El Psicoanálisis Lacaniano en España

El Blog de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

28 de Enero de 2015

Resonancias, por Beatriz García Martínez

15:01:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

“Lo que hacían los dibujantes de Charlie Hebdo es inaceptable. La libertad de expresión tiene límites, no se puede ofender…”

Palabras escuchadas en boca de personas a las que quiero me sumieron en la perplejidad. Entonces, ¿no se puede responder a las religiones en tanto instituciones de poder que se pretenden dueñas de la verdad? ¿Socrates debió callarse?,  ¿y también Galileo y Darwin? ¿Dónde pondremos el límite a lo que se puede o no decir? ¿la culpa es de las víctimas por ir demasiado lejos?

Momento de comprender: hay una resonancia. Se trata de las palabras tantas veces oídas a propósito del inicio de la guerra civil española: fueron imprudentes, quisieron ir demasiado deprisa, no tuvieron en cuenta que ciertas cosas no se pueden tocar de cualquier modo. El anticlericalismo brutal de los republicanos es culpable. Quemaban conventos, mataban curas. Pasó lo que tenía que pasar. Culpa, silencio, miedo: represión. Mejor callar, no remover las aguas.

En España no hubo una revolución como la francesa. Ni siquiera una ley de separación de la Iglesia y el estado. En España el estado continua financiando a la iglesia católica. El miedo o la negativa a tocar eso continúa hasta hoy. Ningún partido en el poder se ha atrevido a revocar los privilegios de la iglesia católica, que son muchos. La iglesia española aspira a que sean más, a intervenir en política. Por los pelos nos hemos librado de una nueva ley del aborto aberrante.

En los años 7 (1), Lacan habló del retorno de lo religioso como respuesta frente al vaciamiento de sentido que introduce la ciencia: “por poco que la ciencia ponga de su parte, lo real se extenderá y la religión tendrá entonces muchos más motivos aún para apaciguar los corazones. La ciencia, que es lo nuevo, introducirá montones de cosas perturbadoras en la vida de cada uno. Sin embargo, la religión, sobre todo la verdadera, tiene recursos que ni siquiera podemos sospechar. Por ahora basta ver cómo bulle. Es algo absolutamente fabuloso.

Se tomaron su tiempo, pero de pronto comprendieron cuáles eran sus posibilidades frente a la ciencia. Será necesario que introduzcan un sentido a todas las perturbaciones que introduzca la ciencia. Y sobre el sentido conocen bastante, ya que son capaces de dar sentido a cualquier cosa: un sentido a la vida humana, por ejemplo (…) La religión les encontrará sentidos truculentos.”

Vemos en nuestros tiempos de capitalismo y tecnociencia retornar la religión y con ella la posibilidad de la blasfemia (2), un término que había caído en desuso en el mundo desacralizado en el que creíamos vivir. En Francia las manifestaciones multitudinarias de católicos contra el matrimonio gay lo muestran. Los atentados contra Charlie Hebdo también. El intento de educar en los principios de la laicidad parece fracasar. Para algunos, más vale claudicar, ser prudentes, no tocar lo sagrado.

En España, en lo que concierne a lo legal, no existe el delito de blasfemia (sí el de injurias, que se refiere, no a ideas, sino a personas o grupos). Pero sabemos que, mas allá de las leyes, existe un acuerdo tácito, llamado “el consenso” por quienes hicieron la transición, de no cuestionar ciertas cosas, de no atravesar ciertos límites que podrían traer retornos de lo peor. Consenso podría ser el significante de un cierto síntoma español. Es un fantasma de miedo de unos e impunidad de otros que aún atraviesa la sociedad española. Sus efectos son palpables. Hay muchas cosas sagradas, una de ellas el lugar de la iglesia católica.

Los lamentables hecho ocurridos en Paris quizá puedan servir para estimular un debate sobre la importancia de luchar por la libertad de tocar lo que desde siempre ha sido intocable. Una libertad que en nuestro país ha sido escarnecida durante siglos y que nunca, en ningún sitio está lo bastante asegurada porque, como dice Marie-Hélène Brousse (3) en su artículo sobre los atentados de Paris, el parlêtre es adicto al sentido y el ateísmo, en su sentido más amplio, será siempre una posición amenazada (3).

El psicoanálisis estuvo fuera de posibilidad en la sociedad española durante el periodo franquista en el que el catolicismo era prescriptivo. Dictadura y psicoanálisis no concuerdan. Aún hoy, la opinión ilustrada es hostil, está más bien comprometida con la nueva religión, la ciencia.

Aunque la ciencia moderna se funda sobre la crítica de las certezas premodernas, no llegó a abandonar la idea de una armonía entre el pensamiento y el mundo, solo reemplazó la idea medieval de la armonía preestablecida entre teología y política por el discurso científico, pretendidamente objetivo.

La teoría lacaniana promueve un retorno al momento fundante de la modernidad: reconocer lo irreductible de aquello que no anda y su carácter constitutivo. El psicoanálisis se ocupa de lo que no anda, de lo que no puede ser gobernado ni educado, y propone hacer algo diferente con eso.

Para sobrevivir el psicoanálisis necesita la libertad de decir. No solo en las consultas, también en la sociedad. Una cosa es el respeto a todas las creencias y otra desorientarse pensando que todo vale lo mismo.  La libertad de reirse de las ideas es irrenunciable si no queremos retornar a la religión y la represión del pensamiento. No se trata de creer en la verdad de forma sadiana sino de defender una ética de lo real que pueda reconocer, por ejemplo, que siempre habrá retornos de violencia por más que respetemos todas las creencias.  Y ninguna precaución nos protegerá de eso. Siempre habrá quien responda con la violencia. No por eso hemos de dejar de intentar construir un lazo social donde cada uno pueda expresarse, no solo quienes se creen en posesión de la verdad . En España lo tenemos pendiente.

Una oportuna anécdota me fue referida hace poco:  En los momentos previos a la Segunda Guerra Mundial Hitler pone sus ojos en los Sudetes, en Checoslovaquia, pero el resto de los países, liderados por el Reino Unido, quieren evitar una guerra a toda costa. Chamberlain, primer ministro, es partidario de una política de apaciguamiento. En un intento por evitar lo peor, viaja a Múnich y consigue arrancar de Hitler un acuerdo de renunciar a cualquier otra pretensión territorial en Europa a cambio de que el gobierno de Praga reconozca un régimen de autonomía para la región de los Sudetes. Chamberlain regresa a Londres exhibiendo el acuerdo y declarando que era el acuerdo de paz para una era. Fue entonces cuando Churchill reprochó a Chamberlain: os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra…elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Se trata de nuevo del falso dilema entre libertad y seguridad. Sabemos que no hay seguridad posible por mucho que renunciemos a nuestra libertad. Siempre hay un resto que retorna.

Sabemos que existe la responsabilidad de un sujeto en lo que le ocurre, su posición subjetiva, pero en cuanto a posición política, la del psicoanálisis es inequívoca: la libertad de hablar de todo no es negociable. Limitar el derecho a reírse de cualquier ideal es retroceder ante el retorno de la religión que, como decía Lacan, triunfará seguro porque es una máquina prodigiosa de producir sentido. “El psicoanálisis- dice Lacan (1)- no triunfará sobre la religión, justamente, porque la religión es inagotable. El psicoanálisis no triunfará,  sobrevivirá, o no”.

NOTAS

(1)           El triunfo de la religión. Jacques Lacan. 1976. Ed Paidos.

(2)           El retorno de la blasfemia. Jacques Alain Miller. Lacan Quotidien Nº1.

Una minoría oprimida. Marie-Hélène Brousse. Lacan Quotidien Nº9.

26 de Enero de 2015

Wolinski ¡santo súbito! por Jacques-Alain Miller (París)

12:06:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

 

Desde París, martes de enero 2015, 23 hs.


The Massacre at Paris! Título de Christopher Marlowe. El inglés le debe la palabra al francés. ¡Cocorico! Se lo refiere a partir de 1580. La Saint Barthelemy es de 1572. Es el sujeto de la obra. Chereau la puso en escena hace tiempo, viajé a Lyon, fue fantástico, aun puedo ver los altos decorados híbridos, que mezclaban el Renacimiento con la Revolución industrial, de Richard Peduzzi (un amigo).
La reciente masacre en París hace cacarear al mundo entero. En época de Lacan, "el discurso universal", como lo llamaba él, se consideraba una abstracción o un postulado, o una suerte de idea reguladora. Y bien, de virtual que era se ha vuelto bajo nuestros ojos actual, o incluso actualidades. ¿Y allí, qué dice? Estamos muy lejos de ese "reino de los sutiles" concebido por Kant, donde confluían todas las buenas voluntades. Esta famosa "voz de la razón”, que según Freud terminaría siempre por hacerse escuchar –es el acto de fe de las Luces– nos cuesta percibir su murmullo en el estruendo del ambiente. Quisiera que el filósofo encuentre en la lectura del diario su plegaria matinal, pero el clínico, debe constatar que Clio es un personaje en busca de autor, y que sufre de la enfermedad de las personalidades múltiples.
No encuentro a nadie que esté de acuerdo consigo mismo
El presente asunto está muy embrollado. Terrorismo, islam, islamismo, islamofobia, muerte a los judíos, libertad de expresión, libertad de pensamiento, derecho a la blasfemia, respeto por la religión, choque de civilizaciones, suicidio francés, voluntad divina, voluntad de poder, valores republicanos, derechos del hombre o de la Oumma. Las opiniones tironean cada una para su lado. Incluso no encuentro a nadie que esté completamente de acuerdo consigo misma. ¡Qué mezcolanza! ¡Qué cacofonía! Y también ¡qué qui...bo! Creeríamos estar en un momento de "pelea en el salón" de un western a la antigua.
Se esperaban motines en tierra del islam. Algunos muertos aquí y allá. Están resignados. Nadie cuenta más. Pero sorpresa, Su Santidad el papa, sin embargo en ayunas, que amenaza de sopetón, con su falso aire de Fenandel, con "darle un castañazo" al tipo, como dicen en Courteline, si el desdichado, que ni lo piensa, le falta el respeto a su madre. Es para reírse, por supuesto, para hacerse comprender. Es latín, eso, el llamado a la madre para significar intocable. También lo encontramos en Albert Camus.
Y para coronar todo, la transfiguración de Charlie, "diario irresponsable", en símbolo del Espíritu del mundo (Weltgeist de Hegel), ver del Espíritu santo. Cuando los judíos dejados a su suerte, adoraron el Vellocino de oro, ya no era algo muy brillante para un pueblo elegido. Vean ahora a la mitad de la humanidad devota de los misterios de Eleusis, celebrando una suerte de falo completamente loco. ¿Hola? No pero… ¿hola qué? ¿Es una ópera satírica? ¿un episodio de Pantagruel? ¿de Signé Furax? ¿de los Monty Python? o ¿simplemente un jugada que nos hace el príncipe de las Tinieblas? ¿Quien arregla, quien escenifica todo esto? ¿Sade? ¿Satan? ¿Sollers? Si es la Providencia, entonces ¡Dios es Charlie!
¿Renacerán en el "campo de las estrellas" ?
Señalé hace algunos días que la cubierta verde de Mahoma llorando hacía presagiar la derrota de la línea pulsional, y el esbozo de un giro sublimatorio. Hoy estamos en eso. Eso sublima a todo vapor en torno de los ataúdes, idealiza, estetitiza a muerte. Vean la tapa de Elle. La paloma de la paz sostiene en su pico en lugar de la rama de olivo, un lápiz… El pájaro blanco sin mirada, con el párpado cerrado volando… se eleva sobre un fondo azul claro, inmaculado.
Se peticiona la entrada de los difuntos en el Panteón. Por espíritu demagógico. Arrabal reclama para ellos el premio Nobel. Se espera ahora las manifestaciones en la plaza Saint-Pierre a grito de "Wolinski santo súbito! Se dice que un asteroide mañana será bautizado con el nombre de Charlie, quien abatido en la Tierra, renacerá de este modo "en el campo de las estrellas" (Victor Hugo) –y tal vez incluso las stars, si Hollywood no cede a los djihadistas.
Nada ilustra mejor el giro sublimatorio de Charlie que el relato que pudimos leer hace tres días en Le Journal du dimanche. La viuda de Wolinski, la bella Marysa, entró en su oficina. "La habitación tenía una aureola de dulce penumbra". Ella vio "pegado en la pared" ese dibujo. Hizo de él "el último dibujo de Wolinki".
Continuará
Publicado en Lepoint.fr el 22 de enero de 2015.
Traducción Silvia Baudini

 

 

22 de Enero de 2015

Los valores de la República por Jacques-Alain Miller (París) // Todos somos Charlie... Y mucho más por Gustavo Dessal (Madrid)

20:32:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Los valores de la República


Por Jacques-Alain Miller

Desde  París,  lunes 19 de enero 2015, 8 hs.


¿Y qué hace la Compañía? No omitir jamás hacerse la pregunta. No para orientarse, pues habitualmente sus miembros los encontramos en los cuatro puntos cardinales. Sino para que sirva de ejemplo.

Vean, de un lado el papa Francisco esta cerca de nuestros hermanos musulmanes. Comparte su indignación, la ira de ellos, y su ira, la violencia no le da miedo, “es normal”, dice. Ciertamente, boxear no es matar. Vayamos a Francia. La Compañía allí está cerca de los infieles y de los anticlericales furiosos. Su revista Estudios –voy a renovar mi suscripción– publica en su sitio las primeras planas de Charlie burlándose del papa y de los cristianos. “Hay una forma de irrisión que puede ser fecunda” señala el padre Euvé, redactor en jefe.

Las caricaturas fueron retiradas arriesgando el todo por el todo luego que el papa habló. ¿Cómo podría haber sido de otro modo? La Iglesia tiene como doctrina oficial el ecumenismo. Apuesta a la solidaridad inteconfesional de los creyentes. El papa que metía la pata, quiero decir el docto Benedicto XVI, hizo ver en su época lo que costaba citar, sin malas intenciones, palabras poco cordiales sobre Mahoma mencionado como un emperador bizantino del siglo XIV: por así decirlo.

“Le hizo estallar la raza a ese dolobu” (1). El que se quema con leche ve una vaca y llora. A partir de allí,  dejaron la cháchara del papado con el Profeta! Y además sería mucho pedir a un papa que bendiga la blasfemia a la francesa. ¿Pero también, quién no sabe que están vacunados contra el Vaticano? Mientras que el último Mahoma de Charlie, su Mahoma compasivo, su “Mahoma con nosotros”! es recibido en el mundo musulmán como se ve que lo es, no se tiene el recuerdo de que la larga serie de primeras planas anticlericales del hebdo hayan provocado cualquier reacción del pueblo cristiano. Cool, zen, indiferente, no estaba al corriente, se burla de los que se burlan. Ciertamente no podemos excluir que en el futuro, despiertos de su sueño, dogmático por los poderosos clamores mahometanos, los integristas de Civitas den pruebas de emulación. Queda que por el momento, vemos a pocos católicos incluso iluminados hacer con la misma fuerza que los hermanos Kouachi. ¿Pero quién sabe?

Admiro a la Compañia de Jesús el tirar de los dos extremos de la cadena. Pueden tratar a los tres asesinos como “super imbéciles” o “enfermos mentales” (pero, ¿es políticamente correcto?), no podemos descalificar con tanta desenvoltura mil setecientos millones de musulmanes que expresan de diversa manera el profundo malestar que les causan las bromas de colegiales de ese diablillo de Charlie.

No encuentran un número suficiente de imanes 'con capacidad' para reeducar a la juventud musulmana de Francia, para inculcarle 'los valores de la República', ¿se tomará ahora a cargo la reeducación  de la Oumma (2) en su conjunto?, sería una impertinencia.

Sin embargo,  la tarea no les daría miedo a nuestros “Grandes cabezas blandas”  del siglo XIX, que no se la pasaban lloriqueando, lejos de ello, no disgustaban a Lautreamont. Guizot, Edgar Quinet, Hugo, prodigaban fórmulas como: “Francia guía a la humanidad”, Francia “madre de los pueblos”, “iniciadora del género humano”, “educadora de naciones”, “institutriz del mundo”. Los san simonianos tomaban a los franceses como “pueblo verdaderamente sacerdote, y digno de iniciar a todos los pueblos en la comunión universal”.

La Francia de Michelet era “portadora de la causa del progreso”, “la nave piloto de la humanidad”. Los escolares aprendían en el manual de Lavisse que “nuestra patria es la más humana de las patrias”. Para Gambetta, Francia era la “nodriza de las ideas generales del mundo”.

Francia, decía Jules Ferry, debe ejercer “sobre los destinos de Europa toda la influencia que le pertenece. Debe difundir esta influencia a todo el mundo”. Finalmente Peguy, al final del siglo, unía la fe con la democracia, y exaltaba un universalismo bifásico: "Francia tiene dos vocaciones en el mundo, su vocación de cristiandad y su vocación de libertad. Francia no es solo la hija mayor de la Iglesia, es innegablemente una suerte de patrona y testigo (y a menudo mártir) de la libertad en el mundo”.


Tomo prestado este florilegio de M. Michel Lacroix (Elogio del patriotismo, Pequeña filosofía del sentimiento nacional, Robert Laffont, 2011). Sin duda ese “mesianismo francés” como lo llama con mucha justeza hoy tiene un acento delirante. También tiene una faz negra: fue la tierra fértil del colonialismo. Colonialismo interior también: te asimilas o te mueres. Eso no impide que se haya visto con motivo de la marcha del 11 de enero que ese discurso teñido de megalomanía tuviera todavía bellos restos en el universo. Por una parte explica la pandemia emocional. Por otra parte puede sostenerse que tan enfé (3) como sea, es solidario del genio francés.

