
Caso 1: “TACHE”
Caso 2: “DESPISTADO”

3. PERSPECTIVAS Y CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA

20 de Junio de 2014

¡¡¡Novedad!!! Freudiana nº 70. Revista de Psicoanálisis de la Comunidad de Catalunya de la ELP.

00:22:00 , por jalvarez Spanish (ES)

EDITORIAL. Pepa Freiría

La noción de ‘sinthome’, introducida por Jacques Lacan en su seminario 23, produce una transformación en la teoría que afectará los conceptos fundamentales del psicoanálisis y, por tanto, las condiciones de su práctica.

En el tiempo del ‘sinthome’ ya no se custodia la esperanza de encontrar otro sentido en el ser variable que es un sujeto. Lo que se busca es situar la dimensión de lo real, de lo que no se modifica. Sentido y real se contraponen para no volver a encontrarse más. Su distancia se investiga y se promueve en los análisis avanzados.

El nuevo régimen de la interpretación rebaja sus pretensiones y busca combinar la prudencia con la fuerza indirecta de la resonancia. En la dimensión de lo que existe, el deseo y la falta en ser son defensas que habrá que tratar de conmover sin olvidar su función.

La letra del inconsciente freudiano, históricamente atrapada en el significante, obtiene un valor sorprendente como pliegue de un borde, el del agujero en el saber, y como resto del hundimiento del venerado gran Otro.

En estas nuevas coordenadas que se van desplegando, todas nuestras preguntas se actualizan. ¿Cómo se autoriza un psicoanalista?, ¿cómo ha de ser su formación?, ¿qué garantías puede otorgar una Escuela de psicoanálisis?, ¿de qué cura un psicoanálisis?, ¿cuáles son las claves con las que podemos ubicar un final posible?

Los textos de este número desvelan un esfuerzo serio por hacer girar las piezas sueltas de la teoría, la clínica y la propia experiencia, para intentar producir hallazgos y avanzar en este nuevo campo del troumatismo lacaniano, del cuerpo y la escritura, de la letra como efecto de goce…

Los testimonios de los AE, nuestro material más cualificado, suponen respuestas singulares en un grado de mutación máxima del goce que nunca desaparece. Ellos nos hablan de la inocencia del sinthome, que designa esa zona que al final del análisis permite atravesar la vergüenza de existir… Del salto en el vacío que deja al ser del sujeto sin posibilidad de decir “soy esto” o “es esto”… Del encuentro con el agujero, o el conjunto vacío, lo que no cesa de no escribirse y se acabó…

Inauguramos aquí, con dos textos, un nuevo espacio: ‘Después del pase’ que ampliará nuestra perspectiva. Después de la experiencia del pase y el tiempo de Analista de la Escuela, hay vida, hay analista, hay preguntas. El pase no deja al sujeto fijado a la eternidad. Queremos que otros, parejos disjuntos, escriban algo al respecto y nos lo pasen.
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17 de Junio de 2014

Despedida y Exclusiva: Éric Laurent “¿Qué es un psicoanálisis orientado hacia lo real?" José Manuel Álvarez (Redactor del BLOG-ELP)

13:06:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Apreciados colegas, amigos y, por supuesto y sobre todo, autores y lectores de los textos publicados en este BLOG:

Ha llegado el momento de cederle los mandos de la nave a otro colega de la ELP.

Han sido casi 7 años de navegación que me han deparado grandes satisfacciones a la hora de la recepción y la posterior publicación de lo que me atrevería a calificar como más que excelentes textos, muchos de ellos de referencia y que, por suerte, este medio tan raro que es internet los hará inolvidables por muchos y muchos años.

Hará inolvidables los textos, pero también a sus autores, sus ideas, sus estilos, su trabajo, su deseo en definitiva. Lo que conecta con la idea directriz de lo que para mí ha sido el trabajo de redactor en este BLOG: ser el corresponsal de las múltiples voces que habitan en el seno de la ELP con el ajuste situado a la máxima sensibilidad en relación a todos aquellos temas de actualidad -actualidad de temas psicoanalíticos de la Escuela y de “fuera” de ella-, sobre los que los miembros de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis tenían una interpretación que ofrecer y, por tanto, que decir.

Y no sólo de los miembros de la ELP, sino también de los socios de las comunidades que la integran, los amigos y simpatizantes de la causa freudiana y del psicoanálisis en general y, por supuesto, de los otros colegas de otras Escuelas que forman parte de la AMP, (Asociación Mundial de Psicoanálisis). E incluso de autores cuyas elaboraciones conectan con las nuestras aunque no estén orientadas por el psicoanálisis en particular.

Porque se trata siempre de eso, de mantener la libido de la causa freudiana en konstante kraft y en firme oposición al flagrante dopaje basado en la evidencia de esa pléyade de mercachifles y feriantes cuyos venenosos remedios de fierabrás no tienen parangón a lo largo y ancho de toda la galaxia.

Dicho esto, dejo el BLOG de la ELP en manos de quien ha sido su artífice e impulsor desde el inicio, mi colega y amigo Fernando Martín Aduriz que estará de nuevo a sus mandos, en principio, hasta la Asamblea General de la ELP en diciembre de este mismo año 2014.

No olvidaré a todos aquellos colegas de los respectivos Comités de Redacción que me ayudaron en mis labores, y a los que desde aquí les doy las gracias: Margarita Álvarez, Luis Miguel Carrión, Vilma Coccoz, María Jesús Gómez, Fernando Martín Aduriz, Estalisnao Mena, José Ramón Ubieto, Manuel Montalbán, Gracia Viscasillas, Eugenio Díaz, Carmen Garrido Fariña, Joaquín Caretti Ríos, Ester González, Iñiguez de Gordoa, Carmen Carceller, Juan Carlos Ríos, Carmen Conca, Roberto Martínez de Benito, Amanda Goya, Juan Jesús Ugarte y Miguel Angel Vázquez, ni tampoco a los tres presidentes de la ELP a los que, como Editores del BLOG-ELP, les agradezco el apoyo y la orientación necesarios para llevar adelante dicha labor: Xavier Esqué, Carmen Cuñat y Antoni Vicens.