Francia surgida de la Revolución no hizo aquí más que tomar el relevo de nuestros Reyes, según la lógica puesta en evidencia por Tocqueville en materia de política y de administración. “La excepción francesa” no es solo un dispositivo de excepción fiscal que favorece a las obras del espíritu.

Designa el lugar distinguido que Francia adquirió en la cristiandad, y en la modernidad como “hija mayor de la Iglesia” (a pesar de sus amistades con Soliman bajo Francisco Iro y con los protestantes alemanes bajo Enrique IV, por miedo de hacer caer a la Casa de Austria) y como “país de los Derechos del Hombre” (a pesar de los crueles incumplimientos demasiado conocidos)

"Dei gesta per Francos" se conjuga, por asi decirlo, con "Libertatis gesta", en el más puro espíritu de Peguy.

Habría allí con qué volver a dar brillo a esos “valores de la República” invocados estos días como un mantra, mientras que a menudo basta con mirar quien martilla con plegarias para saber que estamos en la impostura

¿De qué “República” se trata? Ciertamente no de la Quinta. No, como los revolucionarios del 89 –Marx lo recuerdo en el comienzo de su 18 Brumario– se identificaban a los Romanos de la Antigüedad, nuestras elites se dan aires de grandeza, en estos tiempos de crisis, Tercera República.

No resisto el placer de seguir una vez mas el texto elocuente de Michel Lacroix. La Tercera República, dice, fue especialmente en su primer período, 1870-1914 "la edad de oro del patriotismo”. "En primer lugar, el Estado republicano consideraba  mantener el sentimiento patriótico como su tarea prioritaria. Tenía una política activa de inculcar los valores nacionales. Nuestros gobernantes estaban convencidos que Prusia debía su victoria sobre Francia en 1870 a sus maestros de escuela. (…) La República francesa nacida luego de la derrota quiso seguir el ejemplo que le daba el enemigo. Para los franceses como antaño para los Prusianos, la recuperación pasaría por lo tanto por la escuela, y las virtudes patrióticas formarían la espina dorsal de la enseñanza.

(…) Con excepción de algunas voces discordantes (los anarquistas y los marxistas, para quienes “los proletarios no tiene patria”), los hombres de la cultura compartían el credo patriótico. (...) Otro factor determinante : el “pacto social” que obtuvo la aprobación de la mayoría de los ciudadanos. Ciertamente, Francia de la Tercera República no escapaba a los conflictos de clase. (…) Las injusticias sociales eran evidentes. Pero, globalmente, los ciudadanos se reconocían en la sociedad y en el Estado que lo encarnaba. (…) La escuela permitía el ascenso social”.


Este es en suma lo que pinta el paraíso perdido de Francia de 2015. Solo esta adelantada en un punto: en nuestros días Ravachol no tiene heredero y los marxistas, persuadidos que los proletarios son apátridas ya no son legión. ¿No sería mas bien la Banca y no la Clase la que no tiene patria?

Hago la pregunta. Por lo demás, retorno de pleno a la Tercera! Se encontró la panacea. El speech de Manuel Valls que le valió la ovación unánime de la Asamblea nacional de pie, era la Tercera vintage.

Ese Catalán, hijo de un artista, tuvo el olfato de elegir a Clemanceau como figura tutelar e ideal del yo. Pero ya antes de su discurso, todos los diputados cantaron la Marsellesa al unísono. Se señaló que era un hecho inédito desde el 11 de noviembre de 1918. Hasta qué punto perdieron la chaveta.

Sí, las grandes figuras de la Tercera República tratan de reencarnarse entre nosotros. Pero tal como los seis personajes de Pirandello en la admirable puesta en escena de Demarcy-Mota en el Teatro de la Ville, con la traducción adaptación de François Regnault, difícilmente encuentran actores “con capacidad” de sostener su papel. A decir verdad, hay uno solo entre nuestros hombres públicos que  nos llega directamente de la Tercera República.

Los otros hacen semblante. ¿Quién es? ¿Se dan por vencidos? Ese viajero del Tiempo es Plenel, mi amigo Edwy..

Lo observo luchar, tembloroso, habla fuerte, recrimina, vitupera, en el nombre de una República poderosamente idealizada, de la que no se dirá que nunca existió. Ella existió, sí, pero en el imaginario de nuestros ancestros, en el punto en que siglo XIX y XX se juntan.

Plenel, ¡nuestro superyó republicano! No prodigo este epíteto en vano. El caso Edwy Plenel ayuda a comprender porqué Freud tiene cuidado en precisar que “el superyó del niño no se forma a imagen de los padres, sino mas bien a imagen del superyó de ellos”.

Definición por recurrencia, que abre a la serie de los siglos: “se vuelve el representante de la tradición, de todos los juicios de valor que subsisten de este modo a través de las generaciones”.

Cuando escuchamos a Plenel tan vehemente en estos días, creeríamos escuchar a un Hibernatus o a un Hombre con la oreja rota, congelada o desecada en tiempos de affaire Dreyfus, y que hubiera retomado los colores de la vida hacia 2006, en la creación de Mediapart, del que soy fiel abonado desde el comienzo. Si pongo el cursor en el affaire Dreyfus, es por muchas razones, y en primer lugar porque Plenel mismo ubica su reciente panfleto, Para los musulmanes (La Decouverte, 2014) bajo el patronazgo de Zola, y precisamente de un artículo del mismo titulado “Para los judíos” publicado un año y medio antes de J´accuse. Pero sobre todo el Affaire fue el crisol de un concepto de "la Izquierda” que se mantuvo durante un siglo, y del que hoy Plenel es el perforante poeta. Conocemos la tesis que defiende Jean-Claude Michéa en sus últimos libros, y le hace frente de manera brillante sobre este punto a Jacques Juillard, sabio historiador de las izquierdas francesas.(puede seguirse la controversia en su obra: La Izquierda y el Pueblo. Flammarion 2014). El asunto marca el momento en que el movimiento obrero, que hasta entonces había mantenido a raya a la izquierda burguesa, confluye con ella par dar nacimiento a los “intelectuales” y a ese mito de la Izquierda que se degrada bajo nuestros ojos hasta volverse obsoleta. Los dos componente de ese puro producto de síntesis política parecen comprometidos en un inexorable proceso de separación. Los obreros votan el Frente Nacional y los burgueses que pasan al (social-) liberalismo que ¿continúa a la  izquierda?

En lo esencial, una pequeña burguesía intelectual, funcionaria y sindical, enamorada de un fatasma que se oculta con sus abrazos. Si no tuviéramos a Planel para cantar la Izquierda de antaño, ¿quien? No veo a nadie, ni siquiera Melenchon que pasó con armas y equipaje al ecosocialismo.

Cuestión “valores de la República” no veo por el momento mas que un solo rival a Plenel. Educada en un serrallo donde la República era mas bien “la mendiga”, Marine Le Pen, a despecho de su transformismo, de sus dotes de camaleón, está poco segura todavía de sus palabras. ¿Nicolás Sarkozy? ¡Cómo balbucea sin el texto de Henri Guaino! ¡Qué perdido que parece! un personaje en busca de autor, como en Pirandello. Alain Juppé, François Fillon, etc.? Pagan el precio de su buena educación: ninguno sabe escalar la montaña de estiércol para lanzar con convicción los cocoricos de rigor.

Por caridad, no hablaremos de los primeros comulgantes, François Bayrou, François Hollande.

No, no veo más que a Valls que sepa sostener el tono Clemenceau frente a Plenel triunfando como Zola redivivo

El primer poli de Francia contra el número 1 de los intelectuales de izquierda, impiadosos los dos (y también mi querida Christine Angot) con Houellebecq o Zemmour.

Pero divergen sobre Dieudonné. Es que uno la da prioridad al gran miedo de los judíos sobre el malestar de los musulmanes, mientras que para el otro, la islamofobia sustituye largamente al antisemitismo.

Continuará

Algunas referencias

Las palabras del papa: la información más precisa fue dada por i.media que se presenta como “agencia de prensa en lengua francesa especializada en el Vaticano”.

“No se puede insultar la fe de los demas, asegura el papa Francisco al mismo tiempo que elogia los beneficios de la libertad de expresiòn. - I.Media

 

Las palabras del padre Euvé:

http://www.lepoint.fr/societe/ charlie-hebdo-l-audace-des- jesuites-de-la-revue-etudes- 12-01-2015-1895848_23.php

El reintegro de las caricaturas: bello texto de la redacción de Estudio en su sitio, con el título.

« Retentissement ». Lo doy en extenso al final. Se leerá también con interés el artículo notable de Laurent Wolf « Sade, un intégriste de la lucidité ».

Los imanes: puede leerse en Le Monde del sábado el artículo de Ariane Chemin y Anna Villechenon vemos que los futuros imanes formados en la Gran mezquita de Paris no están exactamente destinados a ser como lo fueron antaño los instructores, los “húsares negros de la República” La expresión viene de Peguy.

Nuestros .jóvenes maestros eran bellos como húsares negros. Esbeltos, severos, ajustados. Serios y temblando un poco por su precoz, su súbita omnipotencia.”

http://abonnes.lemonde.fr/ societe/article/2015/01/17/a- la-grande-mosquee-de-paris- les-futurs-imams-vident- leursac_4558443_3224.html? xtmc=la_grande_mosquee&xtcr=1

« Dei gesta per Francos », más o menos « L’action de Dieu passant par les Francs » : con este título fue narrada la primera Cruzada por Guibert de Nogent. Ver ese nombre en el Diccionario de la Edad Media.

PUF, 2002 ; numerosas referencias

La « fija mayor de la Iglesia » : Lacordaire dixit, en un discurso a  Notre-Dame-de-Paris el 14 de febrero de1841 ;comparaba la singularidad francesa a la elección del pueblo judío. Ver la intervención en 2013 del cardenal Barbarin ante la Academia de Ciencias morales y políticas:

http://lyon.catholique.fr/IMG/ pdf/la_france_est_elle_encore_ la_flle_ainee_de_l_eglise_ cardinal_barbarin_15042013_v2. pdfRetentissement

«¿Qué esperábamos de la revista Études ? Ciertamente que se tome el  tiempo para reflexionar ante los trágicos  acontecimientos acaecidos en la sede de Charlie Hebdo. Nosotros decidimos publicar en nuestro sitio una reacción en caliente. Para manifestar nuestro apoyo a nuestros cofrades asesinados, elegimos reproducir algunas “primeras planas” de la revista que se refieren al catolicismo. Era un medio de afirmar que la fe cristiana es mas fuerte que las caricaturas que podemos hacer de ella, incluso si los cristianos se sintieron ofendidos. Sin duda esto hubiera necesitado explicaciones mas extensas. Decir que nosotros somos “Charlie” del que no compartimos la línea editorial desde antes, ni forzosamente el humor, es decir que la libertad de expresión es un elemento fundamental de nuestra sociedad” (Declaración de la conferencia de obispos de Francia el 7 de enero). La repercusión de estos acontecimientos arrojó confusión sobre lo que parecía que iba de suyo. y eso nos entristece.

Para poner fin a las polémicas, hemos decidido retirar el acceso a la pagina que las hizo nacer. Daremos en nuestras columnas un amplio lugar a las preguntas que estos acontecimientos provocan y a los comentarios que suscitan.

El interés por la revista, manifestado en esta ocasión por el eco considerable que recibió nuestra iniciativa nos alienta y nos compromete a proseguir libremente nuestro trabajo de reflexión”

» http://www.revueetudes.com/ archive/article.php?code=16644

Publicado el  19/01/2015 en lepoint.fr

N. de T.:

(1) Miller emplea una expresión del lunfardo francés, que consiste en invertir las sílabas de determinadas palabras en este casoenlecu por enculè

(2) comunidad de musulmanes

(3) es una ciudad Ortodoxa en el Koura distrito del Norte del Líbano, a 65 km de Beirut

Traducción Silvia Baudini

 

 

Todos somos Charlie... Y mucho más

Vía http://www.telam.com.ar/notas/201501/91341-todos-somos-charlie-y-mucho-mas.html

 


Por Gustavo Dessal (Madrid)


El terrorismo argumentado en el Islam es la contracara del poder contemporáneo. Del mismo modo que el poder se ha vuelto invisible, ilocalizable, disperso en la extraterritorialidad del ciberespacio, el terrorismo es su doble. También él es en el fondo invisible, un enemigo que no tiene rostro, a menos que nos creamos que el rostro de Bin Laden, Mohamed Atta, los hermanos Chérif, Said Kouachi y otros monstruos semejantes conforman el retrato fiel de aquello que los infieles llamamos terrorismo islámico.

¿Quién nos gobierna? No hay respuesta precisa a esta pregunta, porque vivimos en un mundo en el que ya no podemos distinguir quién es el amo. El amo es una figura del pasado. Hoy está fraccionado, difuminado, licuado (Bauman dixit) en los algoritmos que diseñan las ondas que vuelan por el espacio y que transportan imágenes, virus, datos, bitcoins. El amo se ha desmaterializado, y su doble, el Nuevo Terror, es la manifestación de su retorno en lo real.

Arturo Pérez Reverte publica una columna titulada Es la guerra santa, idiotas (El Cronista Comercial, 8-1-14). Es una vieja costumbre de este escritor llamar idiotas a todos los que no piensan como él. Tal vez, como enseña Lacan, Pérez Reverte recibe su propio mensaje en forma invertida, y el idiota sea él, cuando escribe: ...pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas.

La historia no se repite, aunque suele repetirse la estupidez del maniqueísmo, la debilidad mental de la respuesta en espejo, la miserable réplica de ese fanatismo que hoy se disfraza con los ropajes de una interpretación delirante del Corán. La idea de una guerra de civilizaciones, según la tesis de Huntington, es muy tentadora. Pero lamentablemente resulta inservible. No solo por su falacia argumental, sino por su ineficacia práctica. A menos que nos propongamos seriamente una nueva Solución Final, pero esta vez aplicada al mundo musulmán, la cordura debe inclinarnos a no perder la cabeza. Porque uno no solo puede perderla por la espada de un yihadista (como otrora bajo la cuchilla de la guillotina republicana), sino también intoxicándose con el discurso que promueve el mensaje O nosotros, o ellos. ¿Quiénes son ellos? No hay tal distinción. Esa diferencia -mal que le pese a Pérez Reverte y a todos los que piensan como él- forma parte de la lógica de la modernidad que culminó en el siglo pasado. Pertenece a una etapa de la humanidad en la que aún existían categorías capaces de establecer un ordenamiento en la complejidad social y política de la historia.

Ahora estamos en otro tiempo, un tiempo en el cual la violencia terrorista es el síntoma espectacular de una violencia que el discurso neoliberal ha desencadenado al desactivar todas las barreras, las señales de alarma, los límites, al propagar la Idea Universal, totalizadora y totalitaria, de que todo es posible.

¿Por qué debemos aceptar el todo es posible en el plano del terror financiero, pero somos presa de la perplejidad ante esa otra forma del terror cuya raíz resulta ser secretamente la misma? ¿O acaso el Estado Islámico ha nacido de un repollo? ¿Por qué las democracias occidentales se mesan los cabellos cuando sus metrópolis son golpeadas por la furia terrorista, pero desde la Casa Blanca hasta el Palacio del Elíseo reciben con honores de estado y alfombra roja a las autoridades de países como Qatar o Arabia Saudí, que financian los semilleros de fanáticos asesinos?

Si alguien hoy en día cree que entre la yihad islámica, Wall Street, el narcotráfico, las monarquías árabes, los fabricantes de armamento, la CIA, y la tecnociencia no existe ninguna clase de vínculo, entonces se ha quedado atrapado en el pensamiento de Aristóteles, muy sabio para varios siglos, pero algo anticuado para los tiempos que corren.

Francia es hoy el objetivo castigado. Se quiere buscar para ello un sentido: la participación del estado francés en Mali, en los bombardeos al E.I., etc. No queremos reconocer que el terror no es un Accidente en la buena marcha de Occidente, (hay, curiosamente, tan solo una letra de diferencia), sino que es parte sustancial de su propio desenvolvimiento. Porque incluso las nociones de Occidente y Oriente han perdido su significado.

Hoy el terror alza la bandera de la medialuna, mañana actuará con nuevos colores, pero nosotros seguiremos creyendo que se trata de lo Otro, seguiremos queriendo creer que el infierno está fuera de nuestra civilización, y que los terroristas son los marcianos que invaden el noble territorio americano como en las malas películas de Hollywood. Ya no hay guerra de civilizaciones, porque el plural ha sido aplastado por una violencia más poderosa, la de un discurso que mata de manera indirecta, pero no menos eficaz. Aunque también tiene sus excepciones: a veces masacra mineros sudafricanos en huelga emitiendo un mail desde una mansión de Londres. Todos somos Charlie. Todos somos mineros sudafricanos. Todos somos convertidos en desechos por gracia y obra del capitalismo salvaje que se expande como una monstruosa gangrena.

¿A quién debemos cortarle la cabeza para parar la infección, cuando el cuerpo enfermo es uno y el mismo? Porque la yihad islámica no brota de los pedregales del desierto, sino que resulta ser la célula maligna que se propaga en un complejo organismo nacido de un entramado de poder cuyos componentes no pueden diseccionarse, porque han sido ensamblados en las catacumbas de los organismos internacionales democráticos, con la colaboración de paraísos fiscales, laboratorios científicos, agencias de calificación, empresas multinacionales y ejércitos privados.