Así que con este post me bajo -radiante de contento a la vez que un poco triste- por las escalerillas de esta singular nave, y con paso lento me sumerjo en la niebla del muelle de amarre en donde a lo lejos ya se divisa recortando el horizonte el puente y las chimeneas de otra gran nave -la de la AMP- que está a la espera de mi llegada para seguir difundiendo este valioso “objeto” que es el psicoanálisis, a través de este proceloso y a veces turbulento mar de bytes que es internet.

No obstante, como no quiero que mi partida sea únicamente un “hasta la vista”, les dejo una vez más con otra exclusiva, otra de tantas que, a buen seguro hará las delicias de más de uno: Un más que detallado resumen de la última conferencia de Éric Laurent en el Ateneu Barcelonès el pasado 14 de Junio, dentro del marco de las actividades de la Sección de Catalunya de la ELP, "Las enseñanzas del Pase" y que lleva como título: ¿Qué es un psicoanálisis orientado hacia lo real?

Ya está. Tengan la seguridad de que quedan en las mejores manos, y que por eso mismo les animo una vez más a todos a seguir colaborando con este su BLOG, ya que gracias a ustedes se ha convertido ya hace mucho tiempo en el BLOG de referencia del psicoanálisis en lengua castellana.

Lean, disfruten y también rómpanse un poco la cabeza: ¡¡¡así es el psicoanálisis!!!

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Nota preliminar:

Presentamos aquí un resumen muy detallado de la conferencia de Éric Laurent. Por simple comodidad de lectura, hemos agregado una serie de títulos temáticos en el interior del cuerpo del texto.

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ENSEÑANZAS DEL PASE: ¿QUÉ ES UN PSICOANÁLISIS ORIENTADO HACIA LO REAL? ÉRIC LAURENT

La conferencia tuvo lugar en el Ateneu Barcelonès, con la bienvenida y presentación del acto enmarcado en Las Enseñanzas del Pase, a cargo de la Directora de la Comunidad de Catalunya de la ELP, Margarita Alvarez.

Éric Laurent comenzó su exposición planteando la pregunta del título de su conferencia a la inversa: ¿Qué sería un psicoanálisis no orientado hacia lo real? Sería un psicoanálisis que elige la orientación por lo simbólico. Los dos últimos seminarios publicados en francés, el Seminario 6 y el 19 permiten a partir de este último, realizar una lectura retroactiva del Seminario 6. Esa lectura retroactiva muestra que la preocupación de Lacan de pasar de lo simbólico, de orientarse más allá de él, está ya de entrada dibujada en las elaboraciones más clásicas de su enseñanza. En esa época ya trataba de pensar lo qué sería un análisis que no estuviese orientado por el Nombre-del-Padre, sino más bien orientado por la fantasía y el goce en su particularidad.

Más Allá de lo Simbólico

Lacan realiza una verdadera Aufhebung de las propuestas de Melanie Klein quien trataba de definir el fin de análisis a partir de las relaciones del sujeto con su fantasma más allá del Edipo freudiano. Lacan retoma este punto para elaborar la cuestión fantasmática con sus categorías de lo Real y lo Simbólico, para ir más allá de las representaciones imaginarias del funcionamiento fantasmático. Según subraya Jacques-Alain Miller, ya en ese mismo seminario se trata de ir más allá de la garantía del Otro, logificada en la función del Nombre-del-padre.

Un análisis así orientado se ciñe a los resultados de la propia práctica analítica sin introducir hipótesis suplementarias como la del Nombre-del-Padre. Es orientarse sobre lo que aparece como imposible al final del análisis, que es un imposible nuevo, que no es un límite de la experiencia, como lo pensaba Freud con los impasses de la castración, sino que sería un imposible demostrable.

Lacan construye el pase a partir de los dos elementos fundamentales que constituyen el fantasma: el sujeto dividido y el objeto a. Y, a partir de ahí, la orientación por lo real es una orientación a partir del goce que se revela al final del análisis más allá de esos dos elementos constitutivos. Es la presencia de un goce imposible de negativizar, una presencia que define el pase como un ultrapase, como lo ha nombrado J.-A. Miller.

Es un más allá de las leyes lógicas que Lacan había establecido en el campo del inconsciente. Más allá del significante y más allá del fantasma. Es un goce que se manifiesta como sin ley, fuera de la ley.

La Tumba del Duelo Imposible de Hamlet

De esta manera, podemos apreciar la originalidad de la lectura que Lacan realiza de Hamlet en el Seminario 6. No es, como lo señala, una nueva edición de la lucha del héroe contra el padre, sino que Shakespeare modifica las coordenadas y lo que hace surgir es el problema del sujeto con su deseo. Más allá de una interpretación edípica, lo que aparece con relación al deseo es un imperativo desligado del padre. El sujeto que habla en Hamlet es un sujeto que no puede deducirse de ningún pensamiento, en franca oposición al sujeto cartersiano. No puede deducirse de ningún enunciado posible, de ninguna declaración del deseo. Todas las preguntas que Hamlet se hace así mismo no son localizables en ningún pensamiento, remiten a una enunciación fundamental y ningún significante puede responder ahí por lo que el sujeto es en términos de deseo: “Soy otro del que piensa ‘yo soy’, no hay en el Otro ningún significante que pueda responder qué soy”, señala Lacan.

Hamlet ocupa el lugar de este sujeto que no tiene representación posible. La tumba de Ofelia representa el agujero de la lengua. Lacan subraya el genio de Shakespeare de poner en escena a un sujeto marcado por la imposibilidad de un duelo, primero el del padre, y luego el de Ofelia.