Soy plenamente solidario con el sentimiento que hoy embarga al pueblo francés. Y como la mayoría, querría ver a los autores de la masacre condenados a cadena perpetua. Pero junto a ellos, me alegraría ver a unos cuantos más, no precisamente hombres vestidos con vaqueros y pasamontañas, sino con trajes de Savile Row o túnicas bordadas de oro. Estos últimos no llevan fusiles Kalashnikov ni conducen camiones cargados de explosivos. Suelen reunirse en Bruselas, y sentados en los despachos de torres de cristal, mueven los hilos de las marionetas desde sus smartphones, deciden el destino de millones de griegos, hojean los folletos de las últimas bombas de racimos que habrán de probarse en la franja de Gaza, y convierten regiones enteras del planeta en un videojuego con personajes de carne y hueso.

 

21 de Enero de 2015

Respuesta de Marie-Hélène Brousse (París): «...el psicoanálisis, una práctica que se apoya en la libertad de expresión...»

18:26:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

http://www.psychologies.com/Planete/Societe/L-actu-decryptee/Interviews/Charlie-Hebdo-Un-episode-de-guerre-civile/Quelle-a-ete-votre-reaction-en-apprenant-ce-qui-s-etait-passe

¿Cuál fue su reacción al enterarse de lo que había pasado?

Marie-Hélène Brousse: lloré, lo que me sucede muy raramente. Lloré, no sólo porque conocía a una de las víctimas. La causa de mi dolor iba más allá. Habían tocado los valores que quiero más que a mi vida. La libertad de expresión, uno de los símbolos de la sociedad francesa. La condición básica para vivir juntos. Me afectó como persona, pero también como psicoanalista, una práctica que se apoya en la libertad de expresión, una práctica que no juzga, no censura. Pero voy a vengarme, por el pensamiento, o escribiendo un libro. Se trata de pensar en lo que nos va a permitir guardar los valores de apertura de las Luces frente al oscurantismo del terrorismo.


 

Texto original:

Quelle a été votre réaction en apprenant ce qui s’était passé ?

Marie-Hélène Brousse : J’ai pleuré, ce qui m’arrive très rarement. J’ai pleuré, et pas seulement parce que je connaissais l’une des victimes. La cause de ma douleur se tenait au-delà. On avait touché à des valeurs auxquelles je tiens plus qu’à ma vie. La liberté d’expression, l'un des symboles de la société française. La condition fondamentale du vivre ensemble. J’ai été atteinte en tant que personne, mais aussi en tant que psychanalyste :  attachée à une pratique qui repose sur la liberté de parole – une pratique qui ne juge pas, ne censure pas. Mais je vais me venger : par la pensée, ou en écrivant un livre. C’est de continuer à penser qui nous permettra de sauvegarder les valeurs d’ouverture des Lumières face à l’obscurantisme du terrorisme.

20 de Enero de 2015

¡La vox populi y la cosa juzgada!, por Guy Briole (Barcelona) // El perdón de las ofensas, por Jacques-Alain Miller (París)

12:11:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

¡La vox populi y la cosa juzgada!

Por Guy Briole (Barcelona)

 

El domingo 11 de enero fue una jornada inolvidable y excepcional. Nunca se había visto una cosa igual, por lo menos con esa amplitud. Una Francia en pie, codo con codo por los valores que creíamos de una época pasada. La capacidad de indignación, de movilización era de cada uno. Sin embargo la manifestación de un querer vivir juntos, más allá de la diferencias y de las desigualdades, era sensible.

“Je suis Charlie”, “Yo soy Charlie”, se convirtió en un símbolo del rechazo a la vulneración de las libertades, sobrepasando el horror de la masacre en la sede de Charlie-Hebdo. De ese modo, “Yo soy Charlie”, no habla de su apego a ese periódico y a su contenido respecto al cual cada uno puede mantener su libertad de crítica –el propio espíritu de Charlie obliga a ello- sino a principios fundamentales que atañen a la libertad de opinión, a la posibilidad de expresar las ideas y debatirlas sin estar en el punto de mira de un arma manejada por uno u otro portador de una verdad sagrada, superior a cualquier otra, y que justificaría que el primero muera. El “Yo soy Charlie” de ese domingo, también es el rechazo a cualquier segregación, a lo inaceptable de la repetición de actos antisemitas. Una vez más la comunidad judía ha estado en el punto de mira, alcanzada, asesinada.

El Estado ha demostrado su capacidad para hacer frente y movilizar, cuando se decía que era inaudible. El Estado fue ampliamente escuchado en el mundo y La Casa Blanca decía ayer mismo lamentar no haber enviado a Paris un responsable de más alto nivel junto a su Ministro de la Justicia. Hay que hacer notar que no fue recibido por su homologo francés sino por el Ministro del Interior. ¿Una coincidencia donde nada se dejó al azar? La policía y la gendarmería fueron, según se dice, de una eficacia sin errores y recibieron los aplausos de la población que había descendido a la calle. ¡Cosa nunca vista, ni oída! Las fuerzas especiales de la policía y de la gendarmería, unidas por un objetivo común pero en lugares separados,“dieron en la diana”. No teniendo competencia particular para poder discutir sobre el método, reconoceremos a esas valientes personas el haber estado a la altura de lo que se esperaba de ellas. Saben hacer lo que se les pide y no tiemblan en el momento de realizarlo.

La coincidencia evocada unas líneas antes nos traslada a algunos años atrás. Solenzara, día 4 de mayo de 1988. Los rehenes franceses en el Líbano acaban de ser liberados y se les espera en la base aérea donde también se encuentra el Ministro del Interior de la época. Entonces nos enteramos del asalto a la gruta situada en la isla de Ouvéa, en Nueva Caledonia, por el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN) y un comando de fuerzas especiales: diecinueve “independentistas Kayak” - así fueron designados- muertos, así como dos militares. “ La fuerza ha estado con la ley”, exclama el Ministro visiblemente muy satisfecho. “No, Señor Ministro, la fuerza ha estado del lado de la fuerza, no de la Ley ”. Sin juicio pero, más allá del asalto, hubo muertes inexplicables.

Jueves 13 de mayo de 1993 a las 9h27’, un hombre que se hace llamar “Human Bomb” toma unos niños como rehenes en una escuela infantil en Neuilly. En la media hora que sigue hace llegar escritos donde hace constar sus reivindicaciones y sobre todo firma su patología. El diagnostico está hecho y nada se opondría a entrar en contacto con él. El proyecto de Interior es diferente, quiere una “colaboración” con la policía. La encontrará con otra persona. El secuestrador será ejecutado mientras duerme, adormecido por hipnóticos y vencido por las horas mantenido despierto. La Fuerza se quedó en la RAID, (1) con el Ministro siempre entusiasmado en “querer aterrorizar a los terroristas”, con el Alcalde de Neuilly al que filmaron saliendo corriendo con un niño en los brazos. No hubo justicia, ni cuidados para el secuestrador. Un artículo, valiente y claro, del abogado Thierry Lévy en el periódico Libération, denunciando esta situación se quedó sin respuesta, hasta este momento.

A Mohammed Merah, que abatió a tres militares y realizó la odiosa matanza en la escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse, lo mataron el 22 de marzo de 2012 en el asalto de la RAID, cuando estaba solo, parapetado en su apartamento. Los discursos oficiales dejan constancia de “bárbaros” que han sido “castigados”; esos significantes, sin apelación, pasan al discurso común.

Los especialistas –criminólogos, psy, especialistas del terrorismo- siempre prestos a la clasificación y a reducir todo a la causalidad para todos, inventan un nuevo concepto: ¡el terrorista suicida! Un derivado de los “atentados suicidas”. El asesino transmutado en héroe por la gracia de las balas de la policía! Es muy simple, es eficaz, eso conviene tanto al hombre de la calle como a los gobernantes. Por supuesto, a veces el lapsus dice la intención a penas inconsciente y es el “terrorista suicidado” que aparece, revelando la falla.

El sospechoso no será juzgado, muere como héroe. El pueblo erigido en tribunal, ante la evidencia, da carta blanca a sus fuerzas del orden. Sin embargo, eso inquieta, da miedo esta determinación al heroísmo –el vértigo es pensar en todos esos que llenan nuestros barrios y esperan su hora heroica- pero tranquiliza en cuanto a la buena conciencia que empuja a aplaudir las fuerzas del orden.

¿Qué querría usted juzgar? Y después, ¿qué haríamos con esos gérmenes que contaminarían todas nuestras cárceles? Hay que parar todo eso. Matar el germen en el huevo. Sin embargo, en Noruega, Anders Behring Breivik que, en julio de 2011, acababa de matar a 77 personas no murió con la “armas en las manos”. Fue arrestado, juzgado y condenado según las leyes de su país. Le encontraron un lugar en la cárcel, allí donde el Derecho de su país ha previsto que estén aquellos que actúan así.

Nunca un país democrático, un grupo de naciones, no se constituye sin el Derecho. En las horas más negras del siglo XX, en el transcurso de lo que fue el caos del Holocausto, el proceso de Nuremberg juzga a los criminales nazis y los condena según las reglas del Derecho en vigor. También, para la historia de la humanidad futura, el Derecho fija lo que debemos entender por “crímenes contra la humanidad” .Otros criminales, fueron perseguidos, cogidos vivos, extraditados y conducidos ante los tribunales competentes.

Subrepticiamente, la Ley de 9 de octubre de 1981 sobre la abolición de la pena de muerte, que presentó e hizo votar tras una gran lucha Robert Badinter, es obviada. Un restablecimiento por inatención, por emoción culpable, por una idea de astuta venganza.

El abogado Badinter recuerda, incansablemente, lo que es un Estado de Derecho; que sólo esta referencia, dice lo que es una sociedad, sobre lo que ella reposa y que es su cimiento así como su fuerza real. Y cuando Badinter ya no esté entre nosotros, ¿quién nos lo recordará?

Gracias señor Badinter.

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Texto traducido del francés por Francisco Hernández Díaz

ELP Valencia.

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(1)           RAID: Unidad de élite de la policía nacional francesa. Tienen la consigna de “Servir sin fallar”. Son los GEO franceses.  Nota del traductor).

 

El perdón de las ofensas, por Jacques-Alain Miller (París)

 

Desde París, sábado 17.01.2015; 10 horas

Traducción Silvia Baudini.

http://citaenlasdiagonales.blogspot.com.es/

Victoria me regaló ayer por la mañana el número recién salido, que no pude procurarme. Esperaba decepcionarme. Y bien, no lo estoy. Nada trascendente, pero se trata de una proeza en vista de las circunstancias. La tapa es exacta. Sobre el papel brillante, el verde queda muy bien. El sentido es otra cosa. En Causeur, al que me abono decididamente, Elisabeth Levy rezonga contra el tema del perdón.
Los Judíos tienen el rito del "Perdón", pero se les reprocha una larga, muy larga, demasiado larga memoria. A Mitterrand eso lo exasperaba. Acosado por el famoso "lobby judío" que exigía disculpas por Vichy, dejó escapar que estaría en eso "también tal vez aún en 100 años". Ese movimiento humorístico del ex miembro de la Cagoule (1) o amigo de los miembros de la Cagoule, por lo común muy dueño de sus emociones, estalló durante una entrevista que puede volver a verse. Explica allí sin reírse que, siendo funcionario de Vichy, ignoraba todo acerca del estado de los judíos.
En el psicoanálisis en todos los casos, no se perdona. "El error de buena fe, escribe Lacan, es de todos el mas imperdonable". El porqué, lo expliqué en mi curso. En los Escritos también dice: "De nuestra posición de sujeto, somos siempre responsables. Que eso se llame terrorismo donde se quiera". ¡Ay! Es una palabra que en los tiempos que corren se presta a confusión. Esto quiere decir: si largas la verdad en un lapsus, no lo puedes borrar; lo dicho, dicho está. "¿Te disculpas con tu inconsciente? ¿No soy yo es él?" Precisamente, Freud enseña que tu inconsciente también eres tú, tu más verdaderamente. No hay excusa que valga. Nada te será perdonado. Es lo que dice también el Eterno Retorno de Nietzsche. Y parece que también en estos días el islam tampoco perdona, o al menos difícilmente perdona las ofensas hechas al Profeta. Un Rushdie, por ejemplo, no perdió tiempo esperando.
En vista de las raíces cristianas de Francia, no se adapta. No perder jamás la esperanza en el hombre es nuestro bello principio. Siempre se busca el sesgo por donde tocar el corazón del Faraón. La historia de Moisés muestra sin embargo que hay circunstancias en que las cosquillitas son inoperantes. Hay que poner toda la carne en el asador: diez plagas, ni una menos. Hiroshima, en suma. Siempre pensé que fue la profunda cultura del puritanismo americano la que produjo la buena conciencia del presidente Truman en el momento decisivo. Si recuerdo bien su biografía hecha por David McCullough, la noche siguiente durmió el sueño de los justos. ¿Qué diría hoy la Corte penal internacional? ¿Proporcionado? ¿Desproporcionado?
¡Ah! Lo olvidaba. Si firmaron el Estatuto de Roma que creaba la Corte, los Estados Unidos no lo ratificaron. ¡La Biblia, la Biblia, les digo! Y Rusia hizo lo mismo. Pero ni China ni India firmaron tampoco el Estatuto. Por lo tanto, la Biblia no es la única culpable. Pero finalmente, si la ONU hubiera existido en los tiempos bíblicos, la historia santa hubiera tenido muchas dificultades en arrancar. Esto me hace pensar en la frase de Renan extraída por Lacan –decididamente, lo encontramos todo en los Escritos: "Felicitémonos que Jesús no haya encontrado ninguna ley que castigue el ultraje a una clase de ciudadanos. Los Fariseos hubieran sido inviolables". Sí, con nuestras leyes Jesús hubiera sido arrestado, como Dieudonnè.
Hoy tengo mucho peor humor. Es el efecto Charlie. O más bien estoy en la vena sarcástica, que chirria, "ahumana", del lacanismo. Pero después de todo, el Dios del pueblo judío también él era "ahumano". ¿No es lo mínimo para un Dios que es uno? "Porque el Faraón estaba endurecido, y no queriendo dejarnos ir, el señor mató en Egipto a todos los recién nacidos desde los recién nacidos de los hombres hasta los recién nacido de las bestias ". ¿Por qué las bestias? Diría Houellebecq. Imaginen a Jehovah delante de la Corte Penal Internacional, no darían mucho por su libertad, se la arrebatarían por la eternidad. François Regnault, mi querido amigo, podría seguramente escribir esto, entre el Tribunal de los flagrantes delitos y el Liebeskonzil de Panizza. Es verdad que el pobre Oskar, acusado de 93 cuentos blasfemos, pagó su audacia con un año entero de prisión bávara (1895-1896). Por otra parte terminó sus días en el asilo, por una paranoia con alucinaciones auditivas.
Recuerdo que se dio Le Concile d'amour en París poco después del 68 con trajes sensacionales de Leonor Fini. Obtuvo un premio. Si un teatro se aventurara hoy a poner la obra, se pelearían en las calles de París. Recordamos que el Fanatisme ou Mahomet le prophete, que debía darse en Génova en 1991 para el tricentenario de Voltaire, no se pudo representar, la municipalidad se negó a subvencionar el espectáculo. También en 1742, las representaciones en París fueron suspendidas después de la tercera, el parlamente juzgó que la obra era peligrosa para la religión. Sin embargo cuando la volvieron a poner en 1761, causó un "efecto prodigioso", según testimonia el conde de Lauraguais, referido pro Ferney. Me parece maravilloso que las Luces conserven intacto en el siglo XXI su carga subversiva. ¿Cuánto falta para que se nos pida que desmontemos la estatua de Voltaire del vestíbulo de la Comedia Francesa y la de Diderot en el boulevard Saint Germain, porque causaría el displacer de los creyente que se vieran afectados?
Los impíos sufren también. Es así que están muy molestos porque el Papa Francisco, que convocaba a todos los corazones tras él, hubiera señalado este jueves, en una conferencia de prensa que dio a bordo de un vuelo hacia las Filipinas, que la libertad de expresión debía ejercerse sin por ello ridiculizar la fe de los demás. Gran decepción entre las ranas, que no admiten que el escorpión tenga una naturaleza. Ellas lo llaman en estos días: "esencializar". Todos ¡existencialistas! Para colar otras metáforas, el mejor de los papas, como la más bella muchacha, no puede dar más que lo que tiene. Dicen que a Nicolas Sarkozy le gusta repetir, "No se cambian las rayas a la cebra". No, vean ustedes, La Iglesia profunda, a diferencia del Vaticano II, no está reconciliada con el hecho de que el papa Francisco designara sin ambages el jueves último como "la herencia de las Luces". El cardenal Scola, que era mi caballo del comisario, si puedo decirlo, para la última elección papal, y parece que el de Benedicto XVI, piensa parecido, y lo ha escrito. Lo cierto es que el campo del progreso se las ve negras. Le Monde hizo pasar la info sobre los dichos del papa abajo y chiquita. ¿Y a qué consagró La Croix su tapa ayer a la mañana? No lo van a creer: al virus de Ebola. Su editorial era sobre los perjuicios de Boko Haram.
La Iglesia tiene una tirada, mientras que.. ¡qué balandronada la de Voltaire, si lo pensamos, qué vanidad, sin contar la ingratitud, de haberse creído "con capacidad", como dicen los socialistas, de aplastar lo que él llamaba el infame!
Sus alfilerazos a lo sumo lo desinflaron. Luego de haber perjudicado en sus comienzos el prestigio de las tradiciones espirituales, podríamos decir que la pérdida de sentido inducida por el éxito de la matematización de la naturaleza, prepara de hecho "el triunfo de la religión" (Lacan). "Miseria del hombre sin Dios", se vuelve siempre a eso. Pascal no es el único en aterrorizase por el silencio de los cielos.
La "cientofobia" se extiende a medida que "el desierto crece" (Nietzsche). Errando por la tierra devastada del Rey pecador, la Tierra baldía, la humanidad muere de sed sin saber que está cerca de la fuente. Espera el aguacero divino, conforme a la promesa de Ezequiel, 34:26: "Yo enviaré la lluvia a su tiempo, y será una lluvia de bendición".
Bueno, aquí estoy predicando, como Fabricio en Parma. Mi mal humor se disipó. Algo como Charlie llegó. Desangrado, se puso a sublimar a lo loco. Un Mahoma con lágrimas en los ojos.
Este hace una enmienda honorable como lo indica, colgado del cuello, "Je suis Charlie". Rubricado con un "Todo está perdonado", enunciado sin sujeto, como de ninguna parte, a modo de Mane, Thecel, Phares. Es muy bello, pero es un sueño cristiano, o más bien de católico de izquierda: el islam que vino arrepentido se une a la familia de Naciones bajo la férula del buen Pastor, y besa la sandalia del Papa.
Nuestros hermanos musulmanes no lo tomaron bien. Los comprendemos.
Continuará.
(1) La Cagoule es el apodo que le dio la prensa a la Organización secreta de acción revolucionaria nacional, Grupo de extrema derecha activo en los años 1930 en Francia.
Nota
Mitterrand y Elkabbach :

Publicado el 17/01/2015 en lepoint.fr a las 15.30 hs.
Traducción Silvia Baudini.