Aquí el duelo es presentado en una perspectiva muy distinta de la perspectiva freudiana del duelo. No es la pérdida simbólica, es una pérdida conectada a lo real, y Lacan enuncia que es el revés de esta operación la que autoriza la lógica de la forclusión. En este caso es un agujero en lo real. En el duelo así concebido -ante la pérdida de otro fundamental para el sujeto-, se abre un agujero en la falta de significante en la lengua, es decir, en lugar mismo de un significante que vendría a marcar el lugar mismo del S de A-tachado, lo que se abre es un agujero.

Es verdad que Hamlet muestra bien la problemática obsesiva, pero también muestra lo que se podría denominar como el reverso de la experiencia psicótica cuando delira. Shakespeare nos muestra las defensas obsesivas, pero también la reacción delirante frente a lo que fue para Hamlet su objeto crucial: Ofelia.

Este objeto para Lacan es el falo como tal, y la pérdida de ese falo es radical en tanto ninguna satisfacción puede venir a velarla. Al sujeto no le queda más que responder, tal y como lo señala Lacan en esa época, “con su textura imaginaria”, que se puede decir que es también el cuerpo. Ofelia encarna para Hamlet una solución al problema del deseo. Pero es una falsa solución en tanto construye a Ofelia como un objeto inaccesible, situándola en el lugar del falo perdido; y para tener un acceso a ese objeto inaccesible ha tenido que deshacerse de toda referencia narcisista y quedar reducido a un puro corte. Cada vez que Hamlet trata de capturarse, se encuentra como corte en el punto término de su interrogación. La muerte de Hamlet es la representación de la figura del fantasma en el corte de la muerte y Ofelia es la representación del objeto perdido.

El Nuevo Régimen de la Psicología de Masas

Desde esta perspectiva más allá del falo, el psicoanálisis se concentra en la aporía del ser para el goce. La estructura del deseo del sujeto, en tanto no es el falo, se separa de la que emerge de la tragedia de Edipo, es decir, se sitúa fuera de las referencias del orden simbólico. La estructura del deseo es lo que hace desorden en lo simbólico, de lo que no puede encontrar su lugar ahí. Esto define la subjetividad moderna, la experiencia del deseo moderno.

Definir al sujeto como corte, como lo que no tiene lugar, como lo que no tiene relación sino con el agujero, nos permite pensar un nuevo régimen de la psicología de las masas, de lazo social a partir del deseo como tal y no de la identificación. La relación del sujeto con el corte y el vacío está fuera del sentido, pero puede ser contabilizado; y esto es precisamente porque el objeto aparece como no-uno. Desde esta perspectiva, el Fort-da, el objeto transicional, la afanasis, la desaparición del sujeto, etc., son nombres en la tradición psicoanalítica de la estructura del fantasma que Lacan radicaliza en su definición: el sujeto no puede apresarse a sí mismo y cuando lo hace, como Hamlet, es justo en el momento de arrojarse sobre su tumba. Es decir, el sujeto se contabiliza en el fantasma de su desaparición, y esto es definir un funcionamiento de la psicología de las masas distinto de la identificación positiva de un rasgo sobre el Otro, tal y como Freud lo había definido.

El nuevo régimen de lazo social a partir del fantasma nos permite realizar un cálculo posible, no a partir de la identificación, sino a partir de la pérdida del sujeto como tal. El sujeto neurótico lucha por no desaparecer, lucha para atraparse como deseante, tiene el deseo de su deseo; en este falso espejo el sujeto neurótico trata con su fantasma de no desparecer, de no hacerse el soporte de la marca del goce en él. De esta manera, mientras que el sujeto neurótico quiere desearse deseando, el sujeto perverso se desea gozando más allá de la pulsión sexual.

En este aspecto, el fantasma se presenta como un aparato de goce que organiza este mismo goce, da a la sustancia gozante una ley. Podemos distinguir entonces entre corte y objeto a, pero más allá de eso, hemos de distinguir lo que entra del goce en la ley del fantasma y lo que no. ¿Hasta qué punto en su uso fundamental el fantasma puede efectivamente organizar el goce?

El Uso Fundamental del Fantasma

Para hacernos entender el uso fundamental del fantasma, Lacan nos proporciona tres ejemplos en el seminario 6. Primero, el ejemplo de Lolita como un falo inaccesible. Segundo, la Alicia de Lewis Carrol como la joven en posición de ídolo. Es en tanto que lógico que Carrol elabora su fantasma de Alicia, su falo idealizado. La equivalencia de la joven con el falo idealizado, -explica Lacan en una entrevista a France Culture-, es porque encarna una entidad negativa; Carrol se había hecho el sirviente de la joven, es a ella -como objeto absoluto-, a quien él se dirige, es la oreja que quiere alcanzar, verdaderamente entre todos nosotros, precisando así las relaciones paradojales entre la sublimación y la satisfacción sexual, y añadiendo que para los psicoanalistas es una obra privilegiada que muestra la verdadera naturaleza de la sublimación en la obra de arte.

El tercer ejemplo es la técnica del Amor cortés, que se desarrolla con más detalle en el Seminario de la Ética; una técnica que erige en el centro un objeto inaccesible, la Dama, pero que no es una técnica neurótica, es una técnica erótica como tal. Al lado de la Dama inaccesible, estaban todas las otras mujeres perfectamente accesibles... Así que el fantasma y el Amor cortés ponen en juego el campo del goce ligando lo que es inaccesible por un lado y su recuperación de goce por el otro. Es decir, define en el campo de las técnicas eróticas lo que permite ir más allá de lo prohibido y de lo inaccesible.

Estas diversas construcciones técnicas del fantasma son agrupadas por Lacan en lo que él nombra al final de su enseñanza como la creencia en La Mujer, utilizando la estructura de la lengua y la manera en la que el sujeto mujer presentifica o encarna el falo en la lengua.

Soledad en Masa

Dando un paso más en nuestra presentación de lo que sería el nuevo régimen de la psicología de las masas hoy, el estudio del individualismo democrático de masa define un registro de soledad que no sólo está descrito y explorado por el psicoanálisis, sino también por la sociología. Esta describe a un individuo encerrado en sus modos de vida múltiples y solitarios acompañados de técnicas eróticas propias. El compromiso que describe Zygmunt Bauman entre seguridad y riesgo es una técnica erótica de nuestro tiempo. Estas técnicas eróticas son también movilizadas en las relaciones vacías o efímeras como lo señala Lipovetsky. Las maniobras de los que tienen como refugio una performance adictiva que empuja y desemboca en el cansancio de sí mismo, como lo plantea Alain Ehrenberg. Y que tienen su traducción en la melancolía, en el carnaval báquico o en la vocación terrorista...

No obstante, Lacan subvierte esta traducción sociológica de la época cuando señala que todo el mundo está loco, es decir, delira. Esto excluye de manera radical al sujeto de cualquier categorización sociológica, reenvía a la manera singular que tiene cada uno de delirar en un espacio que no cesa de ser común. El sujeto del delirio singular es una respuesta de lo real que testimonia de otra experiencia, testimonia de la ausencia de los límites que mantenían a los sujetos fijados a identificaciones fuertes, o sea, que los sujetos contemporáneos tienen identificaciones débiles (Gianni Vattimo), o líquidas (Z. Bauman), y son, por lo tanto, más sensibles al imperativo ético del goce, ¡goza!

El impacto de este imperativo sobre los cuerpos produce una búsqueda enloquecida de un significante amo que podría organizar el mundo más allá de las identificaciones standard. A medida que la ciencia se establece como el único discurso que nos puede otorgar las certidumbres que nos faltan, se establece más y más el culto, la religión a la cifra, al número como lo único que puede ocupar el lugar de las identificaciones devaluadas... Vemos siempre surgir nuevas propuestas de cifras para ordenar nuestras vidas, para encarnar el secreto de nuestra existencia, pero la cifra última se escapa más y más...

Giorgio Agamben, filósofo, nos presenta el enfrentamiento directo de nuestra civilización con el vacío que siempre la rodea, y para conjurar este vacío, se lanza a buscar un significante amo, de la misma manera que Hamlet se lanzaba a la tumba.

Superyoización del Mundo

Agamben sitúa en el centro de su reflexión lo que él llama la “arqueología del mando”. Plantea que es un mando que no aparece como un imperativo, sino que aparece de la forma más insidiosa como es el consejo, la invitación, el advertimiento en nombre de la seguridad, de tal forma que la obediencia a una orden toma la forma de una cooperación..., y a menudo a un mando dado por el sujeto así mismo. Los dispositivos tecnológicos están definidos por el hecho de que se supone que el sujeto los gobierna, pero en realidad creyendo mandar sobre ellos, lo que hace en verdad es obedecer a un mando inscrito en la estructura misma del dispositivo. El ciudadano libre de las sociedades democrático-tecnológicas, no hace más que obedecer sin fin en el momento mismo que da a una tecla de un mando. Un paso más allá de Agamben podríamos decir que a lo que el sujeto obedece no es otra cosa que al empuje de la superyoización del mundo. El sujeto se encuentra solo para hacer frente al empuje a gozar; la extensión de la clínica de las adicciones da cuenta de esto. El fetichismo de la máquina es un modo de rechazo del encuentro con la muerte en el sentido de Hamlet, o el rechazo del encuentro con un goce fuera del fantasma.

Sin Garantía y Contingencia del Síntoma

Para definir un saber sobre el goce sin la garantía de lo que sería para todos, hay que pasar por la experiencia del nudo de la repetición del síntoma y del fantasma para alcanzar la contingencia del síntoma. La experiencia del pase permite interrogar en los testimonios la manera en la cual el sujeto masculino dejó de creer en la garantía del nombre del padre en un primer nivel y, en un segundo nivel, en la garantía que le proporcionaba la creencia en La Mujer.

Podremos escuchar, o no, cómo el sujeto nos puede dar una idea de otro uso que hace del fantasma cuando apunta a una mujer. Del lado femenino, la creencia en La Mujer puede tomar la forma de querer ser la única mujer para un hombre. Esta solución da a una mujer una posición de falsa excepción. La única en la vida amorosa de un hombre más allá de los celos femeninos, la única que puede tomar la forma de ser la única en entender a su hombre, la única en saber lo que él quiere verdaderamente, el desliz es siempre posible entre la sola y la única... Hay que separar los registros de la única en tanto que La Mujer, y la única en tanto separada del universal; esta la apuesta del uso del fantasma del lado femenino.

La ruptura con la creencia en La Mujer consiste en hacer el duelo del falo, y la regla de la experiencia de la singularidad de la posición subjetiva sin garantía, pasa por el atravesamiento de este fantasma para poder alcanzar la posición de realización de la excepción y de la soledad delante del goce. La particularidad de la posición femenina en su lazo con la singularidad pasa por el estilo erotómano del amor femenino; el partenaire es ineliminable, esto pasa por la exigencia de una mujer de que las palabras que le son dirigidas -las cartas de amor-, no sean palabras de amor en general, sino que tengan una significación personalizada para esta mujer en particular, dada la particularidad del amante. Este estilo erotómano, esta significación personal, esta atmósfera de locura femenina del amor, se separa del estilo fetichista masculino.

Y mientras el estilo fetichista del amor masculino es compatible con el fetichismo de la mercancía, que permite solidificar el individualismo de masa, sin embargo, es mucho más difícil industrializar el estilo erotómano, colectivizar las palabras pedidas para ser amada, colectivizar la carta de amor.

Lo Real sin Ley: Masculino y Femenino

En estas oposiciones entre posiciones masculinas y femeninas, encontramos, más allá de toda forma de regulación del goce, de garantía sobre esta regulación, encontramos un más allá de toda regulación que puede soportar el programa del goce, este goce fuera de la garantía, informe, fuera de ley, y que puede ser invocado por la interpretación en el sentido que subraya J.-A. Miller; una interpretación que se ubica más allá de una relación líneal, causal, que podría dar cuenta del efecto.