18 de Enero de 2015

Una minoría oprimida, Marie-Hélène Brousse // El absoluto y la muerte Isabelle Durand// Transgresión, segregación Manuel Montalbán Peregrín

21:33:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Una minoría oprimida, Marie-Hélène Brousse

Pertenezco a una minoría oprimida. Perseguida durante siglos, hasta la fecha no dejó de serlo. Cuando no es oprimida legalmente, es regularmente objeto de calumnias y de sospechas. En todas partes donde no está prohibida, se le exige callarse, no herir la sensibilidad de la mayoría. Como todas las minorías oprimidas, cuando tuvo acceso al poder, después de años de opresión, por medio de luchas sanguinarias o en ocasión de una serie de circunstancias permitidas por el malentendido, esta minoría dio rienda suelta a los abusos, incluso a crímenes diversos.

Desde los años 70, en los países occidentales, por ejemplo en Estados Unidos, en España, incluso en Francia, la situación de esta minoría no cesa de empeorar. El miércoles 7 de enero de 2015 fue para ella un día trágico. Pero luego, incluso si por decencia y por intereses compartidos se manifestó una solidaridad sin precedentes, se hacen oír voces, numerosas, que la vuelven responsable de la matanza que sufrió.

Ayer: Libertinaje, Luces, Laicidad

Esta minoría a la que pertenezco tiene sus orígenes en la Francia del siglo XVI. Durante largo tiempo, el movimiento debió permanecer clandestino. Tuvo repetidas veces que volver a serlo. Gente del tribunal, eruditos y a menudo hombres de la iglesia se decían «despabilados» o «iluminados», lo que significa «esclarecidos» por la luz de la razón y se entregaban al estudio de religiones comparadas. Es el inicio del pensamiento crítico. No eran enemigos de un poder político fuerte, pero consideraban las confesiones religiosas como medios de impostura política.

En los comienzos de la filosofía de las Luces, el libertinaje inventó el ateísmo. Más tarde, en Francia, la lucha se volvió una lucha por el poder político. La separación de la Iglesia y del Estado en 1905 impuso el principio de laicidad como solución a la controversia. Es justamente esta solución la que hoy se hace añicos.

No es más «el porvenir de una ilusión», es el triunfo del «todo el mundo delira»

Habrán comprendido que la minoría oprimida a la que pertenezco es la minoría de los deístas, agnósticos, libres pensadores y otros ateos.

En los años 70, Lacan pudo predecir de modo profético y preciso las nuevas formas de un renacimiento de lo religioso que se avecinaba.1 El ascenso del saber científico cuyo surgimiento en el siglo XVI había dado origen a esa corriente libertina de la que acabo de hablar, lejos de volver obsoletas a las religiones, terminó por volverlas incluso más tenaces. Él sostenía, al contrario de la corriente positivista que transformaba a la ciencia en una nueva religión, la complementariedad entre la ciencia y la religión en el discurso del amo moderno. La ciencia no conducirá a la humanidad hacia el progreso más que la religión. En cambio, la conduce forzosamente hacia lo real fuera de sentido. Ahora bien, el parlêtre es adicto al sentido, especialmente al sentido de la vida para hacer referencia a los Monty Python; por cierto, ¡ésos se salvaron por poco! La ciencia se ocupa de lo real y la religión del sentido, cada uno en su campo. Las religiones en este momento «pululan» y vuelven a su vocación primera que es política, reinar por medio del terror objetivo y subjetivo. El kalachnijov y el lanzagranadas, lado real. El infierno y el paraíso, es decir la eternidad, lado imaginario. Nombre de Dios, significante amo, lado simbólico.

Una epidemia de autoproclamaciones

Los tres grandes monoteísmos van entonces viento en popa, cada uno despliega sus esferas de influencia, cada uno se desborda en una versión fundamentalista, es decir, policíaca. El margen de libertad ganado por el ateísmo, que siempre fue imperfecto en un parlêtre llevado naturalmente a «innumerables ficciones y a la interpretación de la naturaleza en términos extravagantes como si delirara con ellas»,2 se reduce progresivamente.

Yitzhak Rabin fue asesinado por fundamentalistas judíos.

En noviembre de 2011, los fundamentalistas católicos, tanto en Francia como en Italia, se movilizan contra el espectáculo de Romeo Castellucci, Sobre el concepto de rostro del hijo de Dios, considerando blasfematoria la representación del rostro de Cristo de Antonello da Messina en una escena. A las religiones monoteístas nunca les gustó el teatro, excepto a los jesuitas.

El islam fundamentalista puso la fatwa en línea. Artistas, periodistas, mujeres y militantes de aso- ciaciones humanitarias condenados a muerte en nombre de Dios, o a un rescate.

Autocalificación, autoproclamación, autorreferencia

El arma absoluta es un significante: la «blasfemia», la cual es pertinente solo para quien se sitúa en una religión. «Blasfemador» funciona como el término «negro» aplicado a los africanos. No connota sino a quien lo emplea. No hay blasfemador sin creyente, del mismo modo que no hay «negro» sino para el blanco que así lo nombra. Autorreferencia entonces.

La autocalificación: «vengador», «verdadero creyente», es el elemento dominante de la religión de tendencia fundamentalista en los tiempos de la ciencia, es decir, en la época de la fragmentación del Nombre del Padre. Autocalificación, autoproclamación y autonominación son el signo de la pérdida de poder de los conjuntos ordenados según una unidad que se apoya en un poder temporal por el cual, según modalidades diversas, los grandes monoteísmos lucharon eficazmente contra las herejías. Gracias a lo múltiple, la herejía se invitó al jardín de los grandes.

Para encontrar no es necesario buscar

Un gran número de voces, entre ellas las de personas que habían condenado al atentado, añaden una frasecita: «se las habían buscado, esos provocadores». Y combinando el principio de prudencia con el de la justicia distributiva, ponen espalda con espalda al asesino y a la víctima. Sería entonces condenable todo enunciado o representación susceptible de provocar a los creyentes, de herir su sensibilidad, de burlarse de sus símbolos, en pocas palabras, de transformarlos en síntoma. Es cierto que esta generosidad en la condena presenta dificultades para ser aplicada a los clientes del supermercado kosher, pero allí «se cae en el problema Israel/Palestina», agregan los mismos. Esta frasecita es fundamentalmente colaboracionista.

Una joven analizante, profesora de lengua en un liceo del suburbio parisino, apreciada y que aprecia a sus alumnos y a su materia, comentaba que uno de sus alumnos, en un bachiller científico, hablaba, a propósito de un texto, «del mito de Adam y Eva», cuando otro de los alumnos, levantando el dedo, le dice: «Señora, usted está en el mal camino» y «No lo tome a mal, señora, pero la religión muestra claramente que las mujeres son inferiores a los hombres». ¿Acaso se dirá, como respecto a los caricaturistas de Charlie Hebdo, «ella se las buscó»? ¿Acaso cuando se transmite la obra de Darwin, uno «se las busca»? ¿Y los pasajeros muertos en los trenes que los llevaban de sus suburbios a Madrid, o a Londres, se las habían «buscado»? Sin duda tendrían que haberse quedado encerrados en sus casas. Como si esta determinación guerrera pudiese ser desactivada por un «no decir, no ver, no moverse, no saber». No saber por ejemplo a dónde llevaban los trenes a las caravanas de judíos durante la última guerra mundial.

Sobre todo, no conmocionar, no despertar, ni despertarse. No despertar a los adeptos a la creencia religiosa de su sueño absoluto.

¿Una definición lacaniana del ateísmo?

No obstante, ¿qué es lo que podríamos encontrar sin buscar al renunciar a la libertad de saber, de decir que no creemos en Dios, que no somos monoteístas, que no juramos sobre la Biblia sino para mentir tranquilamente, que todo eso, para retomar a Spinoza, son ficciones y delirios? De las ficciones y los delirios, un psicoanalista lacaniano conoce el origen, la función y la potencia: el goce-sentido. También sabe que al seguir ese camino se encuentra inevitablemente a la pulsión de muerte. ¿Qué es más violento, según la elección hecha por un gran periódico americano, el dibujo de Mahoma, Padre que se queja de sus fieles, o el video que muestra cómo termina con una bala en la cabeza, como en un videojuego, un hombre caído? ¿El asesinato o la risa?, es decir, el falo, gran secreto de lo cómico, siempre indecente, que vehiculiza la circulación del deseo. Porque sin el falo, el Nombre está fuera de representación, porque está fuera de metáfora.

La enseñanza del último Lacan ofrece una nueva definición del ateísmo: ser incauto, sí, pero de lo real. Ni religioso ni antirreligioso, entonces. Para la minoría a la que pertenezco, la libertad de ele- gir por la que cada uno decide ser incauto no es negociable en tiempos de Unos solos.

Resulta que además de esta minoría oprimida, pertenezco a una mayoría que está también, en ciertas zonas del mundo, a punto de ser víctima de crimen contra la humanidad: soy una hembra de la especie humana. Y además, psicoanalista. «¡No tuvo suerte!», me dirán ustedes, o incluso: «Usted lo hace a propósito, ¡por favor!, eso es francamente un síntoma, señora, eso se cura, usted sabe.» Pero justamente, me he curado. Creo incluso que es así que contraje ese síntoma y que llegué a considerar que eso era una suerte: escapar, un poco, al sentido.

Traducción: Lorena Buchner.

* Texto original en francés publicado en Lacan Quotidien N° 458 del día sábado 17 de enero de 2015, disponible en: http://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2015/01/LQ-458.pdf

1 Lacan, J., El triunfo de la religión, precedido por el Discurso a los católicos, Paidós, Buenos Aires, 2005. 2 Spinoza, B., Tratado teológico político, Gredos, Madrid, 2011.

 

 

El absoluto y la muerte

Por Isabelle Durand

 

 

Isabelle Durand

 

 

En el Seminario “La ética del psicoanálisis”, Lacan reformula la pulsión de muerte a partir de la ley moral que conlleva el rechazo de cualquier pathos, y que en tanto absoluto puede llevar al sujeto a la muerte.

La tragedia siempre enseña algo sobre el goce, elevando el argumento a paradigma. Elige lo universal de lo más singular del personaje, haciendo resonar en nosotros aquello que hay de común con lo acaecido. La tragedia terrorista en Paris presentó la particularidad de que muchos de sus protagonistas estuvieron dispuestos a sacrificar su vida por algo más valioso. No estaban, como los seres humanos comunes, en un “primum vivere”: entre el ideal o la vida, no dudaron. Los terroristas estaban determinados a morir para vengar a Mahoma, y asegurarse así un goce para la eternidad; Charlie por la libertad de expresión, la suya.

Desde el psicoanálisis sabemos que todo lo que está anudado a lo absoluto lleva a la muerte. La estructura de fondo es la misma. Un “Kant con sade” versión siglo XXI. La libertad de expresión encierra una paradoja: si se convierte en un absoluto, se trata de un imperativo. “Puedes decirlo todo”, es más: “Debes decirlo todo, de cualquier modo, sean cuales sean las consecuencias”. La libertad de expresión tiene que poder soportar la expresión de la negación de su libertad. ¿Pero hasta qué punto? ¿Y quién puede fijarlo? ¿Deberían operar la ética de las consecuencias para cada uno? La paradoja es que no podemos fijar los límites sin que está libertad desaparezca. En Francia la libertad de expresión es un bien tan sagrado que cuesta prohibir los espectáculos antisemitas de un Dieudonné, que incitan al odio del goce del Otro. Obviamente Charlie no merecía la muerte. En este punto convergen todas las civilizaciones. ¿Pero cuál era la expresión cuya libertad Charlie consideraba tan amenazada?

Max Weber[1] distinguió la ética de la responsabilidad, que tiene en cuenta las consecuencias de un acto, de la ética de la convicción, la que sólo se ocupa de las intenciones. Adelantándose a Lacan, dio el ejemplo kantiano de decir siempre la verdad, sin tener en cuenta las consecuencias, es decir sin condiciones. Borrar las condiciones transforma esta ética en un absoluto. En  psicoanálisis sabemos que goce y absoluto van de la mano. Actuar conforme a la ética de la convicción podría plasmarse en la afirmación: « El cristiano hace su deber y por lo que concierne al resultado de su acción, es asunto de Dios ». En cambio, la enunciación de quien actúa según la ética de la responsabilidad sería: « Tenemos que responder de las consecuencias previsibles de nuestros actos ». Es la ética de Aristóteles. Ahí Max Weber subraya algo que no carece de interés: Cuando las consecuencias de un acto hecho por pura convicción son desastrosas, el seguidor de esta ética no imputa la responsabilidad al agente, sino al mundo, a la tontería de los hombres o incluso a la voluntad de Dios que creó a los hombres así -es decir a un Otro consistente-. Al contrario, el partidario de la ética de la responsabilidad tendrá en cuenta precisamente los fallos del hombre -es decir, tendrá en cuenta la barra sobre el Otro, en el sentido de su inconsistencia, y esta inconsistencia del Otro asumida por un sujeto es lo que le permite responsabilizarse.

En esta tragedia que se inició con la matanza en Charlie Hebdo cada civilización encontró a su héroe[2]. Lacan nos recuerda que el héroe es aquel que sobre la escena no es más que la figura de desecho con que se clausura toda tragedia digna de este nombre[3]. Pensemos en Lassana Bathily. Este maliense de 24 años y de confesión musulmana trabajaba como empleado en el colmado judío asaltado por un terrorista. Bathily eligió arriesgar su vida escondiendo a varios clientes judíos. Después de intentar convencerles en vano de que se evadieran con él, se fugó. Ya fuera del local ayudó a la policía para que en su asalto, no se produjeran más víctima.  “Todos somos hermanos. No es una cuestión de judíos, cristianos o musulmanes. Estamos todos en el mismo barco, y nos tenemos que ayudar para salir de la crisis”, afirmaba Bathily cuando alguien se sorprendía de su comportamiento. La crisis fue su forma de nombrar este real con el que se topó de modo contingente. No dejarse acobardar por el peligro, es lo que le permitió salvar a algunos y a sí mismo. Sí, señor Bathily, todos somos hermanos, descendientes de un Otro que no existe. Y precisamente porque nos creemos hermanos, de vez en cuando, nos matamos los unos a los otros. El problema son los tiros de una Kalachnicov sobre la barca que nos permite mantenernos a flote sobre lo real.

 


[1] Max Weber, El político y el científico, Ciencia política, Alianza Editorial, Madrid, 2010, pp. 164-165.

 

[2] Jacques-Alain Miller, “Le secret de Charlie”, Lacan Quotidien 457.

[3] Jacques Lacan, Seminario inédito “El acto analítico”, Clase del 20 de marzo 1968.

 

Transgresión, segregación

Manuel Montalbán Peregrín

La especificidad de la orientación lacaniana se está ganando un sitio privilegiado respecto al tiempo de comprender en el postrauma de los terribles acontecimientos de París. Anuda subjetividad e impasses de la civilización en relación topológica.

Ser lacaniano, también en estos momentos, no es cualquier cosa. En el texto que es transcripción de la conferencia “Anguille en politique”[1], Jacques-Alain Miller, retoma la distinción de Lacan en el seminario XX, y afirma que el psicoanálisis no es revolucionario, pero sí subversivo. La subversión no radica tanto en haber cambiado el punto de rotación de lo que gira cuanto “en haber sustituido un gira por un cae”[2] (Lacan, 1981:56). Esto va contra las soluciones masificantes, los eslóganes virales, el recurso a identificaciones e ideales, y convoca el valor de los invariantes. La invitación al esfuerzo de poesía, que conlleva cada sesión de análisis, subvierte lo que Malraux llamó “ilusión lírica”[3],  y que desde entonces designa la nostalgia del decir dialéctico de los grandes relatos.

Lacan recurre también a Malraux en la parte final de su alocución (improvisada) sobre las psicosis del niño al referirse al término “niño generalizado”[4]. Hace referencia a las Antimemorias[5] y al pasaje donde el futuro capellán de Vercors responde a la pregunta de Malraux  sobre qué le había enseñado la confesión acerca de los hombres:  “Termino por creer que lo que pasa es que, en el fondo, no hay personas mayores”. El infantilismo generalizado como la puerta de entrada a la vía de la segregación: paratodeo del goce imperativo, pérdida del estatuto de sujeto, de ser hablante,  confusión entre opinión e idea que dificulta cualquier ejercicio de interpelación, homologación sujeto-objeto técnico.

En esta intervención, Lacan sitúa el ser-para-el-sexo como el fundamento de la subversión freudiana frente al ser-para-la-muerte, y se pregunta si los psicoanalistas estamos a la altura de la valentía y alegría necesarias para poder sostener esta posición. Cuando hay dos, el ser-para-la-muerte demuestra a la menor oportunidad que se trata de la muerte del otro. Pero también frente a otras lecturas liberalizadoras del ser-para-el-sexo freudiano, Lacan demuestra que, cuando somos dos, la castración de la que se trata es la propia. La conclusión del ser-para-el-sexo no es la transgresión, ni el culo-caca-pis.

Elisabeth Wilson[6] señalaba, hace ya algunos años y en un contexto diferente, el del activismo político queer, que en la medida en que el único verdadero blasfemo es, en último término, un creyente, la transgresión depende de, o incluso puede reforzarse con, la exaltación de interpretaciones convencionales de lo que va a transgredirse.

La transgresión es subsidiaria del Amo (antiguo), del antiguo orden social cuya sombra imperial se fundió con el corazón de las tinieblas de los imperialismos. Al discurso capitalista, y su movimiento circular, no le encuentra las cosquillas. Todo lo más, puede servir de excusa cuando el absolutismo de la Voluntad se encarna como ética de la venganza y la autoinmolación. El terrorismo yihadista es un subproducto del Uno:Todo, un dialecto del discurso capitalista.

 

 


[1] Puede consultarse en Página 12, http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-192679-2012-04-26.html

J.A. Miller, “Anguila”,  Página 12, Jueves, 26 de abril de 2012.

[2] Lacan, J. (1981) Seminario XX, Aún. Barcelona: Paidós. Pág. 56.

[3] Título de la primera parte de su novela “La esperanza” sobre los brigadistas en la Guerra Civil española. Jacques-Alain Miller elige este título para su contribución escrita el 11 de enero de 2015 para Le Point.

[4] Lacan, J. (1968) “Alocución sobre las psicosis del niño”. En Otros Escritos, Paidós: Buenos Aires, 2012. Pág. 381-391.

[5] Malraux, A. (1968), Antimemorias. Buenos Aires: Ed. Sur.

[6] Wilson, E. (1993), “ls Transgression Transgresive?”, en J.B.A.R. Wilson (Ed.), Activating Theory: Lesbian, Gay, Bisexual Polities. Londres, Lawrence & Wishart.

17 de Enero de 2015

El secreto de Charlie por Jacques-Alain Miller

11:24:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

 

Desde Paris, miércoles 14 de enero de 2015; texto enviado a las 8 hs.

Publicado en lepoint.fr

En Argentina, el excremento de paloma trae suerte. Es lo que me hace saber mi amiga Graciela que se broncea en la playa: "Acá, si a uno lo caga una paloma, significa buena suerte". Aceptemos el augurio. Sabemos que el presidente cree en su buena estrella. En suma, estamos en la mierda, es un buen signo.

Graciela, que ha leído mis cursos, se pregunta si esta no sería una "respuesta de lo real", una manifestación de los Dioses. Los romanos tan supersticiosos lo hubieran creído... Y no olvidemos que Jesús una vez  bautizado, vio abrirse el cielo "y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma" (San Lucas, III, 22). ¿Una caca divina habría oficiado de Santa Ampolla? ¿El boulevard Voltaire de catedral de Reims? ¿El presidente de la república sería ahora el Ungido del señor?

No hay que descubrir las afinidades del Espíritu Santo con el objeto anal. Lacan, que no es evasivo, cita el artículo de Ernest Jones sobre la fecundación de la Virgen por la oreja, que da dicho Espíritu Santo como análogo del pedo. Ninguna blasfemia: la tesis está fundada anatómicamente, en tanto la boca y el canal anal se responden como las dos extremidades del tubo digestivo. El soplo espiritual se emparenta con el gas intestinal, la palabra se empareja con el excremento.

Vemos que en sus verdes años, el psicoanálisis tenía afinidad, y recíprocamente, con el espíritu de la banda de Charlie. La escatología más pura de su inspiración desde el Hara kiri del profesor Charon. El hilo atraviesa sus diversos avatares, anarquista, ecologista, izquierdista, neoconservador.

¿Diario necio y cruel? ¿Diario irresponsable? Son aproximaciones. De lo que se trata en verdad es de lo siguiente: Charlie tiene una misión en este mundo, revocar toda sublimación para honrar la pulsión.

En ese sentido ese pequeño impreso (feuille) –que, se comprenderá, no es una hoja de parra– tiene su lugar en la historia de los hombres. Calcemos nuestras botas de 7 leguas para recorrer valientemente la continuidad de los siglos. Aceleradamente, como en un dibujo animado.

 

Las aventuras de la pulsión

1. El mundo antiguo greco-romano estaba mucho más cerca de la pulsión de lo que estamos nosotros, como lo señalaron Schopenhauer, Nietzche, Freud, y otros. Luego vino el discurso cristiano. El título de Peter Brown lo dice todo: La renuncia a la carne: la Virginidad, el celibato y continencia en el cristianismo primitivo. La cristiandad retorna a sus fuentes greco-romanas en el Renacimiento. Una nueva alianza se sigue de ello, entre la religión y la carne. Es uno de los motivos de la revuelta protestante, la cual, pero en otro plano, le da lugar también a la carne, a través del casamiento de los pastores. No descuidar: el gusto de Martín Lutero por la escatología. ¿El hubiera dicho: "Yo soy Charlie"?

 

2. Allí se hace la divisoria de aguas. El protestantismo tendrá la austeridad, la Iglesia católica el placer de los sentidos, que decide movilizar en el Concilio de Trento con el fin de propagar la fe. El siglo XVII ve grandes desplazamientos de población: "Great Migration" de los puritanos ingleses a las colonias americanas (80000 personas); diáspora de los hugonotes luego de la revocación del Edicto de Nantes (400 000). ¿El siglo XVIII en Francia?

Talleyrand, nacido en 1754, dirá más tarde: "Aquellos que no han conocido el Antiguo Régimen no podrán jamás saber lo que era la buena vida".

 

3. Napoleón, digámoslo, es el orden moral. La Santa Alianza lo extiende a todo Europa. Luego, viene a dar el tono Queen Victoria. Una broma: leyendo el libro de Lytton Strachey que lleva ese título, Lacan die que fue la condición sine qua non de Freud. La Belle Epoque se termina con la carnicería del 14. Siguen los Años locos, etc. A la Liberación, el totem, es El Tabú, calle Dauphine, esquina calle Christine. Ultimas guerras coloniales. En 1960, Hara Kiri aparece. Pis caca pitito y chochita. Uf! respiramos. Respiramos miasmas, pero el olor es tan vivificante como el de los quesos de Jerome K. Jerome. Se burlan del Gran Charles y de la Tía Yvonne (sobrenombre popular de la Sra. De Gaulle).

 

4. Digan ustedes, ustedes que van (o no van) a la exposición Sade en el Museo Orsay, y que lo leen (o no leen) en la Pleiade, que en esa época, un librero de Saint Germain des Pres los hacía pasar a la parte de atrás del negocio para deslizarles los pequeños volúmenes azules de Justine y de Juliette, impresos por Pauvert en papel barato. No se arriesgaba gran cosa, pero finalmente, se gozaba un poco del estremecimiento de lo prohibido. Al mismo tiempo, se tachaba en los diarios de izquierda cuando hablaban de las torturas en Argelia; aparecían con grandes partes en blanco. La censura era tan familiar  que estaba personificada: se la llamaba a partir de 1870 "Anastasia". Era una suerte de cuco femenino armado con grandes tijeras (¡castración!). El colmo fue alcanzado el día que, a instancias de la Sra. De Gaulle, movilizada dicen, por las religiosas de la Unión de las superiores mayores, el ministro de cultura prohibió el film de Jacques Rivette La religiosa de Diderot.

 

5. Era 1966, el año en que aparecieron los Escritos de Lacan. En ese tiempo hablar, escribir, contaba para algo, hacía que se reaccione, como en los tiempos más remotos. Si ustedes se las agarraban con el ejército, con la Iglesia incluso vía Diderot, que sin embargo tenía su estatua en París y su Pleiade en Gallimard, del otro lado se respondía. El Otro moral no se había puesto del lado de los abonados ausentes. El pis caca culo tenía su poder de trasgresión. Mientras que el gran Otro de los años de De Gaulle y Pompidou respondía presente, fue la gran época del profesor Charon. Pero, luego, este Otro fue desmontado, desmantelado pieza por pieza. Las etapas de ese proceso están trazadas en la reciente recopilación de Eric Zemmour, cuyo carácter a veces excesivo no borra de ningún modo el interés documental. En verdad, ese gran Otro nunca fue más que un títere accionado por un marionetista genial. El General lo sabía, y lo dijo. Por otra parte, una de sus frases favoritas era, al decir de su confidente Alain Peyrefitte: "Siempre hice como si. Eso termina a menudo por ocurrir" (Era De Gaulle, p.171).

 

6. Charlie Hebdo, que tomó la posta de Hara-Kiri, estrangulada sobre el ataúd del General, murió a su vez, pero con una bella muerte, en 1981, cuando la izquierda llegaba al poder con Mitterrand. Desde hacía mucho tiempo, el viejo gran Otro neo-gaullista progresivamente desactivado como Hal en el film de Kubrick, 2001, no respondía más a las provocaciones más que por un "Buf!" acompañado de un alzamiento de hombros que el mundo de lengua inglesa aisló con el nombre de "Gallic (o French) shrug", tan característico de nuestra forma de ser les parece. Difícil transgredir cuando no hay más límites, o no hay muchos. O entonces hubo que pasar a la injuria, a la difamación, al racismo, al llamado al asesinato. ¿Quién mató a Charlie? Para decirlo en una palabra, fue la permisividad. La palabra no está en Littré; no está comprobada en la lengua sino después de 1967; traduce el inglés "permissiveness", 1947 (Le Robert. Dictionnaire historique de la langue française).

 

7. Poco diré del Charlie cuya redacción fue exterminada. La publicación renace, luego de una solución de continuidad de once años, en 1992. La presencia de los grandes ex y los leales sujetos a la pulsión bajo la forma canónica pis caca culo, testimonian que haber retomado el título no fue una impostura. Sus hechos destacados: volver a publicar en 2006 las caricaturas danesas de Mahoma; publicar en 2011 un número arrastrando la sharia. El mismo día de la aparición, incendio de los locales; se pone protección policial al director de redacción, Charb, y a otros dos dibujantes.

Las amenazas islámicas se multiplican. En 2013, la revista virtual Inspire publicada por Al Qaeda en la península Arábiga, hace figurar el nombre de Charb en la lista de personalidades buscadas por "crímenes contra el islam" (Wikipedia). La última semana, el 7 de enero, se produce la masacre.

 

Tres tesis, una paradoja

Nada en los primeros 21 años de la revista deja presagiar que la mayor parte de su redacción caería bajo las balas de guerreros islámicos. Pero también, ¿por qué encarnizarse en burlar los valores sagrados de la religión musulmana cuando el riesgo era tan patente y el peligro indudable?

Existe la tesis noble: eran combatientes de la libertad de expresión; Charb, que era comunista, lo dijo con una fórmula citada a menudo, y que pasará a la posteridad: "Parece seguramente un poco pomposo, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas". Está la tesis innoble, la que Tariq Ramadan divulgaba desde la noche de la matanza, en un diálogo en inglés con Art Spiegelman,  el creador de Maus: era para hacer dinero. Finalmente está la tesis, por decirlo así, clínica, que expone Delfeil de Ton, en L`Obs publicado ayer.

Ex de Charlie y amigo de Charb, DDT señala en un texto perturbador la tozudez de Charb, y su responsabilidad: "Era el jefe. ¿Qué necesidad tenía de arrastrar al equipo en esa escalada?" Recuerda las palabras de Wolinski luego del incendio del local: "Creo que somos unos inconscientes y unos imbéciles que hemos tomado un riesgo inútil". Concluye: "Charb que prefería morir y Wolin que preferiría vivir". Nos decimos después de haberlo leído: ¿Charb suicida? ¿Charb melancólico? Se presentaba en efecto como el hombre sin nada, sin nada que perder: "No tengo hijos, no tengo mujer, no tengo auto, no tengo crédito". El júbilo semanal del fino equipo era, para decirlo a la manera de Melanie Klein y de Winnicot, ¿una defensa maníaca contra la depresión? Detrás de la parada fálica la pulsión de muerte, ¿era ese el secreto de Charlie?

Si hubiera que elegir entre estas tres tesis, o hipótesis, excluyo de entrada la segunda, pues objetivamente, el interés financiera no estaba a la medida de los riesgos que se corrían. Habría que suponer a Charlie la pasión de Harpagon, y nada testimonia de ello. Es una ignominia del profesor de la Oxford University. La tesis 3 merece consideración, pero palidece frente a la primera, en tanto que el heroísmo de un melancólico, como el de un psicótico, de un perverso o de un neurótico, continúa siendo un heroísmo.

Atención aquí. Para que haya lo que se llama heroísmo, es decir sacrificio a un ideal, es necesario que haya sublimación. Ahora bien, yo he sostenido que Charlie era la anti sublimación, que estaba consagrado al culto de la pulsión, a la exaltación del goce. Contradicción. Allí una frase de Erik Eptaz en la primera página del Canard enchaîné, nos aclara. Mientras que el órgano satírico es objeto de ahora en más de las mismas amenazas que Charlie, promete continuar con sus camaradas "riéndose de todo", salvo de "la libertad de poder hacer". Es el punto, en efecto, se desdobla.

1) Si quiero reírme de todo, imposible jugar con la libertad de reírse de todo. Por lo tanto, la risa se detiene allí. No se ríen de la libertad de reírse de todo, se la toma en serio. Dicho de otro modo, el que quiere reírse de todo no se ríe de todo.

2) Burlarse de todo, incluida mi libertad de hacerlo, tiene el mismo resultado. Sacrifico mi libertad de reírme para nadar entre dos aguas. La posición 2 es cínica. La posición 1 la llamo heroica.

Tal vez algunos de entre los Charlie se creían cínicos. Tal vez incluso lo eran más o menos. Pero el hecho es que eran heroicos, Charb sabiéndolo, y nosotros constatándolo retroactivamente. El error de Delfeil de Ton, creo, es pintarnos un Charb habitado por un "¡Viva la muerte!". Sin embargo, las palabras de este apuntan hacia otra fórmula muy diferente, que hace de él un "soldado del año II" verdadero y no de papel maché: "La libertad o la muerte".

Es la cláusula "…o la muerte" decisiva en este asunto. Quien no mete su vida en la balanza del destino, quien no compromete su ser, sino solo su talento juguetea, no es serio. El primado de la vida de ahora en más está tan bien anclado en las sociedades occidentales como en el momento del affaire de la presa de Sivens que costó la vida de Remi Fraisse; pudimos escuchar a un responsable local del Partido socialista proferir esta enormidad: "Morir por ideas, es algo, pero es relativamente estúpido y necio".

No agobiemos al desdichado. Lo que entendemos no es ciertamente lo que él quería decir –que Remi había venido a defender una idea, que no pensaba exponer su vida, que esta le fue arrancada por la triste conjugación de circunstancias, etc.

Pero estas palabras, por ser una suerte de lapsus, son tanto más verídicas. Ya hace veinte años que Lipovetski publicaba El Crepúsculo del deber. No hay nada sorprendente en que no dudemos  en negar a los mártires de Charlie la cualidad de héroes, y a hacer de ello, al menos con una media palabra, imprudentes, por no decir chiflados. Correlativamente, pisoteamos a sus asesinos.

Esos tres hombres, los terroristas, no nos basta haberlos matado. Aun es necesario que hayan sido locos, enfermos, y sobre todo bárbaros. Se llama bárbaros a todos aquellos a los que se les niega pertenecer a una civilización digna de ese nombre. Sepamos en primer lugar reconocer que nuestros guerreros vienen de otro discurso diferente del nuestro, no menos estructurado, no menos "civilizado", pero civilizado de otro modo. Y en ese otro discurso, ellos también son los héroes.

Para los Griegos de la Antigüedad, bárbaro era aquel cuyo hablar les era ininteligible, de donde ese término, formado por reduplicación: bar bar, como nuestro bla bla. Bárbaro es aquel que no habla, sino que hace ruidos con la boca. Y de hecho, cuando uno de esos hermanos Kouachi, al salir de la masacre, y antes de subir al auto, lanza en la calle, fuertemente, con voz alta e inteligible, tres veces, el grito "Hemos vengado al profeta Mahoma", no entendemos nada, sino que el islam nada tiene que ver en eso, y que se trata  de brutos sanguinarios y trastornados.

¿Por qué no decir, "animales con dos pies", como los Romanos decían de los Hunos?

Continuará

 

NOTA BENE

- El libro de Peter Brown fue publicado en 1988; apareció en frances en Gallimard en 1995.