Hay distintos regímenes de la interpretación que no se excluyen: hay la interpretación que apunta al sentido o la multiplicidad de la dimensión del sentido, abierta a todos los sentidos. Esta interpretación no debe olvidar la dimensión del objeto a que circula entre las líneas y que se opone a la concepción de un todo del sentido; hay una interpretación que apunta al objeto a entre las líneas: y hay una tercera zona en donde la interpretación se presenta como una resonancia, como algo que resuena. Sólo esto puede dar cuenta de la aparente causa lineal entre causa y efecto.

En esta zona –concluyó Éric Laurent-, nos encontramos con un inconsciente que no está hecho con los efectos del significante. Es un inconsciente hecho de un material que nos habita, de un depósito que se ha inscripto en nuestros cuerpos, un inconsciente que no está hecho de los efectos en un cuerpo imaginario, sino un inconsciente que incluye la instancia de lo real como pura repetición de lo mismo. Es lo que J.-A. Miller ha aislado en su curso como la dimensión del Uno-solo. Este es el horizonte de un psicoanálisis orientado hacia lo real.

Debate

Intervino a continuación Hebe Tizio señalando que la perspectiva que había señalado Éric Laurent en su conferencia había puesto de relieve la importancia del fantasma como otro elemento a destacar que había quedado un poco relegado en nuestros debates por el del sinthome que había sido la referencia más destacada, orientándonos casi en exclusiva por él.

Hay una topología muy particular entre fantasma y sinthome, y la reintroducción del fantasma del lado del funcionamiento nos permite poder ir más allá. Es decir, para tener una idea de lo que es un psicoanálisis orientado hacia lo real, hay que tomar apoyo en la cuestión del fantasma para ir más allá. Además, las observaciones realizadas sobre la psicología de las masas desde la perspectiva que señalaba Laurent, y que van más allá del cliché freudiano, abre toda una serie de aspectos sobre la actualidad de forma muy importante para futuros trabajos de investigación. Concluyendo Hebe Tizio que, en el fondo, no sabemos aún qué es un psicoanálisis orientado hacia lo real, y ahora contamos con un programa de trabajo, una orientación importante para pensar la cuestión. Planteando a continuación la pregunta sobre la articulación que implica un más allá entre el fantasma y el sinthome.

Laurent comentó que, en efecto, vemos en esta báscula pendular entre síntoma y fantasma, una estrategia de publicación de los seminarios de Lacan por parte de Miller, el cual publica una serie de seminarios que apuntan al síntoma y luego otra serie que apunta al fantasma, como estos dos, el 6 y el 19. Esto nos permite ir destruyendo el propio muro del lenguaje que nosotros mismos construimos. Convertimos consideraciones fulgurantes en algo tan compacto que eso mismo hace perder el uso fulminante de aquel hallazgo previo. Lacan mismo luchaba en su enseñanza con eso, contra los efectos mismos de su enseñanza por sus efectos de compactación inevitables. Y J.-A. Miller, en la publicación de los seminarios de Lacan sigue esa misma lógica.

A continuación, dos preguntas desde el público por parte del Dr. Miranda, sobre la consideración de la figura del padre en las sociedades matriarcales y sobre el riesgo de hablar desde el psicoanálisis sobre lo real, cuando en la propia ciencia no se tiene totalmente definido, dieron paso a sendas respuestas por parte de Laurent.

Sobre la primera, apuntó Éric Laurent que siempre había padre en cualquier sociedad constituida como tal, pero que esta era una función y que como tal, no tenía que coincidir con la del genitor. Lo importante es, en efecto, el uso del padre en cada una de las sociedades. En las sociedades matriarcales suele ser el hermano de la madre, son sociedades de tipo avuncular. Y señaló, al final, una sociedad matriarcal en China que está poco estudiada y que espera que los antropólogos chinos publiquen algo importante sobre estas sociedades, porque al parecer en ellas el tipo de vínculos y de transmisión del linaje está prácticamente restringido al ámbito femenino.

Sobre la segunda pregunta, Laurent señaló que lo real de la ciencia y el del psicoanálisis son diferentes. Lo real de la ciencia es definido a partir de la ciencia misma, es lo que funciona en la experimentación misma. Lo real en la ciencia es lo que funciona, pues bien en el psicoanálisis es justo lo que no funciona, todo lo que entra en la categoría de lo imposible de hacer funcionar, de prever, de entrar en una experimentación... es como un acto fallido, eso para nosotros apunta a lo real, para nosotros funciona como un real en la experiencia humana. Por tanto, el registro de lo real en la ciencia y en el psicoanálisis son dos registros completamente distintos de lo real.

Enric Berenguer señaló las formas típicas del fantasma que se prestan a una socialización, a distinguir de aquellas formas singulares que apuntarían a un más allá. Destacando que hoy día el catálogo de las perversiones ocupa el lugar de brújula hacia falsos reales que se ofrecen al sujeto desde los discursos, precipitando al sujeto a identificaciones colectivas mediante las cuales se trata de crear ciertos vínculos.

Laurent señaló que, en efecto, el significante “perversión” ha cambiado de sentido a partir del momento en que ha pasado a ser un estilo de vida. Desde el momento en que los DSM han excluidos todas ellas menos la pedofilía, -con discusiones muy delicadas, con mucho cuidado sobre ella, y mejor que sea así, señaló, porque depende de dónde se ponga el acento en la definición, puede resultar que por tener relaciones sexuales con una joven de 15 ó 16 años en los EEUU se podría a alguien meter en la cárcel de por vida, lo cual parece un poco excesivo...-, ha quedado esta categoría, y todas las demás han salido del catálogo de los trastornos, se han convertido, como señalaba Lacan, en una “norma”, son maneras de vivir incluso reivindicadas. Pero, en el momento preciso de sacar todos estos items del catálogo de los trastornos, han entrado de golpe como trastornos todo el catálogo de las emociones humanas... Hay que tomar todos estos registros como la manera de vivir la pulsión: por un lado, estilos de vida sexualizados que crean vínculos, comunidades, por el otro, el engrosamiento en un catálogo de todas las emociones humanas tomadas como trastornos...