- Sobre el affaire de La Religieuse, consultar los Cahiers d’études du religieux, http://cerri.revues.org/1101)

- el video titulado «Comics Legend Art Spiegelman  & Scholar Tariq Ramadan on Charlie Hebdo & the Power Dynamic of Satire » puede verse en el site Democracy now. dirección :

http://www.democracynow.org/2015/1/8/comics_legend_art_spiegelman_scholar_tariq

- El responsable socialista del Tarn en video :

http://www.lefigaro.fr/politique/le-scan/citations/2014/10/28/25002-20141028ARTFIG00107-sivens-mourir-pour-des-idees-c-est-stupide-juge-le-president-ps-du-tarn.php

- Sobre los barbaros : de Bruno Dumézil, Les Barbares expliqués à mon fils, Seuil, 2010.

- Los dos hermanos al salir de la masacre de Charlie fueron captados en un video obtenido por la agencia Reuters. Está en la red desde ayer a la mañana :

http://fr.euronews.com/2015/01/13/nouvelle-video-glacante-des-freres-kouachi-juste-apres-le-massacre/

- Finamente, cuento con volver sobre la tribuna publicada ayer en Le Monde, p. 9, por le Pr. Alain Renaut, que da cuerpo, en términos ciertamente aun muy generales, a lo que yo llamaba la vía del compromiso bajo la forma llamada de un « multiculturalismo atemperado por el cuidado del interculturalismo. ».

 

from eol-postal

 

Publicado el 15/01/2015 en lepoint.fr

Traducción Silvia Baudini

 

 


17 de Enero de 2015

Je suis Elsa Cayat

11:18:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Vía pagina12.com.ar

Elsa Cayat, la psicoanalista que integraba la redacción de Charlie Hebdo, sostenía una activa y original presencia en los medios de comunicación. Los textos de esta página provienen de un “psicochat” organizado por el sitio www.psychologies.com, donde Cayat respondió a preguntas sobre la vida en pareja, la libertad personal, la decepción, la confianza y, en el orden del amor, el compromiso.

Por Elsa Cayat *

Buen día a todos. Aquí estoy instalada para contestar sus preguntas hasta las 16 horas.

Gwada16. ¿Se puede querer fundar la propia vida en otro, antes que en uno mismo?

E. C. Este es todo el problema planteado por el amor. La cuestión no es tratar de fundar su vida sobre el otro, sino preservar su vida para sí, recentrarla sobre sí para poder abrirse al otro. En cierto modo, el problema que usted plantea es el eje de los problemas del amor. Y este eje es el mito del amor. Uno querría descansar en el otro, fundar su vida en el otro, porque uno cree que todos sus problemas vienen de una falta de amor. Uno piensa que el amor es la solución a todo lo que le falta y, entonces, que el otro puede curarnos de todos nuestros males. Pero eso es falso. No sólo el otro no puede colmar todas nuestras faltas sino que, además, los problemas personales surgirán al compás de la intensidad de la relación amorosa. Para poder resolver sus problemas, no se trata de intentar comprender al otro, de tratar de ponerse en su lugar, sino de analizarse uno, recentrarse en uno.

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Pitchounette. ¿Se puede amar verdaderamente a la misma persona toda una vida? A los 44 años, me planteo mucho la cuestión; el amor ha dejado lugar a una rutina que no soporto más. ¡Necesito revivir una gran pasión! ¿Es la crisis de los cuarenta?

E. C. ¿Por qué habría que amar a la misma persona toda una vida? ¿Y por qué uno debe vivir la separación como inevitable? Estas dos cuestiones presuponen a la vez el miedo y el deseo de separación. La dificultad, cuando uno está con alguien, es no caer en la fusión. Pero en realidad la fusión no existe. Lo que viene a enmascarar esta imposibilidad de fusión es la falta de distancia en relación con el otro. Y esta falta de distancia, esta falta de separación entre uno y el otro lleva a anticipar la separación como final inevitable de la relación. Toda la dificultad está en existir en relación con el otro pero sin plegarse a su deseo por temor a la pérdida de amor. El temor a esta pérdida lleva a que se concrete.

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Mamita. Quisiera saber por qué no puedo permanecer con un hombre más de seis meses (six mois).

E. C. Quizá la respuesta está contenida en la pregunta: “Si yo...”. (Si moi...). (N. de la R.: Cayat responde en este caso con una interpretación basada en la homofonía: la persona que consulta, al concluir su frase con six mois, dice también si moi.., y al hacerlo abre y deja inconclusa una frase que empieza con “si yo...”)

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Newjessy. ¿Es posible en una pareja que los dos se quieran por igual?

E. C. No, no es posible, pero, en definitiva, ¿por qué haría falta que fuese absolutamente igual? El amor es un sentimiento fluido, móvil, que cambia en función de momentos, de circunstancias, pero en el fondo está ahí. Es más fácil amar que odiar, es más agradable amar que no amar. El problema es que algunas personas idealizan tanto el amor que se sienten obligadas a amar. Se sienten culpables si aman menos. Esto, a la larga, mata el amor. Porque el amor no es un deber. El amor no puede ser sino un deseo.

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Katseye. Siempre decepcionada en el amor, no logro tener confianza en un hombre. Hasta ahora, amar me ha hecho sufrir moralmente, uno cree en el otro y termina por ser traicionado. ¿Se puede realmente vivir en pareja y ser feliz? ¿La felicidad sólo se encuentra con un hombre? Vivir sola, con dos nenes adorables, ¿puede ser suficiente para la felicidad?

E. C. Sí, se puede ser feliz en pareja. En rigor, la palabra “pareja” no es buena, en cuanto hace creer que una relación entre dos seres diferentes podría constituir una entidad indivisible. Pero el amor no es otra cosa que una relación entre dos seres, y esos dos seres hacen esta relación.

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Omade. Aunque anhelamos amar y ser amados, es complicado comprometerse en una historia amorosa: esto para mí no tiene sentido, ya que lo uno no va sin lo otro. ¿Cómo explicar esta contradicción?

E. C. La dificultad para comprometerse alivia del fantasma de un compromiso total, de un encadenamiento de por vida. Pero no es el hecho de comprometerse lo que impide modificar una relación. Y finalmente el miedo al compromiso, el miedo a una aproximación mental con el otro, está ligado con el miedo a que el otro tenga una influencia sobre uno, a que el otro abuse de nuestras carencias. Dicho de otro modo, es el reflejo de un temor de sí.

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Louchouk. Desde hace cinco años vivo con mi compañero, todo va muy bien pero... estoy obnubilada por otro hombre, y no es la primera vez que esto me pasa. Analizando un poco la situación, advierto que mi compañero carece de sensualidad, aun cuando es muy tierno conmigo y hace lo más que puede para complacerme. El hombre que me atrae en este momento tiene esa sensibilidad y esa “psicología” que a mí me hace falta. El hecho de pensar todos los días en otro me perturba. ¿Por qué arruinar mi felicidad real, por qué siempre mirar hacia el otro lado cuando lo tengo todo para ser feliz?

E. C. Estar obnubilada por un otro, y quizás arriesgarse a perderlo todo, es una manera de creer en el amor absoluto, en el hombre perfecto, que no existe. En lugar de confrontarse a los problemas de la relación de pareja, que no pueden no existir. Pasar al acto, en este caso, sería una manera de taponar su pregunta, una manera de salvar al otro de la pareja, de hacer como si todo viniera de uno mismo. Lo cual es otra manera de creer que uno lo controla todo.

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Framb999. Siempre creí que era la única en sufrir, sobre todo cuando amo “a corazón perdido”. Y ahora, vengo de romper el corazón de un amigo, que me ha confesado tener sentimientos por mí después de más de un año. En cuanto a lo que me concierne, es demasiado tarde. De allí la cuestión: ¿por qué los hombres tienen tanta dificultad para expresar sus sentimientos? ¿Por qué ponen tanto ardor en hacer creer que no experimentan nada por nosotras? Al jugar a ese juego, el uno y el otro pueden pasar por alto a la persona.

E. C. ¿Por qué para usted es demasiado tarde? Usted se plantea sobre el otro una cuestión que quizá no se plantea sobre usted misma. La cuestión no es pasar por alto al otro, sino pasar por alto a usted misma.

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Rrgard. Cuando las relaciones en una pareja son difíciles, ¿se ama verdaderamente? ¿La dificultad es una causa o una consecuencia?

E. C. No hay “se”. Decir “se ama” es ocultar el hecho de que hay dos personas diferentes. Con móviles, proyectos, problemas diferentes. El problema con ese “se” es que tiende a tematizar sobre el otro y no sobre uno: expresa una dependencia del otro, ligada al olvido de sectores enteros de uno mismo.

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Jemma. Tengo 43 años. A esta edad siento que me desarrollo y estoy feliz de descubrir y reencontrar a los hombres con una nueva mirada. Los encuentro sinceros, sensibles y llenos de sutilezas, contrariamente a lo que se dice. Su costado cartesiano es para mí hoy reasegurador, y soy feliz de compartir momentos de complicidad con ellos. Pero encuentro que son desconfiados y tienen mucha reticencia a dejarse ir. ¿Cómo explica usted su temor? Porque es así como yo percibo su respuesta.

E. C. No pienso que los hombres sean tan diferentes de las mujeres. Incluso si en términos de tradición, de rol, no han aprendido a valorizar su interioridad y, entonces, a expresar sus sentimientos, sus emociones. En el fondo, tienen el mismo funcionamiento que las mujeres. Lo importante es que cada ser humano es diferente. Y esta singularidad, finalmente, es lo que es tan difícil de asumir. A menudo se hace de ella una debilidad, siendo que esta singularidad, que es esencialmente la facultad de pensar, de reflexionar y así renovarse, es una riqueza.

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Soniada2009. Hace tres meses, retomé con mi ex, después de una ruptura que duró dos años. Hace dos semanas le mandé un mail pidiéndole reflexionar sobre el futuro de nuestra relación, qué piensa hacer... Después de haberlo leído, no me contesta más al teléfono. Silencio absoluto, no contesta más a mis llamados. No llego a comprender esta reacción, no sé qué hacer.

E. C. ¿Por qué ese silencio la atrapa hasta tal punto? ¿Por qué tiene esa capacidad de posesión sobre usted?

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Donia1908. ¿Por qué, cuando se ama, el pasado del otro puede ponernos celosos, desdichados, puede acosarnos?

E. C. Porque corresponde a algo de la propia historia. En amor, importa saber que el otro es elegido por razones enraizadas en la propia historia. El otro hará resurgir un pasado olvidado, que se reactivará en la relación.

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Daphnee. ¿Por qué los hombres mienten todo el tiempo? Sean grandes banqueros o empleados, vuelvo a encontrar este género de hombres. Estoy decepcionada, siempre en la esperanza de un encuentro diferente.

E. C. ¿De dónde viene esta visión de los hombres? ¿De dónde esta decepción que proviene de una expectativa irrealizable? Irrealizada porque está desplazada, porque corresponde a alguien de su familia.

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Nagatika. Después de siete años de matrimonio, nos queremos mucho. Damos a nuestra pareja un lugar primordial en nuestra vida. Tenemos mucha confianza en nosotros y nuestro amor. Y, sin embargo, un pequeño conflicto puede tomar a veces proporciones excesivas; ayer nos adorábamos y hoy nos detestamos. ¿Por qué puede uno pasar de un extremo al otro de esta manera?

E. C. Es como si cada problema que se presenta en la relación fuera un drama. Esto presupone el mito de un amor absoluto. Sin falla. Donde todo correría sin aspereza. Esto no existe. En vuestro caso, cada problema despierta para ustedes el temor a un fracaso. Pero no puede no haber problemas en una relación con otro.

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Loulette. ¿Por qué sentimos celos en el amor?

E. C. Uno siente celos, por una parte, porque idealiza al otro por diferentes razones, y, por otra parte, porque uno se disminuye ante otras personas del mismo sexo ante las que se inferioriza.

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Paula-Anna. ¿Cuáles son sus recetas para no matar el deseo y no hacer del amor un deber? Uno puede por ejemplo pensar en separarse cierto tiempo para reencontrarse mejor, pero, si es así, ¿cómo explicarlo a los niños?

E. C. No hay recetas para no matar el deseo. Sólo es necesario plantearse la cuestión: ¿por qué uno cree que el amor ha muerto?

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Sandynenette. ¿Cómo se puede amar siempre a una persona que nos ha hecho sufrir mucho, cuando ya no contamos para esa persona? ¿Cómo olvidarla y pasar a “otra cosa”?

E. C. Preguntándose por qué uno aceptó sufrir de tal manera. Quizá por alimentarse con la ilusión de que más tarde el otro cambiaría.

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Foda. Tengo una chica que me ama pero no puedo sentir por ella, ni siquiera un poco de ese sentimiento. He intentado procurar amarla, pero no siento nada hacia ella. Al comienzo de nuestra relación, toleré muchas cosas que ahora no acepto más. Ella, por su parte, hace lo más que puede para que yo esté satisfecho. En lo que me concierne, sé que no la amo pero a veces pienso que yo no puedo conseguir una chica que me quiera.

E. C. Tal vez usted tenga miedo de amar.

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Severine. No concibo pasar mi vida con el mismo hombre porque no creo en la relación eterna y no creo que podría siempre amar a la misma persona: ¿soy normal?

E. C. No hay normalidad.

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Hannah13. ¿Se puede amar sin confianza?

E. C. Se puede amar teniendo en el otro una confianza relativa. El otro existe, es un ser humano como uno. Pero es diferente de uno. La confianza que hay que aprender a tener es en uno mismo.

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Lucas idf. ¿Hay un nuevo modelo de la vida amorosa? ¿Cómo decirles a los chicos que vivir en concubinato es normal? Treinta por ciento de los matrimonios finaliza en divorcio.

E. C. El modelo de vida amorosa hay que encontrarlo, no en la sociedad, sino en uno. ¿Por qué es difícil decir que vivir en concubinato no tiene nada de excepcional? Lo que usted dice implica que el matrimonio es muy importante para usted. ¿Por qué sería tan importante? Como si el compromiso, por ser oficialmente en el registro civil, ante un público, fuese más profundo, más capaz de durar. No porque el compromiso sea dicho y escrito cambiarán los hechos de la relación. La relación palpita, es algo vivo, no muerto. Finalmente, el matrimonio es la ilusión de una relación para toda la vida. en otros términos, de una relación en lugar de la vida.

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Drome. Dentro de una semana cumpliré 55. He amado muy poco, no he tenido muchas historias amorosas en mi vida, y cuando tuve una, no duró; yo me sentía prisionero, con miedo, si permanecía fiel a mi pareja. Pero no fui mujeriego, no anduve tras las polleras. Mis conocidos y en mi trabajo me aprecian. Vivo solo, no le debo nada a nadie, soy verdaderamente autónomo. En mi niñez tuve afecto pero no se ocuparon bien de mí. Un fracaso escolar. A la edad de 15 años, entré como aprendiz en restaurantes de alta gama (mozo, barman), donde fui explotado y también apreciado por la clientela y empleadores, un trabajo duro que dejé a los 25 años. Cambié de trabajo muchas veces. Desde 1998, soy funcionario administrativo. Ya no tengo padres, tengo un hermano, un sobrino en mi ciudad y el resto de mi familia un poco alejada, en Francia o en el extranjero. Me siento solo, enfrento todo: un burro de carga, sin demasiados objetivos en mi vida. Yo querría compartir mi vida con una compañera, la vida de a dos es mejor, pero no hago nada para encontrarla y si por azar hay un encuentro, lo cual es raro, escapo. Querer verdaderamente, yo no conozco bien qué es ser amado y amar. Un estado que me da miedo. Falta de confianza en mí. Por momentos me siento encerrado en mi cabeza. Ver a un psi me ayudaría, por qué no, pero contar mi vida me es difícil. Soy bastante reservado, tímido. Gracias por una explicación y sugerencia.

E. C. Pienso que usted está listo para ver a un psicoanalista. Usted ha reflexionado, puede encontrar un interlocutor para sus preguntas.

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Mimi74. Yo pienso que el amor entre dos seres no es más que un señuelo. El amor no existe, o no existe más.

E. C. El amor existe, pero el amor absoluto no es más que un señuelo. Es un señuelo agradable, que, cuando está, vale la pena aprovechar.

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Scripturelle. ¿Amar no es encontrar el espejo para amarse a sí mismo?

E. C. Hay algo de muy cierto en lo que usted dice: en cierto modo, se inviste al otro de todo lo que nos falta. Esto nos da la ilusión de una completud. Pero, evidentemente, el otro no podrá completarnos. Nadie puede hacer en lugar nuestro lo que no hacemos por nosotros.

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Este chat finaliza. Lamento no haber podido contestar a todas sus innumerables preguntas. Sólo quisiera terminar con estas palabras: es importante aprender a recentrarse en sí para mejor abrise al otro. Y hay que saber que lo que el ser humano desea es el amor, y nada más.

- Psicoanalista. Textos provenientes del chat público efectuado el 12 de febrero de 2014. (Traducción: Pedro Lipcovich.)

 

 

16 de Enero de 2015

El racismo 2.0 por Éric Laurent

12:17:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

Número 371

(Selección de artículos)

www.lacanquotidien.fr

 

El racismo 2.0  por Éric Laurent

Los debates recientes que han tenido lugar alrededor de la interdicción del espectáculo de Dieudonné hacen resonar de manera muy actual una de las “anticipaciones lacanianas”1 sobre la función del psicoanálisis en la civilización. Las últimas palabras del Seminario XIX, en junio de 1972, apuntan precisamente sobre nuestro porvenir. La salida de la civilización patriarcal le parecía entonces superada. De la época post-68 zumban aún palabras sobre el fin del poder de los padres y el advenimiento de una sociedad de hermanos, acompañadas del hedonismo feliz de una nueva religión del cuerpo. Lacan arruina unpoco la fiesta añadiendo una consecuencia que entonces no se advertía: “Cuando regresamos a la raíz del cuerpo, si revalorizamos la palabra hermano, [...] sabed que lo que asciende, que aún no se ha visto hasta sus últimas consecuencias, y que, este, se enraíza en el cuerpo, en la fraternidad del cuerpo, es el racismo”. La idolatría del cuerpo tiene consecuencias totalmente distintas que el hedonismo narcisístico al cual algunos podían creer limitar esta “religión del cuerpo”. Anuncian en la modernidad otras figuras de la religión que aquellas de las religiones seculares, como se expresaba Raymond Aron, quien marcaba la época y que suministraba, según él, “el Opio de los intelectuales”.

En el mismo momento en que Lacan preveía el ascenso del racismo, subrayado con insistencia desde 1967 a los años 1970, la atmósfera era más bien de regocijo ante la perspectiva de integración de las naciones en conjuntos más vastos que los “mercados comunes”autorizaban. Se estaba entonces, más que hoy, por Europa. Lacan acentúa esta consecuencia inesperada con una precisión que, en la época, sorprendió. Interrogando a Lacan en “Télévision” en 1973, Jacques-Alain Miller se hacía eco de esta sorpresa y valorizaba la importancia de esta tesis. “¿De dónde saca usted, por otra parte, la seguridad para profetizar el ascenso del racismo? ¿Y por qué diablos lo dice?”2 Lacan respondía: “Porque no me parece divertido y porque, sin embargo, es verdad. En el extravío de nuestro goce, solo el Otro lo sitúa, pero es en la medida en que estamos separados de él. De ahí unos fantasmas, inéditos, cuando no nos mezclábamos”.

La lógica desarrollada por Lacan es la siguiente. No sabemos lo que es el goce con el que nos podríamos orientar. Sólo sabemos rechazar el goce del otro. Por el hecho de mezclarse, Lacan denuncia el doble movimiento del colonialismo y de la voluntad de normalizar el goce del que es desplazado, inmigrado en nombre de su así llamado “bien”. “Dejar a ese Otro en su modo de goce, es lo que solo podríahacerse si no le impusiéramos el nuestro, si no lo considerásemos un subdesarrollado.[...] ¿Cómo esperar que prosiga aquella humanitariería (humanitairie)de cumplido con la que se revestían nuestras exacciones?” No es el choque de las civilizaciones, sino el choque de los goces. Esos goces múltiples fragmentan el lazo social, de ahí la tentación del llamado a un Dios unificante.

Lacan anuncia ahí también algo: el retorno de los fundamentalismos religiosos. “Dios, al recuperar con ello fuerza, acabaría por ex - sistir, eso no presagia nada mejor que un retorno de su pasado funesto”. En sus palabras sobre la lógica del racismo, Lacan toma en cuenta la variación de formas del objeto rechazado, sus formas distintivas que van del antisemitismo de antes de la guerra, que conduce al racialismo (sic) nazi, al racismo postcolonial para con los inmigrantes. El racismo, en efecto, cambia sus objetos a medida que las formas sociales se modifican, pero, según la perspectiva de Lacan, siempre yace, en una comunidad humana, el rechazo de un goce inasimilable, resorte de una barbarie posible.

Ante “Télévision”, Lacan evoca este problema del racismo en su “Proposition du 9 octobre 1967 sur le psycanalyste de L’École”y en su « Allocution sur les psychoses de l’enfant », durante ese mismo año. En la « Proposition... », Lacan evoca lo que el racialismo nazi tenía, en su barbarie, de “precursor”: “Abreviemos diciendo que lo que vimos emerger, para nuestro horror, representa la reacción de precursores en relación con lo que se irá desarrollando como consecuencias del reordenamiento de los agrupamientos sociales por la ciencia y, especialmente, de la universalización que esta introduce en ellas. Nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su contrapeso en la expansión cada vez más dura de los procesos de segregación.”3 Y en la evocación de la « Allocution sur les psychoses de l’enfant », precisa el nudo entre la posición del psicoanalista y el movimiento de la civilización: “Cómo nosotros, quiero decir los psicoanalistas, vamos a responder a eso: la segregación puesta a la orden del día por una subversión sin precedentes”4. En realidad, la lógica por la que Lacan construye un conjunto humano es para que sepa operar una torsión sobre las Psicología de masas freudiana. En 1921, después de haber formulado la segunda tópica que organiza la realidad psíquica, Freud vuelve a tomar la cuestión del destino pulsional a partir del modo de identificación que rige de manera determinante la vida psíquica: “Y en total oposición a lo que es habitual, nuestra indagación no escogerá como punto de partida una formación de masa relativamente simple, sino masas de alto grado de organización, duraderas, artificiales. Los ejemplos más interesantes de tales formaciones son la Iglesia – la comunidad de los creyentes – y el ejército.... Las masas con conductor son las más originarias y completas, y si en las otras el conductor puede ser sustituido por una idea, algo abstracto, respecto de lo cual las masas religiosas, con su jefatura invisible, constituirían la transición; si ese sustituto podría ser proporcionado por una tendencia compartida, un deseo del que una multitud pudiera participar. {...}el odio a determinada persona o institución podría producir igual efecto unitivo.”5Para Freud, el odio y el rechazo racista, se unen, pero quedan conectados al líder que toma el lugar del padre o, más exactamente, del asesinato del padre. Lo ilimitado de la exigencia subsiste en la masa y el establecimiento del lazo social queda fundado sobre el asentamiento pulsional de la identificación. La masa estable conlleva en ella el mismo principio ilimitado liberado para la masa primaria.

Freud puede así dar cuenta del Ejército como masa organizada y del poder de matanza salvaje que lo acompaña. El odio común puede unificar una masa, ella queda ligada a una identificación segregativa con el líder.

Para construir la lógica del lazo social, Lacan no parte de la identificación con el líder, sino de un primer rechazo pulsional. Su tiempo lógico acaba en proponer para toda formación humana tres tiempos lógicos según los cuales se articulan el sujeto y el Otro social: 1) Un hombre sabe lo que no es un hombre; 2) Los hombres se reconocen entre ellos; 3) Me afirmo ser un hombre, por temor de ser convencido por los hombres de que no soy un hombre. Esos tiempos de identificación no parten de un saber sobre lo que sería ser hombre, después de un proceso de identificación, sino que esta lógica parte de lo que no esun hombre ? Un hombre sabe lo que no es un hombre. Eso no dice nada sobre lo que es un hombre. Luego, los hombres se reconocen entre ellos por ser hombres: no saben lo que hacen pero se reconocen entre ellos. Por último, me afirmo ser un hombre. Allí está toda la cuestión de la afirmacióno de la decisión junto a la función de la prisa, la función de la angustia ? del miedo de serconvencido por los hombres de no serun hombre6.

Esta lógica colectiva está fundada, sobre la amenaza de un rechazo primordial, de una forma de racismo: un hombre sabe lo que no es un hombre. Y es una cuestión de goce. No es un hombre aquel al que rechazo como teniendo un goce distinto del mío. « Movimiento que da la forma lógica de toda asimilación “humana”, en la medida en que, precisamente, se formula como asimiladora de una barbarie, y que, sin embargo, reserva la determinación esencial del “yo”... 7.

Cuando Lacan escribió este texto, la barbarie nazi estaba próxima. Comenzó por tomar con pinzas al judío como el que no goza como el Ario: un hombre no es un hombre porque no goza como yo. A la inversa se puede subrayar, en esta lógica, que si los hombres no saben cuál es la naturaleza de su goce, los hombres saben lo que es la barbarie. A partir de allí, los hombres se reconocen entre sí, casi sin saber cómo. Y después, subjetivamente, uno por uno, me precipito. Me afirmo como hombre, por temor a ser denunciado como que no soy un hombre.Esta lógica colectiva va a anudar al conjunto, a partir de una ausencia de definición del ser-un-hombre, el yo que se afirma y el conjunto de los hombres que corto-circuitea al líder.

Esta forma lógica va a ser proseguida a lo largo de la obra de Lacan. Estará complicada por la teoría del deseo y la teoría del goce, pero va a funcionar, comprendida allí en la lógica del pase. La lógica de la constitución de la colectividad psicoanalítica será abordada según la misma lógica anti- identificatoria o más exactamente de identificaciones no segregativas, como las ha llamado Jacques-Alain Miller en su “Teoría de Turin”8. 1) ? Un psicoanalista sabe lo que no es un psicoanalista – esto no dice de ningún modo que el psicoanalista sepa lo que es un psicoanalista. 2) ? Los psicoanalistas se reconocen entre ellos para ser psicoanalistas – es lo que demandamos en la experiencia del pase, que un cartel reconozca: ? este es de los nuestros. 3) ? Para presentarse al pase, el sujeto debe afirmarse, decidir ser psicoanalista por temor de ser convencido por los otros psicoanalistas de no ser un psicoanalista.9 Si Lacan insistió sobre esta dimensión del racismo en la « Proposition... », es para subrayar que todo conjunto humano conlleva en su fondo un goce extraviado, un no saber fundamental sobre el goce que correspondería a una identificación. El

psicoanalista es simplemente aquel que debe saber para constituir la comunidad de aquellos que se reconocen como psicoanalistas.

El goce malo en juego en el discurso racista es desconocimiento de esta lógica. Está en el fundamento de todo lazo social. El crimen fundador no es el asesinato del padre, sino la voluntad de asesinato de lo que encarna el goce que yo rechazo. Entonces, siempre el antirracismo es a reinventar para seguir las nuevas formas del objeto del racismo, deformándose a medida de las manipulaciones de las formaciones sociales. Sin embargo, nuestra historia valoriza especialmente, en los modos del racismo, el lugar central del antisemitismo, a la vez precursor y horizonte. Retomaré el análisis de la nueva forma de lo que nos llega hecho por Bernard-Henri Lévy: « El antisemitismo tiene una historia. Tomó, en el curso de los años, formas diferentes pero que corresponden, cada vez, a lo que el espíritu de los tiempos podía o quería entender. Y creo que, por razones de las que en detalle es imposible retomar aquí, solo el antisemitismo es susceptible de “avanzar” hoy, el único es capaz de abusar y de movilizar, como lo hizo en otras épocas, un gran número de mujeres y de hombres, es el que podría anudar el triple hilo del antisionismo (los judíos sostenes de un “Israel asesino”), del negacionismo (un pueblo sin escrúpulos, capaz, para llegar a sus fines, de inventar o de instrumentalizar el martirio de los suyos) y de la concurrencia de las víctimas ( la memoria de la Shoah funcionando como pantalla que esconde las otras masacres del planeta). Y bien, Dieudonné estaba operando la conjunción de esos tres hilos.»10 La sorprendente respuesta que le dirige Nicolás Bedos abre otra pregunta sobre el estatuto de lo cómico de poner el estómago, hasta las sus últimas consecuencias, en nuestra civilización del individualismo de masa democrático. No es suficiente con poner allí el estómago, por otro lado, es necesario poner todas las vísceras para hacerse entender. Consecuencia inesperada: la televisión se vuelve un medio cada vez menos suave(soft), y todos se acercan a la violencia de internet.

1Miller J.-A., « Les prophéties de Lacan », LePoint.fr, 18 août 2013. 2Lacan J, « Télévision » [1973], Autresécrits, Seuil, 2001, p. 534. (Otros Escritos, Paidós, 2012, p. 560). 3Lacan J., « Proposition du 9 octobre 1967 sur le psychanalyste de l’École »,Autres écritsop. cit., p. 257. (Op. Cit., p. 276). 4Ibid., p. 363. (Otros Escritos, op. cit.“Alocución sobre las psicosis del niño”, p. 383) 5Freud S., « Psychologie des foules et analyse du Moi », OEuvrescomplètes, XVI, Paris, PUF, 1991, p. 7. & 38. (O. C. XVIII, Buenos Aires, Amorrortu, 19892, pp. 89 y 95). 6Lacan J., « Le tempslogique et l’assertion de certitude anticipée » [1945], Écrits, Seuil, 1966, p. 213. (Escritos, siglo XXI editores, 2012, p. 207/208). 7Lacan J., « Le temps logique et l’assertion de certitude anticipée » [1945], Écrits, op. cit., p. 213. (Op. cit. p. 208). 8Miller J.-A., « Théorie de Turin », Intervention au Iercongrèss cientifique de la Scuolalacaniana di Psicoanalisi (en formation), le 21 mai 2000, dont le thème était « Les pathologies des lois et des normes », disponible sur le site de l’École de la Cause freudienne. 9Laurent É., « Les paradoxes de l’identification », cours de 1993 à la SectionClinique, le 1er décembre 1993, inédit. (Las paradojas de la identificación, Buenos Aires, EOL- Paidós, 1999, p.34). 10 Lévy B.-H., « Pour en finir (provisoirement ?) avec l’affaire Dieudonné », Le Point, 16 janvier 2014, disponible sur internet

 

15 de Enero de 2015

CRÓNICA “YO NO SOY CHARLY” O “1ª SESIÓN” –de Gérard Miller- en BILBAO, 9-enero-2015. Por Pablo Villate

11:48:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

Quien haya visto la película de Gérard Miller “La primera sesión”[1], sabe que desde su comienzo el espectador es invitado a cambiar su asiento por la butaca de un teatro. Induce la sensación de que la relación con el espacio puede cambiar implicando al cuerpo de otra manera, uno podría ir a consultar con un psicoanalista buscando ese encuentro como dando un paso hacia un espacio escénico privado, o abierto al público pero uno por uno, para plantear su caso -incluida la relación con ese otro escenario, el de su inconsciente-. De ahí, incesante, se hace notar la diferencia manifestándose en cada uno, los detalles de su encuentro, de principio a fin de la filmación.

Diversos relatos personales mostrando el acceso a un nuevo vínculo social, con las libertades en la calle como condición necesaria y la de la asociación libre en su espacio íntimo, sin tutelas de conciencia, bajo la responsabilidad propia

Íbamos a celebrarlo así, tal cual, convocados para el pasado viernes 9 de enero en la sede de Bilbao de la ELP[2], entre su sonido en francés y subtítulos en castellano. Y con la alegría de que Mr Jean-André Viala, agregado cultural de la embajada francesa en la zona norte y director del Instituto Francés en Bilbao, acababa de confirmar su asistencia y la difusión de la actividad.

Era el mismo miércoles en que poco después, París y parte del mundo, se vieron conmocionados por la noticia de los sucesos en la redacción de Charly Hebdo

Todo cambió, el París del psicoanálisis evocado en la película se encontró ocupado por el terror islamista .

Otras evocaciones se abrían paso hasta ser mencionadas ese viernes:

* Viernes 9-enero-2015. Anteayer vinieron a por Charly Hebdob y sus dibujantes satíricos, pero como no somos Charly... ni somos una flic, como la de ayer, ni compramos comida kosher en tiendas judías, como los rehenes –finalmente asesinados- de hoy... (ah! ¿ tu no boicoteas ? hum!)

Tiene un efecto traumático añadido el hecho de que muchos de esos asesinos han nacido y se han formado en países occidentales. ¿Cómo  buscar, entender y poder hablar sobre eso?

* Hoy, la sátira sobre el lado feroz de las religiones, es un derecho ganado con sangre. Estaría bien conocer la sutileza con que sus ciudadanos consiguen que circule –esa sátira que alivia del totalitarismo sentido en el pescuezo-  en los Estados islámicos

 

* Del influjo de los dioses oscuros[3], la democracia alemana no consiguió preservar a sus ciudadanos. Y es que la democracia no garantiza que las libertades se mantengan por sí mismas. Sólo garantiza que son posibles como modo de existir y vincularse.

Mr. Viala aceptó decir unas palabras al respecto, previas a la proyección de la película: nos hizo sentir vivamente cuáles han sido los latidos de Charly y porqué forman parte del corazón de Paris y de la república francesa. En serie con el Canard Enchainé, más especializado en la sátira de lo que aparece en los entresijos del Estado, Charly Hebdo la realiza libremente respecto de cualquier cosa del mundo, aceptando la polémica y ser cuestionado como el que más.

Y recordó cómo, sin ninguna concesión al desconocimiento, Mr Charb declaraba su deseo de vivir de pie sin consentir con permanecer atemorizado de rodillas.

 


[1] En Bilbao la vimos gracias al favor de Margarita Álvarez

[2] Horas antes de la permutación de sus cargos, para celebrar el recorrido realizado

[3] Días después, Mahoma sostiene su cartel de “yo soy Charly” bajo el titular “Todo está perdonado”; a precisar: que nadie le considere ofendido.

 

14 de Enero de 2015

El amor por la policía, por Jacques-Alain Miller

11:58:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

Desde París, la noche del lunes 12 al martes 13 de enero de 2015

 

Sin duda, nunca los policías fueron festejados en París como lo fueron ayer por la tarde. Tres de entre ellos caídos en el ejercicio del deber, mientras protegían a los agitadores de Charlie así como a sus dibujos y bromas. Se les agradecía su espíritu de sacrificio. Nadie pensaba imputarles las fallas del dispositivo, y los diecisiete muertos que resultaron. Se agradecía por el contrario a la institución policial, en sentido amplio, no solo a "los canas", sino también a los gendarmes, a los CRS, a todos los agentes de los servicios de información y de seguridad. Sobre todo, contaban con ellos para garantizarnos por las exacciones por venir. Expertos de todo pelaje anunciaban con forzada razón que los atentados que vendrán serán imparables. El sentido común asentía. Cada uno, valentón o miedoso, se sabía, se sentía, un blanco potencial, los judíos más que los otros. Cuatro fueron asesinados el viernes mientras hacían sus compras. Eran practicantes o al menos respetaban todo o una parte del antiguo código alimentario, algunas de cuyas prescripciones sin duda precedieron la Revelación hecha a Moisés.