Si oponemos el lazo social basado en la identificación a un rasgo unario y el lazo social como el funcionamiento del fantasma, hay dos caras del fenómeno. Hay un lado del fantasma en tanto que descripción de una técnica erótica, tipo gay, lesbianas, heterosexuales, masoquistas, etc., pero si consideramos como Lacan que el fantasma en su cara más profunda es cuando el sujeto se agarra a sí mismo en el momento de su pérdida, en el momento en el cual desaparece, lo que surge no son tanto estas comunidades, sino más bien comunidades de jóvenes universitarios europeos: los indignados. Es decir, sujetos que, sin programa político, sin ningún rasgo unario que los una, sólo protestan contra el Otro, contra el Otro infernal. Un Otro que les ha distribuido el saber, los ha sujetado al saber, y que ahora produce sujetos desidentificados que no tienen lugar en el mundo. En el momento de agarrarse ellos mismos gritan, protestan con un grito que es más una enunciación pura que una lista de enunciados, es más bien una pura presencia.

No obstante, no se puede decir que de ahí surja una forma política como tal en el sentido antiguo de la palabra. No hay partidos políticos que recojan, organicen esta pura enunciación en una lista de enunciados. Estamos ante otra manera de constituir una forma política, y no creo que esto sea circunstancial, yo creo que si seguimos la indicación de Lacan, es una nueva forma de lazo social que va a difundirse cada vez más.

Y a pesar de la organización de “Podemos” que surgió como consecuencia de esto, esto va más allá, porque “sí, podemos” en su fundamento más profundo testimonia de lo que no se puede, y no en el registro de la impotencia, no es solo la impotencia del poder que es el régimen actual del poder en nuestras sociedades en las que vemos por todas partes la impotencia del poder a la hora de organizar el mundo, no. Se trata de que vivimos en este caos permanente que se llama Europa, pero este caos no surge de la impotencia, sino que apunta a lo imposible de inscribir del sujeto en la civilización.

En este sentido, es una fuerza, es una energía, una fuerte presencia pulsional y fantasmática dentro del discurso social, que no va a cesar, -y Éric Laurent concluyó de forma quizás algo inquietante-, que va a producir repeticiones...

15 de Junio de 2014

RETALES*. Miquel Bassols (Barcelona)

01:36:00 , por jalvarez Spanish (ES)

Retal es anagrama de letra que sólo la letra hace posible. Nos sirve en castellano para intentar escribir lo que Jacques Lacan enseña en su texto Lituratierra, intento de traducción de lo que escribió en su lengua como Lituraterre. Lo que no cesa de no traducirse de este texto todavía indescifrado nos sirvió así para explicar lo que el propio texto pone en acto por medio de una “demostración literal”, incluso literaria, distinta en este caso a la que por otras vías, Lacan había intentado como “demostración científica” del inconsciente, si ésta fuera posible. No lo es, aunque no por ello hay que dejar de intentarla, una y otra vez. Y es en este intento cada vez renovado donde reside el valor, la agalma incluso, del trabajo de lectura y escritura propio de un Seminario como el que organizó el INES(1) y al que fuimos tan amablemente invitados. Este texto está hecho de los retales -pedazos sobrantes de una tela, piel, chapa metálica- de aquel trabajo.

Contamos con lo que guarda también del lastre necesario para que una embarcación mantenga la línea de flotación conveniente, o un globo en el fluido del aire, aunque sea para terminar desprendiéndose de él si hace falta a la hora de sobrevolar esta Lituratierra que es la experiencia analítica.

Lituratierra incógnita

Lituratierra incognita, decía Jacques-Alain Miller(2) refiriéndose al Seminario sobre “El Sinthome” de Jacques Lacan, lugar de exploración del goce incontable, lugar imposible de representar. Terra incógnita era la zona que en los mapas antiguos quedaba delimitada como una zona en blanco de fronteras imprecisas, región inexplorada, sin nombre ni representación posible, pero donde a veces se encontraba la leyenda hic sunt dracones, aquí hay dragones, seres fantásticos. Hay varios seres fantásticos que guardan su enigma en Lituratierra, texto que puede ser leído por otra parte como un tratado de geografía lacaniana, o también de meteorología, incluso de ecología(3), pero que en todo caso sigue permaneciendo como una zona en blanco en la geografía psicoanalítica, una página en blanco en la que algo cesa de no escribirse en la enseñanza de Lacan y que tendrá sus desarrollos posteriores. Toca así algo de lo imposible de representar, algo de lo más real del lenguaje. El resultado es este texto que es “no-para-leer” como se dice en la contratapa de los “Otros escritos”, que parece a veces ininterpretable, pero es porque él mismo se nos presenta ya como una interpretación que debe ser leída antes de ser comprendida(4).

Situemos de entrada uno de los seres fantásticos que encontramos en el texto de Lacan y que funciona como su mayor argumento, como su objeto en sentido estricto: la letra. Se trata de la letra no en su dimensión de impresión, de la letra impresa como representación de la palabra dicha, dimensión a la que se la suele reducir de manera impropia, sino de la letra que se escribe en la palabra dicha, de la escritura que hay en el decir.

¿Cómo puede estar la letra en la palabra dicha, cómo puede decirse que hay una escritura en el decir? Habitualmente distinguimos el hecho de hablar del hecho de escribir. Es muy distinto que alguien me diga “Nos veremos aquí mañana a la misma hora” que encontrar la misma frase escrita en un papel. En este último caso no tengo ninguna referencia clara para ninguna de las palabras. No sé quién ha escrito la frase, ni sé tan sólo si se dirige a mí, ni cuándo ni dónde ha sido escrita, de modo que las palabras “aquí” y “mañana a la misma hora” han perdido su referente. La escritura, como decía Freud, es el lenguaje del ausente. En cambio, la palabra dicha, dicha en una situación precisa de enunciación, mantiene estos referentes de manera clara y precisa, o al menos lo suponemos.