En resumen, se aprovisionaban en una fiambrería kosher. Lo cierto es que los tweets #JesuisFlic, #Respect pour la police (Yo soy cana, Respeto por la polícia), parecía repercutir al infinito en la red social como por una gigantesca cámara de eco.

Llevada por el mismo impulso, la generación llamada del sesenta y ocho, la mía, la que había gritado "¡CRS SS!" en las calles de la capital hace ya medio siglo, se había dado vuelta por completo. Ya no se reconocía. Se diría que experimentaba una despersonalización, pero no grave: ligera, agradable. Un "estrañamiento", para retomar el termino de Gide. "Me sorprendí, leíamos esta tarde en el comentario de Libèration, deseándoles buenas noches a los CRS que estacionan en su furgón y que vigilan el edificio de Libé. Y estuve lejos de considerar ridículos a aquellos que, en la marcha, que sigo llamando la 'manif', aplaudían a las fuerzas del orden que no podían creer que se los festeje de ese modo y se entusiasmaban con bonhomía". (Luc Le Vaillan) Afluían testimonios de esa conversión al orden público.

Pienso en El entierro del conde de Orgaz, del Greco, esa "obra maestra, decía Barres, con un sentimiento árabe y catolico a la vez". Lo resume así: "Es una composición en dos partes: abajo, el entierro del señor de Orgaz; arriba, su recepción en la Corte celestial". Sí, podría creerse que la masacre en las oficinas de Charlie había sido duplicada, de algún modo, con la masacre metafórica, mística, de los "contestatarios" de 1968. Por así decirlo, los kalashnikovs de los hermanos Kouachi les habían "metido plomo en el cerebro". No hizo falta nada más que el asesinato sin rodeos de los "hasta el final" de Charlie para que esta clase de la era llamada de losbaby-boomers, tan privilegiada, termine por entrever lo que su confort o simplemente su supervivencia, le debía cada día a la existencia y a la devoción de las fuerzas de policía que habían abucheado en su juventud. Muchos de esos atolondrados esperaron llegar a viejos para conocer algo de los arcanos del mundo: cómo se mantienen las Ciudades, los Imperios, los Estados, el precio que se vincula al orden, "las revueltas lógicas", su carácter efímero, etc., etc., resumiendo, todo lo que Lacan subsume con el nombre, "discurso del amo".

A decir verdad, los ex contestatarios se habían percatado hace tiempo, y la Revolución a la que le encontraron su razón de ser durante un tiempo, no era incluso ya para ellos más que un sueño. A veces, a lo sumo, una procuración, una hipótesis. Pero su universo mental no siempre estaba a la hora de su vida cotidiana. Acaban de ser obligados a unaggiornamento sin delicadeza. En su descargo, hay que decir que la policía con la cual tuvieron que vérselas en sus tiempos mozos estaba fechada antes del "suicidio francés". Para retomar la terminología de M. Zemmour, era una policía "viril", que se entrenó durante la guerra de Argelia. Ella misma perpetró en París una masacre memorable el 17 de octubre de 1961, antes de provocar el año siguiente, el 8 de febrero, la muerte de nueve manifestantes franceses, comunistas, en la estación de subterráneo Charonne. Si se acepta recordar que fueron los policías franceses los que vinieron a buscar judíos (extranjeros, como lo señaló M. Zemmour) para conducirlos al Velódromo de invierno, serían más indulgentes con la juventud de 1968, que asimilaba un poco rápidamente las Compañías republicanas de seguridad, creadas por el socialista Jules Moch, a las tropas de Heinrich Himmler.

 

Está lejos, el tiempo ha pasado. El control social sigue ahora vías más discretas, oblicuas. Salvo en la juventud pobre de origen árabe o africano, el resentimiento con la policía no es lo que era. Queda que el favor, el fervor, que la policía encontró en la población parisina el domingo último, es un fenómeno inédito. Del orden de lo nunca visto, sin duda, en la Historia de Francia. Lo que se encuentra, en momentos privilegiados –dicho sea sin caer en una mitología romántica a la que un De Gaulle jamás cedió– es la osmosis de una población con el ejército nacional destinado a protegerla de las agresiones exteriores. ¿Pero el amor del pueblo por las fuerzas de la represión interior? No veo ningún ejemplo. Incluso en tiempos de Ravachol y de los anarquistas. Habrá que buscar. A la espera, no veo más que una explicación, es que el islamismo guerrero es considerado por la población como un verdadero enemigo interior. La policía tiene como misión combatirlo como el ejército combate o previene las amenazas exteriores. Por otra parte, ¿no dicen que la protección de los edificios judíos será próximamente confiada a los militares? A partir de lo cual, si concibo lo que puede tener de chocante y de peligrosa la expresión enemigo interior que fue utilizada por el Primer ministro, no parece infundada.

Hablé mas arriba de las conversiones de los ex contestatarios al orden público. La palabra conversión pertenece estos días a Houellebecq, que la toma de Huysmans. El ha captado la tendencia, para implicar allí al islam. Solamente, atención, este islam es totalmente opuesto al islamismo. Tal como lo pone en escena en su sátira, se trata de un discurso que asegura la paz civil, la seguridad de los bienes y de las personas, el empleo. Y bien, aquello a lo que asistimos en efecto, y que deja estupefacto por su amplitud, es a una conversión de seguridad tan masiva como súbita de la población francesa. Francia experimenta, podemos decir, un verdadero flechazo por su policía.

¿Este enamoramiento durara? Aquí es necesario remitirse a la estructura del "tiempo lógico", tal como la desarrolla Lacan. La forma instantánea aparece primero. Es el shock inicial, el insight, se dice en inglés, la epifanía, en el sentido secular popularizado por Joyce: "el instante de ver". Luego la duración retoma sus derechos: el sujeto piensa, machaca, evalúa, carbura, elabora, no se sabe cuánto tiempo le será necesario, por qué arrepentimientos, qué tormentos, qué dialéctica tendrá que pasar. Es el "tiempo para comprender".

Estamos allí. Los franceses piensan, se hablan, escriben, el país balbucea, está recorrido por una intensa actividad intelectual. Imagino que ocurre lo mismo con los otros países de Europa, pero menos. Nosotros somos una gran potencia, y además nos agarraron del cuello. Eso concentra maravillosamente la atención. Todos, tantos como somos, estamos en libertad condicional. Vivimos con el régimen del imperfecto del lingüista Guillaume: "Un instante más y la bomba explotaba". ¿Sí? ¿No? imposible saberlo. En cuanto al tercer tiempo, "el momento de concluir", queda para más adelante.

Si se admite, a título de hipótesis, que el fenómeno social al que asistimos, y del que participamos, tiene la estructura del enamoramiento, no es difícil precisar a qué tipo responde el objeto de amor aquí en juego. Confiemos en las indicaciones de Freud en su obra titulada "Introducción al narcisismo" (1914). La policía como objeto de amor parece estar elegida con el modelo primero de "la mujer que da los cuidados (al niño)": la madre, el gran Otro materno, que procura ayuda y protección. El terror, el sentimiento de desamparo que atenazó a cada uno después de la masacre de Charlie, tiene como efecto precipitarlo en los brazos de este Otro. Este toma para los judíos la figura de Israel. Por hipótesis, la sujeción colectiva se teje así hilo por hilo, a partir de la relación de cada sujeto con el Otro. Es la lección de Freud en su psicología de los grupos.

No es todo. ¿Cómo no suponer que las masacres de estos últimos días indujeron conversiones islamistas? Estas masacres se hacen en parte para eso, para reclutar. Ciertamente, esas conversiones permanecen invisibles para nosotros, no se revelarán sino retroactivamente, pero ya podemos saber que la elección del objeto de amor aquí es de otro tipo. Es el tipo llamado narcisista. El sujeto se ama a sí mismo como lo que querría ser, el soldado de lo Absoluto, Rambo del Ideal, armado hasta los dientes, impenetrable a la duda, dispuesto a dar su vida por la Causa, mientras que, en la vertiente precedente, domina el Primum vivere.

Para terminar, porque ha sido largo, señalaría que el recurrir a Freud no nos impide reconocer que la masa movilizada el domingo último no tenía mucho que ver con esas "multitudes" del siglo XX descritas por Gustave le Bon, de la cual analiza la estructura en su Massenpsychologie.

No fue incluso una manifestación, solamente una "marcha", para no decir una errancia. Ni un discurso, ni una palabra, nada. Todo el mundo mudo. Como slogan, el famoso "Je suis Charlie", que no tenía nada de "significante amo" homogeneizando a los sujetos. Era más bien una suerte de "significante compañero", que daba a la gran concentración su aire de variada fauna. Es el signo de un individualismo muy avanzado que caracteriza a nuestras sociedades occidentales, señalaba el historiador Pascal Ory en Le Monde. Podemos decirlo así. Susana, una amiga de Tel-Aviv, analista, lo dice de otro modo. Siguiendo el espectáculo por televisión, me escribió la misma noche: "Ver la primera línea de los líderes, marchando, era para llorar. Enlazando los brazos, unidos en la falta de metas. Creo que no solo perdieron la esperanza sino que peor: perdieron la desesperación".

Sin embargo, desde Beirut, L’Orient le jour escribe: "Ayer Francia volvió a tomar la Bastilla". Hum…

Todos se ponen de acuerdo para decir que la imagen que permanecerá de ese momento histórico es François Hollande llorando abrazando al médico Patrice Pelloux. Le acaricia el cabello, el rostro. Lo mece.

Al mismo tiempo, los sobrevivientes de Charlie tienen un ataque de risa: una paloma acaba de arrojar su excremento, manchando la espalda del presidente.

Continuará

 

PS 1: la anécdota de la paloma está en Le Monde, Le Figaro, etc.; existe un video.

PS 2: El Sr. Roland Rouzeau me recuerda por mail que el delito de blasfemia existe todavía en Alsacia y en Mosela. Tomo nota.

 

Publicado el 13/01/2015 a las 11 :37 en lepoint.fr

Traducción Silvia Baudini

 


14 de Enero de 2015

"Reír de lo sagrado", por Gil Caroz

02:13:00 , por Redactor-FMA Spanish (ES)

 

Libertad de expresión. Apenas se profiere la fórmula, sus límites saltan a la vista. Si las opiniones en relación a la libertad de palabra de Dieudonné son compartidas, son pocos los que hoy defenderían el derecho que algunos se dieron, en ciertos medios israelíes, de calificar a Yitzhak Rabin de traidor y de asesino en el momento en que quería concretar los acuerdos de Oslo. Sin duda, estas voces abrieron la vía a su asesinato. El ideal de una libertad de expresión empujada al universal esconde mal su objeto. Al día siguiente de los acontecimientos CharlieHiper cacher representando a lo real tan de cerca, retomamos nuestros bisturíes psicoanalíticos para intentar iluminar lo que hay bajo el velo de la ilusión lírica (1) .

Recordemos la indicación de Lacan en el Seminario V: "No hay agudeza en el espacio abstracto" (2). El caso es, dice Jacques-Alain Miller, que para que haya agudeza, hace falta que el otro pueda comprenderte y para hacerlo debe ser la parroquia... Hay que compartir con él referencias comunes, una lengua común, un lazo social. No es universal (3).

Nos preguntamos si tal  como será traducido en francés el último libro de David Grossman, Un caballo entra en un bar, el humor que lo atraviesa pertenece a la parroquia -modo de hablar, por supuesto- israelí. La novela se organiza alrededor de un espectáculo Dov Grinshtein (Dovalé Gi), un stand-upista talentoso  cuyo ingenio es increíble y no respeta ninguna vaca sagrada. Incluso aborda la Shoá sin los ritos de precaución habituales, a partir de su historia familiar. "El Dr.Mengele, dice,  hizo investigaciones sobre mi familia, o bien sobre partes de mi familia: algunos huesos, brazos y fémures. Nosotros suscitamos el interés de este hombre refinado e introvertido... Podemos decir que fue, a su modo, nuestro médico de familia. Piensen en ello. Era un hombre muy ocupado. Veníamos de toda Europa para verlo. Las personas trepaban unas sobre los otras en los trenes para llegar a su casa y, a pesar de todo, él encontraba tiempo para recibir a cada uno personalmente, incluso se negaba a que se consultara a algún otro para tener una segunda opinión. No había otro que él, para una corta conversación y luego izquierda, derecha, izquierda, izquierda, izquierda, izquierda..." (4). Las bromas se suceden así con crudeza, a veces con obscenidad, poniendo por delante un cuerpo desnudo, mutilado, vuelto pornográfico, agredido. El lazo social es ridiculizado, decepcionado, golpeado con traición, crimen, increencia. El público es agredido, burlado y, luego, seducido, con el fin de mantenerlo en la sala.

Esta práctica consistente en hacer agudezas sobre la Shoá no es nueva. Está ahí desde hace muchos años, en círculos íntimos de manera más o menos discreta y, ahora, en internet. Ella no está excluida de la "parroquia", incluso si se encuentra en sus "bordes" porque obedece al principio planteado por Freud según el cual las historias judías están a la altura de la agudeza en cuanto están hechas por los mismos judíos mientras que "las historias sobre ellos de otro origen casi nunca superan el nivel del chascarrillo la irrisión brutal" (5). Y Freud añade que la agudeza sirve como mediación en relación a la pulsión: "La persona halla estorbadas la crítica o agresión directas, que solo mediante rodeos le resultan posibles" (6). Podemos deducir de ello que la agudeza y la risa son un medio para protegerse de lo real, abordándolo.

Así, este reírse de lo sagrado, estas agudezas escandalosas en relación a la Shoá se presentan como una alternativa a los ritos practicados según el modo del automaton desde la fundación del Estado de Israel. Una vez por año, en el momento del día de la Shóa (Yon Ha-Shoah), las ceremonias, las imágenes, los testimonios desfilan y son ampliamente difundidos, pero en un momento dado la dimensión repetitiva deja de percutir. Al contrario, la risa de lo sagrado va al encuentro de este real bajo la modalidad de la tyché, es decir, jamás dos veces del mismo modo, porque una agudeza se produce bajo el signo de la primera vez. Ella es ineficaz en la repetición de lo mismo. Como resultado, y a distinción del rito, la risa no da impresión de una rutina repetitiva que desliza sobre lo real.

Si el principio de la novela de Grossman da a pensar que pone en escena a Dovalé Gi para denunciar un modo de discurso social un poco obsceno, a medida que el espectáculo avanza una ternura se desliza en el lector hacia el drama personal del personaje, que se lee a través de esta fiesta de fórmulas terribles  pero bien dichas. Este monólogo conduce a los oyentes, paso a paso, a una representación de lo real apenas soportable. Son numerosos los que abandonan la sala. Dovalé Gi  fuerza sus declaraciones hasta los límites de lo que puede ser soportado por esta comunidad que comparte las mismas referencias y, de este modo, nos permite tocar con el dedo estas fronteras.

Pero Dovalé está lejos de ser una persona obscena. Más bien está inmerso en una realidad dura que hay que soportar. Desde su nacimiento su vida es golpeada por eso que los enemigos del género humano dejaron detrás suyo, en un lugar donde lo real está siempre próximo. Una vez que se entiende esto, la novela de D. Grossman deviene una mirada benévola relativa a estos herederos de la cultura de las historias judías, la cultura del Witz por excelencia que, en un país "que devora a sus habitantes" (7), practica la risa de lo sagrado para tratar un real, su real y no el de ningún otro. Reír de lo sagrado es una manera  de ponerse al abrigo de la tendencia al sacrificio a los Dioses oscuros. Los ritos no absorben esta tendencia. Por el contrario, no hacen más que alimentarla.

El psicoanálisis, escribe J.-A. Miller, es la única experiencia donde es lícito decirlo todo. es lo que la vuelve, según sus propias palabras, explosiva (8). En la sesión analítica, el sujeto avanza hacia su real sin ninguna otra mediación que la palabra y sin la amenaza de un juicio a partir de un ideal universal. Esta puesta en evidencia del goce es una experiencia explosiva, un poco como la risa de lo sagrado, pero se hace en un marco íntimo.

Notas

1. "La ilusión lírica", publicada en este mismo número de Lacan Quotidien 354.

2. Lacan, Jacques: El Seminario, libro V: Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidós, 1999, p. 12.

3. Miller, Jacques-Alain. Las formaciones del inconsciente. El seminario de lectura del libro V de Jacques Lacan. Barcelona: ECFB, 1998, pp. 21-22.

4. Grossman, D: Un cheval entre dans un bar (hebreo).  Ha-Siffrya Ha-Hadasha, 2014, p. 77.

5. Freud, Sigmund: "El chiste y su relación con lo inconciente". En: Obras Completas, vol. VIII. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1986, p. 136.

6. Ibidem.

7. Antiguo Testamento, "Libro de los Números", capítulo 13, versículo 32

8. Miller, J.-A. "El retorno de lo blasfemo". En: Lacan Quotidien 352, 11.1.1915.

 

Fuente: Lacan Quotidien 354.

Traducción: Margarita Álvarez.

 

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