Vistas así las cosas, hablar y escribir son dos actos distintos, la palabra dicha y la palabra escrita tienen funcionamientos y condiciones diferentes. Pero eso sólo es así si reducimos una y otra a dos formas de representación de algo previo, del pensamiento por ejemplo, entidad de hecho muy ambigua e imprecisa, mucho más en todo caso que el significante o la letra. La hipótesis lacaniana de la instancia de la letra en el inconsciente implica que hay una letra en la palabra dicha, que hay una escritura en el decir. Sin esta dimensión no podría entenderse la propia función de la interpretación en la experiencia analítica, operación que no sólo juega con el significante como tal sino que introduce la dimensión de la letra como soporte material del significante, de la letra vinculada al hecho de tener un cuerpo y al hecho de que las palabras resuenan necesariamente en ese cuerpo. Por este sesgo, vemos de inmediato que la palabra dicha se vincula con aquello que resuena en el cuerpo por el hecho de que hay un decir, una enunciación. Y es por este sesgo que la palabra y la pulsión -ese eco en el cuerpo del hecho que hay un decir, como decía el propio Lacan- se vinculan a la letra.

La historia de la escritura, al preguntarse por el espinoso problema del origen, de los comienzos de la escritura, sostiene que estamos seguros que hay escritura sólo a partir del momento en que es posible la homofonía y el equívoco. Cuando un joven de la tribu de los yorubas le hace llegar a una joven de su misma tribu seis rosquillas ensartadas en una ramita y recibe como respuesta un hilo con ocho moluscos atados, después de lo cual deciden contraer matrimonio, no estamos asistiendo sólo a un ritual que conjuga la pulsión oral con las relaciones de parentesco. Pero hay que saber que en la lengua de los Yoruba, la palabra “efan” quiere decir “seis” pero también “enamorado”, y que la palabra “eyon” quiere decir “ocho” pero también “de acuerdo”(5) de modo que rosquillas y moluscos son así elevados a la dignidad de una letra como soporte material del significante para escribir una carta de amor. Y ello sólo es posible en la medida en que el equívoco y la homofonía han hecho su entrada en la realidad del discurso.

Cuando una mujer encuentra en su sueño escrito el nombre de “Alguero”, la ciudad de Cerdeña, asociado al “regalo” que quiere hacer a su pareja, encontramos también una forma de escritura con la que el inconsciente trata al significante. Se trata aquí de algo distinto al equívoco, se trata de tomar la letra en su materialidad para realizar un anagrama, algo más cercano a la contrepèterie, la metátesis, el juego de letras con el que Lacan inicia su texto con un título que sigue ese mismo juego, Lituraterre.

A partir de ahí, la lengua se convierte en el conjunto de equívocos que la historia de sus hablantes ha dejado persistir en ella, -definición de lalengua que encontramos en el Seminario “Aún”-, como un depósito de restos que la letra se aviene muy bien a materializar, a soportar, a apoyar, según el término que utiliza Lacan en este texto. Es esta letra la que Lituratierra transforma en un corte, en un litoral, también en una tachadura, litura, que es también resto, litter. Y, en una crítica a otras concepciones, señala con énfasis que esta letra es un producto del lenguaje, nunca anterior lógicamente a él, un producto del lenguaje que modifica sin embargo a la palabra.

El estructuralismo lingüístico de Saussure había dejado en el cajón, con todas sus consecuencias, su interesante estudio sobre los anagramas descubiertos en los escritos latinos antiguos, estudio que salió a la luz en 1964 (6), unos años después del texto de Lacan “Instancia de la letra en el inconsciente…” de 1957. Los anagramas descifrados mostraban no sólo la presencia de “un texto debajo de un texto” sino la operación de la letra que recorta el texto mismo siguiendo sus combinatorias con el sólo objeto de cifrar un puro goce del (des)ciframiento. El signo lingüístico de Saussure explota aquí las posibilidades del significante, más allá de las sólidas leyes de la metáfora y de la metonimia en la articulación simbólica del sentido que habían definido la estructura del lenguaje hasta ese momento. Y las explota en los dos sentidos. En primer lugar hace estallar la unidad del signo que articula el significante con el significado, introduciendo el tercer elemento de la letra. Pero también explota las contingencias de esta articulación, -nunca arbitraria como sostenía Saussure, siempre contingente, como sostendrá Lacan- siguiendo la combinatoria de todos los posibles recorridos de la letra. La letra funciona aquí como un recorte en el saber, cavando un agujero que, en la medida en que se quiera llenar de sentido, “recurre a invocar ahí un goce”. De ahí que la letra, la letra como principio material de lalengua, se convierta ahora en una suerte de receptáculo de goce, hasta agotar el sentido.

Sin duda, la obra de James Joyce será aquí para Lacan una brújula a la hora de seguir el hilo de la letra que teje el texto de la Lituratierra, una literatura que se construye como sinthome reducido a un goce opaco de sentido. El término sinthome no está todavía en este texto de Lacan, pero podemos leer las letras que pueden empezar a deletrear sus nuevos anudamientos. Se encuentra una de sus marcas en la singularidad de la letra caligráfica en la escritura japonesa que Lacan eleva a la dignidad de una singularidad de goce que “aplasta” lo universal del significante. Se encuentra también en la singularidad de la letra que cae como gotas de lluvia de la nube del lenguaje para inscribir en lo real el ravinement (el abarrancamiento, el surco que el torrente abre en la tierra dejando restos de su recorrido en los márgenes), el abarrancamiento pues del significado. La escritura, insiste Lacan, es este ravinement mismo, hecho de restos, que hace hueco en el saber para alojar un goce.

Entre centro y ausencia

A veces el detalle de un párrafo -una hoja- puede decirnos algo de la estructura del texto -de la planta entera- según cómo se escoja.

Hemos querido detenernos en la frase que articula estos dos últimos términos -saber y goce-, siguiendo la cita implícita de un poeta, en la página 16 de la edición francesa, página 25 de la traducción al castellano del texto de Lituratierra: “Entre centro y ausencia, entre saber y goce, hay litoral que solo vira a literal si pudiesen, a ese viraje, considerarlo el mismo en todo instante.”

La cita implícita, “entre centro y ausencia”, es de un poema de Henri Michaux que lleva este título. Michaux fue alguien especialmente interesado en la escritura china y japonesa, en la caligrafía oriental que atraviesa toda su obra, y es sin duda uno de aquellos a los que Lacan puede llamar “mis literatos, si puedo hacerlos compañeros míos.”(7) La expresión reaparece en el siguiente momento del poema: “Era a la llegada, entre centro y ausencia, en el eureka, en el nido de burbujas…”

A la llegada hay pues un encuentro —¡Eureka!— entre los dos términos, centro y ausencia, también entre saber y goce. ¿Dónde pueden encontrarse saber y goce? Es en efecto una pregunta para un final de análisis. El problema a la hora de descifrar la frase enigmática de Lacan es que hay algo que no termina de cuadrar, algo que cojea entre los pares de términos que se nos presentan como heterogéneos: centro es un término geométrico, relativo al espacio, ausencia es un término temporal, relativo a las apariciones y desapariciones. Por otra parte centro va emparejado a saber, ausencia va emparejado con goce. Saber y goce son también dos términos heterogéneos: hay un saber imposible sobre el goce, falta siempre un goce de saber. El saber no sabido del inconsciente y el goce más allá del falo, imposible de representar, hacen presente este corte, esta discontinuidad que el término “litoral” escribe en el texto de Lacan. La propia frase de Michaux citada por Lacan hace presente esta discontinuidad, este litoral que introduce una no reciprocidad entre los dos términos, cada uno haciendo de frontera infinita para el otro.

Pero algo de la frase puede aclararse si reintroducimos los dos términos antónimos de centro y ausencia que están latentes: el borde de la periferia, opuesto al centro, y la presencia opuesta a la ausencia. Resulta entonces la siguiente distribución de los términos:

Allí donde el saber está en el centro, hay ausencia de goce. Dicho de otra manera, no hay saber posible sobre el objeto de goce absoluto, das Ding. Allí donde el saber está presente, el goce se convierte en borde del agujero. Allí donde el goce está en el centro, es el saber el que se ausenta, el que se convierte en un borde para ese goce. Hay, pues, discontinuidad, litoral, ruptura, no intersección entre saber y goce, descentrado uno del otro, bordeando cada uno el agujero del otro.

Con la letra, en la medida en que inscribe este litoral en lo real, hay viraje a lo literal, obtenemos una intersección posible, un pasaje. La letra escribe así un saber sobre el goce y cifra también un goce del saber. Aquello del goce que pasa al inconsciente es así (des)cifrado por la letra como saber.

Señalemos para concluir que esta operación será leída por Lacan sólo a la vuelta de su viaje al Japón donde hace la experiencia de un “poco demasiado” -“ce petit peu trop” es su expresión- del goce de la letra que la caligrafía japonesa hace presente en esas obras llamadas kakemono. Aquello que a la ida aparecía en la geografía como discontinuidad del litoral entre centro y ausencia, se revelará entonces como el borde de una presencia irreductible, recortada por la letra de Lituratierra.

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Notas:

1-. Se trata del XIII Seminario para docentes del INES (Instituto Nueva Escuela), en su ciclo de formación permanente, que se realizó en Buenos Aires el 20 y 21 de Noviembre de 2013.

2-. En su Seminario del 12/01/2005 (inédito).

3-. Así lo indicaba Eric Laurent en su intervención en el Curso de Jacques-Alain Miller, “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, capítulo XVI. Paidós, Buenos Aires 2003.

4-. Varias referencias para orientarse en Lituratierra: Jacques-Alain Miller, en su Curso de 1996-1997, “La fuga del sentido”, capítulo VII, “Monólogo de la apalabra”; en su Curso de 1998-1999 en colaboración con Éric Laurent, “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, capítulo XI, “El camino del psicoanalista”, y capítulo XVI “Invariantes lacanianas”, en Editorial Paidós. También: Jacques-Alain Miller, “L’or à gueule de la lituraterre”, en L’orgueil de la litérature: autor de Roger Dragonetti, Genève, Droz, 1999. Éric Laurent, “La carta robada y el vuelo sobre la letra”, en Síntoma y nominación, Buenos Aires, Colección Diva 2002. Sin olvidar el Seminario XVIII de Jacques Lacan (1971), “De un discurso que no fuera del semblante”, en su clase del 12 de Mayo dedicada a la lectura sobre Lituratierra, en Editorial Paidós.

5-. El ejemplo está recogido en el libro de Ignace J. Gelb, Historia de la escritura, Alianza Editorial, Madrid 1976. La historia de la escritura que Lacan cita con más frecuencia es la de James Février, Histoire de l’écriture, Payot 1948.

6-. Gracias a Jean Starobinsky, Las palabras bajo las palabras. La teoría de los anagramas de Ferdinand de Saussure, Barcelona, Gedisa, 1996.

7-. En la página 123 del Séminaire XVIII, leyendo su texto Lituraterre. Otro poema del mismo Henri Michaux parece hecho a la medida del texto de Lacan y de su operación de lectura. Se trata del poema titulado J’écris (Yo escribo) y resuena de inmediato en la geografía de Lituraterre: “… escribo porque he aprendido a leer la arena y el agua la sombra la nube y el vuelo de los pájaros // escribo para atraparme en el borde del mundo retomar aliento detenerme mirar escuchar// […] escribo porque de los Chinos aprendimos los secretos de la tinta y del papel // escribo para colmar los agujeros negros de cada día // escribo para saber por qué escribo”.

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From: El Latigazo nº 5 http://www.latigolacaniano.com/espa%C3%B1ol.html

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    Jacques-Alain Miller, Cartas a la opinión ilustrada.

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